Un pasado en tinieblas.
El amor es el principio de todo,
la razón de todo,
el fin de todo.
(Lacordaire)
Capitulo 5: Reencuentro.
-Me alegra verte, Riza. Pensaba que luego de la discusión de ayer en la tarde te negarías a verme durante unos días- le dijo Frank mientras se acercaba a ella y le daba un corto beso en los labios-. Me agrada que hayas recapacitado.
La verdad es que Riza lo que menos había hecho había sido recapacitar. Deseaba vengarse de Frank por el golpe de la noche anterior, pero Maes le había pedido que estuviera en la oficina de su novio y tenia que tratar de que todo le resultara normal para no levantar sospechas, si por aquella ves tenia que representar el papel de una chica sumisa y arrepentida, lo haría.
-Lamento lo ocurrido anoche, no volverá a ocurrir.
Frank le acaricio la barbilla y Riza trato de contener el impulso de salir corriendo, solo esperaba que Hughes se diera prisa.
-He hablado con tu padre, dice que anoche llamo a tu casa y no le contestaste, así que le dije que habíamos tenido un pequeño desacuerdo y que lo mas probable es que hubieras desconectado el teléfono para que yo no intentara llamar.
-Gracia, me parece bien- Riza le dedico una leve sonrisa pero se sentía intranquila- ¿Qué quería hablar conmigo?
-Quiere que adelantemos el matrimonio, dentro de dos semanas el y tu madre vendrán para anunciarlo formalmente, antes de tres meses estaremos casados.
Riza noto como un frió insoportable le recorría el cuerpo, ellas siempre había sabido que debía casarse con Frank, era algo que ni siquiera se había cuestionado, pero ahora algo en su interior se negaba a aceptarlo, algo que el gritaba que había mas razones para casarse que un simple acuerdo, algo mas que la voluntad de sus padres.
Amor.
Pero lamentablemente eso era algo que no existía para ella. Nunca había estado enamorada y lo mas probable es que nunca lo estuviera, solo le quedaba resignarse y aceptar su destino.
El golpeteo en al puerta la saco de su sorpresa y Maes entro rápidamente.
-Teniente coronel Archer, señorita Bradley- los saludo formalmente el militar- Lamento si interrumpo pero ha ocurrido unos ataques al otro lado de la ciudad, creo que las maniobras de retención que han llevado a cabo no han dado el resultado esperado y necesitan que usted se ponga al mando de un grupo de militares para intentar poner todo bajo control,. Debe ser lo más rápido posible.
-No se preocupe Teniente coronel Hughes, en un minutos me pondré en camino, enseguida me reuniré con usted para recibir as ultimas indicaciones.
Maes hizo un gesto de despedida y abadono la oficina. Riza sospechó que eso era a lo que se refería el joven aquella mañana.
-Lo siento, cariño, pero ya ves como son la s cosas. Lo mejor será que te marches a casa y trates de descansar un poco- Riza asintió y recogió sus cosas para irse.
-No te preocupes, se que para ti el trabajo es importante. Nos veremos mas tarde.
Riza no espero una respuesta a aquello y salio o mas deprisa que pudo de la oficina, solo esperaba que Frank se marchara luego y que Roy se diera prisa en llegar.
Decidió esperar en una oficina vació, oyó el ruido de la oficina al cerrarse y los pasos que se alejaban, espero un poco y se decidió a salir justo en el momento en que Roy aparecía por el pasillo.
-Pensé que no llegarías- se precipitó a decir Riza mientras caminaba hacia el.
Roy la observo un momento, lucía muy hermosa. Estaba seguro de que se había esmerado en arreglas para impresionar a Grumman.
-No te dejaría plantada, démonos prisa que aun debemos ver los últimos detalles antes de la cena.
Salieron del cuartel a toda prisa, pero Riza no pudo evitar notar que muchos los quedaban observando, tanto a ella como a Roy. ¿Cuántos de aquellos hablarían mañana de aquella repentina amistad entre el coronel Mustang y ella?.
Si Frank se enteraba…
-¿Donde vamos?- pregunto Riza una ves que estuvieron en el coche en marcha.
- A mi casa, creo que será mas cómodo. No se como vaya a reaccionar el General- Roy observo a Riza que parecía preocupada y ansiosa- No debes estar nerviosa, el es una persona maravillosa.
Riza asintió tratando de parecer tranquila pero la verdad es que estaba hecha un manojo de nervios. ¿La reconocería en ella el General Grumman a su nieta desparecida? ¿Quizás ella no le agradaba y todo lo que Roy había hecho terminaba convirtiéndose en un autentico problema?
Observó las calles más pequeñas que iban dejando atrás el ruido infernal del centro de la ciudad. Cada ves se podía apreciar una mayor cantidad de vegetación y se respiraba un aire de paz y tranquilidad que comenzó a tranquilizar a Riza.
-¿Vives muy lejos de aquí?- Riza lo observo mientras conducía y sintió una emoción extraña que no pudo descifrar en ese monto así que prefirió apartar la vista.
-Algo por el estilo. La verdad es que vamos a la casa en la que vivía mi madre y yo cuando era más pequeño. Ahora tengo un sitio mas cerca del cuartel, pero la mayoría de las veces termina escapándome para acá.
-Entonces, ¿tu madre esta en casa?
-No. Ella murió hace dos años- le dijo Roy con un tono algo triste en la voz y Riza se odió por haberle hecho recordar aquello.
-Lo siento. No quería…
-Esta bien, ya es algo que he superado- Roy le dedico una sonrisa y volvió a centrar su atención en el camino- Solo lamento que no te haya podido ver, realmente te quería mucho.
-Ya estoy en casa- grito Roy mientras dejaba sus cosas tirados por todas partes y buscaba a su madre que no se veía por ningún sitio. Al oír murmullos en la cocina se asomo para ver quien seria el visitante y se sorprendió un poco al ver a su madre con una chica rubia de ojos impresionantes llena de harina. Riza Hawkeye.
-Me alegra de que hayas regresado temprano. Tenemos visita, Riza ha venido a verte para agradecer tu vista del otro día y aprovechó de ayudarme a preparar un pastel.
-Hola Roy- la niña le sonrió por primera ves, ya no tenia la expresión triste y ceñuda de los primeros días. Parecía alegre.
-Hola- saludo algo cohibido por la presencia de aquella muchacha en su casa, en su cocina y con su madre.
-Roy es algo tímido cuando no conoce a las personas, pero ya veras que dentro de poco ambos serán muy buenos amigos, adema me encantaría que viniera mas seguido a visitarnos, eres una niña encantadora.
Uno de los motivo que Roy había tenido para llevar a Riza a cenar a aquella casa era que muchos de los mejore recuerdos de su infancia habían trascurrido allí. Además que quedaba al lado de la casa del general Grumman. Quizás si sometía a Riza a un ambiente donde estuvieran partes de su vida pasada pudiera recordar algo en forma mas clara.
En cuanto Roy detuvo el coche y la al ayudo a bajar, Riza sintió que un escalofrió le recorría el cuerpo. Estaba completamente segura de haber estado alguna ves en aquel lugar, pero no podía saber como, ni cuando ni donde.
-Riza, ¿te encuentras bien?- le pregunto el alquimista al notar que parecía tensa e incluso asustada.
-Si, es solo que me ha ocurrido algo extraño, pero ya pasara.
-Perfecto. En ese caso, bienvenida a mi casa.
Una oleada de infinitas sensaciones invadió a Riza en cuanto cruzó el umbral de la puerta. Una mezcla de angustia, miedo, felicidad y añoranza al recorrer con la vista los rincones de la casa. El recuero de lo conocido pero que al a ves parecía sacado de una lejana irrealidad…
-¿Extrañas a tu padre?- Riza se acurruco como un gato al lado de Roy en el sofá. El chico la observó por un momento y siguió leyendo como si no la hubiera oído.
-Yo extraño a los míos, sin embargo me alegró de vivir con mi abuelo ya que el me quiere y además así puedo estar contigo.
-A mi también me alegra Riza. También me gusta tenerte cerca.
-Roy…- la chica dudo antes de continuar con lo que iba a decir, pero al sentir que Roy comenzaba a acariciarle el cabello prefirió callarse.
-Mucho. Pero no se lo cuentes a mi madre, ¿esta bien?
La silenciosa afirmación le basto para creerle.
-Riza, mírame.
Abrió lentamente los ojos y tardo un par de segundos en reconocer en donde se encontraba. Era la casa de Roy y ella se encontraba entre sus brazos y eso la hizo sentir reconfortada y tranquila.
-No fue una buena idea traerte aquí, creo que lo mejor será que nos vayamos.
-¡No!, ya, me siento mejor, créeme- la joven se separó de su brazos y le sonrió para tranquilizarlo.- No quiero preocuparte por tonterías además, tengo que ver a mi abuelo.
Roy experimento una sensación de alivio y a la ves dolor al oírla hablar de aquella manera, por una parte aquella chica se parecía demasiado a la muchachita que el había conocido: entusiasta, decidida, y alegre, pero por el otro aun podía leerse en sus ojos la tristeza guardad por años, la desconfianza y sobre todo la apatía. Esa Riza, la que había llegado hacía dos días en un tren a ciudad del Este, definitivamente no sabia lo que era ser feliz.
-Es verdad, lo mejor será que nos demos prisa si no queremos que el general Grumman encuentre que no hemos hecho nada para cenar.
Riza lo siguió hasta la cocina donde encontraron algunas cosas ya preparadas y comenzó a ayudarlo a dar los toques finales.
-¿Lo has preparado tu?
-No, una amiga de mi madre me hizo el favor. La cocina y yo no nos entendemos muy bien.-
-Yo lo hago bastante bien,. Si quieres uno de estos días puedo venir y te preparo algo- Riza se sonrojo al darse cuente que nuevamente estaba tratando de hacer planes con Roy sin saber si el tenia intenciones de aceptarlos, estaba actuando como una tonta.
-Me encantaría, el sábado libro, si no tienes planes…
Riza sintió nervios, pero se dijo mentalmente que no era le momento de analizar lo que Roy le hacia sentir si no que solo tenia que preocuparse de su encuentro con el general Grumman.
-¿Le has dicho a mi abuelo que yo estaré aquí?
-No, lo mejor será que te vea antes de ilusionarlo- Roy termino de acomodar los cubiertos en la mesa y la invito a sentarse al sofá mientras esperaban- Cuando su nieta desapareció, o sea tu, el sufrió mucho. Tus padres habían muerto hacía algunos años y el era el encargado de tu cuidado, te busco por todos lados, pero parecía como si te hubiera tragado la tierra, desde ese día el no ha sido el mismo…
Los ojos de Riza se llenaron de lagrimas, jamás imagino que aquello pudiera ocurrir y sin embargo allí se encontraba ella, pidiendo explicaciones de algo que aun no entendía y esperando a alguien que parecía haber sido muy importante en su pasado y que sin embargo no podía recordar, la desesperación estaba acabando con sus nervios.
El sonido del timbre los obligó a dejar la conversación y Roy se puso de pie para ir a abrir, Riza sintió el impulso de esconderse o escapar de allí lo mas rápido posible, pero ya era demasiado tarde. Tendría que conocer al general Grumman, e intentar reconocer en el a su abuelo.
-Vaya muchacho, me alegra de que hayas decidido volver a ocupar esta casa, a tu madre jamás le gustó la idea de tenerte lejos.
La vos del hombre le llego desde el otro lado de la sala, a cada paso que daba hacia donde ella se encontraba, Riza se iba poniendo mas y mas nerviosa. Cuando oyó la vos de Roy a punto de entrar a al sala, el corazón le latía tan deprisa que ella lo notaba palpitándole en los idos.
-Me alegra que haya aceptado venir a cenar conmigo, general. La verdad es que deseaba presentarle a alguien.
-Vaya, ¿una novia definitiva, muchacho? ¿Acaso piensas al fin sentar cabeza al igual que Maes?
Riza se asomo a la puerta sin sabe muy bien que ocurriría en ese momento. Grumman la observo serio, el silencio entre los tres se hizo absoluto pero sin embargo no era incomodo. Riza estaba intentando reunir el valor necesario para hablarle cuando fue el general quien dio el primer paso.
-Elizabeth- aquellas simples palabras bastaron para que ella corriera a sus brazos rompiendo a llorar desesperadamente, con la angustia contenida por todos esos años, por los recuerdos que no tenia, por el miedo a estar entrando en una trampa a la que voluntariamente se estaba dejando guiar.
-Abuelo, yo…- nuevamente un sollozo le atenazo la garganta sin dejarle continuar, quería decirle tantas cosas pero no sabia por donde comenzar.
-Tranquila, pequeña. Tranquila- le dijo Grumman mientras le acariciaba la cabeza intentando controlar su pena- Ya tendremos todo el tiempo del mundo para hablar, no es necesario que nos lo digamos todo enseguida.
Roy, que se sentía sobrar en aquel momento intento salir sin ser visto, pero el general se dio cuenta de su intento.
-¿Dónde crees que vas, muchacho? Ven aquí, es a ti a quien debo esta alegría tan grande. Aunque tendrás que aclararme un para de cosas luego de que disfrute de mi nieta.
-Claro, general. Ahora iré a ver la cena. Ya hablaremos luego.
Salio de la sala dejando a la joven y a su abuelo juntos, Riza no entendía muy bien que le ocurría. Realmente no recordaba nada que pudiera servirle para armar el puzzle que eran sus recuerdos, pero sin embargo tenia al seguridad absoluta de que el era su abuelo. El cariño que había experimentado tan solo al verlo no tenía mas explicación que el hecho de que ya se habían conocido hacia mucho tiempo atrás.
-No recuerdo nada… no se quien soy, es decir, no recuerdo quien fui, solo Roy me reconoció y me ha contado algunas cosas, pero yo no se que pensar- Riza trato de contener las lagrimas que sin embargo escapaban de sus ojos. El general la aparto un poco de su lado para observarla un momento y secarle las osos.
-Eres igual a tu madre- le dijo con una nota de evidente orgullo en la vos- Eres su viva imagen, mi pequeña. No es necesario que hablemos ahora. Creo que lo mejor será que te calmes un poco antes de intentar explicarme lo que realmente ocurrió o lo que no recuerdes que ocurrió. Además, creo que Roy se ha esmerado mucho por darnos una linda cena y no creo que sea bueno hacerle esperar.
Riza asintió aliviada, Su abuelo tenia razón, tenían mucho tiempo para aclarar todo. Ya estaban juntos nuevamente.
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La cena trascurrió tranquila y alegre, Riza hablaba animadamente con ambos hombres y por primera ves Roy la vio feliz, verdaderamente feliz
La hora paso rápido, Roy quería recordarle que el plan de Maes solo duraría un corto tiempo, pero ella se veía tan animada que le era imposible quitarle la alegría con aquella noticia. Maes lo mataría cuando supiera su debilidad.
-Ya es hora de marcharme- dijo Grumman poniéndose de pie- Bueno , Roy, creo que esto es mas de lo que podré pagarte, sin embargo, aun te debo pedir un poco mas, me gustaría que Riza viniera a casa conmigo, creo que tenemos mucho de que hablar.
-General, yo no se si sea…
-Claro que lo es, quiero ir a casa contigo- le brillaban los ojos con una alegría que Roy no le veía hacia años, aquella alegría que aparecía cada ves que Riza hacia algo que sabia que no debía hacer pero que sin embargo lograba que pasaran buenos momentos. Frank no contaba para ella en esos minutos.
-Entonces esta decidido. Riza, recoge tus cosas para que vayamos a casa, es aquí al lado.
La joven asintió obediente, se despidieron de Roy que extrañamente se sentía triste y algo celoso. El sabia que Grumman no quería apartarse de su nieta cuando la viera, pero sin embargo no pensó que Riza lo dejara tan fácilmente…
Se dirigió resignado a su habitación, algo extraña para el después de tantos años de no haber estado allí. En cuanto tuvo oportunidad salio de aquella casa, sabia que su madre sufriría por ello, pero estar allí significaba tener que convivir con el recuerdo de Riza que lo torturaba a diario.
Salio la balcón de su cuarto para observar a través de la ventana la casa del general, ella estaría allí con el. Tratado de ordenar de alguna manera el caos que seguramente habría en su cabeza. Y eso era lo mejor, sin embargo le hubiera gustado que ella volviera a confiar en el tan ciegamente como lo hacia años atrás, cuando era niños.
Miraba a través de la ventana para ver si Riza saldría aquella tarde para hablar con el. La excusa de que el la ayudaría ha hacer los deberes era su favorita, sin embargo últimamente el coronel Grumman tenia la precaución de revisarle los cuaderno antes de dejarla salir y ya se había llevado en varia ocasione la sorpresa de que su dulce nieta ya había terminado sola los deberes.
-Si sigues observando tanto el vidrio, lo gastaras- Roy volteo sorprendido y se encontró con Riza que lo miraba sonriente.
-¡Como entraste? Y por donde saliste que no te vi desde aquí.
-Bueno, una a mujer tiene sus secretos- le respondió rompiendo luego a reír- Salí por la puerta trasera y entre con esto- le dijo enseñándole una pequeña llave- aun puedes quitármela si no te perece bien.
-Eres incorregible, creo que Maes tiene razón cuando me dice que no debería juntar mas contigo.
-No podrías, me quieres demasiado- le dijo ella mientras lo abrasaba y nuevamente a reír, eso eral lo quemas le gustaba de ella, que a pesar de todo fuera feliz.
La luz de la luna llena llenaba el cuarto en penumbras dándole un cierto aire espectral, Roy suspiro y abrió la ventana para dejar que el frió de la noche lograra hacerlo volver a la dura realidad, su vida era un completo caos.
-Si sigues parado allí toda la noche terminaras por enfermarte-
El alquimista se volteo visiblemente sorprendido, la imagen de Riza de pie frente a el le resultaba completamente irreal. Bañada por el brillo pálido de la noche, parecía una ninfa salida de una historia mitológica.
-Estabas con tu abuelo- le dijo sintiéndose terriblemente estupido y nervioso- ¿Cómo entraste?
-Dejaste la puerta abierta, te vi mirando por la ventana y pensé que aun tenia tiempo para agradecerte por todo, espero que no te haya molestado que entrara.
Roy negó con un movimiento de cabeza, seguía observándola embobado. No sabia explicar muy bien que le ocurría, quizás todo se debiera los sucesos del día.
Riza quería explicarle todo lo que sentía en ese momento. Agradecerle por la confianza, sin embargo al estar allí, solos, al sentir como la mirada de Roy la recorría, recordó que pronto la obligarían a casarse con un hombre por el que no sentía nada, mientras que por Roy… un impulso desenfrenado se apodero de ella hasta que no aguanto mas y lo beso como si la vida se le fuera en ello.
Al sentir su contacto Roy le pasó una mano por la cintura y la atrajo fuertemente contra el, mientras con la otra le acariciaba los largos cabellos dorados que se encontraban jugando con el viento.
Sin notar el tiempo que estuvieron besándose, Riza sentía que necesitaba a Roy con desesperación, cada partícula de su ser lo necesitaba, su cuerpo clamaba por el y un sentimiento desconocido la corroía. Cuando el paso a besarle el cuello con delicadeza y pasión al mismo tiempo, Riza dejo escapar un gemido tratando de contenerse; los besos y las caricias era mas de lo que ella podía soportar en ese momento.
Se separo de el lo mas rápido que pudo y lo beso nuevamente en los labios antes de salir de la casa y correr rumbo a al casa de su abuelo.
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Ya chicas, fin del chap y espero que les haya gustado, como siempre agradezco a todos los que leen y especialmente los que dejan su opinión así que:
Xris: Me alegra que la historia te guste, aunque aun la he ido formando a paso de tortuga. Se que a veces no todo se aclara pero ya veras que al final todo se resolverá, gracias por el poyo y nos leemos luego.
Hanae: Me alegra que te guste la historia, y si, Maes es un buen amigo aunque luego de este chap querrá matar a Roy, nos leemos luego, ciao.
Taiji-ya Hawkeye: Me alegra que te haya gustado, y si soy capas de hacerte sentir frustrada e impotente me dice que estoy haciendo bien la historia, así que gracias por eso. y también trato de actualizar luego, ya que al igual que tu también soy lectora de muchas y sufro mucho, jejeje, gracias, ciao.
Azumi-93: Me alegrar que te ha gustado el chap y espero que este también, aunque las cosas se han ido complicando, nos leemos luego, ciao.
Walku-chan: Me alegra que la historia te guste aunque ha ido complicándose, pero ya pasara al menos por un rato, gracia por el poyo y nos leemos luego. Ciao.tardo un par de segundos en reconocer en dodnde se encontraba. Era la casa de Roy y ella se enc
