Ok, se q tal vez no les parezca muy movida la historia ahora, pero si empiezan a leer unos capítulos despues, entenderan mejor lo sucedido, estas partes son importantes, y se q los capítulos son cortos, pero conforme avance la trama, empezaran a ser mas largos. Tengan paciencia por favor.
Capítulo 3: Sinceridad y amistad
Había llegado el día de Halloween, y ese día, se suspendieron las clases, para que cada quien pasara el día como quisiera hasta la cena, donde habían contratado a una banda de calacas para cantar y bailar.
Para ese día, Hermione, Harry y Ron, habían planeado ir a Hogsmeade, a pasear.
Pero, el día paso muy diferente a lo que habían organizado.
Ron, después, ya no quiso ir a Hogsmeade, porqué se había enterado que la profesora Jazmín estaba adornando el Gran Comedor y corrió a auxiliarla con la decoración de Halloween.
Solo quedaban Harry y Hermione, que ya iban cruzando la puerta, cuando entonces apareció Ginny.
-Harry tienes que venir al campo de Quidditch urgentemente-le dijo con voz angustiada.
-¿Qué paso Ginny?-preguntó Harry, confundido y preocupado por lo que había dicho.
-Un jugador de nuestro equipo tuvo un accidente, y pasa algo peor¡mañana nos toca jugar contra Ravenclaw!
Harry recordando todo, decidió ir en auxilio del jugador y buscar a alguien que pudiera remplazarlo.
Solo había un problema¿y Hermione?
-Hermione lo siento, pero no puedo ir contigo a Hogsmeade
-No te preocupes, iré de todos modos, a ver si hay algo interesante
Harry se sentía culpable por dejar a Hermione sola, pero era su deber como capitán ir en ayuda de su jugador.
Hermione cruzo la puerta, algo triste, había imaginado que esa visita iba a ser muy divertida, no solitaria y aburrida, que fue lo que resulto ser.
Regresó a Hogwarts muy rápido, donde se encontró a Ron desocupado. Pensando que quizás con el podría volver a Hogsmeade le pregunto muy animada:
-Genial,¿regresas conmigo a Hogsmeade?
La respuesta fue lo contrario a lo que imaginó.
-Lo siento, pero estoy esperando a la profesora Jazmín.
Hermione, muy enojada, sin poder contenerse le gritó:
-¡Siempre ella, siempre!, ya ni estás con Harry ni conmigo por culpa de esa profesora ¡qué jamás te amara!
Ron sorprendido y a la vez enojado le contesto:
-¿Cuál es tu problema?, yo puedo estar con quien quiera y enamorarme de quien se me de la gana.
-¿Porqué no comprendes que jamás te hará caso?, solo pasas el tiempo con ella, ya ni con tus verdaderos amigos-le dijo Hermione más enojada.
-Es cierto, después voy a ir a buscar a Harry ¡adiós!-le dijo Ron enojado, frío e indiferente, mientras se marchaba.
Hermione no podía creer lo que le había contestado el, estaba muy dolida y necesitaba a alguien, en quien pudiera confiar y desahogarse de ese dolor.
Iba caminando a la orilla del lago, llorando, cuando vio a Malfoy sentado, solo, debajo de un árbol.
Sin pensarlo ni reflexionarlo, fue corriendo junto a el, le puso los brazos en el cuello, y le dijo:
-¡Ayúdame!
Malfoy, que estaba solo, pensando en la fiesta de ese día se sorprendió por la actitud de Hermione y a la vez se ruborizo, al sentir sus delicados brazos en su cuello.
-Tranquila, tranquila¿qué pasó?-le pregunto con una voz muy cariñosa, además de dejar que sus brazos siguieran en su cuello.
Hermione, sin dejar de llorar y apartar los brazos, del cuello de Malfoy, le contó lo sucedido entre ella y Ron.
Malfoy escuchó todo el relato, sin interrumpir, y le aconsejó:
-Déjalo, si el no lo comprende es su problema.
-Pero si luego me reclama….
-¿Qué?, tu se lo advertiste, y si no te hizo caso, es su problema.
Hermione, dejando de llorar, pero todavía teniendo los brazos en el cuello de Malfoy, le susurró:
-Gracias, sin ti no lo hubiera comprendido.
Malfoy, se sintió emocionado y feliz, por la respuesta de ella, que la abrazó.
Se quedaron abrazados al menos hasta la mitad de la fiesta, donde les preguntaron donde habían estado.
