Aquí les traigo este capítulo, agradezco sus reviews, y si hay personas que me leen y no estan registradas, ya esta disponible el review anónimo. Espero su opinión como siempre, haber q les parecio esta parte de la historia, contestando a preguntas, esta parte es esencial para la trama, en un próximo capítulo sabran porque. Salu2


Capítulo 20: Una búsqueda nocturna

Una Gryffindor despertó un Sábado, temblando de miedo, había tenido una pesadilla tan nítida y tan real, que le sorprendía el hecho de estar en su cama, y no en el misterioso lugar en el que ocurría todo.

"Qué este bien" rogaba con el pensamiento Hermione, estaba muy preocupada, y sentía que su corazón no iba a soportar más tensión de la que ya estaba viviendo.

Se baño rápidamente, y se vistió con unos jeans pegados, un suéter que tenía rayas de colores, y unas botas negras que le gustaban mucho.

Bajo a la sala común, donde estaba Harry sentado en un sillón, observando el fuego, con unos ojos que le delataban a Hermione que algo no estaba bien.

-Harry¿te ocurre algo?-le preguntó insegura, a la vez que escuchaba unos pasos de la escalera de las chicas.

-No Hermione, adelántate, yo voy en un rato.

Y sabiendo, que hubiera sido mejor quedarse con él y ver que le sucedía, se fue a desayunar.

Como ese día, no había clases, los estudiantes generalmente se despertaban tarde, y trataban de llevarse las cosas a la ligera.

En el Gran Comedor, se encontró con que había unos pocos alumnos, los demás seguían en la cama.

"Flojos" pensaba con una sonrisa mientras se sentaba en su solitaria mesa, donde ella era la única.

Desayuno un cereal tranquilamente, y observaba como los estudiantes llegaban poco a poco.

Luego de una hora, ya las mesas estaban completamente llenas, y se podía escuchar como de unos leves murmullos al comienzo subían las conversaciones a unas carcajadas, unas charlas demasiado animadas y las diferentes clases de pláticas que uno tiene con sus amistades.

"Y Harry nunca apareció" pensó cuando ya salía a los jardines a respirar un aire puro.

Cuando deseamos algo intensamente, el tiempo parece ser contado lentamente, como si un segundo equivaliera un siglo, y cuando, no queremos que algo ocurra, el tiempo no se deja contar.

El tiempo, todo ocurre en el, el es el testigo de hechos que a veces ni siquiera podemos recordar, y sin embargo, puede ser cruel con nosotros.

-Al fin te encuentro-le dijo Harry con agitación.

-¿Ocurre algo?-preguntó ansiosamente.

Últimamente estaba sin paciencia, tenía ansias, y lo peor de todo, se desesperaba fácilmente.

-No.

-¿Por qué tardaste tanto?-por fin hizo una pregunta que había estado tratando de resolver mientras desayunaba.

-Por cosas personales.

-¡Ah! OK-contestó sorprendida por su respuesta.

Generalmente, el chico le contaba todo lo que le sucedía, por lo que le sorprendía su contestación.

"En fin, a veces el me pregunta cosas mías, y yo ni le contestó" se dijo, mientras distinguía desde lejos, una parte del lago.

El día pasó lentamente, sin nada interesante, pero también, sin ver a Ginny.

-¿Sabes dónde está?-le preguntó a Harry cuando finalizaban una partida de ajedrez, en la que su amigo era el vencedor.

El negó con la cabeza, y recogió el tablero y las piezas, llevándoselo a su dormitorio.

Observo por la ventana, como poco a poco se iba ocultando el sol, dando lugar a una redonda luna llena.

Sin saber de donde venía, sintió una sensación de asfixio, como si le estuvieran agarrando el aire, y en su cabeza, empezaron a pasar imágenes, donde salía Ron tumbado en el suelo, en un lugar desconocido.

Sentía, que ya no podía respirar, y como la visión de su alrededor se iba haciendo borrosa, no podía pedir ayuda, su garganta se iba cerrando.

Le salieron lágrimas de los ojos, de la presión que sentía en su interior tan grande y fuerte.

-¡Hermione¡Hermione!-alcanzaba a oír una voz que se le hacía conocida.

-¿Qué te sucede?-le preguntaba Harry.

Lo último que alcanzo a ver, fue a una pelirroja y a un chico que la miraban asustados.

-¿Estás bien?-le preguntó preocupado Harry.

-¿Qué te sucedió?-fue la pregunta de Ginny.

Estaba en un sillón de la sala común, que estaba vacía, salvo por ellos tres.

Sentía confusión, y un fuerte dolor de cabeza, pero sabía que lo acababa de ver, era una señal, una de peligro.

-Tengo que contarles lo que vi-fue la primera frase que dijo con una débil voz.

-Después Hermione, ahora mismo te llevo a tu habitación-le dijo la menor de los Weasley.

-Pero Ginny…

-Ella tiene razón, es peligroso que ahora intentes decirnos algo, pues no sabemos que…

Ella no escuchaba, estaba interpretando lo que le había sucedido, y creía ya estar cerca de la respuesta.

"Me sentí muy mal repentinamente, luego vi a Ron, después me estaba asfixiando, pero, el parecía en una condición similar a la mía, como un mensaje" reflexionaba, sabía que la respuesta la encontraría en un libro de la biblioteca.

-Tengo que ir a la biblioteca-y sin decir más, se paro repentinamente y avanzo hacia el retrato.

Podía sentir las miradas de Harry y Ginny en su nuca, y sin hacer caso de las protestas de sus amigos, paso el retrato y salió hacia los desiertos pasillos de Hogwarts.

-¿Se puede saber que te pasa?-le preguntaban constantemente sus amigos, mientras se dirigían a la biblioteca.

-Creo saber donde está Ron-fue su única respuesta, pues llegaron a la biblioteca, que para su mala fortuna estaba cerrada.

-Está cerrada, regresemos-propuso Ginny sin mucho éxito.

Sin embargo, la castaña saco su varita y murmuró un rápido hechizo, que hizo que las puertas cerradas mediante magia, se abrieran y entro.

-De noche es muy diferente a de día-comentó Harry mientras recorrían las oscuras estanterías.

El y la pelirroja habían renunciado a las protestas, al oír, que ella estaba cerca de descubrir la verdad sobre lo sucedido a Ron.

Recorrieron por diez minutos las estanterías, hasta que llegaron a la que buscaban, o mejor dicho, la que Hermione buscaba.

-¿Criaturas tenebrosas?-preguntó dudoso Harry.

-Sí, se que aquí está la respuesta.

Sin dudar en ningún momento, tomo un libro negro, en el que aparecía en la tapa un símbolo extraño.

-Lumus-susurró Ginny, iluminando un poco la oscura visión que tenían.

Abrió el libro con cuidado, y en la primera hoja, se encontraron con la imagen de una hermosa joven rubia, pero para su horror, veían como su angelical rostro, se volvía de un color azulado, de su espalda salían unas alas color azul con negro, su cuerpo también se volvía azulado, sus ojos rojos, y su cabello, en negro.

Sus antes delgadas manos, parecían garras con las filosas uñas negras que tenía ahora, y colgando, un símbolo que era igual al de la tapa del libro.

-¿Qué es esa cosa?-preguntó nerviosamente la pelirroja.

-No me acuerdo el nombre, pero es una criatura tenebrosa muy peligrosa, y algo me dice que con esto tiene que ver Ron.

Harry y Ginny se voltearon a ver algo escépticos, pero no comentaron nada, quizás tenía razón.

Luego de hojear unas diez páginas, por fin encontró la que buscaba:

Forma de ataque de las Damas Negras

La primera parte de su ataque, consiste en encantar con su voz, una voz a la que es casi imposible resistírsele, los pocos testimonios que han logrado escapar de sus encantos, la describen como: "La melodía más perfecta jamás escuchada".

Luego de hacer que su víctima este atrapada por el sonido de sus voces, la atraen mediante el mismo medio hasta el lugar en el que ellas residen, que normalmente es un lugar especial alejado de los compañeros de su presa.

Cuando la víctima, finalmente llega a su territorio, una dama negra se va a presentar ante esta mediante la forma de una preciosa joven rubia, blanca, vestida a la antigua usanza, y llevando como collar el símbolo, que caracteriza a su especie.

Después, va a tomar la mano de su presa como si fuera a estrecharla, pero lo que hace es presionarla, haciendo que la víctima se desmaye, y dando comienzo a su banquete.

Al acabar de leer ese pequeño párrafo, siguió hojeando el libro, hasta que llego a una página titulada:

Vía escapatoria de las víctimas: El pensamiento

Sin embargo, a pesar de que las damas negras son muy poderosas, la víctima tiene una única y última vía escapatoria: el pensamiento.

Después del desmayo que tiene, cuando despierta, se encuentra ya consciente de la realidad y del engaño que fue víctima por parte de estas inteligentes y letales criaturas.

No podrá utilizar magia para defenderse, pero seguirá con la fuerza del pensamiento, con el cual se puede ayudar.

Si se concentra bien, podrá enviar un mensaje telepático a un ser querido, ese mensaje, será el único que podrá enviar.

El ser querido, recibirá el mensaje, de una forma que no le agradara para nada.

Primero, sentirá las sensaciones que la víctima está padeciendo en esos instantes: asfixio, ahogo, dolor etc.

Luego, en su mente aparecerán unas pocas imágenes que mostraran el estado de la víctima, y si es observadora la persona al ver esas imágenes, podrá localizar el lugar donde se encuentra.

Al final del corto tiempo en el que vera las imágenes, se acabara desmayando.

-Creo que tendremos una larga búsqueda-dijo después de un rato, en el que estaban sentados, viendo el libro.

-¿Estás segura que esas son las criaturas que tienen a mi hermano?-preguntó dudosa Ginny.

-Sí, aunque no entiendo como lograron hechizarlo, generalmente encantan a animales, y no a humanos.

-Pero aún así, estás diciendo que aunque no encantan a los humanos, pueden hacerlo ¿no?-preguntó Harry mientras miraba por la ventana de la biblioteca.

-Sí, y creo que sabemos la razón, es demasiado curioso Ron, y quizás escucho o creyó oír algo, y por curiosidad, decidió seguir el ruido, porque la voz no se alcanza a oír desde muy lejos, tienes que estar al menos, en lugares donde ronden las damas.

Harry y Ginny se voltearon a ver de nuevo, sabían que Ron estaba en peligro, y también sabían, el lugar donde seguramente estaba.

-Voy a buscarlo, ustedes quédense-dijo Harry a la vez que se dirigía a la salida.

-Si crees que voy a dejarte ir solo por el estás mal-dijo la pelirroja.

-Exacto, yo voy también-agregó Hermione.

-Tu te quedas-le dijeron al unísono para su sorpresa.

-No, creo que no entienden, sin mi no lograran llegar a ningún lugar.

-Y yo creo Hermione, que estás débil por el mensaje que recibiste, y no debes salir al exterior.-le contestó la menor de los Weasley mientras llegaba a la salida de la biblioteca con Harry.

-Y creo yo, que a mi nadie me dice que debo hacer cuando un amigo mío está en peligro, así que volvamos a la sala común-decía ya caminando por los pasillos regresando a los dormitorios de los leones.

-Conste que te lo advertimos, luego no nos salgas con que debimos de haberte dejado y todo lo demás-le decía Ginny cuando entraban por el agujero de la Dama Gorda.

-¿Qué hora es Harry?-preguntó la castaña a la vez que se sentaba en un sillón.

-Diez treinta, debemos volver al castillo antes que den las seis de la mañana, o estaremos en problemas-contestó mientras desplegaba el mapa del merodeador.

-Pero no abarca los exteriores.

-Lo se, pero para cuando volvamos lo necesitaremos-le contestó a la vez que trataba que sus pies no se asomaran por debajo de la capa in visible.

-Creo que de por aquí, ya podemos ir sin la capa-dijo Ginny-.Pero por si las dudas¡corramos!

Los tres se echaron a correr cuando veían como unas luces se encendían en el castillo.

Corrieron hacia la orilla del bosque, sin hacer el menor ruido, por miedo de que Hagrid escuchara o viera algo.

-Ya está¿en el bosque prohibido no?-preguntó Harry a la vez que consultaba el reloj.

-Sí, entremos.

Los tres entraron al bosque, sin hacer ningún ruido.

Podían oír crujir las ramas que pisaban, y el silbar del viento, a la vez que se movían las hojas de los árboles.

-¿Nosotros podemos caer encantados?-preguntó Ginny nerviosa, tratando de romper el horrible silencio que los consumía.

-No, si tenemos la defensa adecuada.

-¿Cuál?

-El símbolo contrario al de ellas, si ellas son la oscuridad, debemos de traer luz, así que un simple Lumos, nos salvara.

-¿Así de fácil?-preguntó Harry a la vez que volvía a pronunciar el hechizo luz.

-Sí, son letales si no tienes con que defenderte, pero con la luz, son tan vulnerables como unas hormigas.

Siguieron caminando, sin decir una palabra, pues un solo pensamiento atravesaba su mente: "¿Y si es demasiado tarde?

"No, no puede serlo" se respondía Hermione tratando de localizar un lugar con rocas.

A pesar de que su relación con el, no era la misma de hace años, lo estimaba bastante.

-¿Qué es eso?-preguntó tratando de afinar el oído.

-¿De que hablas Hermione? No escucho nada-le respondió la pelirroja.

-Ni yo.

-Es una voz, una dulcisima voz, la más hermosa que he escuchado-dijo sin darse cuenta que su varita se había apagado.

-Lumos-dijo Harry encendiendo la varita enfrente de la cara de la chica.

-¿Qué paso?-preguntó molesta por el hechizo en la cara.

-Estabas empezando a ser víctima del encanto, hay que tener cuidado.

Siguieron caminando, y podían sentirse víctimas del cansancio, pero tenían que finalizar su búsqueda.

Después de lo que les pareció, dos horas, vieron aparecer ante sus ojos, un claro sin árboles.

El viento empezó a mecerse en las hojas, y una brillante luna, anunciaba la media noche.

-Eso quiere decir que hay hombres lobos-dijo Ginny con un leve susurro.

-Se me olvido por completo, lo cual quiere decir que estamos en un mayor peligro-contestó en un apresurado susurro.

Los tres se voltearon a ver, estaban en un peligro mayor al que se imaginaban, hasta ahora no habían tenido problemas con otras criaturas, ni con los encantos de las Damas Negras, pero contra los hombres lobo, no tenían ninguna defensa.

-Apresuremos el paso-dijo Harry, haciendo que las chicas asintieran con su cabeza.

La joven castaña podía advertir como su respiración empezaba a volverse agitada, y sentía la sangre correr rápidamente por sus venas.

-Llegamos-dijo, pues habían arribado a una zona con árboles y una roca, que era la que había visto en su visión.

Empezaron a oír una dulce melodía, pero estando prevenidos, no hicieron caso y reforzaron su hechizo luz.

-Aquí no son bienvenidos-les dijo una voz que les helo la sangre.

-Váyanse.

-Si no están encantados, no sirven¡largo!-decían las voces de unas criaturas que distinguieron, eran las Damas Negras.

-Venimos por nuestro amigo-dijo Hermione con valor.

-Claro, por supuesto, aunque creo que ya no servirá-dijo riéndose malignamente una.

Señalaron al fondo de los árboles, donde estaba un cuerpo que parecía inerte, de un chico de unos diecisiete años.

-¡Ron!-dijo Hermione a la vez que le resbalaban lágrimas-¿Qué te han hecho?

Eso fue lo único que dijo, sentía como se desvanecía, sin recuerdo alguno.