Agradezco los reviews, estoy ) al verlos, y aqui les djo este capítulo, ojala lo disfruten, a lo mejor hubiera djado intriga, no se, pro lo compensare, se los prometo.

Capítulo 21: El relato de Harry, Ginny y Ron

-Por fin Hermione-le dijo una voz que le era conocida-.¿Cómo te encuentras?

Se encontraba en la sala común de Gryffindor para su sorpresa en un sillón recostada, en otro estaba Ron.

-¿Qué paso?-preguntó confundida.

-Hay mucho que contarte Herms, créenos.

-¿Qué quieres decir Ginny?-dijo a la vez que observaba que ella y Harry se miraban con una sonrisa misteriosa.

-Es una historia larga pero…

-¿Pero que?

-Creo que primero tenemos que saber como estas, además que debes ir a tu dormitorio a descansar, hace poco que regresamos.

-Harry, digas lo que digas, no me voy hasta que me cuenten todo lo que sucedió-respondió la castaña con una sonrisa.

-OK, pues te contaremos todo entonces-finalizo una sonriente Ginny.

-¿Quién empieza?-preguntó con cansancio Harry.

-Yo y luego tu le sigues, y si mi hermano despierta, el finaliza.

-Muy bien.

-Veras, cuando vimos que te desmayaste, tratamos de despertarte, pero por alguna extraña razón, no pudimos, como si hubieras tomado una poción para dormir.

-Se podría decir que parecía que estabas en las mismas circunstancias de Ron.-agregó Harry.

-Exacto, pues entonces, no nos quedo de otra que hacer un encantamiento que nos permitiera transportarlos levitándose.

-Aja.

-Pero las damas negras, no nos lo pusieron nada fácil, estaban muy molestas porque nos íbamos a llevar a su alimento, mi hermano.

-Tratamos de negociar con ellas, pero no funciono, y entonces, empezaron su encantamiento.

Hermione veía de un lado a otro a Harry y Ginny que contaban la historia, estaba demasiado interesada por lo sucedido, que ni le importaba como estaba en ese momento.

-Si, una de ellas se convirtió en una bella joven, y empezó a cantar con una voz fina y dulce, la mejor voz que he oído en mi vida.

-Ginny no quedo atrapada por el encantamiento, pero yo si, por lo que primero tuvo que invocar varias veces el Lumos para liberarme de el.

-Después de que estuviera segura que Harry ya estaba bien, enfrentamos a las damas negras con varios Lumos, pero no funcionaron, eran demasiadas damas negras.

-Así que yo invoque un hechizo de fuego, cosa que las espanto, pero no lo suficiente.

-Ellas tenían también sus armas, aparte de su voz, tenían un cascabel mágico, que al sonarlo, se podía escuchar un tintineo suave, que hacia que uno quedara débil.

-Pensamos que acabaríamos desmayados, pero no fue así, logramos resistir lo suficiente para poder lanzar un hechizo de fuego muy potente.

-Con tanto fuego a su alrededor, se asustaron demasiado, y se retiraron a sus cuevas en la oscuridad.

-Volvimos a invocar el hechizo de levitación para ustedes, e iniciamos el regreso al castillo.

-Creíamos que ya no nos molestarían esas criaturas, pero no fue así.

-¿Qué paso?-preguntó Hermione.

-No nos dimos cuenta que nos venían siguiendo-respondió Harry-Para nuestra suerte.

-Volvíamos a estar en una zona del bosque de la que ya teníamos algo de conocimiento, y sin más, nos atacaron.

-¿De que forma?-preguntó a Harry.

-Simplemente arrojándose a nosotros como salvajes, aunque, claro que lo son.

-OK ¿y que más sucedió?

-Bueno-prosiguió Ginny-tratamos de volver a lanzarles fuego, pero ellas fueron más inteligentes.

-¿Qué hicieron?

-Esas condenadas criaturas comenzaron a cantar, y tratamos de taparnos los oídos, pero cuando lo intentábamos, ellas nos arañaban-contestó Harry mostrándole a Hermione su mano que estaba llena de arañazos.

La castaña no pudo evitar soltar un débil grito de sorpresa, la mano del chico estaba muy arañada, y de algunos rasguños salía sangre.

-Ginny ¿tu también tienes así las manos?-preguntó horrorizada.

-Bueno, pues no, gracias a Harry, recibí pocos rasguños-respondió algo sonrojada la chica mientras mostraba sus manos, que a diferencia de las del chico, solo tenía uno o dos arañazos que no sangraban para nada.

-Sigan contando la historia por favor-rogó la chica con una cara tan infantil, que hizo reír a sus narradores.

-Está bien Hermione-contestó Harry sonriendo-pero por lo visto ya se despertó el bello durmiente, y creo que el merece contarte el resto de la historia.

Era cierto, Ron, que se veía todavía pálido, ya había despertado, y los veía con cara de sueño.

-¡Ron!-exclamó con alegría, y para sorpresa de todos, se paro del sillón donde estaba recostada, y fue hacia el pelirrojo a abrazarlo-.Te he extrañado mucho.

-Yo igual Hermione, y sin ti, yo ya no estaría aquí-dijo con voz débil.

Se hizo un silencio en el que solo Ron y Hermione se miraban y abrazaban, cosa que sorprendió a Harry y a Ginny.

-Continúa tú la historia-le pidió al chico.

-Bueno, pues, en ese momento, yo desperté, y vi lo que ocurría, había recuperado mi varita, y lo primero que se me ocurrió fue lanzarles un Expelliarmus a todas las damas negras.

-Muy bien-lo felicitó la chica muy feliz-. ¿Y que mas sucedió?

-Funciono, como si un látigo las hubiera golpeado, empezaron a sangrar y se retiraron.

-¿Pero cómo? No es posible que con eso se hayan rendido-comentó confusa la castaña.

-Sí, es raro-admitió Ron.

-Y yo continuo la historia-agregó Ginny-.Mi hermano, Harry y yo, volvimos a invocar un hechizo levitador para ti, no despertabas, y eso era algo que nos preocupaba, regresamos caminando al castillo, pero tardamos, calculo yo, como dos horas, tuvimos que encontrar el camino adecuado por el bosque.

-Y como yo estaba muy débil, debíamos ir despacio-concluyo el pelirrojo.

-¿Qué hora es?-preguntó Ginny bostezando después de un breve silencio.

-Son las cinco de la mañana-contestó asombrado Harry mientras consultaba su reloj.

-Debemos de regresar a los dormitorios al menos para que no sospechen que estuvimos fuera todo este tiempo-sugirió Hermione a la vez que observaba las escaleras.

-Sí, vamos Ron.

-Voy Harry, pero¿y si inventamos que hicimos una pijamada y por eso nos quedamos abajo?

-Eso nadie se lo va a creer-le respondió su hermana subiendo las escaleras-. ¡Buenas noches!, aunque debería decir¡Buenos días!

El trío vio como ella seguía subiendo hasta que se escucho un débil sonido de puerta.

-En fin, yo también me despido, y gracias por todo a los dos-dijo subiendo las escaleras la leona.

Llego a su cama, y sin ponerse la pijama, se metió entre las cobijas, y con un último suspiro, cayo en los brazos de Morfeo.