Hola, gracias por sus reviews, este capítulo esta dedicado a ustedes¡es uno de mis favoritos! No es por pecar de falta de modestia, pero me enknto mucho, recuerden q estoy abierta a sus critiks, a lo mejor y resulta q solo ando perdida, jaja, bueno disfrutenlo ¿sale? )
Capítulo 22: Secretos conocidos
A la mañana siguiente, Hermione despertó tranquilamente, había descansado muy bien, y no había tenido ninguna pesadilla.
"Ya era hora" pensaba alegre mientras se vestía con unos jeans y con una playera roja con un pequeño escote.
-¡Buenos días!-saludó alegremente a sus compañeras, cosa que a ellas les sorprendió, pues casi nunca les hablaba en las mañanas, dado que con las prisas de las clases, no tenía tiempo.
Bajo a la sala común, en la que había pocos estudiantes que platicaban animadamente sobre las vacaciones.
-Hermione ¿cómo estas?-fue lo primero que escucho por parte de Harry.
-Bien, gracias¿Cómo esta Ron?-contesto tranquilamente.
-Sigue todavía dormido, pero si quieres nos adelantamos a desayunar.
-Bueno, esta bien-acepto la chica mientras salían por el retrato de la Dama Gorda.
Se dirigieron al Gran Comedor, platicando sobre lo sucedido de anoche, asombrados por la suerte que habían tenido de haber salido del Bosque Prohibido.
Se sentaron en la orilla de su mesa, y empezaron a desayunar, estaban muy hambrientos, por lo que no hablaron más.
"Una muy buena suerte tuvieron para poder salir" pensaba la castaña mientras se servia mas fruta. "No quiero ni pensar lo que hubiera sucedido si nos hubieran visto".
Uno siempre piensa, que cuando solo unos pocos saben su secreto, esta protegido, pero¿Qué pasa cuando alguien más lo sabe?
-Tengo que irme, quede con alguien, nos vemos-se despidió Harry de ella.
-Hasta luego.
"A ver si baja Ginny" pensaba, no le gustaba estar sola, solo cuando era necesario.
Espero pacientemente media hora, tiempo en el que vio como un chico rubio entraba.
"Me voy definitivamente" se decía, mientras salía del comedor, sin tener un rumbo fijo.
No quería sufrir con solo mirarlo, aunque sabían ambos que todo eso era solo temporalmente.
El problema es que no sabían cuanto tiempo duraría, y por lo pronto, había pasado un mes y unas semanas.
Decidió ir a visitar a Hagrid, hace tiempo que no veía ni hablaba con su buen amigo.
-Hola Hermione, que gusto verte-la saludó alegremente.
-Lo mismo digo-contestó sonriente.
Pasaron una alegre mañana platicando sobre los chismorreos del colegio, las parejas de estudiantes, de las clases y de otros temas.
-¿Me creerás que hay criaturas en el bosque que no conozco?-le pregunto Hagrid.
-Sí¿cómo cuales?
-Unas muy poderosas, y es raro, porque conozco perfectamente el bosque. Empecé a visualizarlas un poco como hace dos meses.
-¿En serio?
-Si, son raras.
La castaña se quedo callada, porque recordó en ese instante, algo que no recordaba desde hace bastante tiempo. "Mi pesadilla"
Aunque ahora que lo analizaba mejor, hace dos meses, fue cuando los mortífagos entraron a Hogwarts, vigilando a Draco.
"Quizás y se ocultan en el bosque" pensaba mientras tomaba el ultimo sorbo de te.
-¿Te encuentras bien Hermione?-le preguntó preocupado el guardabosques.
-No, no es nada, solo me acorde que tenía que haber visto a alguien-contestó algo aturdida-.Me tengo que ir Hagrid, nos vemos.
-Hasta luego.
Ya era la hora de la comida cuando salio de la cabaña, por lo que se dirigió al castillo.
"Haber si me encuentro a alguien" pensaba, no había visto en todo el día a sus amigos, excepto a Harry.
"¿Y con quien habría quedado?" se preguntaba con interés. "Me gustaría preguntarle, pero si es algo muy personal, mejor no".
La mesa de los Gryffindors estaba llena, por lo que solo encontró lugar hasta una orilla.
-Hey Hermione¡aquí hay lugar!-le dijo una voz conocida.
-Gracias Neville-respondió sentándose a su lado.
-¿Dónde estabas? Ginny te estaba buscando.
-¿En serio?
-Si, pero tuvo que irse a….-y se interrumpió a si mismo, sabiendo que había dicho mas de la cuenta.
-¿A dónde?
-Creo que a la sala común. ¿Carne?
Hermione no sabía que ocultaba el chico, pero sabía que debía de ser un secreto de su amiga.
"Es raro, no sabía que ellos se llevaban para guardar hasta secretos" pensaba mientras tomaba agua.
Platico con Neville el tiempo suficiente, para darse cuenta que algo ocultaba definitivamente, hablaba entrecortadamente, tartamudeaba y parecía nervioso.
-Nos vemos Neville, tengo que ir a la sala común.
-Claro, adiós.
Subió rápidamente las escaleras, quería llegar cuanto antes para ver si por casualidad, daba con Ginny.
Abrió el retrato, y se encontró con unos estudiantes de primero y tercero, pero no se veían mas grandes.
"Lastima" se dijo, subiendo a su dormitorio. En las escaleras, le pareció oír un llanto, bajo de nuevo, pero nadie estaba llorando, siguió subiendo y descubrió que el llanto provenía de los dormitorios femeninos.
Toco en cada uno de ellos y los reviso, pero no había nadie llorando o acabando de llorar.
El ruido del llanto, se le hacia familiar, y aunque esperaba que no fuera así, le parecía que era el de Ginny.
Se quedo en su habitación pensando, hasta que anocheció, todas sus compañeras llegaron y se durmieron, menos ella, que observaba la ventana.
Había unas estrellas tan hermosas y brillantes, que era una pena que no pudiera verlas en el exterior.
-La niña no puede dormir, por lo que Peeves va a jugar con ella-empezó a canturrear una voz que para su desgracia, resulto ser el Poltergeist.
-Fuera Peeves.
-No quiero, y me llevo tu calcetín-dijo tomando uno que estaba en uno de sus cajones, y traspasando la pared.
Se paro de mala gana, y fue siguiéndolo, esperando que se lo regresara pronto.
-Ya dámelo, por favor-le pedía con impaciencia.
-No quiero, vamos a jugar.
Y así la fue guiando en la sala común de los leones, hasta que decidió salirse.
-¡No!, Peeves, ya es muy tarde, dámelo-le ordeno solo para ver como le hacia una mueca burlona.
"Espero que no me descubra nadie" rogaba mientras abría el agujero del retrato, y seguía al Poltergeist.
-Vamos, tú puedes, jajaja.
-Basta Peeves, dámelo.
-¡No quiero, no quiero y no!
Subieron escaleras, corrieron por pasillos, entraron en aulas, hasta que dieron con la Torre de Astronomía.
-No te atrevas, esta área esta sumamente prohibida en las noches.
-Mejor-le contestó haciéndole una seña grosera y traspasando la puerta.
"Será un milagro si salgo sin castigo de esta" era lo único que pensaba, buscando al perverso Peeves.
-Está bien, toma-le dijo, dándole su calcetín y desapareciendo.
Justo cuando ya planeaba el regreso, se le ocurrió la idea de estar un rato observando las estrellas.
"No me vera nadie" fue el pensamiento que la influencio mas, a acercarse a un balcón, y observar.
¿Por qué tuvo ese impulso? No lo sabía realmente, solo que toda noche había tenido ganas de poder estar admirándolas.
Camino lentamente hasta el balcón, pero no pudo llegar porque sintió como una mano la tomaba del cuello y otra, le tapaba la boca.
-No hagas ningún ruido o lo lamentaras-le susurro una voz al oído, a la vez que la giraba, una voz masculina.
Cuanta fue su sorpresa y la del chico, al reconocer a la persona que estaba tan cerca.
-¿Draco?
-¿Hermione?
-Sí, soy yo.
-Aquí estoy.
¿Cómo poder explicar con palabras lo que ambos sintieron en esos momentos? Fue algo sorprendente, algo que los dejo en un shock fuerte.
Después de tantas semanas sin poder hablar, y solo conformarse con miradas, este era un momento, que no querían, llegara a su fin.
-Te he extrañado tanto-susurró Hermione, comenzando a sollozar de la emoción.
-Y yo a ti-le respondió el rubio, abrazándola, y atrayéndola hacia el.
Tanto tiempo separados, tantas horas viéndose y no poder hablar nunca, por miedo a que sucediera algo malo, y miradas que revelaban discretamente su amor.
El tiempo que estuvieron abrazados, fue tan dulce y lento para su fortuna, que luego de separarse, se sentaron juntos, y empezaron a hablar de todo lo que les había sucedido, bueno, no completamente todo, pues la chica guardaba el secreto de lo sucedido en el bosque.
-Oye-le dijo Draco después de un rato que estuvieron callados-.Por que una noche saliste corriendo del castillo?
-¿Yo? Te habrás confundido-contestó la castaña nerviosa.
-Se que eras tu¡no me mientas!
-No.
-Herms, por favor, no me digas mentiras-murmuro el chico, acariciando la mejilla de su compañera.
Ella no resistió mas, y confeso.
-Esta bien, lo admito¡era yo!
-¿Y porque corrías?
-Porque tenía que hacer algo importante.
-Créeme que tu secreto nunca saldrá por mi boca.
-Esta bien-acepto la chica, y le contó al chico todo lo sucedido en el bosque con las Damas Negras y sus amigos.
Pasaron otra hora observando juntos las estrellas, bromeando y riendo, era una noche mágica para ambos.
-A pesar de que no podamos estar juntos, recuerda que siempre te amare-fue lo ultimo que le dijo Draco antes de besarla.
Fue un beso corto, pues tenían ambos que regresar a sus dormitorios sin que los descubrieran.
-¡Draco!-lo llamo Hermione.
-Mande-dijo regresando junto a la chica.
-Yo también te amo, y volveremos a estar juntos, ya lo veras.
Draco esbozo una triste sonrisa, tratando de ser optimista, pero la realidad era muy fuerte en el.
-Lo se.
Se alejo, caminando y luego corriendo a su dormitorio, realmente la quería, pero temía por ella, por estar con el.
Ambos conocían sus secretos, sus angustias, y los sentimientos que sentían, pero temían por lo que el mundo les destinara si se sabia de su relación.
"Ya es muy tarde, mejor me voy" se dijo la Gryffindor, no tenía nada de sueño, pero quería estar en su dormitorio, no quería saber las consecuencias de lo sucedido.
