Grax Alex por tu review, si t qda una duda hazmela saber ¿oki? Djo este capi, besos a todas.

Capítulo 28: Contando la verdad

-Hermione ¿me escuchas?-le preguntaba una rubia a su amiga, que estaba sentada en una mesa de la biblioteca leyendo un libro, junto a ella.

-Sí¿Qué paso?-preguntó, cerrando el libro, y poniéndole atención a Luna.

-Creo que me debes una plática-le dijo, tomándola de la mano, y sacándola de la biblioteca.

Estaban en su última semana de vacaciones navideñas, y los pocos estudiantes que se habían quedado, hacían los deberes.

Llegaron a los jardines helados, pero como estaban bien forradas, no sentían el frío.

-Y bien-empezó Luna, sentándose en una banca, y mirando inquisidoramente a Hermione.

-¿Qué cosa Luna?

-No empieces Hermione¿Qué paso con Draco la noche de la fiesta?-le preguntó emocionada y muy ansiosa.

-Ah, pues…-la verdad no sabía como explicarle todo, iba a ser muy confuso.

-No me digas que no paso nada-le dijo su amiga algo decepcionada.

-Sí estuve con el pero…

-Hermione…

-Bueno, esta bien, te contare todo.

Y así fue, le explico todo lo sucedido después de las extrañas luces verdes que sorprendieron a todos, el extraño hechizo, la verdad de lo sucedido todos esos meses, el peligro del que la saco Draco y las razones por las que no volvió a la fiesta.

El relato duro horas, o eso fue lo que pensó Hermione, porque cuando había acabado, ya era la hora de comer.

-Me extendí demasiado.

-No importa, pero, increíble lo que me contaste.

-¿Ahora entiendes como me sentía yo?

-Obvio, pero¡No puedo creer que Draco se vaya a casar y no te lo haya dicho!-exclamó la rubia lo que había querido decir desde que se entero.

-Lo se, creo que es común eso en las familias de sangre pura-repuso la castaña, sintiéndose mal.

-No estoy segura, pero puedo investigar eso por ti-ofreció su amiga, caminando hacia el castillo.

No tuvo tiempo de decir nada, porque Luna se fue seguramente a empezar a hacer su investigación.

Suspiro, no podía creer que hasta hace poco, creía en que los mortífagos amenazaban a Draco, y resultaba que quien estaba detrás de todo esto, era nada menos que su padre.

Pero ella no era la única que sentía que todo había dado un giro total, en un dormitorio, lejano al de los Gryffindors, una chica lloraba.

"Maldita sea, nunca debí aceptar" pensaba la chica, que estaba encerrada en su habitación.

-Oye¿no quieres que…-le empezó a decir una de sus compañeras, que estaba con ella.

-No ahora Linette, no creí que así fuera a acabar.

-Debiste de haber elegido bien-trataba de consolarla su amiga, que era la que sabía lo sucedido.

-No creía que las cosas fueran a este modo, el me mintió.

-Creía que lo conocías lo suficiente para saber lo que haría.

-No, siempre acaba cambiando todo, y cuando el juro no hacer nada que pudiera dañarme…-a este punto no pudo seguir, sus lagrimas resbalaban incontroladamente de su cara, recordando lo sucedido.

-No llores, seguro que todo esto terminara.

-Sí, terminara todo para mi, y ya no podré hacer nada.

-No pienses así, creo yo…

-La verdad Linette, siempre supe que así terminaría.

-No entiendo porque te fuerzan-decía su amiga confundida.

-Simple, porque les conviene y yo soy la que pago las consecuencias-finalizó la chica, observando la ventana.

En los jardines, caminaba Draco Malfoy, pensando lo sucedido hace pocos días.

"Al menos ya nos podemos ver, el problema, es que nada cambiara lo que sucederá al final del año" pensaba, caminando cerca de los lindes del Bosque Prohibido.

Ni siquiera conocía a su futura novia, no sabía su nombre y lo obligarían a casarse con ella, aunque conociendo los gustos de su padre, debía de ser atractiva, el nunca aceptaría que el se casara con alguien que no pasaba sus criterios.

Eso era lo que mas le molestaba de su vida, que todo debía de ser a la manera de su padre, muy pocas veces podía hacer las cosas a su modo, realmente era muy molesto que su padre siempre estuviera metido en sus asuntos, hasta cierto punto, vergonzoso.

La verdad era que, desde que era un niño, había querido tener un trabajo en el Ministerio de Magia, pero su padre, siempre le había dicho que ahí acababan los perdedores, enseñándole como ejemplo, a Arthur Weasley.

Flash Back

Estaba en su gran mansion, jugando con su nueva escoba mágica, cuando su papá entro y le pregunto que quería ser de grande, muy emocionado respondió:

-Quiero trabajar en ese edificio importante, el Ministerio de Magia.

La cara que puso su papá lo asusto tanto, que salio corriendo, en busca de su mamá, pero el lo alcanzo y le dijo:

-No vale la pena ese trabajo hijo, en el están los perdedores.

-¿Cómo quien?-había preguntado el, interesado en la respuesta.

-Como Arthur Weasley-le contestó su padre, enseñándole un recorte de periódico.

Los Weasley

Los Weasley son una de las familias mágicas mas conocidas, pero si hoy están en este periódico, es debido al nacimiento de su séptimo bebe, una niña a la que pusieron de nombre, Ginevra Molly Weasley.

Entrevistamos a la familia, preguntando como sería su vida, con el pasar de los años, tomando en cuenta, el gasto económico.

-Nos las arreglaremos-afirmó el Sr.Weasley, saliendo de su oficina del Ministerio de Magia-.No estamos nada arrepentidos, al contrario, muy contentos.

-Los niños me encantan, prácticamente, siempre estuve rodeada de ellos-dice la Sra.Weasley, en su casa en la madriguera.

Mas sin embargo, muchas otras familias opinan, que en los años venideros, en el mundo mágico, podrían presentarse crisis económicas, que no beneficiarían en nada, a una familia tan grande como son los Weasley, incluso, los haría gastar más.

Solo hay que esperar pasar los años, para saber si son ciertas o falsas estas teorías.

Acabando de leer el recorte, el dijo a su padre:

-Pero ellos están bien ¿no?

-Sí hijo, pero te llevo a su casa, y no te gustaría en lo mas mínimo, Arthur Weasley ha sido destinado a ser un perdedor.

-Pero…

-Tu no quieres ser un perdedor hijo, yo te conseguiré un buen empleo-finalizó su padre, alejándose de el, dejándolo pensativo.

Fin Flash Back

"Y que trabajo, ser un mortífago" se decía el Slytherin, entrando al castillo, amenazaba extrañamente, una lluvia.

Pasaron los días, y los alumnos regresaron al castillo, para continuar con sus clases. Los alumnos de quinto y séptimo año, los empezaron a presionar, hablándoles de TIMOS y EXTASIS.

-Es un examen muy importante, el que dirá si conseguirán su empleo o no-les decía el profesor Flitwick a sus estudiantes de séptimo, subido como siempre, en una montañita de libros, para hacerse notar.

Parecía mentira que el tiempo se hubiera pasado tan rápido, Diciembre había terminado, y pronto lo haría también Enero, llegando a Febrero, un mes muy amado por muchos y odiado por otros, simplemente, por el Día de San Valentín.

Hermione y Ron seguían peleados, para desgracia de todos los alumnos de Hogwarts, y se hablaba generalmente, porque cada vez que se encontraban en el pasillo, se hacían gestos o empezaban a gritarse horriblemente, tanto, que algunos comenzaban a cuestionar si en verdad tuvieron una vez, algo parecido a un noviazgo. Nadie evitaba esas peleas, ni Harry y Ginny.

-Ya basta Ron-le decía Harry, casi arrastrando a su amigo para irse a clases.

Lo mismo, o peor tenía que hacer Ginny, pero con Hermione.

-No le hagas caso, es un tonto-le decía a la Gryffindor, que de tanta ira reprimida, siempre hacia explotar algo que estuviera cerca de ella, sin necesidad de la varita mágica.

Si había que ser sinceros, cada vez sus peleas aumentaban de tono, que una vez llegaron a dar en el despacho de la directora.

-Explíquense-les dijo a ambos mirándolos severamente.

-Desde navidad estamos peleados-explico secamente Hermione, tratando de controlarse.

-¿Cuál fue el motivo Weasley?-preguntó la profesora, volteando a ver al chico.

Esa pregunta hizo ruborizar a la chica, e incomodo al pelirrojo.

-Por asuntos personales-dijo Ron, mirando sus zapatos.

-Bueno, sean lo que sean, esos asuntos personales, ya fue demasiado.

-Pero, profesora…

-Por favor Granger, ambos ya están demasiados maduros para seguir peleando como niños.

-Es que ella no entiende…-empezó a decir el chico.

-Tu fuiste el que nunca dijo la verdad-le contestó Hermione muy enojada.

-No es cierto, que tú no lo quieras aceptar…

-¡Yo siempre trato de aceptar mis errores Ronald, pero tu no!

-Eres una necia, porque no…

-Basta, tu te dejas llevar por los chismes, yo no.

-Claro que no, yo no soy chismoso.

-No, eres el chico mas sincero que conozco-dijo con ironía la castaña.

-Así deberías de tomarlo, y no en broma.

-Tú eres el que siempre toma todo en broma.

-Yo busco lo mejor para mis amigos, y lo que hice fue…

-Una completa tontería, como se te ocurre ir con ella.

-Porque ella podía dar información…

-¡Falsa¿No lo entiendes?

-¡Tu eres la que no entiende!-la contradijo el pelirrojo, poniéndose de pie.

-¿Por qué te dejas llevar por un instinto que no te sirve?-le preguntó la chica, poniéndose, igualmente de pie.

-Si me sirve, que sea muuy diferente al tuyo…

-¡Es diferente!-exclamó una voz, que era la de la directora.

Ambos se habían olvidado que ella estaba presente en el despacho, estaban más concentrados en lo que decían, que en lo que ella debía de haber pensado con su pelea.

-Muy bien, hasta aquí llego esa pelea, no quiero mas demostraciones en público, si tienen algo del cual discutir, háblenlo en privado. ¿Entendido?-les preguntó la directora, tomando unos papeles.

Ellos asintieron con la cabeza, y salieron del despacho, muy enojados, difícilmente se hubiera sabido quien era el peor.

Cada quien tomo una dirección diferente, al salir al pasillo, no caminarían cerca de esa persona a la que odiaban casi con el alma, cada quien con sus motivos.

Al parecer, la verdad nunca podría ser revelada, pues difícilmente encontrarían el modo de hablar y discutir el tema, como dios mandaría.

Después de todo, una que otra verdad, salía al aire, pero solo eso.

Acabo el mes de Enero, e inicio Febrero, era el mes donde mas platicaban las chicas y reían fuertemente al ver pasar a un chico, era un mes, en el que Filch andaba buscando y buscando filtros amorosos u otro producto que estuviera prohibido en el castillo.

-¿Qué vas a hacer ese día?-le preguntó Ginny a Hermione una tarde, en la que hacían los deberes juntos.

-No se-contestó ella, mirando los jardines.

-¿Vas a salir con alguien?

-A lo mejor, no estoy segura.

-¿Con quien?

-Con el chico del que te platique.

-Ah-finalizo Ginny la conversación, fuera lo que fuera hacer, tenía que averiguar quien era, y eso haría.