¡Sorpresa! Un capítulo de regalo.
Capítulo 29: Citas de San Valentín y Flores
-Entonces que Hermione ¿Vas conmigo a Hogsmeade?-le preguntó una tarde Draco, mientras ellos caminaban en los jardines.
-Sí, pero ¿Cuándo seria?
-El día de San Valentín, hay que celebrarlo ¿no?
-Si, tienes razón-afirmó ella, observando el ocaso del sol.
Llego el tan deseado día para desgracia de Filch, porque cada vez que sucedía un caso de filtro amoroso, debía de examinar muchas cosas, y ese día, se estaban dando muchos casos.
-Apresúrense-les decía a los nerviosos alumnos que salían a Hogsmeade, checando las listas de permisos.
Draco y Hermione se habían citado en la Casa de los Gritos, cada quien llegando por su propia cuenta al sitio.
Hermione caminaba por el sendero, en el que todavía había rastros de nieve, llevaba con ella, un pequeño paquetito, envuelto en color verde.
"Espero que a Draco no le moleste el típico regalo de chocolates" pensaba, parándose finalmente, esperando a que el Slytherin llegara, no había nadie todavía.
No muy lejos, el chico subía el camino, también pensando sobre el regalo que daría a la chica. "Esta vez es una pulsera, ojala le guste" se decía, mirando la cajita de color rojo.
Finalmente llego a la Casa de los Gritos, donde encontró a Hermione, que también llevaba un regalo.
-Hola-la saludo, acercándose a ella.
-Hola-contestó ella muy dulce.
Como si fueran quinceañeros, los nervios afloraron repentinamente, sin saber que decir, y solo echándose miradas.
-Ehm, te traje esto-dijo Hermione, dándole el paquetito envuelto en color verde.
-Y yo esto-le respondió Draco, extendiéndole la caja roja.
Ambos abrieron rápidamente lo que el otro le había dado, recibiendo una pulsera y una caja de surtido de dulces.
-Gracias-dijeron al unísono, sonrojándose repentinamente, pero a la vez sonriendo.
"Odio esta colina" pensaba una joven, subiendo el sendero que daba a la Casa de los Gritos. "No se porque se dirigió aquí, extraño lugar"
Se sentaron, o trataron, en una roca, comiendo un poco de los dulces que Hermione le había dado a Draco.
-Me gusto la pulsera-comentó ella, viéndola, estaba hecha de plata pura, era delgada y muy fácil de llevar.
-Igual los dulces-dijo Draco, dándole una pluma de azúcar a Hermione, que la acepto encantada.
-La verdad, es que es difícil de creer que estemos juntos-dijo ella, chupando la pluma.
-Sí, es cierto, mas sin embargo por razones que no se conocen, lo estamos-replico el, acariciando el cabello de su castaña favorita.
"Uff, por fin llegue" pensaba la chica, secándose el sudor de la frente con una manga de su suéter. "Ahora solo debo encontrarla".
-A lo mejor sucede que siempre quise estar junto a ti-decía el rubio, acercándose mas a Hermione.
-Tal vez-coincidió ella, acabando su pluma de azúcar.
-O a lo mejor fue un sueño, una ilusión.
-Sí, algo que quizás existió, no se-finalizó ella, mirando directamente a los ojos de Draco.
Siempre se ha dicho, que los ojos son las ventanas del alma, y por muy extraño que sonara, esta frase no iba de acuerdo con Draco Malfoy, para conocer su personalidad, debías de conocerlo a el, no mirar a sus ojos, pero por primera vez, Hermione podía mirar el verdadero ser de Draco en sus ojos, y antes de lo supieran, ya se encontraban sumidos en un apasionado beso, poniéndose de pie, abrazándose, junto con todas las emociones.
Esas emociones, esas malditas emociones, que hacen que uno pierda conciencia del lugar donde se encuentra y del tiempo, les hicieron daño¿o beneficio? Eso lo veremos en un momento.
"¿Dónde está¿Dónde?" se preguntaba la chica, buscando intensamente, pero no encontraba nada, hasta que distinguió una figura humana.
Camino hacia ella, pero¡sorpresa! No estaba sola, estaba con un chico, no hablando, sino besándose.
"Caramba¿Pues quien será?"
Y delante de sus ojos, se encontraba una escena que muy pocos se hubieran imaginado en platicas extravagantes o exóticas: Draco Malfoy y Hermione Granger besándose, los peores enemigos, los polos opuestos, de casas enemigas estaban besándose.
Ginebra Weasley no pudo menos que soltar una exclamación de asombro, y bajar corriendo la colina, asombrada por lo que había visto, era algo que nunca en sus peores sueños habría visto, alguien le debía una explicación, y quizás ella también debía una.
-¿Qué fue ese grito?-preguntó Draco, separándose de Hermione.
-A lo mejor algún niño-dijo Hermione preocupada, mirando la Casa de los Gritos.
-Puede ser.
Se quedaron todavía un rato mas, en el que hablaron y rieron como hace mucho que no lo hacían, luego, regresaron al castillo, donde caminaron en los jardines, finalmente se despidieron, y cada quien se fue a su sala común.
-Una explicación-fue lo primero que le dijo una pelirroja, que al parecer la había estado esperando toda la tarde.
-¿De que?-preguntó ella de muy buen humor.
-Hermione, te vi besándote con Malfoy ¿o acaso me equivoque?
Maldición, pequeño detalle que se le había olvidado, decir una mentira a su amiga, pues sabia de la enorme curiosidad que ella tenía sobre esos temas románticos¡la había descubierto¿Ahora que haría? No quedaba otro remedio que la verdad ¿U otra mentira? No gracias, habían sido suficientes mentiras por el momento.
Tuvo que explicarle todo a la pelirroja, no quedaba otra opción, y mientras ella hablaba, Ginny quedaba más sorprendida que nunca. ¿Draco y Hermione juntos¿Malfoy y Granger besándose? Eso en sueños, o eso era hasta hace poco, que comprobó que era cierto.
-Vaya, la verdad es que es sorprendente-le decía su amiga, dos semanas después de lo sucedido.
-Lo se, pero, es cierto-le confirmó la castaña sonriente.
-Así es-finalizó Ginny igual de sonriente.
Empezaban a aparecer flores, que anunciaban el regreso de la primavera, pero también, que al año escolar ya le quedaban pocos meses.
"Cuatro meses para ser exactos" pensaba Draco, mientras volaba en el campo de Quidditch, tratando de quitarse los pensamientos de su futura boda, últimamente pasaba el tiempo con Hermione, pero no podía evitar un vació que lo asaltaba de vez en cuando.
Lejos, una castaña lo observaba sin que el se diera cuenta, ella había notado que cuando se veían, el se mostraba feliz, pero a la vez triste, cosa que no hacia mas que confundirla a ella también.
"Deberá ser por su boda" recordó con aire triste, alejándose del campo, para pasear sola en el jardín.
-Pero quien esta aquí, si es la mismísima Hermione Granger-exclamo una voz que reconoció como Luna.
-Hola-la saludo muy alegre, pero pudo ver que ella la miraba raramente.
-¿Todavía te acuerdas de mi?
-Pues claro, como crees que yo…, oh no-acababa de recordar.
Flash Back
-Hermione ¿Me ayudas en mi redacción de herbología?-le preguntó Luna Lovegood el día anterior al de San Valentín.
-Claro, pero¿Qué te parece mañana?
-¿Segura?-le había preguntado la rubia mirándola con ojos expectantes.
-Sí.
-Pero¿No vas a salir con…
En ese preciso momento, había llegado Harry, saludando a sus amigas, y preguntándole a Hermione sobre un horario que habían cambiado.
-Hermione¿Entonces mañana?
-Sí, en los jardines, a mediodía-le había dicho distraídamente su amiga, mientras sacaba una hoja de pergamino.
-Bueno, hasta mañana-se despidió Luna con su aire soñador, y fue a su sala común.
Al día siguiente, ella había asistido a la cita, al mediodía para ser exactos, y aunque la estuvo buscando durante mucho tiempo, finalmente se convenció que ella no estaba en Hogwarts.
Suerte, que Hagrid sabia un poco de plantas, y junto a unos libros de la biblioteca, lograron una buena composición.
Fin Flash Back
La Gryffindor no perdió tiempo, y empezó a disculparse con la chica, diciéndole que había olvidado por completo su redacción, pero que no había sido a propósito.
-Lo se Hermione, pero ¿Por qué no me avisaste?
-Se me olvido Luna, en verdad lo siento-seguía disculpándose Hermione muy avergonzada.
-No te preocupes, lo que sucede es que me sorprendió mucho que no asistieras o al menos me hubieras dejado una nota.
-Sí, fue mi culpa pero yo te repongo eso con otra ayuda ¿Qué opinas?
-Solo espero que esta vez no faltes-le contestó medio riendo Luna, guiñándole el ojo, seguramente imaginaba lo ocurrido.
Hermione no pudo menos que soltar una breve risa, se despidió de Luna, y fue a la biblioteca, a dejar un libro que había pedido prestado el día anterior.
-¿Y a quien invitaras?-escuchaba como le preguntaba una chica de Ravenclaw, a otra a quien no alcanzaba distinguir.
-Me imagino que a todos mis amigos, y a mis familiares-le contestaba la chica en una curiosa mezcla de tristeza y distracción.
-¿No invitas a alguien mas?
-Pero si todavía faltan los de…
-Comprendo, no hay que gastar de más.
-Eso es lo que quiere mi padre.
Hermione no se molesto en seguir escuchando, en ese preciso momento, entraba Pansy Parkinson.
-¿Qué quieres?-le preguntó groseramente la Slytherin, al darse cuenta que la había estado mirando.
-De ti ¿Yo que podría querer?-le respondió burlonamente ella, cruzándose de brazos y fulminándola con la mirada.
Pansy se acerco más a ella, pero bajo la voz y le dijo:
-Tienes suerte de que a Draco le importes, sino ya estarías arruinada.
-¿Cómo tu? No gracias
-Sigue riendo Granger, pero luego andarás llorando, y lo sabes bien-finalizó la chica, poniéndole una cara horrible, y siguiendo con sus asuntos.
Eso fue suficiente para ella, en lo que se refería a ese momento¿Acaso era necesario que a cada rato algo o alguien le recordara la futura boda de Draco?
"Por lo que parece, si" se respondió a si misma, mientras salía de la biblioteca malhumorada, el día no había sido como a ella le hubiera gustado, el error con Luna, el hecho de la futura boda de Draco, por no decir los deberes que se les estaban acumulando, (Algo extraño, generalmente, los hacia el día en que se los dejaban) y ahora que Pansy le arruinara lo que quedaba del día, era mucho, por no hacer la cosa mas grande de lo que ya era.
Iba tan enojada, que no se dio cuenta con quien tropezó.
-Fíjate ¿Quieres?-le decía Ron Weasley, recogiendo sus libros.
-Tu fuiste el que se tropezó-le contestó, deteniéndose.
-No me digas¿Quién era la que iba hablando sola?
-¡Yo no hablo sola!-le reclamó furiosa la castaña, que no se daba cuenta que caía de nuevo en los juegos del chico, con tal de hacerla enojar.
-Pero, acaso ¿No estabas diciendo cosas de tu novio?
-Mira, ya me arruinaste completamente el día ¿Qué mas quieres?-le preguntó desesperada la castaña.
-No se ¿Qué te parece si desaparecieras?
-¡El único que debe de desaparecer en este momento eres tu Ron!-exclamó una voz que sonaba distante, pero firme.
Era Luna, que se acercaba muy furiosa, como nunca la habían visto sus amigos, por lo general ella era paciente, pero lo que el pelirrojo estaba haciendo pasar a su amiga, era demasiado.
-Hola Luna-la saludo el chico, pero ella no respondió a eso.
-Déjala en paz ¿Por qué no molestas a alguien más?
-Mmm, porque ella es lo mejor para molestar.
-Creí que eras alguien muy diferente Ron-decía la Ravenclaw cada vez mas furiosa, pero haciéndole a Hermione disimuladamente una seña, para que se fuera alejando.
Ella no tuvo tiempo de darle su agradecimiento, pues en ese momento, la pelea estaba subiendo de tono, por lo que se fue corriendo hacia su dormitorio.
Aunque se alejaba, aun podía escuchar los horribles gritos por parte de Ron y Luna, seguramente enojándose cada vez más.
¿Por qué la suerte era así con ella?
