Muchas grax por los reviews XXX y Paulina, aqui djo la continuación dl ff, ya esta akbando, solo faltan dos mas y terminado. Las quiero invitar a todas a pasarse por mi nuevo ff, lo encontraran en mi perfil, me seria muy util si me dejaran un comentario, por peqño q sea, kisses.
Capítulo 30: Maldita suerte y algo mas…
Al día siguiente, que vio a Ron, el no le hizo ninguna seña o comentario grosero, se comporto como si no la viera, aunque advertía que parecía incomodo, fuera lo que Luna le hubiera dicho, se notaba que lo había molestado.
-¿Qué le sucede?-le preguntó a Harry disimuladamente.
-No se, desde que tuvo una pelea con Luna esta así-le respondió el chico, evidentemente, sin saber bien los detalles.
Ese día, todos los maestros pudieron notar que Hermione Granger estaba distraída, pues no levantaba la mano para responder a las preguntas, y los hechizos no le salían como debían.
-Srita. Granger ¿Qué le ocurre?-le preguntó McGonagall, cuando sonaba la campana, finalizando la clase.
-No he dormido bien-mintió, siendo no muy convincente.
Recogió su material escolar y lo metió en su mochila, saliendo rápidamente del aula, para llegar a la siguiente clase, que era Herbología.
Pero los pasillos estaban llenos de estudiantes de diferentes edades, que estaban platicando y señalando algo.
Se acerco, y en medio de todo el tumulto, estaban Draco y Harry, apuntándose con sus varitas, al parecer por algo que había dicho el Slytherin, muy ofensivo.
-¿Qué sucede?-preguntó a Ginny, quien estaba hasta adelante, mirando todo lo que pasaba.
-Lo que sucedió, es que Draco me insulto como siempre.
-¿Y que más?
-Harry estaba platicando conmigo, y lo escucho.
No era necesario que le explicara lo demás, lo entendió de inmediato, obviamente Harry la estaba defendiendo pero ¿Ella de que lado debía estar? De sus amigos que siempre le habían sido fieles o del chico que amaba y le había dado algo que nunca nadie antes le había dado.
"Maldita suerte" se decía Hermione, sacando su varita de la mochila, no sabia todavía de que lado estar pero si sabia que tendría que utilizar su varita.
Esperaba que un profesor interviniera en la pelea, y así no tener que participar en ella, por desgracia, parecía que ninguno estaba enterado de lo que sucedía.
Por azares del destino, Draco se fijo en ella, que tenia la varita preparada para intervenir si era necesario.
"¿Y ahora que?" el mismo se preguntaba, sin saber que hacer.
-¿Qué sucede Draco?-le decía Harry furioso-.¿Has perdido el valor?
-Yo nunca lo perderé-le contestó rabioso.
-A lo mejor no, pero si la dignidad que dices tener.
-¡Cállate Potter!
-Tú siempre te has sentido superior a todos nosotros, pero sucede que no es así.
-Una sola palabra mas y…
-¿Que Malfoy¿Por qué no puedes ser un humano como todos?
-Potter, te lo advierto.
-No insultes nunca de nuevo a Ginny, con eso solo demostraras que eres un insensible-le dijo por ultimo Harry, bajando su varita y saliendo de todo el tumulto a un pasillo que estuviera desierto.
La pelirroja no perdió tiempo en tomar su mochila y seguirlo, lo mas seguro para agradecerle.
Poco a poco se fue disipando la gente, quedando en el pasillo únicamente Draco y Hermione.
-No eres insensible y lo sabes-le dijo Hermione en voz baja, guardando su varita.
-Lo se, pero el tiene razón en parte-le replico el chico, también guardando su varita.
Ambos se quedaron callados, pensando en lo que había sucedido hace unos momentos, en lo que concordarían si hubieran dicho lo que pensaban, era en que opinaban tener una maldita suerte, que no siempre estaba de su lado.
-¿Qué clase tenias?-le preguntó Draco a Hermione, minutos después.
-Herbología ¿Cuál tenias tu?
-Encantamientos.
-Yo también tomo encantamientos ¿Por qué justamente hoy tu vas y yo no?-le preguntó la chica, dedicándole una pequeña sonrisa tierna.
-Porque yo tengo el doble de clases que tu-le respondió, acercándose a ella.
-¿Para que estudias?
-Quiero entrar en el Ministerio de Magia, pero mi padre no quiere-dijo, mirando por un ventanal.
-¿Por qué tienes siempre que hacer lo que dice?-preguntó Hermione molesta.
-Las consecuencias…
-Que importan las consecuencias, si es tu destino tú…
-Hermione, yo ya no puedo…
-¿Por qué te rindes Draco?
-Yo no me rindo-reclamó, subiendo el tono de voz.
-¿Por qué no tienes valor?
-Tengo mucho valor Hermione…
-Sabes, creo que Harry tiene razón, por mucho que me duela.
-¿Qué quieres decir?-empezó a preguntar ya muy rabioso el chico.
-¡No tienes valor para elegir y mucho menos te queda dignidad!-exclamó histérica la Gryffindor, tirando al suelo sus libros que tenía en sus manos.
-Hermione ¿Qué rayos…
-Ya estoy cansada de que las cosas sean así, y sabes que, no puedo creer que hagas cada cosa que tus padres te dicen.
-Si te refieres a la boda, es una tradición en las familias de sangre pura.
-Déjame decirte, que Bill Weasley escogió a su novia, no sus padres.
-Pero eso fue…
-¡Basta! Odio tener que decir esto, pero insultaste a Ginny solo porque ella es de sangre pura y puede elegir, no es como tu.
-No voy a escuchar más tus tonterías, yo ya te explique.
-¿Por qué no escapas Draco?
-¿Estas loca? Me acabaría atrapando mi padre, aunque no lo creas el tiene miles de contactos.
-¿Y? Se vale intentar.
-Mira, ya me cansaste¡adiós!-dijo esto último Draco, alejándose de donde estaba ella.
"¡Maldita suerte!"Era de nuevo el pensamiento que cruzaba la mente de la Gryffindor, que recogía sus libros e igualmente se alejaba.
En ese momento, no le importaba nada, estaba rabiosa por como se estaba comportando Draco, quien tenia también muchos recursos que su padre, pero simplemente se rendía.
Sonó de nuevo la campana, y los alumnos salieron de sus aulas, por lo que se mezclo con la multitud y salio hacia los jardines, murmurando furiosamente.
Se dejo caer en el primer árbol que encontró, aventó sus libros al pasto, y se quedo mirando el hermoso atardecer.
-¿Dónde estuviste?-le preguntó Ron, acercándose a ella.
-Tuve un problema.
-¿Y Harry?
-No se, el también tuvo un problema.
-¿Problema común o…
-Separado¿Te importaría alejarte un poco? Me tapas la vista
-Perdón señorita perfección, no volverá a ocurrir-le dijo el chico en un tono militar, que a su pesar, la hizo reír.
-Hasta luego Hermione-se despidió el pelirrojo, tomando sus cosas y entrando al castillo.
Estuvo sentada en el pasto durante un par de horas más, y antes de que oscureciera mas, entro al castillo, directamente al Gran Comedor, se había saltado la comida y no quería también hacerlo con la cena.
En la mesa de los leones, había pocos estudiantes pero pudo comprobar que ahí estaban Harry y Ginny, platicando animadamente junto a Neville.
-Hola chicos- los saludo, sentándose junto a ellos.
-Hola Herms.
-¿Qué paso con lo de Malfoy?-le preguntó directamente a Harry, tratando de no hacer caso de las graciosas muecas que hacían los hermanos Creevey cuando ella hablaba.
-Se arreglo.
-Sí, y Harry y yo estamos muy bien-dijo Ginny, pero ella capto la indirecta, obviamente ellos habían vuelto a su noviazgo.
-Me alegro por ustedes-les respondió guiñándoles un ojo.
Ellos solo se limitaron a sonreír y a asentir con la cabeza, mientras que Neville los miraba raramente, como si dudara de su veracidad.
-¿Qué hicieron en la clase de Herbologia Neville?-preguntó, sacándolo de sus pensamientos.
-Oh, estuvimos principalmente hablando de las plantas carnívoras mágicas, no son un gran reto pero son interesantes-le informó el chico, sirviéndose una rebanada de pastel de limón.
-¿Dejaron algún deber pendiente?
-No, pero ¿Por qué faltaste? De Harry se, pero de ti…
-Lamento no explicarte ahora mismo lo sucedido Neville, pero tengo clase de Aritmancia y a esta debo llegar temprano por encargo de la profesora.
-Pero…
-Te lo explicare después, lo prometo-aseguró, poniéndose de pie y cerrando su mochila, que extrañamente estaba abierta, pero no le tomo importancia.
Neville asintió y siguió comiendo, y ella en cambio, salio del Gran Comedor casi corriendo.
No le había mentido precisamente al chico, era cierto que tenia clase de Aritmancia en ese momento pero no estaba muy segura de querer explicarle lo sucedido.
-Srita. Granger, llega usted con cinco minutos de retraso-le dijo la profesora Vector que estaba repartiendo los últimos deberes, ya calificados.
-Lo siento, tuve un percance-explicaba, tomando asiento.
-Como es la primera vez que sucede con usted no hay problema, llegue a buena hora la próxima vez-le contestó la profesora, entregándole su redacción que tenia una E de Extraordinario.
-Como aprendimos en la ultima clase, el estudio de los números…-pero Hermione no prestaba atención a la profesora, estaba absorta en sus pensamientos y en lo que le había dicho a Draco.
"Es la verdad" se decía, abriendo el libro en la pagina que les habían indicado.
La clase hubiera sido muy interesante, si ella le hubiera prestado la atención de siempre, solo que esta vez no fue así, demasiada concentrada estaba en sus pensamientos que no había copiado el ejercicio que habían puesto en el pizarrón.
-¡Hermione!-finalmente respondió al llamado de su nombre, toda la clase estaba observándola algunos negando con la cabeza.
-Perdón profesora Vector, yo…
-Tuve suficiente con su retraso, pero el hecho de no poner atención a la clase no lo tolero y lo sabe muy bien-le decía la profesora, roja de la rabia.
-Sí lo se, lo que sucede…
-¡No me interesa! Copie ahora mismo el ejercicio-le ordeno, sentándose en su escritorio y mirándola fijamente.
Ningún profesor o profesora la había regañado de ese modo en su vida, cuando iba a la escuela muggle siempre había sido callada y muy reservada, tenia pocas amigas pero sacaba excelentes calificaciones. En Hogwarts la situación había cambiado un poco, siendo ella mas abierta, pero manteniendo sus buenas calificaciones.
Finalizo la clase, y cuando ella empezó a guardar sus cosas, alguien menciono su nombre, siendo la profesora Vector.
-Mañana en mi despacho a las siete de la noche tiene usted un castigo por su decepcionante comportamiento-dijo, mientras ella asentía con la cabeza.
Salio del aula con lagrimas en los ojos, nunca había recibido una llamada de atención semejante a la de hace pocos momentos y mucho menos una detención.
-¿Qué paso?-le preguntó Harry, que estaba en la sala de Gryffindor haciendo sus deberes.
-Después-dijo ella, secándose las lágrimas y sacando sus libros para terminar el ejercicio de Aritmancia.
Ciertamente, no había sido su mejor día, así que lo mejor que se podía hacer era callar ¿O algo mas? No, definitivamente no, y eso era lo que la mayoría de los Gryffindors pensaban al verla así.
