Bueno, aqui les djo el penúltimo capítulo d esta historia, d nuevo un gracias por los reviews que me escriben, sin ellos no hubiera llegado a este capítulo.

Cap 31: Una última palabra

"No voy a ser afectado por lo que ella me dijo" pensaba Draco Malfoy, en la ultima semana de Abril, los profesores les habían dicho que iban a salir de vacaciones el primer día de Junio, y para el significaba que su boda se adelantaría.

Estaba confundido por lo que le había dicho Hermione pero mostrar sus debilidades ante la gente no era algo que el solía hacer.

"No debo de preocuparme" se decía el mismo, aunque no siempre solía hacer eso, a veces se sorprendía cuando pensaba todavía en lo que le había dicho.

No lo había ofendido mucho, pero si le había cansado ya que siempre estuviera diciéndole eso por lo que fingía estar enojado con ella cada vez que se cruzaban en los pasillos, quería que fuera ella quien hablara primero.

Sabia que era algo cruel pero era su modo de divertirse aunque no entendía por que tomaba esa actitud con ella si podía hacerlo con cualquiera de sus compañeros de dormitorio.

Habían pasado casi dos meses desde que se habían visto pero ninguno daba el paso a la reconciliación, o mejor dicho, las cosas no se hacían como ellos querían.

Flash Back

-Hermione ¿Qué te pasa que te quedas mirando a Malfoy?-le había preguntado en una clase de DCAO Harry, mientras escribían un ensayo.

-Lo que sucede, es que como creció en un pequeño pueblo muggle nunca había visto a alguien así-había intervenido Pansy Parkinson, con una sonrisita de suficiencia.

Miraba por los ventanales, y ahí estaba Hermione, sonriendo y riendo con sus mejores amigas, parecía como si ya no se acordara de el o le tomara importancia, pero lo cierto era que si.

Ambos soñaban con posibilidades de un futuro alterno, con un final feliz, era difícil de alcanzar, pues cuando ambos trataban de hablar, sentían que no los escuchaban los indicados.

Ellos esperaban poder extender sus alas y volar, lejos de su realidad, de su vida y quedarse con sus fantasías para siempre, querían pedir un deseo en la oportunidad correcta.

Pero si eso hicieran, ellos no podrían olvidar a los que dejarían, los seres amados y queridos, amigos y familiares, personas importantes en sus vidas

Fin Flash Back

Ya quedaban dos días para que fuera el primero de Junio, día que nadie quería que se acercara, en especial dos alumnos de séptimo año.

-¡Se ira Ginny¿Sabes lo que significa?-le decía exasperada Hermione a la menor de los Weasley.

-Sí, pero…

-Y no hemos hablado en tres meses que es lo peor-continuaba la castaña.

-A lo mejor es…

-¡Ya no quiero verlo otra vez!

-¿Cómo que no? No seas tonta.

-Seguramente nunca debí de haberle dicho esas horribles cosas ¡Fui una tonta!

-Pero…

-¡Todo es mi culpa!-termino la chica, rompiendo en sollozos y dejándose caer en la suave hierba de los jardines de Hogwarts.

Ya habían acabado los exámenes y ya no tenían clases, ahora solo gozaban de días libres, pero para otros, eran los últimos.

-¡Todo termino!-se lamentaba una rubia de ojos verdes, que guardaba sus cosas en un baúl que llevaba como escudo una águila perteneciente a Ravenclaw.

-¿Estas lista?-le preguntaba su mejor amiga, que estaba esperándola en la puerta.

-¿Adonde vamos?

-A Hogsmeade, la ultima visita en estos últimos días, increíble que el tiempo paso rápidamente.

-No vuelvas a decirme eso, por favor-le rogaba su compañera, mientras salían del castillo.

En otra parte…

-¡Cállate Zabini!-le gritaba Draco Malfoy al chico que se andaba burlando de su próxima boda.

-Jaja, es que no creía que…

-¡Tu también te casaras tarde o temprano!-finalmente le dijo el muchacho, haciendo que dejara de reír.

-Sí, pero yo voy a escoger no mis padres.

-¡Eso no es cierto!

-¿Quieres apostar?-lo desafió el heredero de los Malfoy, sacando su varita.

-¿Cuánto quieres perder?-contestó, aceptando el desafió.

-1000 galeones a que tú te casas por elección de tus padres.

-Muy bien, pero hay que incluir en la apuesta a ti también Draco-dijo sonriendo con malicia Blaise.

-No seas idiota, yo ya tengo un compromiso.

-Si logras casarte con quien quieres te daré 2000 galeones-lo reto el muchacho.

-Acepto-dijo Draco, cerrando el trato estrechándose las manos junto a las varitas.

En los jardines de Hogwarts, dos chicas trataban de consolar a su castaña favorita, pero no estaba dando un buen resultado.

-Dos días y todo termina-no paraba de decir Hermione, que continuaba llorando.

-Hermione ¡Basta! No te quedes ahí sentada, levántate-le dijo después de un rato Luna.

-Pero que…

-Tú vas a salir libre de todo esto-le decía con voz firme-. Y debes de aprovechar la mínima oportunidad para actuar.

-Ya no puedo hacer nada, estoy vencida.

-¡No es cierto! Hermione, tu puedes lograr algo y lo harás, porque ya tienes los medios, solo debes de darte cuenta.

-¿De que?

-Mira a tu alrededor, en tus cosas¡En cualquier lugar! Y encontraras la respuesta-intervino la pelirroja, secándole las lagrimas con un pañuelo.

-Estas enferma de amor Mione-le decía tiernamente Luna.

Hermione no respondió, se quedo callada, no sabía que decir, pero si tenia un pensamiento en concreto: "Va a ser difícil, pero debo hablar con el antes de que se vaya".

Una palabra, era lo único que quería, seria la ultima vez que escuchara su voz, sus consuelos y…

-Voy al castillo-dijo ella, levantándose rápidamente y corriendo en esa dirección.

-¿Se dará cuenta?

-Ya se lo facilitamos Ginny, seria un crimen que no se diera cuenta.

-Si tan solo le pudiéramos dar mas pistas…

-No, ella debe de encontrar la respuesta-finalizó Luna pensativamente, observando el lago.

Hermione no se dirigía al castillo, únicamente corría entre el bosque, sollozando lentamente, quitando ramas de su paso, tenía un plan y si fallaba, le costaría la vida.

Finalmente, estaba en el claro que buscaba, en el que alguna vez estuvo, una noche de Diciembre, solo para encontrar a alguien, y lo mismo esperaba esa vez.

Un chico recorría el bosque prohibido, furioso, destruyendo todo lo que encontraba a su paso, sin importarle nada. Llego a un claro, que extrañamente estaba en un bosque tan tupido como aquel.

"¿Ahora que?" pensaba malhumorado, pateando las pocas ramas que estaban en el suelo.

Empezaba a oír un murmullo, mezclado junto al perfume mas exótico y delicioso que jamás había olido en su vida, decidió ir en busca de su fuente.

Los aromas penetrantes que alcanzaba a oler, hizo que le diera sueño, y olvidándose rápidamente de los peligros, se quedo tendida en el suelo, observando el cielo azul y claro, recordando.

No Draco, ya me has hecho esto¿porqué me haces sufrir así?-fue lo que pregunto, sin darse cuenta, que había expulsado un pensamiento que la hacía sufrir.

Los recuerdos eran mariposas, una primera reconciliación.

Draco y Pansy, se estaban besando, pero luego Draco, interrumpió su beso, gritando que le había sido infiel y otras cosas.

"Fui una tonta al pensar que Malfoy había cambiado" pensó cuando se volteo a acabar su desayuno, pero la horrenda escena, parecía que todavía pasaba en su mente, que la lleno de lágrimas.

Una venganza que fue una de las peores.

Un chico caminaba por ese claro, alcanzando a ver como una chica se desvanecía, quedando tendida boca arriba, con los olores exóticos, el empezó a tener recuerdos conforme se acercaba a observar.

Draco, estaba en cambio algo sonrojado, pues había confesado los sentimientos, que sentía por ella, pero era verdad, lo que sentía por ella, era amor.

El tiempo que estuvieron abrazados, fue tan dulce y lento para su fortuna, que luego de separarse, se sentaron juntos, y empezaron a hablar de todo lo que les había sucedido, bueno, no completamente todo, pues la chica guardaba el secreto de lo sucedido en el bosque.

Palabras le importaban a ella, momentos a el.

Se acerco a ella, que estaba en la hierba húmeda, extrañamente tenia los ojos abiertos, pero su mente no estaba presente, perdida, vagando lentamente en lo que fueron alguna vez dulces recuerdos.

Ese día fue para ellos una tortura visual, se miraban, pero rompían el contacto, parecía como si los pasillos supieran su dolor y quisieran hacerlo mas fuerte, haciendo que ambos se encontraran en ellos a camino de clases.

El dolor de estar separados los marcaba siempre.

"Sí, eso es lo que sucede" se dijo, recargándose en un árbol, observando la fiesta, pero sin participar en ella.

En otro árbol, una castaña estaba igual que el, sola, recargada y observando a todos, menos a quien buscaba, pues si alguna vez lo vio con su amiga, ahora lo había perdido.

Sentimientos perdidos y encontrados estaban esa noche, en la que ambos habían dejado un suspiro en el aire.

Cuantas ganas tenia de ir con el y abrazarlo, pero debía contenerse, en la carta se lo ponía, el regalo se lo daría indirectamente.

Podía sentir como las lagrimas empezaban a llenar sus ojos, pues era tan triste que no pudieran estar juntos, tal y como ella había imaginado varias veces.

Las imágenes pasaban ante ellos como escenas de lo que alguna vez fue la fiesta navideña, todo como en un sueño.

"Maldita sea¿Por qué las decisiones son tan difíciles de tomar?" se preguntaba, a la vez que caminaba alrededor de los mortifagos bajo la mirada glacial de su padre.

El miedo a un ser superior a ellos, que siempre los perseguiría.

No se atrevía a gritar el nombre de Hermione, pues eso podría atraer la atención de todos, y atacarla.

De pronto, sintió como una mano le agarraba el brazo y hacia que la siguiera a un rincón exterior del castillo, que por raro que parezca, el nunca había visto.

El miedo de perder al ser amado, de no poder llegar a encontrarlo a tiempo.

El chico no pudo contestar, pues la Gryffindor tenia razón en ese tema, nunca le había dicho sobre su futura boda, y que la prometida iba a ser quien escogiera sus padres.

La mentira descubierta por el velo fino de la verdad, luz contra oscuridad.

-Antes de lo que digas o hagas-porque segundos después, le dio un fugaz beso a su castaña favorita.

Momentos fugaces como un cometa junto a una estrella fugaz.

El listón, que era de terciopelo, lo desato con mucho cuidado, y abrió la cajita, y que sorpresa le dio su contenido, pues era justamente lo que le había faltado esa noche, una bellísima gargantilla de plata pura con un colguije en forma de corazón, y al voltearlo, encontró algo que la hizo sentir mas feliz que nunca se había sentido, pues en el estaban grabadas las iniciales D y H.

Un regalo que no tenia comparación, uno que nadie le podría dar, solo el.

-La verdad, es que es difícil de creer que estemos juntos-dijo ella, chupando la pluma.

-Sí, es cierto, mas sin embargo por razones que no se conocen, lo estamos-replico el, acariciando el cabello de su castaña favorita.

Palabras dulces que se quedarían para siempre en sus corazones.

-Tienes suerte de que a Draco le importes, sino ya estarías arruinada.

-¿Cómo tu? No gracias

-Sigue riendo Granger, pero luego andarás llorando, y lo sabes bien-finalizó la chica, poniéndole una cara horrible, y siguiendo con sus asuntos.

Momentos amargos, recuerdos que no hacían mas que dejar mal gusto, una tristeza y desesperación.

-¿Y? Se vale intentar.

-Mira, ya me cansaste¡adiós!-dijo esto último Draco, alejándose de donde estaba ella.

Palabras hirientes, que dejaban una profunda herida.

-¡Ya no quiero verlo otra vez!

-Estas enferma de amor Mione-le decía tiernamente Luna.

Frases que hicieron despertar a Hermione, que descubriera en donde estaba, que regresara a la realidad. A su lado, estaba un rubio, que también despertaba como ella, de un sueño.

-¿Qué sucedió?-preguntó Draco, sentándose en la hierba.

-No lo se-respondió ella calmadamente.

Pero no tuvieron tiempo de obtener explicaciones, estaban rodeados de Damas Negras, que los miraban extrañamente. Hermione no perdió tiempo en sacar su varita y lo mismo había querido hacer Draco, pero ellas tenían sus varitas.

-No les haremos daño-explico una de ellas, tomando su apariencia humana-. Ustedes nos han sorprendido.

-Que…-empezó a decir Hermione, pero fue interrumpida.

-Fueron encantados por los aromas exóticos que utilizamos en nuestros rituales, en este caso de amor.

-Sucede como siempre, las victimas pueden contactar mediante un mensaje telepático a un ser querido y ustedes…

-Nos contactamos, y…-empezaba a entender Hermione.

-Ambos al parecer estaban compartiendo los mismos recuerdos, sensaciones y emociones.

-Pero estuvieron encantados desde el principio, desde que uno de ustedes entro a nuestros dominios.

Lo que decía la Dama Negra, parecía encajar como un rompecabezas en la mente de Hermione, por fin entendía lo sucedido hace meses cuando ella había entrado, obviamente había sido encantada por los aromas que los demás no percibieron.

-Y ella me encanto cuando nos besamos-completó Draco, recordando la noche en la Torre de Astronomía.

-Exacto, y cuando se volvieron a pelear, el encantamiento se fortaleció.

-Y hoy que practicaron su ritual de amor, fue la razón que tuvimos para entrar en el bosque-decía Hermione, sin poder creer como los eventos estaban conectados.

-Sí, y como ustedes dos son los seres queridos del otro, por eso vieron los recuerdos-finalizó la Dama, observándolos.

-Y como nos amamos¿Por eso despertamos del encantamiento?-preguntó Draco, poniéndose de pie.

-Sí, el amor es algo que se venera en nuestra raza, por lo que pueden irse-les dijo la muchacha, desapareciendo con sus compañeras.

Se quedaron en silencio, pero lo que habían escuchado hace poco, fue suficiente para que entendieran que en verdad se amaban.

-¿Te iras?-preguntó la chica mirando al suelo, con un susurro.

-Sí, en pocos días me casare-confirmó Draco, tomando sus manos.

-No debí decirte esas cosas, lo siento.

-No te disculpes Mione, todo fue un error.

-¿Qué quieres decir?-replico, mirándolo preocupadamente.

-Desde el principio, debí haberme dado cuenta que te amaba y no lo acepte-termino, caminando de regreso a los jardines de Hogwarts.-Adiós-añadió el, alejándose.

En el bosque quedo, confundida y triste, pero al menos se había cumplido un deseo: escuchar su última palabra.

-¡Draco!-intentó gritar, pero sus palabras se quedaron en el aire, desgarradas por la fuerte brisa que estaba entrando en el bosque.

No podía dejarlo ir ¿o si? Ya había perdido demasiado, y aunque no tuviera valor, debía de hacer algo, recordó lo ultimo que le había dicho, ese pequeño comentario la había hecho muy feliz pero también la había herido profundamente, una despedida.

-Realmente lo siento Hermione-decía en voz baja el chico, mientras llegaba a los lindes del bosque, que le mostraban que este ya estaba llegando a su fin.

Pero ¿Qué podían hacer para evitar lo inevitable?