-Señorita Evans… Si mal no recuerdo, ya le sacaron diez puntos la semana pasada… ¿Pretende arruinar el prestigio de su casa? Sepa entonces qué lo está consiguiendo… -Margalaf Stukie, el profesor de História de la Magia, regañaba de forma muy desagradable a Lily, pensó James mientras se limpiaba una gota de saliva que había sido expulsada por la boca de su profesor –Respecto a usted, señor Potter… -siguió el profesor arrastrando las palabras –Reconozco que este año me ha sorprendido… Es todo un mérito para usted que aún no le hayan llamado la atención en una semana de clases que lleva ya…
.James apretó los dientes fuertemente, reprimiéndose. Ese tío le ponía nervioso, además¿quién le daba el derecho de hablarle así a Lily?
-Bueno… se le sacaran veinte puntos a Potter… y cuarenta a Evans, por repetición de la misma falta… Ah, si… de castigo, deberán ayudar a los elfos domésticos del castillo limpiando la sala común de Slytherin.
-Pero prof… -intentó decir Lily pero Stukie le cortó
-No diga más, señorita Evans… Y ahora… Vuelvan los dos a la sala común de su casa…
-Los griffindors me van a matar… -murmuró Lily para sí misma
-Bueno… eso no es cierto… -murmuró James intentando consolarla –Al fin y al cabo, todos odian a Snape con ganas
-Si, pero llevo ya cincuenta puntos en una semana, Jam… Potter…
James sonrió al darse cuenta de que la chica había estado apunto de llamarlo por su nombre de pila.
-Lo que si que me da rabia –empezó James –es tener que limpiarles las habitaciones a esos slytherins… es que vamos…
-Se van a reír de nosotros…- sentenció Lily
-Pobres de ellos… -dijo James apuntando una sonrisa mordaz.
-¿De verdad tendréis que limpiar las habitaciones de Slytherin? –preguntó Remus con un gesto de asco mientras se ponía su pijama verde. Aunque que Remus en principio era de Ravenclaw, desde el segundo año le habían dejado dormir en Gryffindor por su gran afinidad con Sirius y James.
-Si… -contestó James y sonrió –Pero estaré con Lily…
-Oye… -sonrió Sirius con los ojos muy abiertos –Fisgonea un poco, anda…
James se sonrojó. ¿qué demonios decía Sirius? Aún no era el momento…
-No creo que Lily se deje hacer nada, conociéndola…
-¿Lily?¿Eh? –preguntó Sirius desconcertado –Me refiero a curiosear… ¿En qué estabas pensando, eh, James? –dijo Sirius con una sonrisa malévola en la cara.
-¡Qué asco! -exclamó Molly calzándose las zapatillas
-Ya te digo… -dijo Rachel con un gesto de desagrado –Imagínate que te encuentras unos calzoncillos por ahí, tirados por el suelo…
-¡Ah¡Qué asco! –exclamaron Molly y Lily
-Ya me huele mal con sólo imaginarlo… -dijo Rachel tapándose la nariz
-Carai… Así que tendremos el gran honor de que dos gryffindors nos limpien nuestras habitaciones… -sonrió cínicamente el prefecto de Slytherin al llegar al retrato de un caballo. Luego se acercó a él, murmuró unas palabras y el caballo rechinó antes de abrirse la puerta –Aquí la tenéis, dijo mostrándoles la habitación. Los slytherins están de excursión este fin de semana, menos yo que me quedo aquí para controlaros a vosotros y para cuidar un poco de Severus… Así que iré subiendo de vez en cuando para ver cómo os va…
-¡Rupert! –se escuchó una voz de chica al final del pasillo
Al fondo, Claude Meisik, una rubita de ojos azules y voz chillona, de Hufflepuf, le saludaba animadamente con la mano.
-¡Claude! –exclamó el chico sorprendido y corrió hacia dónde estaba ella. Cuando llegó, se fundieron en un apasionado beso de tornillo.
-¡No es posible! –exclamó Lily –¿De veras Claude Meisik está liada con ese…? Jamás me lo hubiera imagi…
-¡Shht! –chistó James haciendo ademán con el dedo en la boca para que callara -¡Anda, entra!
James la cogió de la mano y la estiró para dentro de la sala.
