James ha despaparecido
-¡Hennings! –le gritó Sirius desde detrás a Rachel. Corría por el pasillo, con la cara empapada de sudor y los chillidos del corro de chicas rebotándole en la cabeza -¿Has visto a James?
-¿Eh? No… -respondió Rachel desconcertada -¿Y tu has visto a Lily?
-Ah ah… ¿crees que… ya me entiendes… que estarán juntos…?
-Puede… -respondió Rachel con un gestó de duda –Aunque no lo creo, me extraña de Lily.
-¿Por?
-Porque… -pero no llegó a responder. Marcus Lacovitch, de Slytherin, le tendía la mano al pasar por su lado.
-Bellísima dama… -interpretó el Slytherin –¿Me permitiría ser su acompañante para el baile de Halloween, que por si no lo recuerda, se celebra pasado mañana, señorita… Hennings?
-Pues claro que sí, Lacovitch, me importaría muchísimo que todo el mundo me viera con un Slytherin como tú…
Sirius sonrió ante la respuesta de Rachel.
-¿Y tu de qué te ríes, Black¿Es que acaso tu ya tienes pareja?
-A mi me sobran pretendientas… -presumió Sirius, no sin decir la verdad.
Rachel lo miró, sarcástica.
-¿Lo dices en serio¿De verdad las chicas te piden para salir? Deben estar locas…
-Muchas gracias, Hennings, veo que me tienes en gran estima…
-Claro que sí, Black… -sonrió irónicamente Rachel
Los Slytherins los habían dejado solos de nuevo y Sirius volvió a su tema.
-¿Dónde se debe haber metido James?
-¿Y qué me dices de Lily? Nunca hace eso de desaparecer…
-Quizá están juntos…
-Si, quizá…
De pronto se escuchó un grito muy agudo, Sirius y Rachel se sobresaltaron.
-¿Qué ha sido eso? –preguntó Sirius curioso
-Ni idea… -respondió Rachel
Lily Evans salió repentinamente de un aula que parecía vacía. Tenía la cara color tomate, la mirada encendida. Ni siquiera se dio cuenta de que sus amigos estaban allí. Lily volvió a meter la cabeza por el marco de la puerta y gritó:
-¡Ni lo sueñes, Snape¡Ni loca iría al baile contigo¿me oyes¡Ni loca!
Dicho esto Lily desapareció por una esquina.
De fondo se oyó a Severus Snape que murmuraba:
-Ese Potter… Juro que me las vas a pagar por esto…
Rachel y Sirius metieron la cabeza en el aula. Snape estaba medio estirado debajo de unas mesas que al parecer habían sido impulsadas por Lily. Llevaba la cara llena de arañazos y alguna que otra herida. La nariz, rota. Lily era una gran luchadora. Rachel y Sirius se morían de risa. Soltando carcajadas desaparecieron pasillo abajo.
-Mmmm… -murmuró James dudando
El vendedor atendía con amabilidad a una mujer muggle con muchas joyas encima que compraba una pulsera con collar y pendientes de oro a juego. James puso la mano dentro de un bolsillo de la túnica y sacó unas monedas. Galeones… eso no le serviría en esa tienda. Y sintiéndolo mucho por el amable vendedor guardó de nuevo su dinero.
-¡Remus! –gritó Sirius jadeando al llegar dónde estaba su amigo. Remus Lupin se encontraba recostado en un sillón de la sala común, charlando animadamente con Sarah, que estaba sentada en un sillón de al lado. Los deberes que habían sido la excusa por la que quedar, habían quedado apartados ante las miradas iluminadas de Remus y Sarah , a quines se les veía tan enamorados y locos el uno por el otro que daban asco. Sin embargo, a ninguno de los dos se le había ocurrido contarle al otro sus sentimientos.
-¿Qué pasa Sirius? –preguntó Remus sorprendido de que Rachel Hennings viniera al lado de su amigo. Aunque Sirius era un ligón, las chicas cómo Rachel Hennings o Lily Evans tendían a pasar de él, a omitir sus graciosos piropos y sus deliciosas y atractivas carcajadas. Y todo ¿por qué? Porque provenían de Sirius Black, por supuesto, el chico más travieso de la historia de Hogwarts. Se acercaba el baile de Halloween y Remus dudaba en si preguntarle a Sarah por ser su pareja o no, no sabía si de verdad le gustaba a esa preciosa chica, lista, inteligente y muy muy guapa, de ojos azules y pelo rubio. Al fin y al cabo¿quién era él, a parte del amigo de Sirius Black y James Potter? Nadie.
-¡Remus! –exclamó Sirius preocupado –¡Remus, sal de ese sueño en el que te has metido, leches!
-¿Eh, qué pasa? –saltó Remus sorprendido y desconcertado. Sarah lo miró preocupada también.
-¡James ha desaparecido!
-¿Cómo?
-¡Pues eso¡Des de esta mañana que no le veo¡Y tu estás demasiado ocupado con Sarah como para haberte dado cuenta de que no está!
Remus enrojeció avergonzado y Sarah miró hacia el suelo.
-¿Vas a ayudarme a encontrarlo o seguirás con tus "deberes"?
-Sirius, no seas desgradable…
Sirius calló de repente, dándose cuenta de su mala educación.
-Lo siento… -musitó -¡Pero es que parece que soy el único que está preocupado!
-Está bien… -sonrió Remus -¿Has avisado ya a Peter?
Sirius negó con la cabeza.
-¿Para qué? No nos serviría para nada… eso es más imbécil… -aclaró Sirius negando con la cabeza de nuevo
-Y… Sirius¿no podría ser que estuviera con Lily? Ya sabes, solitos… los dos…
-No –respondió Rachel –Hemos visto a Lily salir de un aula dónde se había peleado con Snape… Ahora Severus lo busca para devolverle no sé qué…
-¿Snape? –saltó Remus -¿Snape va en busca de James?
-Si¿qué pasa?
-¿No lo sabes? Snape lleva todo el verano entrenándose y practicando encantamientos a escondidas para fastidiar a James…
James dudaba entre coger los pendientes de plata o los de oro. Regalar unos pendientes de oro siempre queda muy bien, es más caro y esas cosas… Pero en su modesta opinión, a Lily le favorecerían más las de plata. Se trataba de unos pendientes pequeños en forma de luna la izquierda y de estrella la derecha, eran sencillos pero tenían su gracia. Al final se decidió por los de plata y, de paso, se agenció un anillo a conjunto que, supuso él, a Lily le encantaría. Al salir de la tienda muggle con los pendientes en el bolsillo, debajo de su túnica invisible, la alarma antirrobos sonó. El vendedor se quedó pasmado ante el ruido que formaba el aparato cuando nadie se encontraba en la puerta ni cerca de ella, es más, cuando nadie había pasado por la puerta desde hacía rato, puesto que la señora llevaba un buen rato dudando sobre qué conjunto comprar. Pero mayor fue la sorpresa de James, quién no se esperaba tal escándalo. El merodeador se alejó corriendo de la tienda. Al llegar a una plaza, se escondió detrás de un arbusto y se quitó la capa de invisiblidad junto con su túnica y ambas fueron guardadas, junto con las joyas, en la mochila que llevaba colgada a la espalda. Se quedó con sus ropas muggles a la vista. James miró su reloj muggle de manecillas delgadas en forma de lápiz y resistente al agua a 200 metros de profundidad. Solo eran las seis de la tarde, era temprano. Aún le quedaba tiempo para visitar Londres antes de volver a Hogwarts con los polvos Flu.
-¿Pero alguien me puede decir qué culpa tiene James de que Snape sea imbécil? –exclamó Sirius después de salir por cuarta vez consecutiva de una aula vacía en la que, por supuesto, no estaba James.
-Ninguna –dijo Remus girando la cabeza de un lado a otro
-¿Entonces¿Por qué Quejicus le persigue?
-No sé… vamos a la biblioteca –dijo Remus en tono resuelto mientras Sarah y Rachel le seguían por el corredor
-¿A la biblioteca? –exclamó Sirius desesperado -¿Y qué quieres ir a mirar tu ahora allí? Cómo si no hubiera otras cosas más importantes que hacer… A la biblioteca… ¡Con libros y todo¿Y James¿Qué pasa con James, eh?
-¡Sirius! –gritó Remus y Sirius dio un salto –Cal-ma-te¿vale? Vamos a la biblioteca para ver si James está allí…
-¿Pero en la biblioteca? –preguntó Sirius de nuevo. Hacía años que no entraba ahí, le daban miedo tantos estantes repletos de información. Nadie le hizo caso esta vez pero Sirius siguió murmurando para sí mismo –En la biblioteca… Parece que no le conozcas, Remus… James, en la biblioteca… ¡Menudo chiste!
-¡Carai! –exclamó James al entrar en una librería, con la capa de invisibilidad puesta de nuevo -¡Cuantos libros! Lily sería feliz aquí… -dijo sonriendo y recordando el beso que se habían dado en la habitación de Slytherin. Desde entonces, no había tenido la ocasión de hablar con ella aunque, por supuesto, la había visto varias veces merodear por el colegio. Era por eso que le había comprado los pendientes y el anillo, y también para pedirle para salir formalmente y esas cosas. ¿Y si le cogía uno? James se acercó a una estantería y ojeó los lomos: "Romeo y Julieta"… no, ese no, me suena que termina mal… "Jane Eyre"… , ese parece muy gordo, no, demasiado largo, quiero que también le quede tiempo para dedicármelo a mi, "Diez negritos", de la fabulosa escritora Agatha Christie, de misterio… ¿Le gustarían a Lily las novelas de misterio? No, esa se la quedaba para él… A ver… ¡Ya está! "Cómo agua para chocolate", una novela dulce y fantasiosa… ¡Genial!
James cogió los dos libros intentando que no se notara y salió dando zancadas de la librería. Esa vez, por suerte, no sonó nada.
-Maldito Snape! –exclamó Lily al encontrarse con Molly en la sala común -¿Puedes creerlo¡Me pidió para salir! Es un cerdo asqueroso…
-¿Te pidió James para ir al baile? –preguntó Molly muy enfrasacada en algo que estaba escribiendo y sin prestar demasiada atención a lo que Lily le contaba
-¿James? No, qué va… Ese no me lo va a pedir… -dijo Lily con el semblante triste. Potter era un capullo, solo se había aprovechado de ella, y luego… Ni siquiera habían hablado desde el día del beso…
Lily se quedó mirando lo que Molly escribía hasta que ésta se dio cuenta y tapó el pergamino con una mano.
-¿Qué escribes? –preguntó Lily curiosa
-Es para Arthur –explicó Molly sonrojándose –Una carta de amor, el me envió una para pedirme lo del baile y yo se la respondo…
-Ah… -dijo Lily sin entender -¿Pero si os veis aquí por qué os escribís cartas¿No sería mejor decíroslo y punto?
Molly la miró como si de pronto se hubiera dado cuenta de que hablaba con una perfecta idiota.
-¿Es que no lo ves? –le preguntó medio ofendida –Así es más romántico…
-Ah… ya… entiendo… -mintió Lily deseando que a James no se le ocurriera escribirle una carta de amor, porque se la rompería en sus narices.
-Seguro que Snape ya se lo ha cargado –aseguró Sirius negando la cabeza. Estaban en la sala común de Gryffindor y eran la una una de la madrugada, todos estaban durmiendo menos ellos dos, que se hallaban sentados en un rincón, junto a la chimenea.
-Seguro que si –ironizó Remus –Y también lo habrá cocinado y se lo habrá comido con patatas fritas…
-¡Remus, no bromees! Pobre James…
-¡Es que no hay para menos, Sirius! Venga, ya lo conoces… Ese desaparece sin más, sin avisar ni nada… Es James¿recuerdas?
-Pero… pero a mi siempre me avisa…
-Pues ésta vez no te avisó…
¡¡¡PUM!!! El ruido se escuchó en toda la sala común y Sirius y Remus saltaron de sus sillones. James apareció en la chimenea, embadurnado en hollín negro y con el pelo más desordenado de lo que ya era habitual
-Ay… -murmuró masajeándose la espalda –Necesito una ducha urgentemente… Aún no domino estos malditos polvos…
-¡¡¡James!!! –exclamaron Sirius y Remus a la vez y ambos se lanzaron encima del chico para abrazarlo. Pero una vez separados de él, James recibió la reprimenda de sus dos amigos.
-Estábamos preocupados… -señaló Sirius enfadado
-Es muy tarde, podía ser peligroso… -le advirtió Remus
-Estábamos muy preocupados…
-¿A quién se le ocurre escaparse del colegio para ir al mundo muggle…¿Tu estás loco o qué?
-Estábamos muy muy preocupados…
-¿Y todo para qué¿Para comprarle algo a Lily? Podrías haberle escrito una tarjeta como hemos hecho los demás…
-Y estábamos muy…
-¡Basta ya, Sirius! –exclamaron James y Remus al unísono
-¡Ay! –se quejó Sirius –Ya está bien de maltratarme¿eh?
James y Remus estallaron en una ruidosa carcajada.
-Pero si eres tu el que nos maltratas, Canuto… -se rió Remus
-Si, vamos a terminar con un dolor de cabeza… -le dio la razón James
-Por cierto¿qué le compraste a Lily? –preguntó Remus curioso
-Si, eso… -le animó Sirius un tanto malhumorado aún –¿Para qué hemos perdido tanto tiempo?
-¡Ay! –suspiró James mirando a Sirius –Le he comprado esto, mirad
-¡Oh! –exclamaron Sirius y Remus antes de que James cerrara la cajita de nuevo.
