La pálida luz de la luna se filtraba en la pequeña habitación de Seras.
A decir verdad, aunque hubieran pasado ya 5 años desde que ella había sido transformada, su habitación seguía igual de vieja, pobre. Una cama en una esquina velaba los sueños de nuestra protagonista, una mesa y una silla de madera algo raídas y anticuadas, sustentaban la "comida" que permitía que ella siguiera fuerte, y un estúpido cuadro al que Seras nunca había prestado atención, decoraba a la simple y sin gracia habitación de la draculina.
Ella, tirada en su cama, seguía inconsciente después del ataque de aquel ser. No había humano en el mundo que pudiera describir lo que aquel bastardo había hecho con la chica policía. Es verdad, ningún humano podía hacerlo. Pero él no era un humano.
Alucard, el famoso no-muerto, aquel que se decía que era el propio demonio, se encontraba apoyado contra la pared observando a su subordinada. Su expresión era indiferente, y sus ojos se encontraban ocultos tras sus inseparables gafas, pero hasta un simple y burdo humano podría haber percibido el ambiente que se sentía cerca del vampiro. Integra lo sabia perfectamente. Ella se encontraba sentada en la vieja silla, donde solía sentarse Seras para comer. Fumaba intranquila, ya que los escalofríos que sentía por culpa del temperamento de Alucard empezaban a ser insoportables. Lo observo como solía hacerlo. No había cambiado nada, y definitivamente ella sabia que nunca cambiaria. Pero ¿Podría ella cambiar algún día lo que sentía por aquel despreciable ser?
Sí, le amaba en silencio y eso hacia que se sintiera asqueada. Ella era una Hellsing, no podía apreciar a un vampiro y menos a Alucard. Era cierto que tenia un vago sentimiento de cariño hacia Seras, un sentimiento algo maternal, ya que ella creía firmemente en que se trataba de que Seras aun no se acostumbraba a ser lo que era, y normalmente acudía a Integra para pedir consejo.
Pero lo de Alucard era diferente, era físico, era… ¿amor? No lo sabía y no quería averiguarlo.
-Alucard- Dijo la heredera de Hellsing.
- ¿…Si…Amo…?- pregunto Alucard. En su voz se notaba un atisbo de malicia, ironía y humor, que hacia que Integra se volviera loca por él.
¿Era justo que despertara tales cosas en ella? Incluso Integra que era una mujer fuerte, no podía deshacerse del deseo de besar a aquel asesino, pero tampoco iba a dejarse llevar por sus sentimientos tan fácilmente, y si ya había aguantado casi 15 años estando al lado de Alucard, podría aguantar muchísimo mas; aunque todo el mundo tiene su limite y ella desgraciadamente era parte del mundo.
- Busca a Walter y dile que averigüe cualquier cosa respecto al freak que ataco a Seras…- Lo miro fijamente –… Aun no puedo creer que se te escapara… - Lo dijo más como si fuese un pensamiento que soltó en voz alta sin querer… ¿o no?
Alucard ya se sabia ese juego, en el cual Integra empezaba diciendo los errores que cometía, y él le soltaba los que cometía ella. Era simple, pero al fin y al cabo divertido.
- ¡Ja! No fui yo él que estaba afuera con una patrulla de hombres armados…también se le escapo a usted…- Dijo con un toque de amenaza divertida-
- Yo no nací para matar y destruir…nací para dirigir y liderar…- Sonrió placidamente.
Integra 01 – Alucard 00
- Al menos hago cosas mucho más útiles, sino estuviera yo… ¿Quién la protegería?- Golpe bajo por parte de Alucard.
Integra 01- Alucard 01
Integra sonrió, no porque Alucard hubiera sido bueno usando aquella artimaña, obviamente no, era porque había dicho que la protegía, la hacia sentirse segura por momentos.
Era un empate. El que diera el próximo golpe ganaría por esta vez.
- Además, ya estas algo…mayor para esto…- Alucard lo dijo entre risas sin saber el daño que podían causar sus palabras.
Integra lo miro con gesto serio, pero por dentro estaba destrozada. Lo sabia, sabia que tarde o temprano envejecería y moriría, mientras que Alucard seguiría viviendo eternamente.
Integra 01 – Alucard 02
Integra no dijo nada y se marcho sin dirigirle la palabra a su guardián.
Prefería estar sola para pensar, cosa que hacia muy a menudo últimamente. Sonrió ya que la soledad era casi siempre su compañía. Pero las dudas azolaron su mente.
¿Qué era más importante para ella¿La organización Hellsing, heredada de su antigua familia y de su padre, al que había jurado que Hellsing prosperaría o Alucard, aquel que le salvo la vida y ahora era el que hacia que el corazón de Integra latiera enloquecidamente?
Tenia que decidir que haría con su vida y con ello todo lo demás.
Seras sentía un extraño dolor en todo su cuerpo. No recordaba casi nada de lo que había pasado pero al menos sabía que estaba en su habitación, ya que estaba el olor característico de aquella mazmorra flotando en el aire. Abrió los ojos lentamente y se encontró con el par de ojos carmín de Alucard a escasos centímetros de ella.
- AAAAAAHHHHHHH – Grito como una posesa.
- sshhh calla tonta…- le reprendió Alucard riéndose de ella sin cortarse. Como le gustaba hacerle ese tipo de cosas a la chica policía.
- ¿Q-qué ha pasado…maestro? – preguntó algo confundida –
- Pero si que eres tonta… ¿no recuerdas nada? – preguntó incrédulo.
- La verdad es que…cosas sueltas…pero creo que no…- dijo algo aturdida. Comenzaba a dolerle la garganta y sentía pinchazos en el estómago.
Alucard la observo como si supiera lo que le pasaba y le acerco su "merienda".
- Toma chica policía, debes beber sangre, ya que tu cuerpo ha sufrido un gran daño y debe regenerarse, además llevas mucho tiempo sin comer…tu instinto podría llevarte a atacar a un humano…- Sonrió enseñándole sus afilados dientes.
Él sabia que a Seras le aterraba la simple idea de tener que matar a un humano para alimentarse, por eso, esa era otra de las cosas que decía para atormentarla.
- ¡No diga eso, maestro! - aunque luego reflexiono - Pe-pero, si yo me alimente antes de ir a cazar a esos ghouls...- dijo observando a su amo.
- ¿Sabes hace cuanto fue eso?-
- eeehhh…no…-
- hace 4 días – respondió sin más.
- ¿¡QUÉ!?-
- Sí, llevas inconsciente mucho tiempo…por eso, debes alimentarte ahora…- y le dejo su ración de sangre sobre su almohada, para acto seguido desaparecer, como siempre hacia. Ella odiaba que la dejara sola y además odiaba que no la llamara por su nombre.
Seras bebió la sangre rápidamente y al cabo de unos segundos comenzó a sentirse mucho mejor, ya no le dolía la garganta ni el estomago y sabia por qué. Reclamaban sangre.
Luego pensó en su amo. ¿Podría él haberse quedado con ella todo ese tiempo en el cual estuvo fuera de juego¿Vigilándola, a ver si despertaba de su eterno sueño¿Sin moverse ni dos milímetros¿Preocupándose ya que ella no abría sus ojos?
No podía ser y ella suspiro con nostalgia, ya que conocía lo suficiente a Alucard como para saber que él no se preocupaba por nadie. Aunque a veces creía que había algo entre Alucard e Integra ya que muchas noches las pasaban juntos observando las estrellas aunque en un silencio perpetuo, como si pudieran comunicarse sin utilizar sus voces.
Entonces¿Cómo se había podido enamorar de semejante personaje?
Ella sabia que lo que sentía por él comenzó cuando la mordió, transformándola en lo que era. Aquel acto nunca lo olvidaría. Sufrió mucho, no porque le doliera ya que estaba casi muerta y no sentía prácticamente nada, sino por como la trato Alucard. Podría jurar que había sido…dulce.
Además a veces intuía que Alucard la conocía mejor que ella misma.
Sus párpados comenzaban a cerrarse por el cansancio, su cuerpo se regeneraba y ella necesitaba descansar un poco más. Su mente proyecto la imagen de su Amo antes de que ella cayera profundamente dormida. A veces Alucard era un sádico, pero ella le seguiría amando de todas formas.
No sabía que hora era, cuando Seras sintió algo que rozaba su mejilla. Abrió un ojo y casi grita de nuevo, salvo porque esta vez alguien le tapo la boca, cosa que debió haber hecho la otra vez.
- ¡¡Ma-maestro!! – Logro articular Seras.
- ¿Por qué eres tan chillona? –
- ¿Qué hace en mi habitación? – pregunto sorprendida.
Si su corazón hubiera seguido latiendo, seguramente hubiera dado un respingo y luego se hubiera puesto a latir como loco.
- Me aburría y he venido a ver si me podrías entretener, chica policía – sonrió mientras la observaba de una forma extraña. Seras nunca había visto esa mirada.
Ella no pudo evitar sonrojarse. ¿Entretenerlo¿Se refería a lo que ella creía que se refería?
Alucard pasó uno de sus fríos dedos por el contorno de los labios de Victoria. Ella no pudo evitar estremecerse. Llevaba soñando con algo así desde que conoció a Alucard, sentía algo en su interior que dejaba llevarse por esas caricias, y ese algo anhelaba que Alucard no se detuviera por nada del mundo, ni siquiera por Integra.
- ¿Te había dicho alguna vez que mataría por besar tus labios? – Dijo su Amo seductoramente.
En esos momentos a Seras no le importaba si se lo había dicho o no, solo quería que lo hiciera y que lo hiciera en ese mismo instante.
- Amo…yo…- Un profundo beso de Alucard hizo que Seras no quisiera pronunciar nada más. Nunca había besado a nadie, por tanto no sabía exactamente qué hacer pero instintivamente puso sus manos en la cabellera de su Amo, acariciando su suave pelo.
El beso sabia a sangre y eso los volvía locos a los dos. La sangre era de las pocas cosas que daba placer a un vampiro y un beso mezclado con sangre era una combinación excitante.
Alucard despojo a la chica policía rápidamente de su pijama, y tuvo el placer de ver su hermoso cuerpo al descubierto, era el primero y el único que lo haría.
Seras se sonrojo aunque su instinto volvió a las andadas y comenzó a desnudar a Alucard de su típica vestimenta.
- No sabia que tuvieras ese lado pervertido, chica policía…- murmuro Alucard, con su típico humor. Era humorista hasta en aquellos momentos.
- Ni yo de usted…es bastante rápido en estas cosas- Dijo algo abochornada.
Él siguió besando el pálido cuello de su subordinada, donde hacia varios años la había mordido para darle la vida que tenia ahora. Seras gimió suavemente. En el sitio donde Alucard la había mordido había desarrollado una extraña hipersensibilidad y encima su Amo la besaba allí, aquella sensibilidad se hacia muchísimo más evidente.
- Amo…yo…- Repitió entrecortadamente.
Ya estaban los dos completamente desnudos. ¿Pasaría lo que debía de pasar¿Estaba preparada para eso? A Seras esas preguntas no le importaban, ya que eran preguntas que habían rondado demasiado tiempo por su mente y ahora ella era capaz de cualquier cosa por su Amo.
Alucard se coloco encima de Seras justo en la posición para entrar en ella.
- ¿Estas preparada?-
Ella se aferro a él fuertemente besando su cuello y acariciando su fuerte espalda.
Y así lo hizo. Seras se prometió que nunca lo olvidaría, fue demasiado utópico como para poderlo describir. Él fue salvaje y apasionado. Ella clavo sus uñas en su espalda mientras intentaba seguir el ritmo de su Amo.
- Maestro…yo…le amo muchísimo…- Le susurro a Alucard mientras le besaba otra vez. El sabor de su boca era indescriptible.
Él le correspondió el beso casi con necesidad, como si llevara esperándola desde siempre.
El acto acabo tan intenso como cuando empezó y Victoria se durmió rápidamente por el agotamiento.
Aunque ella estaba dormida, creyó creer que su Amo le decía algo.
"…Algún día recordaras…"
"…No necesito recordar, sí sabes que mi corazón te pertenece…"
"…Tonta…"
La risa de Alucard fue su dulce canción de cuna.
holaaaaa aqui Kira reportandose xD. Bueno a lo que voy, gracias a los reviews y al apoyo de mis amigas he decidido seguir este fic ( lo tenia abandonado y ni ganas de seguirlo xD) pero entre que me llego la inspiracion y las amenazas de ciertos usuarios ( xD muchisimas gracias de mi parte) tengo claro que lo seguire hasta el final :)
Aparte de todo eso que he puesto, queria saber si os gusta el rumbo que va tomando el fic, asi que dejadme reviews tanto para decir que os gusta como si no.
Y una vez mas:
MUCHISIMAS GRACIAS!!!
