EL BAILE
La varita de James temblaba cogida en su mano. Eran las nueve y media, faltaba media hora para que empezara el baile. Lily estaría preciosa, no lo ponía en duda. Ella era preciosa por si misma, no le hacían falta añadidos. Sin embargo¿cómo iría vestida? Se la había imaginado con tantos trajes, conjuntos y peinados que la cabeza, rodeada de Lilys por todos lados, le daba vueltas.
-James¿te quieres estar quieto? –protestó Sirius –Vas a lanzar un hechizo, si sigues así…
Sirius llevaba enfurruñado toda la tarde, no soportaba verlos contentos a él y a Remus si él no lo estaba. Peter, quién no pensaba nada pur su naturaleza de idiota, miraba la varita de James con ojos asustados, al fin y al cabo, él estaba junto delante del moreno…
¿Y si se lo pedía a Lauren McGregor? Esa quizá no tenía pareja, era tan engreída… pensó Sirius mientras miraba la varita de James medio hipnotizado.
-Chicos, me voy al baño –les avisó a sus amigos
-¿Para? –preguntó James sin atender
-¿A ti que te parece? –le espetó Sirius antes de desaparecer de la escena
-¿Y a ese qué le pasa? –preguntó James sin entender
-Nada –sonrió Remus –Es solo un poco de envidia, ya se le pasará…
Sirius miró a ambos lados, no había nadie en el baño. Carraspeó delante del espejo, se acarició el cuello masajeándolo, imitó una voz más ruda y grave.
-Esto… -le dijo al espejo –McGregor¿te vienes conmigo al baile?
Luego Sirius imitó una voz femenina.
-¡Ay, Black, es que no sé, eres tan atractivo… quizá las otras se ponen celosas…
-Bueno –se respondió a si mismo volviendo al tono de antes –La mejor chica para el mejor chico¿no crees?
-Ay… -volvió a la voz femenina –Es que no sé…
-Venga, Lauren¿nos damos un beso?
-¡NO! –chilló alguien por detrás suyo con el mismo tipo de voz –Es que me da vergüenza, Black… Es que no sé… Eres tan… tan… ¡imbécil!
-¡¡¡James!!! –gritó Sirius soprendido y avergonzado al encontrarse cara a cara con su mejor amigo
-¡¿Qué?! –preguntó James con voz chillona
-¡Oh, lárgate! –lo echó Sirius enfadado
-Vamos, Sirius¿qué te pasa?
-¿A mi¡Nada!
-Sabes que conmigo no te funcionan la mentiras…
-Bueno, no te lo creas, a mi no me pasa nada…
-¿Y porque estabas haciendo el idiota delante del espejo? –preguntó James con mirada perpleja
-¡No hacía el idiota!
-No… ¡qué va!
-¡No! Solo… solo ensayaba…
-¿Ensayar? Vamos, Sirius, tu no necesitas ensayar nada, tienes a todas las chicas tras de ti…
-Ya no, James… Se han ido con otros… Ni siquiera tengo pareja…
-¿Cómo que no¿No queda ninguna chica?
-Bueno, si, solo las feas…
-¡Oh, ya! –exclamó James con un gesto desagradable –Pero no te recomiendo a Marilyn Claudios, lleva aparato dental, imagina que luego tienes que besarla…
-¡Ah, qué asco!
-Ya te digo…
-¿No vas a ir al baile, Rachel? –le preguntó Lily sorprendida mientras se peinaba su cabello rojo. Estaban aún en el dormitorio, retocándose.
-No¿para qué voy a ir? No tengo ningún interés…-respondió Rachel mientras se pintaba la ralla de los ojos
-Pues bien que te estás maquillando… -sonrió Molly picarona
-Porque me gusta estar guapa –respondió Rachel secamente
-Pues para ir a clase no te pintas así… -siguió Lily
-Porque no hay tiempo, Liliana, porque no hay tiempo…
-¡Eh, no te rías de mi nombre! –exclamó Lily sonriendo antes de lanzarle un cojín a Rachel, quién lo esquivó. Molly terminó siendo la diana.
-Y… esto… ¿cómo es eso de tener novia? Quiero decir, una relación seria y esas cosas… -le preguntó Sirius a James. Seguían en el baño.
-Pues es… simplemente genial –dijo James con una gran sonrisa en la cara
-Ah… Eso lo explica todo…
James y Sirius se reunieron de nuevo con Peter y Remus en el hall del colegio, junto con otros muchos estudiantes que esperaban ansiosos sus parejas de sexo femenino. Al cabo de unos minutos, las chicas empezaron a desfilar por la escalera, iban vestidas en ropa muggle muy moderna. La primera en bajar fue Diana Gardel, que vestía una apretada y corta falda de color rojo y un top de lycra negro y muy muy arrapado a conjunto. Unas sandalias negras con plataforma completaban la indumentaria. Todos los chicos se quedaron si respiración. Luego bajaron dos chicas muy rubias y muy guapas también que se dirigieron a los gemelos Patil. La pelirroja Molly, con un vestido negro y largo completamente abierto por detrás, fue la tercera. Todos exclamaron un "¡Oh!" y Molly y Arthur se sonrojaron. Después se juntaron y se dieron la mano mirando hacia otro lado. Después de unas cuantas chicas apareció Sarah con las de Ravenclaw. Remus casi se cae de espaldas. Sarah, que iba conversando animadamente sobre aritmancia con otra chica de su casa, era una chica extremadamente elegante. Iba vestida muy sencilla, una falda vaquera por las rodillas, lisa completamente, una blusa negra un poco ajustada pero sin extremarse y sandalias color madera con tacón en cuña y atadas al tobillo. El pelo recogido en una elegante moño, dejando la nuca al aire. Guapisima. Nadie estaba acostumbrado a ver a la discreta Sarah así y todos se soprendieron. Sarah se acercó a Remus, le besó en la mejilla y sonrió. Lily fue la siguiente. Lily, pensó James, era extravagante, exótica y muy muy sofisticada. Esa noche, pero, se decantó por un estilo juvenil y desenfadado. Una faldita corta pero sin extremarse y a tablas, tejana. Una camiseta amarilla y verde del brasil atada al cuello y dejando entrever parte de su cintura. Unas sanadalias un poco más bajas que las de Sarah que solo sujetaban el pie por delante y el pelo recogido en dos coletas bajas que salían por los lados, dejando un mechón de pelo rojo cayéndole en la cara. Un ligero toque de maquillage en los ojos verdes y brillo en los labios. James reparó también en los tirantes del sujetador negros que se veían encima de sus suaves hombros. Lily, porque negarlo, tenía un buen pecho, ni muy grande ni muy pequeño, proporcionado a su curpo. Las piernas, igual. Perfecta, perfectamente guapa, inteligente y simpática. Perfecta.
Al entrar en lo que durante la cena había sido el comedor, notaron un ligero cambio que abarcaba toda la sala. Todo, menos el techo, estaba cambiado. Las mesas habían desaparecido y la tribuna de los profesores también. En su sitio había aparecido un escenario con micrófonos, amplificadores y una bateria. Todo muggle, extrañamente muggle. Dónde las largas mesas, habían aparecido mesitas pequeñas para dos personas en las que las parejas empezaron a sentarse. James y Lily se dirigieron a una de ellas que se hallaba en un rincón. Al ver Lily que Sirius estaba solo buscando desesperadamente un lugar dónde sentarse, Lily le buscó la mirada y le indicó que se sentara con ellos, pero Sirius denegó la propuesta y se fue. Lily buscó la mano de James por debajo de la mesa y se la apretó. James la miró a los ojos y sonrió, Lily también.
-Estás guapisima –dijo James
-Gracias, tu tampoco estás nada mal –dijo Lily observando la camisa blanca y los vaqueros negros con los que James se había vestido. Sin embargo, el pelo no tenía arreglo, era así. Aunque, de hecho, a ella no le importaba, quedaba muy mono… Lily sonrió de nuevo y James arqueó las cejas en señal de pregunta.
-Nada… -murmuró Lily –Que estás muy guapo…
Y ambos sonrieron otra vez.
Sirius travesó la puerta de entrada y salió a los jardines. Aún no hacía frío, ese era un año cálido, pero si que estaba todo oscuro. Al fondo se veía una figura paseándose alrededor del lago, arriba y abajo, arriba y abajo… Sirius sabía muy bien de quién se trataba, no era otra que Hennings, Rachel Hennings. De lejos podía distinguir, porque Rachel estaba justo debajo del rayo de luz de la luna, que ella llevaba una falda corta i negra, recta, y una camiseta negra a conjunto, de tirantes finos. El pelo suelto, ondeando al viento, y dos grandes aros de plata que brillaban colgados de las orejas. Llevaba tacones finos, porque parecía más alta de lo normal, aunque Rachel ya era particularmente alta. Estaba preciosa, brillante, parecía una alucinación, una visión como las de los desiertos. Sirius se pasó la mano por los botones de su camisa negra para comprovar que estaban bien atados y adelantó unos pasos.
Rachel se detuvo y se apoyó en un árbol, estaba aburrida. Esos estupidos bailes en los que la gente se enamoraba y se formaban las parejas… eran absurdos. ¡Amor! El amor no existía…
-¡No existes¿me oyes? –le gritó a la noche con lágrimas en los ojos –No existes… -murmuró para sí misma
-¡Rachel! –gritó alguien delante suyo –Qué… ¿qué te pasa?
-¿Eh? –hizo Rachel pasandose el dorso de la mano por los párpados para secarse las lágrimas –A mi no me pasa nada, Black, absolutamente nada…
Sirius sonrió.
-¿De qué te ríes?
-Pues es que yo hago exactamente lo mismo cuando no quiero contar algo que me preocupa. No me lo cuentes si no quieres, Rachel, pero escúchame, no llores, seguro que no vale la pena… Olvídalo
-Ja, olvidar… Hay cosas que no se pueden olvidar… ¿Cómo puedes olvidar que tu padre abandonó a tu madre cuando estaba embarazada y que la pobre se tuvo que casar con un imbécil para ocultar que tenía una hija ilegítima y no perder el honor de la familia?
Sirius sonrió de nuevo.
-¿Y cómo puedes olvidar que ya has deshonrado a tu familia, que tus padres te han desheredado y que todos tus parientes te odian?
Sirius y Rachel sonrieron a la vez.
-Mi casa es Hogwarts –dijeron al unísono
Y sonrieron de nuevo bajo la única mirada de las estrellas.
Lily se abrazó a James al son de la balada. El baile había empezado, sin embargo muchas parejas se habían quedado en sus mesas y eran pocas las que habían salido a la pista. Lily notaba todas las miradas puestas sobre ella.
-James… James, vámonos a la sala común, aquí nos mira todo el mundo…
-¿Por qué? –preguntó James sorprendido
-Porque sí, porque nos miran, anda, vámonos…
Y juntos de la mano salieron del comedor-sala de baile.
Sarah y Remus llevaban rato paseando por los pasillos del colegio, medio cogidos de la mano, ahora si ahora no, como por despiste. Charlaban sobre todo y los temas se les iban agotando poco a poco a lo largo de la noche. Sarah, sin querer, bostezó. La noche anterior se la había pasado estudiando para un exámen y casi no había dormido.
-Perdona¿eh? –se disculpó Sarah –No es que me aburras, es que tengo sueeeño… -dijo entre otro bostezo
-No importa –sonrió Remus –Me lo he pasado muy bien ésta noche, Sarah. ¿e dejas que te acompañe hasta la puerta de tus casa?
-Pues claro –sonrió Sarah antes de bostezar de nuevo.
-Dime que crees en el amor –le suplicó Rachel a Sirius pasándole las manos por detrás de la nuca
-Creo en el amor –dijo Sirius sin dudar
-Y en que las personas se pueden enamorar…
-Creo que las personas se pueden enamorar…
-Y en el amor, la pasión y el deseo sobre todas las cosas de este mundo…
-Creo en ello, si…
-Pues entonces… Entonces dime… -Rachel empezó a llorar –Dime que me quieres, Sirius, dímelo, lo necesito…
Rachel se abrazó a él y apoyó su cabeza sobre su pecho. Sirius le acarició el pelo y la besó en la cabeza.
-No llores, pequeña…
-Es que no puedo evitarlo… -gimió Rachel
-Pero ¿qué te pasa?
-Pues que nadie… -hipó ella –nadie me quiere, Sirius, y yo también necesito que me quieran, yo también lo necesito…
-Y yo te quiero…
-¿De verdad? –le preguntó ella mirándole a los ojos
-Claro que sí –le murmuró Sirius al oído sintiéndolo de veras.
Sus labios estaban muy muy cerca, y los muy mentirosos, charlatanes y chulillos, se fundieron en su primer beso…
-Bueno, pues ya llegamos –evidenció Remus al llegar a la puerta de la casa de Ravenclaw, y muy a su pesar soltó la mano de Sarah
-Si, bueno, pues… buenas noches –dijo Sarah sonriendo y le plantó un tímido beso en la mejilla. Ambos se sonrojaron.
-Bueno, pues adiós –hizo un gesto con la mano Remus
-Si, adiós
Remus se alejó unos metros cuando de pronto…
-¡Sarah, espera!
Sarah, que ya había dicho su contraseña y estaba a punto de entrar, paró en seco.
-¿Qué? –preguntó
Remus se acercó a ella con rapidez y le cogió la mano
-¿Qué pasa? –preguntó ella sein entender
-Sarah… ¿quieres ser mi novia?
Hubo un silencio incómodo entre los dos. Luego, Sarah:
-¿Yo?
-Si, tu –sonrió Remus
Sarah bajó la vista al suelo y murmuró:
-Si
-¿Qué? –preguntó Remus, que no lo había oído bien
-Que si –dijo la chica alzando la vista de nuevo –Que si quiero...
Remus sonrió contento. Y se fundieron en un tímido beso que duró hasta que la mujer del retrato les llamó la atención por tardar demasiado.
James pasó la mano por detrás de la espalda de Lily. Se hallaban en el sofá de la sala común y no había nadie más que ellos dos. Lily se estremeció ente el contacto y besó a James en la boca, él le correspondió.
Estuvieron besándose largo rato y luego Lily le pasó la mano por debajo de la camisa a James, acariciándole el pecho. James paseó la suya por la espalda de ella, por debajo de la camiseta veraniega, Lily tenía una curiosa verruguita justo debajo del sujetador que James notó al tacto un cuantas veces.
Luego James pueso su mano en la rodilla de ella y Lily acercó sus labios al cuello de él.
Luego se separaron un poco y se sonrieron.
Y luego…
Luego Lily le dio un beso de buenas noches y se subió a su habitación, que ya era tarde y al día siguiente tenían que madrugar.
