Capítulo 2: Madame Lantret

-Oh vamos, era solo una pequeña bromita de inicios de curso, tampoco debías corresponderla así- farfullaba James aun escupiendo los restos de jugo de calabaza con los que su amigo lo había llenado. Entre risas los conocidos merodeadores continuaron su viaje intercambiando anécdotas de sus vacaciones y sus expectativas para aquel nuevo año.

-¿Por qué escribiste tan poco Rem? me extrañó no tener noticias tuyas- preguntó Sirius extrañado, el año anterior, Remus se había ausentado de la misma forma y la razón, fue aquel accidente con el hombre lobo que había marcado los rasgos de su amigo para siempre.

-Tuve unos pequeños contratiempos en las vacaciones Sirius, espero que me perdones- respondió Remus con aquel aire de inocente misterio que hacía entender que no diría nada más al respecto y no resultaba muy buena idea seguir cuestionándolo sobre el tema.

Sirius miró con preocupación a su amigo, esperando que los motivos de su ausencia aquel año no fuesen tan graves como los del anterior, pero una última sonrisa "sabes que soy encantador" desvaneció sus preocupaciones.

-Hey, yo tomé un "curso muggle" con Arthur Weasley- dijo James con orgullo.

-¿Con don "tostadores-son-revolucionarias"? ¿Para qué?- preguntó Sirius.

-Pues porque quiero acercarme más a Lily este año y he decidido aprender más sobre su mundo- respondió James con orgullo como si se tratase de un plan maestro. –Deberían escuchar su música, hay algo llamado pock and polls, suena bastante bien- terminó James.

-La verdad prefiero escuchar a Weens (N/A: intento desesperado de adaptación de Queens X´D) , están sacando muy buena música, pero de cualquier forma James, creo que este año deberías buscar a otra chica, creo sinceramente que ella preferiría andar con Quejicus que contigo- dijo Sirius con broma, aunque en el fondo, había cierta seriedad en su voz.

-Ya verás Sirius, Lily y yo terminaremos casados y nuestro hijo será maravilloso- Terminó James ensoñadoramente.

-No creo, dos James en el mundo serían demasiado- terminó Remus con una pequeña sonrisita pícara que hacía caer a más de una.

-De cualquier forma, este año será diferente, tengo serias intenciones de este año pasar de ser famoso a ser una leyenda del Quidditch- terminó James con orgullo.

-Chicos, es mejor que procedan a vestirse, Hogwarts no está muy lejos de aquí- terminó de decir una mujer regordeta que se asomaba a través de una rendija del cubículo junto a una joven mayor que ellos con los mismos rizos rojizos y expresión soñadora.

-¿Ha traído a su hija este año señora Meller?- preguntó Sirius dedicándole una de sus patentadas sonrisas a la joven.

-Oh si querido, quiero que ella comience a ver como es el negocio familiar, estas rodillas no serán fuertes toda la vida pero alguien tiene que seguir sirviendo el jugo de calabaza a las nuevas generaciones de Hogwarts- terminó la señora Meller pellizcando las mejillas sonrosadas a la joven que a pesar de ser mayor que los demás tenía la tez suave y la expresión de una niña.

-Si, alguien tiene que seguir dándole jugo a James - terminó Sirius guiñándole un ojo a la joven y cerrando el cubículo para empezar a cambiarse.

-ja-ja-ja Canuto, muy gracioso, ¿También planeas levantarte a la chica del carrito?- preguntó James con sorna.

-Bueno, debo tener algo para el camino el año que viene, no vaya a ser que me vuelvas a mandar a un Snape mientras duermo- dijo Sirius riendo mientras comenzaba a desvestirse junto a los demás.

Al rato el tren comenzó a aminorar la marcha, podía sentirse lo suave de las vigas de aquel tren radiante de nuevo. El transporte había sido instalado dos años antes de que ellos ingresaran a Hogwarts y sin embargo, cada año recibía una nueva renovación que lo dejaba tal vez mejor que al año anterior, de seguro perduraría así por años, pensó Sirius al momento en el que se detuvieron y comenzaron a oír el ruido de pasos y el jadeo de los jóvenes agolpándose por bajar de primeros.

-¿Creen que este año el sombrero diga algo sobre la quemadura que le hicimos el año pasado?- preguntó colagusano con nerviosismo que había permanecido en silencio durante todo el trayecto (cosa que de ningún modo incomodó o llamó la atención del resto, normalmente no tenía "nada" importante o inteligente que decir)

-Oh vamos, fue una bromita inocente y de cualquier forma ya hablamos con Dumbledore y nos disculpó este año- respondió James tratando de consolar al joven regordete que casi temblaba ante la posibilidad.

-Mi padre dijo que de haber sido Dippet nuestro director en lugar de Dumbledore en este momento estaríamos siendo castigados por el mismísimo ministerio de magia- terminó Sirius imitando el tono de voz solemne y pausado de su padre.

-Nadie va a azkaban por quemar un sombrero que habla, a demás, Armando Dippet no era ningún ogro como lo pintan, el otro día conseguí un cromo de el y tenía cara de ser bastante agradable- terminó James.

Comenzaron a descender del tren y caminaron junto con el resto del grupo en dirección al castillo, montándose e una barcaza dirigida por una mujer de aspecto malhumorado y cansado, parecía tener arrugas en las mismísimas arrugas de su rostro que se veía marcado al punto de parecer cicatrices, su edad solo parecía verse acentuada por su delgadez y sus ojos que parecían sobresalir más cada año entre sus cuencas hundidas.

Al grupo siempre le resultaba desalentador empezar cada año escolar viendo aquella imagen espectral, que solo se comunicaba con ellos mediante sus huesudas manos que señalaban a los botes pero Dumbledore parecía tenerle respeto, había dirigido al grupo desde mucho antes de que el llegara a ser director.

-Si no se apresuran terminarán perdiendo el bote como el año pasado, y esta vez, no creo que a Dumbledore le haga gracia que entren volando en escobas al comedor- dijo una vez amigable a sus espaldas, el grupo entero se giró y se encontraron con los ojos amigables y juguetones escondidos bajo sus espesas cejas oscuras de Hagrid.

-¡Hagrid, mi buen amigo, ¿Ahora estás encargado de guiarnos?- preguntó James con esperanza de que aquel año comenzara con mejor augurio.

-Oh no mis queridos amigos, Dumbledore me ha encargado de guiar a los de primero este año, creo que el año pasado varios niños lloraron al ver a madame lantret- terminó Hagrid mirando el dirección al grupo que se levantaba en las barcazas.

-Y no los culpo, bueno Hagrid, esperamos verte en el comedor- terminó despidiéndose Sirius haciéndole señas al resto del grupo que ya le correspondía unirse a la barcaza.

Mientras atravesaban el lago la neblina se expandía entre ellos, haciéndose cada vez más densa.

Sirius tanteaba lentamente a su alrededor asegurándose de tener a sus compañeros cerca de pesar de estar todos apiñados unos junto a otros, sin embargo, los apagados ojos de madame Lantret parecían verse aun entre la neblina, clavados en el grupo de amigos, como esperando carcomerlos con la mirada.

Comenzó a escuchar el siseo de nerviosismo de colagusano, de seguro también se había percatado de la inquisidora mirada de la mujer, cuyos ojos parecían poder multiplicarse y venir de distintas direcciones, comenzó a sentirse mareado, intentó desviar su mirada de aquellos ojos que a pesar de parecer pertenecer a un muerto, estaban llenos de expresión, era como si la neblina pudiese entrar en sus mentes a través de esos ojos, se sentía mareado y lleno de nauseas, con un frío que calaba hasta el más insensible de sus huesos.

Llenos de un sentimiento que ellos mismos no conocían, oyó a James carraspear como si quisiera decir algo pero sus palabras parecían colarse entre la espesura de aquel aire húmedo y pesado. Cada bocanada de viento que aspiraban estaba cargada de aquel frío desgarrador, era como si cientos de dementotes se agolparan a su alrededor, sin poder verlos, solo que aquello, era muchísimo peor que su presencia, aquella mujer no despertaba sus más profundos temores, sino que parecía hacer nacer los desconocidos, los nuevos.

De repente el barco golpeó la orilla y el grupo comenzó a descender rápidamente, parecía que ninguno de ellos había vivido un viaje tan aterrador como el grupo, que al bajarse procuraron que fuese lo más lejos de Madame Lantret, aunque aun podía sentir sus crispantes ojos clavados en ellos, incluso entre le tumulto de túnicas negras que se agolpaban en dirección al castillo.

-¿Se han dado cuenta?- preguntó James con aires de seriedad y nerviosismo poco característicos en él.

-¡Fue espantoso!- chillo colagusano –Podía sentir sus ojos como cuchillos clavados en nosotros, sentía que nos mataría en cualquier momento- terminó lloriqueando Peter que se abrazaba así mismo tratando de calmar el frío de sus huesos.

-Pues sin duda fuimos los únicos que se dieron cuenta de aquello- Dijo Sirius mirando a su alrededor los rostro felices y entusiasmados de los estudiantes que charlaban entre ellos.

-Entremos- dijo con resolución Remus cuyos ojos parecían tener una luz inusual alrededor de sus pupilas, era como si el brillo de la luna se agolpase alrededor de sus ojos mieles. Permaneció en silencio, concentrado en algún pensamiento oscuro desconocido para los demás.

El grupo no habló más al respecto del tema y se internaron en el gran comedor, donde como cada año, cientos de manjares estaban servidos en bandejas de plata y cobre, la cubertería también parecía cambiar a cada nuevo curso, siempre manteniendo en cada una de ellas la insignia de su respectiva casa. El grupo procedió a sentarse en su característico lugar al medio de la mesa, recibiendo saludos y cortejos de algunas chicas, cosa que les hizo aliviar un poco su pequeño percance en las barcazas

A excepción de Lupin que mantenía su expresión concentrada con la vista clavada en ningún punto en especifico.

-¿Estás bien lu?- preguntó Sirius percatándose de la incomodidad de su amigo.

-Si…no te preocupes- respondió Remus dedicándole una de sus encantadoras sonrisas y dirigiendo su mirada igual que los demás a la mesa de los profesores.

No parecía haber grandes cambios en el profesorado, la profesora Minerva Mcgonagall, una mujer de mediana edad que en su juventud debió ser hermosa, Albus dumbledore con su espesa barba grisácea cayendo a lo largo de una túnica aqua con bordados dorados y su sombrero de punta, la profesora Mcguillian de herbología con aquel aire huraño, ya bastante entrada en edad, el profesor Slughorn que dejaba relucir su amplia barriga y bigote prominente, parecía investigar a los de primero como cada año, con la esperanza de que alumnos pertenecientes a destacadas e importantes familias se unieran a su casa y por consiguiente el poder codearse con sus familias, Pringle, Apollyon el celador, escudriñaba a los alumnos, obviamente los estaba buscando a ellos, como cada año, con la esperanza de que en este no vinieran. James le dio un codazo a sirius para que observara como su mirada aterrada caía en las cuatro tan conocidas cabezas del grupo y sirius y james le saludaron con la mano a modo de burla, acarreando que la mirada del celador se crispara con su arrugado ceño fruncido. Por último, Ogg, el guardián de los bosques y terrenos de Hogwarts se mostraba cabizbajo y aburrido, de seguro preferiría estar por ahí desollando algún animal para alimentar a sus babosas gigantes que estar en aquella sala común tan luminosa y abarrotada de gente que tanto odiaba.

El cielo mágico de la sala común mostraba unas pequeñas nubecillas de neblina empañando los vidrios que mágicamente se limpiaban luego de cierta saturación, Dumbledore se levantó de su asiento, y como si de un conjuro se tratase avisó a todos sobre la selección de los alumnos de primero con ese afán breve y desenvuelto que lo caracterizaba.

Luego de escoger a los jóvenes y terminar la cena, el director comenzó a llamar uno a uno a una serie de alumnos de cada casa pertenecientes a quinto año.

-Este año, haremos la elección de nuevos prefectos de cada casa, a diferencia de otros años esta elección pasará a ser pública y notoria y no mediante cartas como solíamos hacerlo

-De seguro las insignias no estaban listas a tiempo- dijo James aburrido.

-Estos alumnos son elegidos gracias a su excelente rendimiento, amplio conocimiento de las áreas del colegio, facilidad para interactuar con sus compañeros y por supuesto un excelente comportamiento-

-Bien, eso nos deja fuera de la lista- sentenció Sirius mirando a Remus que parecía decepcionado ante la noticia. Ni siquiera su mejor cara de niño bueno podría ayudarle a borrar sus travesuras.

-Así que espero que pasen adelante por la casa Slytherin Lucius Malfoy, la señorita Bellatrix black y Narcisa Black, por Revenclaw Patricia Simpcox y Escolera Wheeging, por Hufflepuff Frank Longbotton y Stefany Snebell, y por último por Hogwarts Sirius Black, James Potter y Regulus Lupin.- Terminó Dumbledore haciendo a cada alumno tomar lugar frente a la tarima de los profesores. Sin embargo, el último grupo de Griffindor se mantuvo intacto.

-¿Nos nombró a nosotros?- preguntó Sirius Atónito

-Debo tener jugo de calabaza en los oídos aun- dijo James.

-Es imposible…-sentenció Sirius

-Pero sucedió…- terminó Remus saltando de su silla y corriendo presa de felicidad hacia el estrado junto a los demás.

Esperamos que entiendan la responsabilidad de su nuevo cargo y la tomen con el debido respeto que merece, sin más preámbulos, pueden sentarse chicos, muero de hambre- terminó Dumbledore con su habitual "estoy en la cumbre de mi discurso y decido terminar con un comentario fuera de lugar". El grupo entero fue vitoreado por la mesa de griffindor y James entornó sus ojos buscando a lily. Esto era prueba suficiente de que el mismísimo Dumbledore lo consideraba responsable, integro y maduro.

-¿Estás seguro de que haber escogido a James Potter y Sirius Black como prefectos fuera un buen plan Albus?- preguntó Mcgonagall sentada a su derecha.

-Sin duda Minerva, estarán tan ocupados con pavonear su insignia y los de primero los acosarán de tal forma que no tendrán oportunidad de quemar nuestro querido sombrero o dibujar barba y bigote a nuestra querida señora gorda otra vez, ahora concentrémoslos en asuntos más importares ¿Puedes pasarme el puré de patatas? Desde aquí me llega el aroma de la mantequilla derritiéndose en él- terminó Dumbledore de buen animo.

El resto de la noche transcurrió en charlas y James pavoneando su insignia de un lado al otro (mas específicamente donde la vista de Lily estuviera fija) y haciendo comentarios sobre todo lo que había aprendido en el verano sone el "cone" y las palomitas de maíz ( a demás de detalles específicos sobre su forma de vuelo) al final el equipo entero se dispuso a guiar a los de primero no sin antes fijarse en aquellos que tenían material para ser burlados (y de cuales se podrían aprovechar, o más bien se aprovecharían el resto del año) y retirándose a sus aposentos, cansados pero llenos de expectativas sobre aquel año escolar.