(Matantei Loki Ragnarok no me pertenece y hago esto sin ánimo de lucro)

NO APTO PARA LAS PERSONAS DE LÁGRIMAS FÁCILES...O NOS INUNDAMOS U.U

La tormenta caía sobre la ciudad, la noche lloraba...

La noche lloraba la pérdida de una mujer, de la estrella que alumbró varios caminos.

Ella había salvado el fin del mundo. Ella había logrado parar el Ragnarok una vez con su llanto y los pedidos de regreso que dedicó a cierto dios...a cierto detective...a su amado Loki.

La vida ha dado a distintos anfitriones sorpresas que nadie imagina. Ha curado del espánto a millones de personas con lo cruel que ha sido. Pero nunca nadie pudo reclamarle nada. Ella se esconde trás las actuaciones de sus mismos jugadores, que deberán sufrir las consecuencias de sus caprichosos deseos, que no siempre terminan en un final feliz.

No siempre sucede lo que todos suponemos...no siempre ocurrirá lo que deseamos y anhelamos con todo nuestro corazón...

"Matantei Loki Ragnarok, El Final"

Capítulo 9: ...La crueldad de lo injusto...

("La justicia jamás fue ciega como muchos la definen, ella solo observó a los patéticos hombres con dolor al ver sus terribles actos, tomó la daga de acero que la injusticia le tendió y se quitó la vista rodeando luego sus órbitas de ausentes ojos con vendas para asegurarse de no volver a ver las terribles acciones de los seres que poblan los nueve mundos. Y así es como todo está hasta hoy en día.")

Ella estaba recostada sobre sus brazos, sin voluntad alguna; apoyada y dejada como un objeto abandonado que se arroja a un lado para que ya no sea molestia. Uno de sus brazos estaba posado sobre su vientre con un color pálido, más pálido de lo habitual; el otro caía del lado donde el cuerpo del muchahco no lo mantenía estrujado contra él. Ella estaba tan fría, ya ni irradiaba su belleza, sus sonrisas, su vida...

Las hermosas alas del muchahco, ahora completamente embarradas y sucias, sin el brillo carácteristico que las volvía perfectas, se hallaban tiradas junto con él. Desparramadas por el suelo mientras se hacían más y más pesadas gracias a las gotas que caian del horrible cielo que cubría este y otros mundos.

Un trueno se oyó a lo lejos...

Se la habían quitado, no le habían tenido ni un poco de compasión; a nadie le había importado el hecho de que ella fuera lo más importante en su vida...¿que a nadie le interesaba el destino de los demás?...¿que?...¿que había hecho ella?...nada...nada en absoluto, solamente la condenaban por vivir, por conocerlo.

Las rodilas del muchacho estaban enterradas en el barro, su chaqueta inglesa color roja estaba tornasolada con otros tonos rojizos, tonos color sangre. La chica que sostenía tenía todos sus cabellos enmarañados y arremolinados. Él ya no sentía esa suavidad y tranquilidad que le producía acariciar su larga y rozada melena...

Soltó con su mano derecha las piernas de la muchacha apoyándolas con suavidad sobre el embarrado suelo. El cuerpo se dejó movilizar, como objeto sin vida, como corazón sin amor al que ya no le quedan latidos por dar. Él giró el rostro de ella que estaba en dirección hacia la profundidad de la obscura y gris ciudad que se levantaba delante con una de sus suscias manos, las cuales habían quedado así por lo arduo de la pelea. Miró con tristeza sus ojos cerrados. Su pálida cara estaba manchada con tierra y los restos de un hilillo de sangre que recorría desde su boca hasta su mentón. Delicadamente y utilizando la base de su mano y sus dedos, rozó su cara suavemente, limpiando el bello rostro de la chica a la que había amado. Ella aun guardaba su tersa piel...pero estaba tan fría...

Relampagueó y refusiló cerca de donde el ojiverde lloraba sus penas. Una vez más el clima acompañaba el estado de la mortal.

No lo entendía...el dios de los dioses lo odiaba... pero, ¿por qué?...¿por qué dejarla morir a ella y ni siquiera darle la oportunidad de haberle dicho "te amo" ni una sola vez?...sus ojos empezaron a nublarse y la desgarradora vista de la muchacha sin vida comenzó a verse con una neblina esfumada. Levantó suavemente y a la joven cuidándola como si fuera de porcelana hasta que estuvo lo suficientemente cerca. Aun olía a sakuras recién cortadas, un fresco aroma relajante y precioso.

Sintió como una lágrima caía de sus ojos y recorría su rostro lentamente hasta llegar a caer en la mejilla de Mayura, y también rodó por su cara perdiendose en su piel. Acercó a la muchahca un poco más a sus boca, y le dio, presionando sus labios junto con los de ella, su último beso. No pudo evitar dejar caer más amargas lágrimas al sentir que fríos estaban esos labios que acababa de tocar con los suyos. Eran tan distintos a los que había tocado y sentido antes...ahora no le generaban el mismo placer que aquella vez, ahora lo lastimaban interiormente y le causaban un gran vacío que lo desesperaba.

Deseaba tanto verla abrir sus ojos nuevamente; verla sonreirle como siempre lo hacía cuando entraba por la puerta de su casa, gritando para avisar su llegada, siempre tan viváz y feliz, nunca se había quejado de la vida ni de lo mucho que extrañaba a su madre o de estado económico, de nada; ella simplemente manteía una curva en sus labios para alegrar a los presentes.

Pero evidentemente nuestros deseos no siempre se hacen realidad...y Mayura no despertaría nunca más... A veces, aunque deseemos con fuerza y la nuestra sea una buena causa, nadie nos escucha, a nadie le interesa...es como si todos caminaran a tu lado y te pasaran de largo sin que les importe tu horrible dolor o cuantas veces se ha partido tu corazón. Él siempre había temido amar de verdad a alguien, y no recibir lo mismo. Pero ella era distinta, era tan diferente a las demás...

Y ahora...estaba...

Seguramente más de uno se sienta identificado con esa sensación de haber sido arrojados a un lado por las otras personas. Ese sentimiento de estar abandonado en una isla a donde nadie llega, en donde nadie desea desembarcar; más de uno de los lectores escuchará su corazón latir más fuerte al pensar en momentos en los que la vida los ha apartado y les ha hecho ver lo que muchos temieron: la terrible soledad en la que la misma sociedad puede dejarte. Loki sentía eso mismo ahora; esa tortura que te mata lentamente; eso que cuando piensas en ellos te dan ganas de llorar y llorar y librarte de todas tus penas.

Pero todos sabemos que el llanto no cumple milagros...

¿Cómo podía ser la gente tan descarada?...provablemente él se lo merecía, merecía todo el sufrimiento del mundo cargado sobre sus hombros, todo el odio, la muerte y mucho más...pero eso no era culpa de ella..ella era tan inocente, tan casta y pura, ¿qué ser con corazón podría haber hecho algo tan vil...tan bajo...tan...cruel?...por su puesto...

...¿quien más?

Odín...

Un terrible relámpao cayó justo frente a las figuras fusionadas de dos cuerpos en la tormenta.

Y lo peor es que lo escuchaba reir en su mente, lo escuchaba replicarle todo aquello que había hecho; le contaba que tan placentero era su llanto para él...le decía que se las había cobrado todas juntas y que esta era su venganza..esta era su gran y despiadada obra...

Ragnarok...

...eso era lo que Odín quería, y eso le daría, se vengaría y lo mataría poco a poco; ese maldito demonio sufriría todo lo que él sufrió...

Su rostro se tornó obscuro al bajar la mirada y una terrible expresión de odio clavó en su mente aquel día...eso no quedaría así.

Dio un suspiro que se mezcló con un desgarrador gemido de dolor, y en ese acto las alas que descansaban en el suelo hacía horas se volvieron polvo brillante de color oro que la brisa nocturna y el agua se llevaron sin problemas.

Volvió a mirar a la chica tristemente, pero con ternura y cariño. Ella había sido todo, ella había creído en él, y aun y cuando le había mentido simplemente había olvidado ese hecho para perdonarlo y empezar de nuevo, para que ambos pudieran ser verdaderos, pudieran estar juntos para siempre, por siempre...hasta la eternidad...y él...el mismísimo dios del caos no había podido devolverle ese simple acto cuidándola, ni siquiera había podido salvarla de su terrible destino...

Loki acomodó la cabeza de la joven en su regazó sin dejar de mirarla. Despacio e intentando no lastimar su ya fracturado brazo se quitó aquella chaqueta que mantenía puesta; la estiró y tapó a la chica con ella; tal vez la cubrió creyendo que si seguía perdiendo calor no despertaría, tal vez pensando en el volver a abrir de sus rojizos ojos, los que siempre había amado. En la prenda extendida sobre la muchacha había un agujero causado por la propia espada que su amante había cargado hacía unas horas, y en el cuerpo de Loki una herida comenzaba a abrirse nuevamente y sangraba junto con su corazón desarmado.

El manto negro se iluminó en un destello refucilante.

...Pero se la habían arrebatado, le habían quitado su propio corazón, literalmente. Pronto él moriría también...pero no antes de que impusiera la justicia...la justicia del ojo por ojo...diente por diente...

La ropas de Mayura estaban desgarradas y manchadas bajo la prenda del detective por la sangre que sus heridas habían secregado gracias a que su débil cuerpo no había soportado del todo la energía que le había sido sedida con la intención de matarla. Ahora ya había parado la hemorragia, lo que significaba que su corazón ya había dejado de latir por completo, la vida la había abandonado totalmente y ni siquiera él podía salvarla de su final ya escrito...a donde vayamos...ese es el camino que debíamos seguir desde el principio...aun y aunque ese camino lo decidamos nosotros.

En su sufrimiento, Loki recordó quien había apoyado a Odín en el vil acto efectuado. Siempre había sentido aprecio por la más pequeña de las Norns, pero ahora, el gran hoyo negro en el que había estado su corazón le indicó que sentir por ella. Odio, el que se merecía.

Tomó su delicada mano de porcelana, blanca como la nieve, e igual de fría...acariciando sus cabellos enmarañados de color rosa lo dejó estar; se dejó suprimir por el odio y el dolor, la desesperación lo dominó...hundió su rostro en el hombro de aquella hermosa chica; y lloró... hasta que se terminaron sus saladas lágrimas para empapar el rostro de su amada Mayura, la única mujer a la que en verdad había amado con todo su corazón. Y lloró como un niño pequeño que extraña a ese ser sin el cual no puede vivir.

El mundo se estremeció.

Aun con gotas resbalando por toda su cara, se separó de ella para mirarla tristemente; era una imagen desgarradora, una escena tan triste que el dolor en persona lloraría al verlo así.

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Yamino y Fenrir, ya liberados gracias a que los dos traicioneros dioses se habían ido sin dejar rastro alguno, observaban desde lejos. Nunca habían visto a su padre llorar de esa manera, nunca habían sentido ese dolor tan raro tampoco.

-No siento el aura de la chica del misterio...-dijo el lobo desterrado de Asgard mirando a su hermano menor. Por unos segundos ambos se observaron directamente a los ojos y luego voltearon al lugar en donde la batalla había acabado hacía algunas horas.

Fenrir miraba con tristeza la situación...ella era una chica especial que lo había entendido y se sentía muy conectado a la novia de su papá, le era imposible pensar que ella...ella...estuviera...muerta...

Las lágrimas llenaron sus ojos color negro, se sintió terrible, la había considerado una madre...la madre que jamás había tenido cerca. Pero no quería...no podía llorar...si él no era fuerte...¿quién lo sería por él?...desde muy pequeño su padre le había inculcado que llorar era una gran debilidad, solo para los perdedores que se dajaban vencer y se lastimaban a si mismos creyendo que algúno de esos días llegaría un gran salvador y los liberaría de aquella responsabilidad que provocaba dolor...

Y ahora...verlo allí, llorando por la obvia muerte la muchacha le causaba tal trauma, tal dolor que ya no pudo reprimir ni un segundo más...y arrojándose al barro dejó salir todas las lágrimas que antes no...

El joven de cabello verde lo había temido desde hacía rato, pero no quería aceptarlo, y cuando de hermano lo confirmó gracias a su espléndido olfato, no pudo creerlo; era imposible. Yamino sentía como el llanto inundaba sus ojos; quiso suprimir ese dolor, pero su intento falló muy próximo al principro; gruesas gotas saladas inundaron toda su cara y ya nada importó demasiado como para pensar en ello. La idea de ser fuerte murió en el instante en el que se arrojó al suelo a abrazar a su hermano para que pudieran sufrir en compañía.

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No muy lejos de donde se desarrolla esta tragedia, dentro de una muy familiar carpa de un color violáceo misterioso, un muchacho de cabellos chocolates sentado al frente de una mesa de pino miraba fijamente una bola mágica de cristal que la mujer de largos cabellos lasios sentada a su lado le había proveido.

Él lo sabía desde hacía ya dos años; sabía perfectamente que su loca amiga mortal moriría en un final muy injusto gracias a que su amiga Verdandi se lo había dicho intentando que cuando llegara el momento no lo sufriera tanto.

Pero Narugami no había aguantado desde un principio. Jamás le había hecho saber a Mayura cuanto la quería en verdad. Ella era una chica fuera de sus cavales y medio disparatada, pero había sido la única mortal en abrirse a su amistad y quererlo tal y como era. Ella era definitivamente alguien que no merecía la muerte...

Con algunos restos de llanto y otros por venir, se apoyó en el hombro de la adivina que tenía a su lado. Ella solo lo contuvo intentando hacer su dolor un poco más pasajero; pero hasta ella sentía la necesidad de llorar ante ese terrible acontecimiento. Le dolía el hecho de que su hermana hubiera deseado eso, tanto como le dolía la muerte de una joven que no merecía ese destino. Aun así este ya se había cumplido y nada podía hacerse al respecto.

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Volviendo donde Loki, él había comenzado a hablarle a su amada, esperando su respuesta, esperando que se decidiera a levantarse y hablarle...una vez más...

-...Siempre has sido tan cabeza dura...y aun hoy lo sigues siendo...te he dicho que tirarás la maldita flor...pero ¿sabes?...no me hiciste ni el más mínimo caso, no te importó...- su tono era triste y algo quebrado, pero no subía la voz ni le reprochaba nada, solo intentaba escuchar una palabra colarse de sus labios, algún sonido que dejara salir, como cuando la vida la invadía por completo.

-...pero eso ahora no importa...- no pudo mantener su forzada sonrisa ni un minuto más y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos color esmeralda... una vez más -...yo te amo demasiado...siempre lo he hecho, es que no quería sufrir, no quería escuchar un rechazo por parte de una mortal...por parte de mi mortal...- los ojos de la muchahca seguían sellados, y Loki se torturaba a sí mismo de solo pensar que jamás volverían a abrirse, que nunca tendrian su brillo, aquel que lo animaba, que lo reconfortaba otra vez.- ...te amo...- repitió bajando el tono y aumentando el llanto -...te amo...¡vamos!... ¡necesito que escuches eso!...- tanto dolor, tanto miedo y odio -...por favor...- pero nada sucedería, y tú bien como yo y él lo sabemos perfectamente.

¿Qué era lo que había llevado tanto odio arrastrado a que terminaba en la muerte?...¿alguno de los lectores actuales tiene idea de que piensa la gente cuando el odio la nubla, cuando su filosofía y principios se ven neutralizados por el hecho de los sentimientos tan horribles que los mismos humanos podemos acunar en nuestro corazón, dando lugar a tantas acciones que terminan siendo el pesar y dolor de otras personas que se sienten completamente desdichadas?...porque en verdad Loki no lo entendía y no podía dejar de preguntárselo, intentando responder a su interrogatorio interno.

¿Cómo habían llegado su enemigo y él a odiarse tanto que esta pelea terminaba en la muerte de alguien?...

-..."no llames nunca feliz a un mortal hasta que hayas visto como en su último día desciende a su tumba"...- dijo moviendo sus labios aun abrazado a su Mayura, a la muchacha de ojos sangre, al único amor de su vida; sintió mucha pena al decirlo y por momentos sentía un quebrajéo en su voz pendiente de un hilo, pero continuó..

-...eso es lo que dicen en Asgard, "ellos" creen que los humanos son difíciles de complacer...pero no te conocen linda...ellos no tienen idea de lo feliz que siempre fuiste mientras vivías...de tus sonrisas, de tu forma tan hermosa de ser...tu eres distinta...- terminó de decir a su querida princesa con una sonrisa de orgullo por su tan especial mortal, por aquella mujer que había sido la única en verdaderamente ocupar sus pensamientos. Se refería a ellos como obviando su gran cambio, dejando a saber su gran vuelta de tuerca gracias a un muy preciado tesoro que una joven de Midgard le había enseñado.

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Cerca de donde Yamino y el cachorro negro trataban de consolarse entre sí, una mujer de despanpanantes curvas apareció entre las gotas de lluvia que lo empapaban todo desde hacía ya un largo rato. Freya se acercó con una sonrisa en sus labios, pero no una cualquiera, su sonrisa era completamente irónica, se denotaban sus lágrimas reprimidas y sentía un nudo en su estómago y un dolor en su garganta que le daban más ganas de llorar.

Cuando los ya presentes en el punto algo alejado de Loki advirtieron su llegada ella los miró avergonzada, algo denigrada por estar presente allí -Hablé con Urd...ella me contó de lo que sucedería esta noche...-se excusó bajando la mirada y permitiendo a una pequeña lagrimita recorrer su rostro ya mojado por el clima.

-Mírenlo...-dijo levantando su cabeza nuevamente y voltenado hacia donde Loki y Mayura estaban sobre el embarrado suelo -...siempre fue ella, jamás se ha fijado en mi...cuando Odín me habló de su plan sentí que me llenaba completamente, las ganas de ser la única me invadían...pero ahora...solo mírenlos...ni la muerte los llegará a separar...- comenzó a llorar más fuerte que antes con sus manos en el rostro, haciendo que sus palabras se entendieran menos -...nunca llegaré a ocupar ni la mitad de lo que la chica mortal ocupó en su vida conociéndolo durante dos años...yo lo veo desde hace más de mil décadas...es obvio que ella tiene algo que yo no..pero no sé...no sé qué es...- fue interrumpida.

-Corazón...- reprendió Yamino con voz seria y limpiando violentamente sus lágrimas -...no tienes corazón Freya..¿cómo pudiste haber estado de acuerdo con ese monstruo?.- la mujer levantó la vista y luego de mirarlo se tiró al frío y sucuio suelo para llorar más fuerte y desahogarse completamente. Primero de rodillas, con sus ojos en blanco, sin idea alguna de lo que la felicidad era...luego se arrojó a la tierra con todo su cuerpo, gritando, tratando de que las penas se fueran con la demostración de su odio, su dolor y su tristeza.

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Loki seguía mirándola muy dolorido, muy deprimido. Observó los restos de lágrimas cerca de sus ojos, había llorado antes de morir, pero no por su bien estar, le había dicho que ahora y por su culpa el moriría también ya que ella poseía su corazón -Nunca nadie lloraba por mi antes de conocerte...y tu lloraste cuando estuve por regresar a Asgard y lloraste cuando entendiste tu poder, obviamente si te preocupabas por mi...y siempre has sido la única en hacerlo...-

Sus orbes esmeralda mantuvieron la vista de la muchahca sin vida, la movió delicadamente para poder abrazarla y pegarla a su pecho. No quería creerlo, no quería entender lo que pasaba y pasaría luego, era demasiado doloroso para que todo se arremolinara tan temprano en él. Sentía como su calor lo abandonaba cuando estaba cerca de su cadaver, ya que su piel fría absorvía el calor de su mojado cuerpo.

¿Nunca han sentido la dicha de creer que tienen los planes perfectos...qué todo va a salir completamente bien, y de repente y sin avisar algo les demuestra que su plan es inútil...que ya no sirve...que todo fue en vano?

¿Nunca escucharon la mejor de las historias, y antes de poder sentirse felices por el desarrollo, mueren de la angustia por el peor de los finales, el más triste...?

¿No han vivido el sentimiento de vacío que provoca que lo último que les quedaba se fue...ya no está...y nunca volverá...?

¿Jamás han entendido millones de injusticias, miles de errores, muchísimos abusos, y se han dado cuenta de que nadie antes se ha rebelado contra eso...que nadie se ha molestado en escuchar algo parecido a "la justicia"...?

El muchahco de cabellos claros había llegado a una conclusión...no lograría nada, no podría hacer nada por más que estuviera allí, llorándola todo el día y toda la noche; eso no era lo que Mayura quería para él...

Pero había algo que haría, lo destruiría...mataría a Odín con sus propias manos, sentiría sus sangre en su piel, la olería en su espada y báculo. Oiría con placer cada uno de los gritos y cada exclamación de dolor y sufrimiento; eso era lo que le daría reconfortación, su muerte y el principio de Ragnarok...el cumplimiento de la profesía...

El dios acabó de refregar sus ojos de esmeralda con violencia. Ese día estaba escrito en la historia, con letras mayúsculas y entre los más desgarradores momentos, este era aquel instante en el cual se jura...

Se jura...

y Loki juró su venganza...

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No muy lejos, no muy cerca, un muchacho que aparentaba unos diez años miraba através de la ventana como caía la lluvia y lo empapaba todo; miraba refugiado en la obscuridad de su casa como lloraban las nubes este comienzo, el principio de un final no muy feliz.

El joven de cabellos violaceos inclinados hacia su ausente ojo emanó una luz que cubrió su cuerpo durante unos instantes antes de comenzar a cambiar. En el lugar de aquel niño anterior se paraba firmemente un chico de unos veinte años, de cabellos violáceos también, pero estos llegaban hasta su espalda, inclinados hacia uno de sus centros de vista. Vestía un traje al estilo general color azul con una capa del mismo color y una tonada roja dentro de la misma con algunas decoraciones en dorado a lo largo y ancho de toda su vestimenta.

Heimdall Kakusei...

En su cara una expresión bastante triste no usual en él le daba un aire de soledad y desdicha al joven que no se había movido del lugar en el que se encontraba. - Loki, piensa lo que vas a hacer...que el odio no te domine...- murmuró para sí mismo, creyendo que tal vez él escucharía sus plegarias de algún modo y llegaría a pensar el acto que Heimdall sabía que cometería...

-Heimdall...- un joven de cabellos color chocolate apareció trás el ya presente con una vela de cera encendida en su mano derecha; miró a su amigo asombrado, quien le daba la espalda y observaba hacia el exterior por el ventanal. El nombrado giró a verlo sin borrar aquella tristeza de sus ojos entre rojizos y amarronados. - ... ¡Hey!...¿por qué esa cara larga?... pudiste recuperar tu forma original con solo convencer a tu padre...- habló Freyr con una gran sonrisa, intentando animar al muchahco de cabellos lilas...

-...Moriremos, Freyr...todos moriremos...- respondió el dios de la luz borrando la sonrisa del rostro de el otro joven.-...el Ragnarok se avecina, y yo debo ir a anunciarlo...- no mucho tiempo después de haber dicho estas palabras, caminó hacia la salida sin que le importe lo terrible del clima...él sabía, había escuchado las grandes razones de Loki y lo entendía; su rival estaba acertado, pero estaba pensando con su mente completamente nublada por el sentimiento que lo invadía...la necesidad de venganza...

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El joven ya había sufrido demasiado hacia afuera. Ahora era el momento de que todo acabara; Loki se levantó del barro que se hallaba bajo su cuerpo aun cargando a la hermosa chica que comenzaba a destilar un aroma diferente a su propio perfume. El muchacho ojiverde estiró sus piernas al despegarse del suelo; volteó hacia donde sus hijos lo miraban, siempre firmes junto a él. Sonrió.

Volvió a ver a su amada al rostro. Una última lágrima resvaló por su mejilla. -...ya no más llanto...- murmuró entre dientes mientras su cara se tornaba obscura y sombría -...ahora es mi turno...- y al terminar de mover sus labios en esta frase, el cielo pareció escucharlo, porque entonces la tormenta se volvió un diluvio. Las gotas se hicieron más gruesas y pesadas, los truenos y refucilos se oyeron cada menos de minuto.

Odín había logrado lo que quería...el Ragnarok había empezado.

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Continuará!

Gracias por los comentarios...disculpenmé por lo triste de esta historia, pero esta es la forma en la que fue pansada desde un principio debido a la ya escrita profesía que será relatada en el próximo y último capítulo por si alguien no la conoce.

Gracias por leer!

Yop!

Próximo capítulo: Capítulo 9: La carta de Loki...el último testimonio.