CONTESTACIÖN DE REVIEWS:

Muchas gracias a todos los que dejaron su comentario.

Marian Salazar: Antes que nada muchísimas gracias por tu comentario. Como ya habrás visto, Harry se casa con Gin ((que bonito)), sniff sniff, Ash tiene sueños con su padre, aunque ella aún no sabe que es sobre su padre, por algo que saldrá dentro de poco, algo muy chungo y por lo que los Slythering se están llevando tan bien con ella de buenas a primera... jejeje¿Hay intriguilla? En cuanto a lo de si son animagos... es una sorpresa que pronto descubrirás...y sobre lo de tu nombre... tienes una sorpresilla en el capítulo. Muxos bessos y espero más opiniones tuyas, adiós guapa.

Jill-Picolo: Antes que nada muxisimas gracias por dejar tu comentario, me legro de que te gustara, pues el sueño de Ash tiene un por qué muy importante que por supuesto todavía no diré, jiji, adiós y espero más reviews tuyos!

Zeisse:Gracias por tus comentarios, espero que te siga gustando, muxos bessos- Boni

Atalanta de Tebas: A mi también me gusto la idea de la siguiente generación de Howarts y tal, muxas gracias por el comentario, espero más, jiji, Bessos- Boni

Salazar Lestrange: Ya me lo han dicho en un par de sitios, lo de que no todos pueden dejar comentarios, algo que me mosquea profundamente, xq al fin y al cabo lo que yo quiero son reviews, sniff sniff, en fin, si sabes como ayudarme espero desesperada tu ayuda, jeje, muxos bessos y muxisimas gracias por tu comentario, me alegran el día XD

Algunos de los personajes mencionados pertenecen a J. Rowling y la Warner Brothers Company.

"ASHLEY POTTER"

3- Armarios empotrados sin cerraduras por dentro.

Érase una casa encantada en las afueras de Londres, érase una noche fresca y cálida y una familia reunida en un acogedor salón, esperando...

.-Harry, deja de dar vueltas, Ginny está bien...- Decía un hombre pelirrojo, sentado sobre el brazo de un gastado sofá morado y engullendo con ansia ranas de chocolate, que rebosantes, cubrían una gran mesa de madera. Estas estaban acompañadas por cartas y postales de felicitación.

.-.¡Déjalo, Ron! Lo está pasando mal, ya querría verte yo así cuando nazca el nuestro- Dijo una joven mujer de rizos castaños y ceño fruncido sentándose dificultosamente junto a su marido, que le colocó el pelo detrás de la oreja, acariciando con la otra mano el hinchado estomago de su compañera.

.-.¡Hermione! Yo sé que eres fuerte, todo saldrá bien- Contestó burlonamente el pelirrojo, llevándose a cambio una mirada de intenso odio de la joven embarazada.

.-Como se nota quien da a luz aquí... - Bufó una mujer de pelo lila y ojos celeste, que sentada en otro sillón, entre un hombre de larga barba blanca y otro de pelo grasiento negro, devoraba una manzana roja.

.-.¿Cuánto tiempo lleva?- preguntó la suave voz de Angelina Weasley sentándose sobre su marido, Fred Weasley, que en ese momento leía una revista muggle sobre motos.

.-Dos horas, diez minutos y treinta, treinta y uno, dos...- Contestó con voz desesperada y exasperada un joven moreno de ojos esmeralda que, sin poder evitarlo, daba vueltas por todo el salón, formando círculos desesperados.

.-.¿Por qué no te sientas?- le preguntó al muchacho su amigo Neville Longbottom, que junto con Fred leía interesado la revista que este sostenía.

.-No, no. Estoy bien- Dijo casi gritando el pelinegro.

.-Sí, pero yo no, me estás mareando- Finalizó Hermione, poniendo su particular cara de desacuerdo.

.-.¿Te traigo algo, nena?- Su marido la miraba preocupado.

.-No, Ron, estas muy pesadito últimamente- la mujer levanto una ceja.

.-Te mimo.

.-Pues no me mimes tanto, pensándolo... quiero Chocolate... blanco.

.-.¿Chocolate, mmm, bueno, creo que se puede encontrar en el callejón Diagón...- le dijo Bill a su hermano.

.-.¡Oh! Y algo de regaliz, y melón¡Oh! Sí, sí y esos panecillos que son como cuadrados y...- continuó la mujer con cara golosa y pensativa.

.-.¿Qué estás incubando, un bebé o un elefante?- soltó sin querer Ron, lamentándose rápidamente.

.-.¿Me estás llamando gorda?- Contestó Hermione levantándose fugazmente de el sillón y señalando un dedo acusador al Weasley.

.-¡No, no, cariñ...!- trató de disculparse éste.

.-.¿Crees que como mucho?- Hermione comenzaba a ponerse roja de rabia, pronto estallaría la pelea. Era muy común desde que estaba embarazada, ahora más, que sólo le quedaba un mes de embarazo y las hormonas le jugaban malas pasadas.

.-No, bueno, sí... pero...- Ron fijó su mirada en el parqué, intentando sonar conciliador.

.-Ronald Weasley no quiero verte...

.-Ya, ya. Paz y sosiego- dijo Remus Lupin sonriendo- Oye Harry, creo que deberías tranquilizarte un poco, tampoco es la primera vez...

.-No me lo recuerdes, otro "Potter" es lo que necesita el mundo... - Dijo una voz siseante junto a Tonks, acentuando con especial asco la palabra "Potter".

.-Severus, Severus... - Comenzó a decir la voz de un hombre, ya muy mayor, que serenamente esperaba noticias sobre el parto.

.-Hablaba en broma...- se apresuró a finalizar el profesor de pociones, ante la mirada reprobatoria que todos los presentes en la sala le lanzaron-... en parte.

.-.¿Por qué tardan tanto?- Volvió a preguntar Charlie.

.-Es normal, no todo los partos son iguales- le tranquilizó Tonks con la boca llena.

.-Algo debe estar saliendo mal¿por qué tardan tanto?.

.-Vamos, Ron, no seas gafe.

.-Luna sólo tardó diez minutos, fue todo un récord- dijo sonriente Neville, que ya parecía poco motivado por las motos muggles.

.-.¿Y dónde están Arthur y Percy?- Esta vez habló un hombre mayor de color negro, que durante la conversación se había mantenido en una silla, al lado de Ron, revisando ocupado unos pergaminos.

.-Oh, ellos vendrán ahora, les dejamos en el ministerio, arreglando algunas cosas- contestó pausada y tranquilamente, como de costumbre, Albus Dumbledore.

.-.¿Hay algún problema, Albus?.

.-No, no... bueno, es posible que...

.-.¿No oís ruido?- Gritó George, levantándose de golpe de la butaca que ocupaba, haciendo que esta cayera y sonara estruendosamente contra el suelo de madera. Agudizó el oído en un gesto de angustia.

Se oyó un ruido proveniente de una sala contigua a la que ellos ocupaban, separada sólo por una robusta puerta de madera de roble.

.-.¡Oh, dios! Mi hermanita...- Dijo amargamente Fred, tirando la revista al suelo.

.-.¿Tu hermanita?.

.-Mi hermanita de veinte años.

.-Vamos, Fred, no seas sensiblero.

.-.¡Eh, eh! Nuestra hermanita está siendo atendida por la mejor sanadora que existe... Fleur Weasley- Contestó orgullosamente Bill, estirándose de brazos

.-Esto comienza a ser empalagoso- La voz siseante de Severus Snape volvió a resonar en la habitación

Mientras, el padre seguía dando vueltas como un poseso, con los ojos muy abiertos puestos en la puerta de madera que lo separaba de su mujer. Esperando desesperado a que de ella brotara su segundo hijo.

.-Creo que voy a ir a buscar Wisky de fuego- comentó felizmente Charlie, levantándose del sillón.

.-.¡Charlie! No voy a dejar que se emborrachen en este momento- le contesto histérica la joven embarazada.

.-Es para liberar la tensión¿a que sí, George?.

.-Por supuesto, por supuesto, el Wisky de fuego es lo mejor para estos momentos¿Me equivoco Fred?.

.-No, hermano, no te equivocas... Oye, creo que Harry se va a desmayar.

.-.¡Potter, siéntate!- Gritó fuera de sí Snape, que acababa de levantarse. Señaló el hueco que hasta ahora ocupaba- Me estas poniendo malo.

Se volvió a oír un grito femenino y toda la sala se puso en pie, menos Ron, que siguió comiendo ranas de chocolate, como si nada de aquello fuera con él. Todos mantenían su mirada en la dichosa puerta de roble, que enloquecía por momentos a Harry Potter, que ya ni siquiera daba vueltas del miedo que sentía recorriéndole el cuerpo como si de electricidad se tratase.

¡Ploff¡Ploff!

Las miradas de todos dieron una vuelta de 180º, encontrándose con dos hombres sucios y sangrantes, que desesperados buscaban con la mirada al futuro padre.

.-Harry, ha pasado algo...

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Un almohadón le dio directamente en la cara, haciéndola despertar de golpe, a su lado Alice y Janet se reían estruendosamente.

.-Ya es tarde, todos están despiertos, ponte las pilas si quieres llegar al desayuno.

Se dio la vuelta, tapándose la cabeza con la almohada.

.-No quiero desayunar, quiero dormir.

Una de las chicas le quitó la almohada tirándola sobre la cama de al lado.

.-Me temo que eso no es posible¿verdad Janet?.

.-Verdad, verdad.

.-Esto es un interrogatorio oficial, y pondremos en uso todo tipo de torturas si es necesario para sonsacarte la verdad.

.-.¿la verdad?- Ash se dio la vuelta, mirando con cara desconcertada a las chicas, que sonreían ampliamente.

.-Primera pregunta¿Qué hiciste ayer por la tarde después de montar un escándalo en la sala común de Gryffindor?.

La chica bostezó, debía haber dormido unas cinco horas...

.-Contesta.

.-Pues me fui a dar una vuelta- mintió la chica intentando zafarse de sus amigas.

.-Ellas se miraron de forma cómplice y volvieron a mirar a la chica que se restregaba los ojos.

.-Nos miente, Alice ¿Qué le podemos hacer?.

.-Pues veamos... mmm... ¿escándalo público?.

.-.¿Más escándalo público?.

.-Bien, bien... entonces...- apuntó su varita a los ojos entrecerrados de Ashley.

.-Lumos.

.-.¡AY¡¿QUIERES DEJARME CIEGA!.

.-Bien, bien, parece que ahora hay más comunicación. Responde.

La chica se sentó sobre la cama y parpadeando comenzó a contarles todo lo ocurrido durante la noche. Veía puntitos blancos debido al hechizo de su amiga.

Al terminar la historia Janet y Alice (que para entonces se habían acostado cada una a un lado de Ash) comenzaron a dar brincos y grititos, claramente emocionadas¿No se supone que debían enfadarse?...

.-.¡Me lo tienes que presentar!- chillaba Alice.

.-.¿A Malfoy?.

.-Si, me encanta, con ese flequillo rubio cayéndole sobre la cara, y ese carácter altanero.

.-Por no hablar de que es muy buen jugador de Quidditch y sus ojos son perfectos...- prosiguió Janet.

.-.¡JANET! Me lo esperaba de Ally¿Pero tú?.

.-Yo también tengo mis secretillos, por cierto, hablando de secretos...

.-Podías habérnoslo contado -acortó Alice -,no nos hubiéramos enfadado.

Janet asintió con la cabeza.

.-Lo siento chicas, no volveré a ocultaros nada.- Tres las jóvenes se abrazaron imitando estár muy emocionadas.

La puerta de la habitación se abrió y una chica gordita de aspecto bonachón asomó la cabeza.

.-Ashley, Will Wood me ha pedido que te recuerde que dentro de dos horas es la selección para el equipo.

.-Gracias, Linda.

.-De nada...- su cabeza volvió a desaparecer por detrás del marco de la puerta, pero antes de darse cuenta había vuelto a aparecer- oye... yo quería decirte que yo hubiera hecho lo mismo y te apoyo.

Las chicas se miraron las unas a las otras, sin saber exactamente a que se refería la chica

.-Gracias, Linda- repitió un poco aturdida. La chica les regalo una bonita sonrisa y por fin desapareció de la habitación, cerrando la puerta a su paso.

Ash , Janet y Alice se echaron a reír levantándose de la cama.

.-.¿Vas a ir a las pruebas?- preguntó la segunda a su amiga.

.-Si.

.-Hay mucha gente que se va a presentar.- Comentó Alice mientras buscaba algo de ropa en su armario.

.-Ya, pero yo soy muy buena y la escoba es una pasada- Contestó la pelinegra sonriendo altaneramente y recibiendo un par de cojinazos.

.-Janet vamos a tener que controlarla, esta llevando una doble vida a nuestras espaldas...

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Llegó al campo cinco minutos antes de la hora, acompañada por Alice, que aunque no era una fanática del juego, si lo era de los jugadores. Se quedó de piedra al ver el gran grupo de aspirantes que esperaba su momento.

En el césped pudo distinguir a los miembros del equipo haciendo el payaso junto con los demás alumnos; pudo ver a James y Efran hablando con unas chicas de quinto, de forma que ni siquiera advirtieron su presencia. De repente y con una sonrisa en la cara James habló para todo el grupo:

.-Bien jugadores y jugadoras, como ya sabéis el puesto que está bacante en el equipo es el de buscador, por lo que buscamos a una persona menuda y ágil, con reflejos rápidos y como no: con escoba - Esto lo dijo advirtiendo por primera vez que su hermana estaba entre los alumnos que atentos escuchaban su discurso.

Un par de personas se apartaron del grupito, dirigiéndose al castillo con una mueca de tristeza.

.-Dicho esto todos los que deseen apuntarse anoten sus nombres en el pergamino que la preciosa Zoe Ledger sostiene.

Una chica rubia sonrió levantando la mano, a lo que un tropel de alumnos respondió acercándose a ella. James se dirigió a Ash y Ally, que esperaban a que la multitud se disipara un poco.

.-.¡Ey, Ash!- le gritó su hermano corriendo hacia ella- ¿Querías algo?- preguntó, esperando que la visita de su hermana no tuviera que ver con las pruebas de acceso.

.-Si, he venido a hacer la prueba.

.-.¿Pero qué dices¿No me has oído? Hace falta escoba, bobita.

.-No estoy sorda, no me llames bobita y tengo escoba- dijo la chica con sorna.

.-Lo siento, pero no puedes usar la mía.

.-.¡Ay, James! A veces pareces retrasado, claro que no puedo usar la tuya.- le contestó la chica algo molesta dirigiéndose a Zoe, que ya había acabado de apuntar nombres. James miró a Ally que le dirigió una mirada de "yo no sé nada".

Cinco minutos después James cogía la lista y continuaba con su discurso:

.-Como veo que hay veinte aspirantes las pruebas serán rápidas, formaré equipos de cinco personas, dentro de cada equipo habrá un pequeño partido, el primero que consiga la snitch gana, y pasa a la final entre los cuatro mejores buscadores. El que gana obtiene la plaza¿entendido?.

Un murmullo indicó al joven que todo había quedado claro.

.-Bien, empezamos con Marshall, Morrison, Fishburne, Robston y Thompson.

De la multitud se separaron dos chicas y tres chicos que se dirigieron a donde James y Will esperaban.

.-Colóquense sobre las escobas y a la de tres¡una... dos... TRES! - Los cinco Gryffindor alzaron el vuelo, rodeando el perímetro del campo. A los pocos segundos Will soltó la dorada pelota y la competición comenzó. Tras veinte minutos Jane Robston se alzó feliz con la snitch entre sus dedos. Al bajar fue felicitada por todo el equipo, sentándose a charlar tranquilamente junto a Efran y Zoe.

.-Los que no han sido seleccionados- miró a los cuatro alumnos que acababan de perder frente a Jane- pueden volver a intentarlo el próximo año, gracias por asistir.

.-Los siguientes son: Gordon, Rabums, Bloom, Louisiana y Damon- El proceso se repitió, esta vez el vencedor fue Bruno Gordon- Tercer grupo: Foster, McArnie, Nicodemo, Loos y Robinson... – por tercera vez los alumnos sobrevolaron el campo, la diferencia fue que esta vez se tardó más de treinta minutos en atrapar la snitch, hasta que Cesar Nicodemo bajó hasta el césped feliz con el objeto entre agitándose entre sus dedos.

Alice la miró y sonrió –Suerte.

.-Último grupo: Grant, Johanson, Brown, Potter y Scott.

Los Gryffindor se levantaron cogiendo sus escobas y dirigiéndose a la mitad del campo. Todos menos Ash, que no había traído la Deslizadora 4004, no porque se le olvidara...

.-Un momento- dijo James con una sonrisa socarrona- Potter¿dónde está tu escoba?.

La chica levantó la varita, dirigiéndola al castillo y con voz clara pronunció:

.-Accio Deslizadora 4004

Todas las miradas se concentraron en ella, su hermano la miraba con los ojos fuera de sus órbitas, entre impresionado y enfadado, en fin, como cualquier hermano. Tras unos segundos una portentosa escoba llegó hasta el estirado brazo de la chica, que lucía una sonrisa de felicidad ante la expresión aún incrédula de su hermano. Will le dio un par de palmadas en la espalda.

.-.¿Estás bien, compañero?.

.-Siiiiiiiii- siseó su hermano, echándole una mirada asesina a Ash, que le respondió con una sonrisa increíblemente feliz.

Bien- prosiguió Will, al ver que James era incapaz de apartar los ojos de la escoba de Ashley - Tres... dos... uno... ¡YA!.

Todos alzaron el vuelo, bordeando el campo. Will soltó la traviesa pelota, que se perdió entre la brisa cálida del otoño que aún persistía. Volvió a sentir el viento contra ella, despeinándola, esas mariposas traicioneras en su estomago. Vio a sus contrincantes. Parecían muy concentrados, sabían que la chica era buena y su escoba mejor. Pan comido, esperemos...

Si Remus la viera ahora se echaría a reír y le diría algo como "Eres igual a tu abuelo", siempre lo hacía, realmente todos lo hacían. Claro, todos los que le conocieron. Al parecer fue un buen tipo... en realidad no sabía mucho de él, ni de la familia de su padre en general.Había oído muchos rumores, pero nunca se lo había planteado seriamente, ni había preguntado sobre ellos. En cambio lo sabía todo sobre la familia de su madre: Los Weasley. Una familia feliz. Una familia unida. Una familia-familia. Y ella era una mezcla de ambos, la mezcla extraña entre dos tipos de realidades muy dispares. Ella erra una mezcla entre la capacidad innata para las bromas de los gemelos Fred y George y su abuelo, James; tan inteligente como Percy; tan leal como Ron; tan cariñosa como Molly; tan espontánea como Ginny; tan seductora como Charlie... En fin, una mezcla un tanto peligrosa.

Volvió a mirar al campo, bajo ella los otros cuatro alumnos daban vueltas, amargados, intentando hallar la dichosa pelotita antes que el resto. Era hora de ponerse a lo que estaba. Miró a su alrededor, agudizando su oído y dilatando sus pupilas. En busca del destello dorado.

Pasaron los segundos y sus compañeros parecían tan afligidos y perdidos como ella. Se fijó en Brittany Grant, una rubita, falsamente dulce y decidida a conseguir que la moda llegara a Hogwarts, siempre obsesionada con el maquillaje y los trapitos. La había visto más de una vez corriendo por los pasillos, afligida, "Se le había corrido el rímel" ¿Y se extrañaba? Llevaba tanto maquillaje en los ojos, que no sé sabía como sus párpados eran capaces de levantarse... aunque claro, después de cinco años de entrenamiento... Parecía especialmente preocupada por encontrar la snitch. Seguramente porque estaba perdidamente enamorada de medio equipo.

Exactamente el tipo de chica que Ashley no era y nunca sería. Desde pequeñita siempre tuvo las idas muy claras. No se ponía vestidos porque no le gustaban. No soñaba con príncipes azules que la fueran a buscar al castillo del malvado Voldemort en sus flamantes escobas porque prefería soñar con convertirse en una gran jugadora de Quidditch, fundadora de un colegio de bromas, "Bromgwarts", junto con sus tíos... Ese era el resultado de criarse rodeada de chicos en la familia. Odiaba el color rosa, le parecía demasiado empalagoso, y preferiría aplicarse el hechizo Avada Kedavra antes que ir suspirando por ahí detrás de un chico. Ella era como era y hacía lo que hacía, así lo sentía, así lo pensaba y nadie en su sano juicio trataría de hacerla cambiar de opinión cuando ELLA creía en algo.

Lo vio. El resplandor. Bordeaba a Grant, quien de repente estaba muy nerviosa y comenzando a esbozar una sonrisa de triunfo. La pelota oscilaba entre Grant y Potter, para alcanzarla Britany debía alzar el vuelo rápidamente, no le sería difícil, estaba más cercana a ella; por el contrario, Ash tendría que bajar en picado bastantes metros. No se lo pensó, con una sonrisa de aventura se lanzó en picado, y no paró hasta aprisionar la escurridiza pelotita en su mano derecha.

Se bajo de la Deslizadora sonriendo ampliamente, los otros cuatro estudiantes fueron descendiendo poco a poco, un tanto cabizbajos y algo decepcionados, excepto Grant, que la miraba con todo el odio que era capaz de canalizar, a cambio la chica le devolvió una amplia sonrisa, sabiendo por experiencia que eso sólo la haría enfadar más.

Antes de darse cuenta estaba rodeada por el equipo al completo y los otros tres aspirantes resultantes. Poco a poco los alumnos habían vuelto al castillo, cansados, tristes, resignados...

.-Felicidades, bicho- Le dijo Efran.

.-Gracias.- Contestó ella sonriéndole.

.-Tranquila, todavía le queda la última fase- Finalizó Will.

Estuvo pensando soltarle algo así como "¡Buah! Pan comido" pero se dio cuenta de que la que hablaba no era ella, sino su adrenalina, que acababa de bajar muchos metros en picado, y no era muy adecuado ir chuleando por ahí cuando al final podía ser perfectamente vencida por alguno de sus compañeros.

.-Vaya, vaya, así que el microbio ha pasado la primera prueba- sonreía su hermano- ya me explicarás de donde has sacado esa escoba, pero antes: Clara Robston, Bruno Gordon, Cesar Nicodemo y Ashley Potter, han llegado a la segunda y última fase. Ya saben, el que consiga la snitch es el nuevo buscador. Sobre sus escobas y... tres... dos... uno... ¡YA!.

De nuevo en el aire, esta vez no podía perder el tiempo. Will soltó la pelota, que salió volando dirigida al horizonte...

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Bajó tan rápido que no pudo evitar sentir un leve mareo, saltó de la escoba lanzándose a la rubia que a dos metros de ella le sonreía abiertamente. La abrazó fuertemente, aún con la pelota revoloteando entre sus dedos, intentando inútilmente zafarse de la mano de la joven. Después de abrazar a Efran corrió a donde James le esperaba con los brazos abiertos, sí, era verdad, se peleaban mucho, constantemente, pero eran, al fin y al cabo... hermanos.

Ocupada como estaba en ese momento haciendo su "bailecito de la victoria" no se percato de que era rodeada por los miembros del equipo y los ex-aspirantes a buscador.

.-Felicidades, preciosa- Le sonrió Cesar, llevándose como respuesta una mirada de intenso odio por parte de James.

.- Bueno si hay que perder, mejor perder contra el mejor - le dijo Gordon haciendo un amago de abrazo que se convirtió en unas palmaditas en la espalda al sentir la mirada del perro guardián de la chica.

.-Gracias, gracias. ¿Quién quiere un autógrafo?- Contestó la chica extasiada y feliz inclinándose ante los presentes, todos sonreían, bueno, casi todos...

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Los días pasaron, dando paso a un Octubre seco y asquerosamente soso, al parecer sus profesores se habían aliado para que los alumnos no tuvieran tiempo libre, entre trabajos y deberes se pasaban el día acumulando polvo en la biblioteca. El día a día de Ash se volvió muy aburrido y monótono, de la sala común a clase, de clase a entrenar Quidditch, de ahí a la biblioteca y finalmente, después de haber exprimido cada segundo del día: a la cama. Lo único destacable durante este período de tiempo fue una pelea entre James y Ashley en pársel en medio de la sala común sobre el correcto uso de la famosa capa Potter, que generalmente guardaba James, algo completamente injusto, ya que siempre que la chica la necesitaba tenía que rogarle al chantajista de su hermano que se la dejara (la pelea se saldo con dos desmayos de alumnas de primero que creyeron que Voldemort había vuelto... inocentes. Especifico que eran de primero porque el resto de cursos estaban perfectamente acostumbrados a las raras discusiones entre los hermanos en uno u otro idioma) y la proclamación de McGonagall sobre la famosa fiesta de Halloween, de hecho, en sí era tan compleja que los jefes de las casas tuvieron que celebrar reuniones con los prefectos para explicarles el procedimiento:

.-La cosa es más sencilla de lo que parece- explicaba Lunático (nombre cariñoso con el que los amigos más allegados conocíamos a Remus Lupin)- La fiesta no será de gala o de disfraces muggles, sino que será de época, es decir se vestirá a los estudiantes estilo Edad Media, las chicas con largos vestidos, corsés... y los chicos, bueno... ya me entendéis.

Los alumnos deben ir agrupados en parejas que deben de estar determinadas como máximo antes del día del baile y que debéis ir diciéndome para yo apuntarlas. Se recomienda que sea alguien con quien tengáis cierta confianza. Y ahí es donde empieza la segunda parte. Los chicos y chicas no irán juntos al baile, sino que se reunirán: ellas con la profesora Tonks y ellos conmigo. Una vez con el profesor asignado se les equipará con la vestimenta, y en el caso de las chicas el peinado y maquillaje que usarán durante la fiesta, estos serán creados a partir de un hechizo. ¿Hasta aquí bien?.

.-Profesor, dice que debemos hacer parejas desde ya, que tendremos que informarle a usted de con quien vamos, que los disfraces serán medievales y hechos mediante hechizos, además no podemos ir juntos chicos y chicas al gran comedor¿Por qué?.

.-Pues veras Carl, antes de reunirse los dos sexos en el gran comedor, que estará decorado para la ocasión, se les entregará a los alumnos unas máscaras. En realidad es un gran juego, durante el baile está prohibido hablar con personas del otro sexo, quedando la identidad en total anonimato. Por ejemplo ¿Cómo encontrar a una chica en particular si está en una sala llena de otras chicas y además tapando su rostro?.

Aquí empieza la última parte. Durante toda la noche los alumnos podrán bailar unos con otros, siempre en silencio, cuando el chico crea haber encontrado a la chica debe decir su nombre (el de la chica) en alto. Si acierta ella asentirá, pudiendo charlar el resto de la noche con él; si el joven no acierta la alumna simplemente negará con la cabeza. Al final de la noche se recompensará con cinco puntos para sus casas a los afortunados que encuentren a sus parejas entre todas las chicas.

.-Pero profesor- preguntó Ashley- ¿Sólo se recompensará la casa de los alumnos masculinos?.

.-Si, porque son los estudiantes masculinos los encargados de encontrar a sus acompañantes y no al revés, las chicas simplemente deben esperara a ser encontradas. La fiesta era una tradición en Hogwarts hace más de cien años y la profesora McGonagall ha decidido rescatarla.

.-Eso es muy machista.

.-Bueno, ya te he dicho que era una... Ashley, tu no eres prefecta...

.-Ya- sonrió la chica- es que Janet estaba estancada bajo una pila de libros y no ha podido venir.

.-Ah... bueno, bien. ¿Alguna duda?.

.-A ver entonces la cosa es que debemos hacer parejas que tendremos que encontrar durante el baile- finalizó Will.

.-Exacto.

.-Eso le da un alo muy misterioso¿no cree profesor?- La mirada soñadora y super maquillada de Britany Grant se topó con la sonrisa burlona de Ashley. La prefecta la miró con rabia, lo hacía así desde que la había vencido en las pruebas de selección para el equipo.

.-Si, Britany, es en sí una fiesta muy misteriosa, ya que mediante ellas los enamorados sabían si eran capaces de reconocer a sus amadas entre cientos de mujeres... era como una prueba de amor.

La conversación se volvió más empalagosa, los ojos de la joven rubia (Britany) brillaban excitados. Tras un par de minutos los prefectos de Gryffindor se retiraron con dirección a la sala común.

Pero algo preocupaba más a Ashley que sus peleas matutinas, que su sofocante monotonía y que el baile de Halloween, pues el sueño se repetía, aproximadamente una vez en semana, cada vez más claro y real, cada vez más tenebroso, más explícito.

Una sospecha crecía en su cabeza al reconocer levemente los cabellos negros de cierto hombre al que amaba con todo su corazón como uno de los oponentes. Sus amigas lo comenzaban a notar, sus ojeras, sus gritos en la noche, su cara de espanto por las mañanas, y luego estaba eso... ese cambio de carácter repentino que a veces y sin venir a cuento sufría. Era como una embarazada, por cualquier comentario comenzaba a gritar.

Ella no era así, al menos nunca lo había sido. Sus amigas achacaban esta forma de actuar al estrés post-vacacional; para James "tenía la regla".

Recordaba que una tarde le había gritado en medio del pasillo que si "creía que ella tenía la regla los treinta días del mes", él le contestó que "si le dijera cuando comenzaba y cuando acababa su periodo, él evitaría acercarse a ella esos días". Finalmente habían tenido que reducir a la Gryffindor entre Janet, Ally, Efran y Will.

Mejor no pensar...

Se desplomó sobre un sillón de la sala común. Frente a ella, Janet seguía aún enfrascada en sus deberes. La miró con cariño, era su mejor amiga, pues la conocía desde que tenía un mes. Había pasado muchas cosas con ella, algunas buenas (el primer novio de ambas, las vacaciones en la madriguera); y otras malas (como su primer suspenso o las tardes agobiantes estudiando para un examen).

Suspiró lentamente, dejando su mente volar, volar por sus recuerdos, los más importantes y los más bonitos de su infancia...

Si hubiera que describir a Ashley con su palabra, sería feliz, pues nació y se crió en la felicidad. Su niñez fue increíble, la que cualquier niño hubiera deseado. Vivía en una acogedora casa en un bonito barrio de Londres, junto con sus cariñosos padres y su inaguantable hermano mayor. El día a día era simple y divertido, su padre trabajaba como auror, un trabajo que te deja mucho tiempo libre, sobre todo entonces, después de que los pocos mortífagos que sobrevivieron a la segunda caída de Voldemort fueran apresados; por su parte su madre era periodista en el periódico mágico "El Profeta", en el que se encargaba de una pequeña pero famosa columna de consejos, de forma que el trabajo podía realizarlo desde casa, junto a su querida familia.

Pero las cosas cambiaban durante los fines de semana, en los que la familia al completo se reunía. Una gran familia constituida por muchas a la vez, estaban los incontables Weasley, los Longbottom, los Wood, los Potter, Minerva, Remus, Severus, Tonks, Albus, Mundungus, Shakelbott, Trelawney, Hagrid, Flickwitt... En fin, una gran familia sin uniones sanguíneas, pero fuertes lazos sentimentales. Y el punto de reunión era siempre el mismo: "La Madriguera", una casa en las afueras de Londres, hechizada y deshechizada por mil sitios, pero acogedora y muy familiar. Perfecta a los ojos de Ashley, en la que habían incluido tantas habitaciones que ya iban por el quinto piso. A menudo bromeaban con la posibilidad de que un día se les cayera encima.

Recordaba perfectamente las barbacoas en el jardín, las competiciones de desgnomización, en las que Snape siempre triunfaba lanzando a los seres a mas de diez metros; los partidos de Quidditch entre profesores y ex-alumnos; las noches en vela oyendo las historias de hombres lobo que tanto le gustaban a Lunático, mientras, alrededor del fuego, comían malvaviscos; jugar a brujos y gigantes con Hagrid (la finalidad del juego era inmovilizarlo, lo que era muy complicado aunque él fuera uno y ellos unos cuantos más.)¿Cómo olvidar su bonita infancia, siempre rodeada de personas que la amaban, siempre rodeada de amigos, siempre rebosante de amor?

Al fin y al cabo Ashley era quien era porque la gente que la amaba era como era, seguramente nunca se hubiera interesado por las bromas si no fuera porque Fred y George se las gastaban desde muy pequeña; seguramente no sabría mucho de los muggles si Hermione no le hubiera hablado sobre ellos: seguramente no le apasionaría la lectura si Remus no le hubiera regalado tantos y tantos cuentos cuando sólo era una niña; seguramente no tocaría la guitarra si Charlie no la hubiera adentrado en el increíble mundo de la música, que amaba con todo su ser... ¿Cómo explicarlo? Ashley estaba hecha de trozos de la gente que la rodeaba, de esa gente que daría la vida por ella si fuera necesario.

Aunque lo mejor de todo eran las Navidades, durante las cuales la gran familia se instalaba en su cuartel general, o sea, La Madriguera, y pasaban todas las vacaciones entre risas y paseos por la nieve; entre conversaciones hasta altas horas de la noche y bromas; entre amigos y regalos; entre amor y paz; entre rostros impregnados de cariño y sonrisas amistosas. Incluso cierto profesor de pociones se convertía durante las vacaciones en un ser agradable y pacífico. Incluso muy de vez en cuando jugaba y abrazaba a los chicos como otro miembro más de la gran familia que constituían.

Conocía a pocas familias que se llevaran mal con los Potter, pero una de ellas era la familia Malfoy. Draco, Pansy y Julius Malfoy, quienes no les odiaban, sino más bien les evitaban e ignoraban cada vez que era posible. Los pocos encuentros que había tenido con los Malfoy eran recargados y tensos. Ella poco sabía de ellos, sólo que el padre de familia, Draco, había sido un apoyo muy importante en la lucha contra Voldemort, y que sin él todo podía haberse venido abajo, por eso aún se respetaban mutuamente y se soportaban de vez en cuando.

.-Hogwarts llamando a Ashley, Ashley¿Me recibes?.

Una voz la sacó de sus pensamientos, devolviéndola a la realidad, se percato por primera vez de que sus amigos la rodeaban, hablando entre ellos.

.-Eh... sí, sí¿Qué decías?.

.-No, nada... ¿Estás bien?- le preguntó Ally.

.-Em, sí, creo, duermo poco...- trato de disculparse la joven.

.-Ya te he oído por las noches¿Qué es eso tan... ruidoso... que sueñas?- le preguntó la rubia con una sonrisa picarona.

.-.¿Ruidoso? – Contestó un poco avergonzada la pelinegra.

.-Eh, eh¿Qué es eso de ruidos por la noche?- preguntó socarronamente Efran, sentándose frente a Ally- De tu hermano pase, pero de ti no me lo esperaba, primita- dijo con retintín.

.-Que mal pensado eres, yo no hago... ¡EH¿Por qué tengo que darte explicaciones?. Además ¿qué haces que no estas con mi queridísimo carcelero, digo hermano?.

.-Buah, ya esta otra vez con esa Crain, a ver si se le pasa ya esa obsesión...

Desvió su vista a la sala común hasta que, unas butacas a la derecha, pudo ver a James. Sonrió divertida, podía ser tan terco cuando quería... Estaba sentado frente a una preciosa chica de diecisiete años, con ojos color miel intensos y pelo rojo fuego que, ondulante, resbalaba por su espalda hasta las caderas. La chica miraba firmemente un libro que sostenía en las finas manos, ignorando por completo las palabras de James, que sonriente trataba de hablar con ella.

La chica se llamaba Marian Crain, y James la perseguía desde que tenía uso de razón. Por lo que sabía era la mejor de su clase, prefecta de Gryffindor, famosa por su inteligencia y lealtad y por rechazar al conquistador James Potter desde primero,.

Lo cierto es que la pelirroja era la única capaz de ignorar las sonrisas en plan "anuncio dentífrico" que James lanzaba a todo el género femenino de Hogwarts. Sólo por eso le caía bien. Algún día debía conocerla personalmente. Si te fijabas, podías distinguir un alo de belleza muy tierno y dulce, por otro lado los chicos Potter siempre habían tenido cierta predilección, incluso obsesión, con las mujeres pelirrojas y de mirada dulce, era el caso de su madre, Ginny Potter y su abuela, Lily Potter.

Siguió recorriendo la sala con la mirada, Will hablaba con Ken al lado de la escalera. Parecían muy entretenidos. Siguió fijándose hasta que de repente se topó con unos ojos que la miraban, ni más ni menos que los de Aquiles Johnsson, cierto joven con el que hacía casi un mes que no hablaba, desde un extraño y vergonzoso accidente en la sala común. El joven se acercó a ella cabizbajo y con las manos en los bolsillos de la túnica, haciéndole una señal para que se apartara de Efran, que al igual que los otros fantásticos se la tenían jurada.

Se levantó sin que sus amigas se dieran cuenta. Janet parecía muy ocupada con unos pergaminos y Alice mantenía una agradable conversación con Efran, que finalmente se les había acoplado, interrumpiendo la conversación... gracias a Dios...

.-Oye- comenzó el joven sin subir la mirada- yo quería... pedirte perdón.

"¿No me digas, no te molestes, total, sólo te peleaste con mi hermano gritando a los cuatro vientos que me gustas. No es nada..."

.-No sé, no sé...- Dijo la chica que ,aunque le perdonaba, quería hacerle sufrir... sólo un poco- Después de lo que me hiciste...

.-Yo... fue sin querer, te prometo que nunca, nunca...

.-Estás perdonado- la cara del castaño se iluminó.

.-.¿De verdad?.

.-No, de mentira. Claro que de verdad.- Bromeó Ash.

.-Muchas gracias.

.-No lo vuelvas a hacer... nunca... o te lanzo a mis perros guardianes, y créeme, cuando están enfadados... dan miedo.- Le dijo la chica revolviéndole el pelo con una mano y sacándole la lengua.

.-Am, vale, comprendido...- De repente su cara cambio y su sonrisa perfecta se convirtió en una mueca de pánico.

.-.¿Tienes algún problema, Ash?- Dijo una voz a sus espaldas.

Se giró instantáneamente y se encontró ante las caras rabiosas de cuatro chicos. Uno de ellos apretaba los nudillos: otro hacía señales con la mano en su cuello, en señal de degollamiento; un tercero cruzaba los brazos, en señal de enfado y un último joven apuntaba con un dedo acusador a Aquiles.

.-Nooo, ninguno.- Se apresuró a responder la chica ante la actitus de sus amigos.

.-Bien, eso espero- contestó su adorado y venerado hermano mayor.

.-Lárgate, Johnsson- le dijo secamente Will al chico que, sin siquiera despedirse de Ash, se dio la vuelta y se fue de la sala común casi a saltos mortales, acongojado a más no poder.

"Serán grrrrrrrrrr, siempre jodiendo¿Es qué no puede hablar con quién le salga del culo sin que esa pandilla de niñatos se metiera en medio?"

Se quedó callada, no sabía si empezar a gritarles que no se acercaran a ella en lo que les restaba de vida o directamente largarse. Sentía como sus hormonas comenzaban a desbocarse apoderándose de su razón y cordura. Respiró profundo, no, tenía que evitar otra escenita. Piensa, piensa, algo ha de haber que le moleste, algo como...

.-Gracias.- Contestó ashley encojiéndose de hombros y con una expresión de total tranquilidad.

.-De... nada- dijo muy confundido James.

.-Pensaba que te llevabas bien con él- siguió Ken.

.-Oh, no, Aquiles no me interesa lo más mínimo, de hecho... ya tengo novio- una bombillita se encendió en la cabeza de la morena.

"Mentirosa, mentirosa"

Lo que paso a continuación fue muy cómico, las caras de odio de los fantásticos dieron paso a miradas sorprendidas, ojos desorbitados y mandíbulas desencajadas. De hecho, James casi se desmaya. Después de dos minutos sin moverse, como si estuviera en pausa, dio un brinco mirando ofendido a Ash y gritando en ese tonillo suyo tan simpático, de forma que se entera hasta la sala común de Ravenclaw de lo que está pasando.

.-.¿QUÉ¿QUIÉN¿CUÁNDO¿DÓNDE?.

.-Pues... -dijo inocentemente la chica- hace unos días conocí a un chico muy simpático y...

.-.¿El día que viniste a las tantas a la sala común?- preguntó Will histérico, comenzando a golpearse con la mano en la cabeza.

.-.¿El día que ibas medio desnuda? - preguntó Efran, como si no conociera a su prima.

.-No iba medio desnuda.

.-Vamos, se te veía hasta el carnet de la biblioteca¿Ese día?- continuó Will.

.-Sí, ese. Bueno pues él es de... ("Donde más duele")... Slytherin, y... es mi novio

.-.¿Slytherin?- tartamudeó Ken, James volvía a estar en estado de shock.

.-Sí, Slytherin- dijo inocentemente Ash, esforzándose por parecer natural.

.-.¿Quién?- preguntó James en un tono de voz digno de Voldemort, saliendo del coma momentáneo y mirando con rencor la puerta de la sala común. Seguramente esperando el nombre del suicida que se había atrevido a tocar a su pequeña y inocente hermana.

.-Pues...

"Uy, pequeño fallo¿Y ahora qué¿Decirles que era broma¡Estas loca! Con lo bien que me lo estoy pasando viendo sus caretos deformados por el terror en plan cadáver... Se lo merecen, por vigilarme de esa manera... piensa, inspira, expira..."

.-No te lo puedo decir. Le harías daño, se lo prometí.

.-Cobarde... lo mataré. Los mataré a todos- susurró James en tono sádico. Tenía los ojos desorbitados, la mirada perdida en el retrato y un tic en el ojo derecho, mostrando una mueca de rabia y odio puro digna de Snape en sus tiempos de mortífago.

Antes de que nadie se percatara, James corría hacia la señora gorda, que atravesó en segundos, dejando a sus amigos patidifusos, sin terminar de comprender la situación. Tras un par de segundos Ken y Efran salieron corriendo tras su amigo, que ahora se precipitaba escaleras abajo a la sala común de Slytherin con la varita en alto, la cara deformada por el odio y gritando de forma desgarradora "Yo te mato, cabrón", dispuesto a hacer una carnicería con todo el género masculino de Slytherin. En cambio, Will se quedó quieto, todavía en Babia. De repente despertó mirando a Ashley como si fuera la primera vez que lo hacía.

.-.¿Estás bien?- le preguntó al castaño.

Sin siquiera responder salió corriendo tras los otros tres, dejando a Ashley en mitad de la sala, sin poderse reprimirse más se echo a reír. Bueno, había conseguido dominar sus ataques de rabia, si conseguía además evitar las mentiras estaría como nueva.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Respiró profundamente, dejando que el aire penetrara en sus pulmones y la llenara de vida. Se recostó en el sillón, mirando por la ventana y dejando su mente vagar...

Se encontraba en la torre de adivinación. Era su sitio favorito, pues desde ahí se veían todos los terrenos de Hogwarts, además de estar lleno de cojines y sillones. Sin contar que por las noches esa aula siempre estaba desierta y era menos conocida que la de astronomía. Para colmo el olor a incienso que impregnaba la habitación la tranquilizaba muchísimo.

Era un sitio donde dejar la imaginación volar, donde pensar y reflexionar. Reflexionar sobre todos esos nuevos sentimientos que surgían en ella, rápidos y extraños... sus ataques de ira. Sonrió al recordar la cara deformada de su hermano, sólo unas horas atrás cuando le había contado una mentirijilla. Sabía que no podría mantenerla durante mucho tiempo, pero sólo por ver su reacción y la de los fantásticos había valido la pena.

Después tuvo que explicárselo a sus amigas, que pensaban que había comenzado a salir con Malfoy¿Malfoy¿Qué estaban fumando?... En fin, al final se lo había aclarado todo, aunque a James y compañía los haría sufrir un poco más...

El lago estaba quieto. Brillaba con la luz de las estrellas, que esa noche eran especialmente visibles. Sin querer comenzó a distinguir constelaciones. La astronomía era una de sus grandes pasiones. De pequeña solía pasar horas con su madre y su hermano observándolas. Su padre rara vez lo hacía, según él "Las estrellas la habían tomado con él", algo que nunca había terminado de entender, la verdad. Tampoco importaba, pues con él es con quien descubrió su otra gran pasión: El Quidditch.

Todavía recordaba cuando la enseñó a volar. Tenía cinco años, James seis. Era tan nítido que parecía que hubiera sido ayer. Por aquella época, Ashley estaba muy enfadada con sus padres, infantilmente enfadada, pero enfadada. La razón era que papá había empezado a enseñar a volar a James con su vieja Nimbus 2000, una antigualla nada peligrosa. Ella los veía surcando el cielo y la envidia y la admiración la inundaban. Cuan grande era su padre, cuan inteligente¿Había algo que él no pudiera hacer?... vamos... los típicos sentimientos de una niña criada en el amor a sus padres. Lo curiosos es que hoy en día su idea de él poco había cambiado.

Un día hicieron una barbacoa en la madriguera, a la que no sólo acudieron ellos, sino gran parte de sus amigos; como Tonks, Remus, Los Weasley, los Longbottom, etc.Y resultó que ese día los retacos de las familias hicieron su primer vuelo de prueba, ellos solos, como adultos. Al ver a Ken, James y Efran sobrevolando la casa supo que ella también quería, pero como toda niña no admitía que fuera "otro día", debía ser hoy, debía ser ahora. Finalmente después de un par de horas de súplicas consiguió que papá y Ron la llevaran a dar un paseo por la zona. Sin querer sonrió. Todavía recordaba la voz exasperada de Hermione Weasley "Tengan cuidado, por favor ¡Que no le pase nada!... No vuelen alto, no vayan rápido..."

¿Cómo describir lo que sintió la primera vez que surcó los cielos? Simplemente, y con sus cinco años, supo que su vida no volvería a ser la misma, que quería volar cada día durante el resto de su vida... Y al final lo consiguió, pasando por encima de las críticas, recomendaciones y amenazas de Hermione, Ginny, Luna, Molly, Fleur y Tonks... La enseñaron a volar por si misma, y resultó que no se le daba nada mal. ¿Cómo olvidar las mañanas veraniegas en las que jugaba con los chicos a ese maravillosos juego? En cambio Alice y Janet nunca se interesaron...

.-.¿Aburrida?- le susurró una voz a sus espaldas.

La chica dio un salto, sentándose del golpe y dando un pequeño grito. Tras ella Julius Malfoy sonreía burlón.

.-Felicidades.

.-.¿Cómo?- preguntó el chico ceñudo, sentándose junto a ella.

.-.¿No querías que me diera una parada cardiaca? Porque si era eso... lo has conseguido.

.-Esa no. era mi intención, pero tampoco me desagrada, suele pasar. ¿Qué haces por aquí?

.-Nada. ¿Tú?.

.-.¿Acaso importa?

.-Tu razonamiento es increíble- le dijo incrédulamente al chico¿Cómo podía haberlo besado? Era un cretino.

.-.¿Quieres que te de explicaciones de lo que hago por la noches?

.-No, por favor. Prefiero no saber NADA.

.-No intentes esconderlo, Potter, no eres la única que vigila cada paso que doy.

La chica bufó.

"Prepotente."

.-.¿Te interesan las estrellas?- preguntó Julius Malfoy fijándose en la ventana por la que hasta entonces la pelinegra examinaba la oscuridad estrellada del exterior.

.-Se puede decir- Contestó ella con total cinismo.

.-Son una perdida de tiempo- valoró el chico sin apartar la vista.

.-.¿Hablar contigo siempre es tan frustrante?

.-.¿Te frustro?

La chica sonrió sarcásticamente, bajando la cabeza. No había ganas de pelea. Hoy no.

.-.¿Sabes? Tienes unos ojos increíbles... No como lo míos, claro, pero no están nada mal- continuo el rubio

.-Define "increíbles".

.-Pues... ¿Es que no me puedo hacerte un cumplido?.

.-Pues... –"teniendo en cuenta que si mi hermano y sus amigos se enteraran te matarían, que mi padre y mi tío tratarían de castrarte y que mi familia odia de una manera especialmente sádica a la tuya"-... yo que tu no lo intentaba.

Desvió su mirada del cielo para encararla. La miró fijamente, haciéndola apartar los ojos un tanto confusa. -¿Me tienes miedo?- Afirmó más que preguntó.

.-.¿Has fumado algo, Malfoy?- contrarestó la chica alzando una ceja.

.-Por eso saliste corriendo el día que te bese, temes enamorarte de mí- dijo el chico petulantemente.

Se echó a reír, no de forma sarcástica o irónica. Una risa pura, producida por una gran tontería.

.-.¿De qué te ríes?- preguntó Julius cruzando el ceño.

.-.¿No es obvio?- dijo la chica entre carcajadas- De tí.

.-... Eres una chica rara. –Bufó él antes de desviar su mirada altivamente. Al parecer no se esperaba esa reacción en la chica.

.-Tú eres un rubito engreído. Empate.- Se apresuró a responder ella, endureciendo su mirada.

.-.¿Otro mal día?

.-Guárdate tu sarcasmo, Malfoy.

.-Julius...

El chico puso un dedo en su boca en señal de silencio. Ash pudo notar aterrorizada a que se debía. Estaban hablando demasiado alto. Unos pasos le indicaron que alguien se acercaba. De detrás de la puerta apareció un gato pardo de ojos verdes y excrutantes. El Capitán Norris, gato de Filch Junior (conserje del colegio) apareció por la puerta, restregándose contra la pared y maullando alto, en señal de victoria.

No lo pensó dos veces. Julius saltó del sillón, agarrando a la chica por una mano y corriendo hacia una puerta de salida, la contraria a la que ahora ocupaba el gato.

.-.¿Pero qué narices haces?- le preguntó asustada la chica, que ahora bajaba de dos en dos escalones, hasta el nivel inferior.

.-.¿Por dónde se han ido, capitán?... ¿Las escaleras?... ¡Oh, estúpidos, no llegaréis antes que yo!

Si el señor Filch fue una amenaza en sus tiempos había entrenado perfectamente a su hijo Finius Filch, quien aparte de ser rápido y ágil, tenía muy mal carácter y fama de cazar a todos los alumnos trasnochadores.

Dio un frenazo entrando en un aula vieja y mugrienta, guiada por la mano de Julius (que la aprisionaba fuertemente, tanto que incluso le hacía daño, claro que no se lo pensaba decir ni en sueños).

El chico iba esquivando pupitres y sillas y ella lo seguía como malamente podía, chocando contra todos los objetos puntiagudos que se interponían entre ellos. Se paró en seco, haciendo casi resbalar a Ashley y girando hacia un pequeño recoveco en la amplia habitación en la que en otros tiempos, anteriores a Snape, se impartió pociones. Se encontraron frente a un pequeño armario empotrado completamente vacío, sin estantes ni objetos, aún así muy estrecho... demasiado estrecho...

.-.¡Entra!- le espetó el chico casi en un susurró. Se oían los pasos de Filch acercándose a ellos, guiados por los maullidos de su insoportable gato.

.-No pienso meterme ahí, menos contigo.

.-.¿Ves algún otro sitio de tu agrado?

.-Entra tú, no te lo impido.

.-Si te encuentra a ti, me encuentra a mi- Contestó el chico en tono exasperado, aunque siempre susurrando- Mira, si nos encuentran mandarán una lechuza a nuestros padres¿Qué crees que pensará tu padre si se entera de que te encontraron con Julius Malfoy a las dos de la mañana en un aula abandonada?

La chica lo miró con cara perpleja y sin ningún comentario se metió en el armario dando la espalda a la pared. El chico repitió su proceso y apretándose contra ella cerró la puerta justo a tiempo antes de que la cabeza de Filch apareciera por el aula maldiciéndoles.

Desvió la mirada de la puerta cerrada (dejando la estancia en una casi completa oscuridad), al chico que frente a ella (mejor dicho, pegado a ella, pues no había mucho espacio que digamos), quien le miraba sonriendo enigmáticamente.

.-.¿Aún no me tienes miedo?- siseó suavemente en su oído, logrando que todos los pelos se le pusieran como escarpias.

.-.¡Gamberros¡Ay, cuándo los coja¡Cuándo los coja!- la voz de Filch pretendía ser tenebrosa, pero lo cierto es que era muy cómica.

El corazón comenzó a latirle a mil por hora cuando notó los pasos del gato acercándose lentamente al hueco donde se escondía lo que en su tiempo fuera un armario empotrado, y en condiciones.

Julius se pegó más a ella, que temblaba notoriamente, tal vez por el miedo, tal vez por tener al Malfoy tan cerca... tal vez por ambas. Olía a canela y vainilla. Su pelo rubio resbalaba por su sien, dándole un aire salvaje y desaliñado.

"Uy¿Qué son esos nudos que se me forman en el estómago?"

.-.¡Aja!- Gritó Filch- Los oigo, están bajando las escaleras- Se oyeron los pasos del joven conserje corriendo por el pasillo y posteriormente bajando de dos en dos los peldaños. Su gato le seguía.

Tras unos segundos el joven se separó lentamente de ella, colocando su brazos uno a cada lado de la chica y acercando su cara a unos cinco centímetros de la de Ashley. Sus narices casi se rozaban.

.-Siempre acabamos igual, eh, Potter

Pudo ver sus ojos azules como témpanos brillantes por el orgullo. Se preguntó como podía caber tanto ego en un cuerpo tan pequeño. Para que cupiera tendría que se el hermano alto de Hagrid.

.-.¡Mueve, Malfoy!- le gritó casi al instante, empujándolo desde el pecho.

El rubio chocó contra la puerta haciendo un ruido sordo y haciendo a ambos ver que el armario no tenía pomo por dentro. Comprensible, ya que su función era guardar pociones, no tránsfugas. La miró sonriendo.

.-.¿Ya es el momento del pánico?- Volvió a preguntar pasándose la lengua por los labios en una expresión completamente felina.

.-.¿Pánico... de ti?- Ashley trató de ignorar la punzada que sentía en el estómago.

.-De lo que puedo hacer.- Le corrigió él llevándose una mano a la nuca para despeinarse ligeramente. Luego y sin apartar un segundo su mirada depredadora, empezó a caminar lenta y sujerentemente hacia ella.

Se estaba empezando a poner nerviosa. Señaló a la puerta- Ábrela.- le espetó con tono enfadado.

.-.¿Por qué?- dijo mirándola tal y como había hecho la noche de la fiesta. Una corriente eléctrica volvió a estremecer su columna vertebral.

.-Porque estar tan cerca de ti me produce...

.-.¿Nervios?

.-Arcadas.

El chico pareció pensarse la contestación de la joven. Finalmente volvió a mirarla con una ceja levantada -No te creo.- Le siseó mientras la taladraba con la mirada.

.-Bueno¿Qué¿La abres o la abro yo?

.-.¿Por qué querría estar yo encerrado en este sitio contigo, Potter?- El chico se separó rápidamente de ella, dando a entender que lo de antes era sólo un mero juego.

.-Mmm, no lo sé y no me importa. Abre.- Le volvió a decir ella.

.- No he traído la varita- Murmuró entre dientes.

La chica bufó, sonriendo.

.-.¿Qué clase de mago deja la varita en la sala común cuando trasnocha?

.-Yo lo hago.

.-Siempre demostrando tu inteligencia¿eh, Malfoy¿

.-Abre tú- le contestó él con total indiferencia a su insulto.

.-Que remedio...- Susurró ella sonriendo.

Metió la mano en el bolsillo de la túnica y rebuscó en el bolsillo. Poco después cruzó el entrecejo con preocupación y pasó a otro bolsillo. Al ver que no conseguía nada, su sonrisa burlona se torno en una mirada aterrorizada.

.-.¿Qué pasa, Potter?- le preguntó en un tono tratando de parecer tranquilo.

La chica se llevó las manos a la cara, hundiendo su rostro en ella y sentándose de golpe en el suelo con las rodillas dobladas y la cabeza escondida

.-Joder, se me quedó, se me cayó...

.-.¿Qué¿¡QUÉ SE TE CAYÓ?- Chilló Julius adoptando una cara de pánico similar a la de la chica.

.-.¿Qué clase de bruja pierde la varita en una persecución? Siempre demostrando tus genes, Potter.

.-Cállate, esto es culpa tuya- gritó la aludida sin sacar la cabeza de entre las piernas.

.-¿Mía?

.-.¿Quién decidió el escondite?

.-Tú entraste.

.-No se me hubiera caído la varita si no hubieras tirado de mí de esa manera.

.-No tendría por que haberte sacado corriendo del aula de Adivinación si no hubieras reído.

.-No hubiera reído si no hubieras ido a molestarme.

.-Te hacía compañía, parecías una marginal... Además, debe haber alguna forma de salir.

.-Si- dijo la chica levantando la cara, sarcásticamente- Podemos gritar hasta que Filch nos encuentre¿No es genial?

.-Cállate- Julius estaba perdiendo la paciencia.

.-.¿Tú me vas a obligar?- Ashley se levantó quedando cara a cara con el Slytherin.

.-Si- dijo él empujándola contra la pared y aprisionándola entre esta y él. La miró con odio.

.-Si estas calmadita a lo mejor nos saco de aquí.

.-.¿Tú? Vamos, no me hagas reír. Ya me encargo yo.

.-Ya, ya, como cuando abriste la puerta con la varita¿no?

.-.¡TE HE DICHO QUE YO NO TENGO LA CULPA!

.-Claro que no, eres una Potter, son todos perfectos¿Me equivoco? Los demás no estamos a su altura.

.-.¿Noto resentimiento en tu voz?

Notaba como la situación se le escapaba de las manos y ese "nuevo ella" entraba en juego.

.-Mmm, déjame adivinar- continuó la chica, mirando con odio y superioridad al chico- Tu padre ha estado obsesionado toda su vida con superar a mi padre¿verdad?. Seguramente era uno de los pocos magos más poderoso que él¿no? Sí, los Malfoy son ricos, pero los Potter aún más, los Malfoy son una familia atractiva y de buen ver, y los Potter... bueno, no sólo son atractivos y de buen ver, sino que salvaron al mundo mágico hace años. Todos le deben la vida... corrígeme si me equivoco, Malfoy.

Sí, tanto vosotros como nosotros somos sangres puras, pero... y aquí comienzan nuestras diferencias... nosotros somos amados por todo el pueblo mágico, queridos y admirados, tenemos familia que se preocupa más por nosotros que por su trabajo, ya sabes, Malfoy, se llaman amigos. Además...

La mirada gris de la pelinegra taladraba al joven. Palabra a palabra, verdad a verdad.

.-... Sí, es cierto- continuó la descontrolada Potter-, tú y tu familia sois una burda fotocopia nuestra, pero claro... de baja calidad.

.-Basta- Murmuró el rubio con los puños y labios apretados por la rabia. Agarró fuertemente el mentón de la chica, haciéndole todo el daño que pudo y recuperando un poco de la compostura que había perdido- No sabes nada de mí ni de mi familia.

Trató de mantenerle la mirada, pero la rabia que desprendía el chico la hizo desistir.

Suspiró y se volvió a sentar, enterrando la cabeza entre los brazos. Sentía un profundo malestar¿Cómo podía haber perdido la varita¿Qué podía hacer para salir sin que Filch se enterara, y... ¿Cómo podía haber sido tan cruel?

Los minutos pasaron, y la chica no levantaba la cabeza, pensando sin parar y sin saber que hacía su compañero de jaula. Bueno, sabía que Malfoy se había sentado al otro lado del pequeño armario, pues sus rodillas chocaban.

Un calor agobiante comenzó a dominar el aire viciado y gastado. Finalmente levanto la cabeza, Malfoy estaba sudando, al igual que ella, sentado con las piernas abiertas, los brazos sobre ellas y la cabeza colgando hacia adelante, con el pelo platino despeinado por toda la cara. Mantenía su mirada celeste en algún punto del techo. Los dos primeros botones de su camisa estaban desabotonados, la corbata desatada y las mangas remangadas hasta los codos. Sintió el nudo de su estómago estrecharse ante la visión del chico. Del Slytherin. De su enemigo. De su compañero de jaula.

Percatándose de la mirada de la chica bajó levantó los ojos, encontrándose con los ojos descarados y embelesados de la pelinegra, que instantáneamente se ruborizó y bajó la cabeza, mirando sus zapatos. No notó la sonrisa que, sin querer, se dibujo en los finos labios del rubio.

.-.¿Alguna idea?- preguntó el chico levantándose y con un ágil y sutil movimiento sacándose la camisa.

"Dios, dios, que no se me caiga la baba"

.-No... ¿Qué...¿Qué haces?

.-No voy a hacerte nada... que no quieras- la miró sonriendo pícaramente, a lo que ella le respondió levantando una ceja.

.-Hace mucho calor. Vamos, no me dirás que tú no te asas.

.Sí, pero yo no me quito la ropa.

.-Porque no quieres.

El chico se estiró, marcando sus perfectos pectorales, abdominales definidos, fuertes brazos sudorosos y... "inspira, expira. Salir de ahí... bueno, violar a Malfoy... malo. Una vez más, salir de ahí..."¿Por qué tenía que quedarle tan bajo el pantalón marcándole ese músculo tan perfecto y tan jodidamente trabajado en el gimnasio que...? "Inspira, expira..."

.-No veo como salir- Comentó tranquilamente el chico.

.-No esperaba más de ti.

.-.¿Avisamos a Filch?.

.-Olvídalo, prefiero morirme aquí a que alguien se entere.

Malfoy bufó con burla. -Tu veras.

Se volvió a sentar, mirándola descaradamente. Su mirada la hacía flotar, como si estuviera llena de mariposas salvajes desesperadas por salir de su cuerpo. Se odió por eso.

Los minutos comenzaron a pasar, cada vez más lentos y pegajosos. Era cierto, el calor la mataría. Tenía los cachetes encendidos, como los de una niña pequeña que corre sin parar; la camisa blanca se le pegaba a su figura y su pelo suelo y desordenado comenzaba a brillar por el sudor.

Suspiró largamente, abriéndose los dos primeros botones de la camisa.

.-Te va a dar una lipotimia si no te quitas algo de ropa- masculló el chico casi gruñendo.

.-Creo que prefiero arriesgarme.- le contestó furiosamente Ashley. Ya era suficiente estás encerrada y muriéndose de calor para que él encima estuviera tocándole las narices.

.-Como quieras, yo estoy muy fresquito...- Prosiguió él con una sonrisa en los labios.

"Como salga de esta, juro que me vengo."

.-Déjame en paz, Malfoy y consigue sacarnos de aquí.

.-Eso hago. Sin tu ayuda.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Se pasó la mano por la frente sudorosa, cerrando los ojos. Debían llevar ya una hora en ese pequeño armario, pronto se volvería claustrofóbica. Su respiración se dificultó, parecía que el aire no quisiera llegar a sus pulmones. Recogió su pelo con las manos, maldiciendo el momento en que entro en ese habitáculo para eludir un castigo y maldiciendo haberse dejado la coleta en su habitación. Se sentía mareada y cansada, le dolía la cabeza y su ropa la asfixiaba, pero¿Qué hacer¿Quedarse en ropa interior frente a Malfoy¿Por qué simplemente no alertaban a Filch, al fin y al cabo sólo sería un castigo.

Aunque... dos alumnos sudorosos encerrados en un pequeño armario de un aula abandonada a las tantas de la madrugada... ¿Qué hacer?. Tenía que pensar rápido, pero se sentía agobiada, aprisionada, quería gritar y arrancarse lo que oprimía su pecho.

.-Quítate la blusa.- Dijo una voz al otro lado del pequeño cubículo de forma completamente imperativa.

Abrió los ojos dificultosamente, encontrándose con que el chico no despegaba los ojos de ella ni para pestañear.

.-.¿Qué?- dijo la chica incrédula.

.-Quítate la blusa- Repitió, ahora más alto.

.-.¿Por qué¿Estás loco?

.-.¿Tu te has visto? Te va a dar algo.

.-.¿Y a ti que te importa?

.-Si te desmayas aquí tendré que avisar a Filch.

.-Vete a la m...

.-.¡Quítate la blusa o te la quito yo!- Gritó poniéndose en pie. Por la forma en la que la miraba estaba más que claro que hablaba en serio.

Le miró con odio. Mierda, lo peor es que aunque era un gilipolla tenía razón...

Lo meditó por unos segundos, tenía toda la razón, "Ya podría haber dicho alguna parida", había que aceptarlo, si no hacía algo... Merlín, pero ¿Por qué Malfoy¿Por qué no cualquier otro? Se lo restregaría por la cara el resto de su vida, se las ingeniaría para que pareciera lo que no era; que todo el colegio se enterara. Por otro lado, si salían y ella estaba inconsciente sería aún peor...

Piensa, piensa... ¿Y si le pasaba algo?...

.-.¿De verdad hace falta que te desnude?

Gruñó con desagrado. Tomó la decisión, iba a ceder, pero no sin tomar algunas precauciones... Se puso de rodillas y acercó su cara a la del rubio hasta que sólo les separaron unos centímetros. Le fulminó con la mirada.

.-Díselo a alguien y te juro que no pararé hasta haber probado todos los inventos experimentales de Fred y George contigo.

Él le dedicó una de sus miradas burlonas- De acuerdo.

Se puso de pie, mirándolo con todo el odio que pudo (mirada que había aprendido de Snape a los cinco años) y sin apartar los ojos de los suyos se arrancó la blusa (literalmente), haciendo los botones saltar por los aires. El contacto del aire con su piel le hizo sonreír¡Qué fresquito!.

El aire comenzó a circular por sus pulmones, aliviando su calor. Tirando la camisa al suelo procedió a quitarse las medias, volviéndose a poner a continuación los zapatos. Se volvió a sentar, adquirir su tono normal de piel, y recordando fugazmente que no estaba sola...

Sólo llevaba puesta la falda gris del colegio, que le quedaba ligeramente corta y contrastando, un sujetador color celeste, "Menos mal que no me puse el transparente"; su pelo estaba completamente empapado y ahora le caía por la cara y la espalda como si acabara de salir de la ducha. Además ,debía tener los ojos negros por el lápiz de ojos, pero aún así era incapaz de borrar la sonrisa de felicidad infantil.

Volvió a mirar al Malfoy, que la miraba embobado. Levantó una ceja in quisitiva, haciendo al Slytherin volver a la realidad.

.-.¿Más cómoda?

.-Sí, mucho¿Hace falta que te recuerde...?

.-No, tranquila, tampoco me apetece que la gente sepa esto...

¿Qué quería decir con eso?

Desvió su mirada. Ahora que el aire ya circulaba por su cerebro podía pensar en sacarlos de ahí.

"A ver, por la puerta habría que tirarla abajo, era poco recomendable si no querías que Filchy te pillara¿Qué tal si...?" Su mirada volvió a chocar con el chico, que volvía a mirarla embobado.

.-Malfoy¿qué narices haces?

.-. ¿Cómo no me había dado cuenta?.

Se levantó del golpe, mirándola con los ojos muy abiertos; como si desvariase por el calor... El pánico cundió.

.-.¡No te acerques a mi, Malfoy!- le gritó, levantándose también y poniendo sus manos en forma de jarra.

Julius levanto su fuerte y sudoroso brazo, tocando la cadera de Ashley, a la que, a esas alturas, se le había deformado la cara en una mueca de histerismo y se concentraba en repetirse mentalmente "Salir de aquí... bueno, dejar que Malfoy te viole (con consentimiento)... malo"

Le empujó, estampándolo esta vez contra la puerta. El chico le dirigió una mirada de "¿Por qué no te mueres?", y sin más explicaciones volvió a poner la mano en la cadera de la chica. Antes de que esta le pegara un trompazo sacó de entre la falda una varita, que le enseñó con cara de victoria, meciéndola a dos centímetros de su nariz.

.-.¿Qué pensabas que te hacía, Potter, o mejor dicho¿Qué pensabas que podría querer hacerte yo a ti?

.-.¡Mi varita!- chilló ilusionada Ash, arrebatándosela de entre los dedos, ignorando completamente al muy SD·H(GJ(& - Claro, en vez de guardarla en la túnica con las prisas me la agarré entre la falda y... ¿Qué hacías tu mirando MIS caderas?

.-Nos salvaba la vida¿no es obvio?

.-Oh, Malfoy¿Qué haría yo sin ti?

.-Pues puedes probar a abrir la put... la puerta.