N. de A.: Salió un poco breve el capítulo, pero es necesario para crear algo de tensión, que pasan demasiadas cosas en muy poco tiempo. Arigato por los reviews, soy feliz XD. Si la historia se vuelve demasiado pastelorra es culpa de haberme tragado Kodomo no Omocha, se nota que ando obsesioná, porque no paraba de comparar a Akito con Sasuke y a Sana con Naruto n.nU
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Éramos pocos y...
Después de una noche en la que casi no pegaron ojo – Shin colándose en el cuarto de Naruto, Sasuke intentando impedirlo y Naruto buscando donde esconderse – los habitantes de la casa Uchiha salieron de expedición por Konoha. Naruto iba en cabeza con la lista de la compra y Shin agarrado de su mano o brazo todo el tiempo, detrás caminaba Sasuke con las manos en los bolsillos y su eterno estilo de no-me-despeina-ni-el-aire. Los aldeanos les observaban con curiosidad más que sorpresa, ya que Tsunade se había encargado de avisar del problema con el clon para que nadie se alarmase.
- Cereales, pan, leche, arroz, ramen, carne, tomates, pescado, verdura... – enumeró Naruto – Sólo faltan las manzanas -.
- Sería estupendo si rellenaras la despensa todos los días con tanto entusiasmo y no sólo cuando nos visita Gaara -.
- Para lo poco que hace en la casa y se queja – gruñó Shin.
- A Gaara sólo le veo un par de veces al año, es nuestro invitado y quiero que esté a gusto, si te dejo a ti lo de la compra el resto del año es para que sociabilices un poco, tío borde -. Los ojos azules se clavaron en el escaparate de una tienda – Por cierto, ¿tienes bañador? -.
- El negro que te empeñaste en comprarme el año pasado -.
- Pues ahora voy a empeñarme en comprarte otro y a Shin también – sonrió Naruto.
- ¡Arigato, Naru-chan! -. Shin le achuchó.
- Pero... -.
Sasuke se vio arrastrado dentro del establecimiento antes de poder protestar. Recordando las palabras de la Hokage, decidió que bien podría soportar que le regalasen un bañador, siempre que Naruto vigilase a las dos dependientas que le miraban como si estuviesen maquinando lo que hacerle dentro del probador.
- Tranquilo – comentó Naruto y le dijo al oído – Creo que las despiden si violan a los clientes -.
- Qué gracioso – gruñó Sasuke.
- ¡Naru-chan, éste me gusta! -. Shin les mostró un bañador rojo con grandes flores blancas estampadas.
Mientras las chicas se entretenían con el clon y Naruto, Sasuke dio una vuelta entre los percheros hasta dar con algo más discreto. Sacó uno de color azul marino con el kanji de "Poder" color rojo en el extremo inferior de la pernera derecha. Fue a uno de los probadores y comprobó que le quedaba ni hecho a medida. Sonrió satisfecho, rotando un poco para verse desde otro ángulo.
- Sí, te hace un culo estupendo, así que deja de dar vueltas -.
Sasuke se giró sobresaltado y casi se mata al enredarse con la cortina. Naruto se echó a reír alegremente.
- Menudo ninja estás hecho -.
- Me has sorprendido, sólo eso – replicó, abochornado.
- Eres un torpe -. La cabeza de Shin emergió detrás de Naruto junto con las dependientas – Aunque reconozco que el bañador mola -.
- ¡Salid todos de una maldita vez para que pueda vestirme! -.
Los tres chicos dejaron la tienda con tres trajes de baño que sumar a la comida.
- ¿Se te ocurre algo más en lo que tirar el dinero? – preguntó Sasuke.
- Por el dinero descuida, si necesitamos se lo pediré Tsunade obaachan, que para algo trabajo 24 horas al día vigilándote desde hace dos años -.
- Eres un egocéntrico, desagradable y reprimido sexual -. Shin le miró despectivo – Por eso Naru-chan me quiere a mí, ¿ne? -.
- Claro – sonrió divertido, aceptando un nuevo achuchón del bunshin.
Sasuke cerró la boca y retomó su silencioso lugar en retaguardia. Jamás admitiría que las palabras del rubio le habían dolido.
- ¡Io, Naruto! -.
- ¡Kiba, Shino, Hinataaaa! – saludó Naruto, observando las ropas manchadas de sus amigos y el encrespado pelaje de Akamaru - ¿Cómo fue la misión? -.
- Aburrida, desarticulamos un grupo de trata de esclavos que recibían ayuda de ninjas de la Niebla –. Kiba alternó la mirada entre los dos morenos - En la puerta nos comentaron lo del clon pero no me lo terminaba de creer -.
- Sí, como si no tuviera suficiente con uno ahora cargo con dos Sasukes – bromeó el rubio.
- A ver cuando te reincorporas al servicio activo, se te echa en falta en las misiones aunque sólo sea para reírnos -.
- Vete a la mierda Kiba, eso pasaba cuando tenía trece años – le amenazó con el puño medio en serio -, y te lo demuestro cuando gustes -.
- Esto, Naruto-kun... -.
- ¿Sí, Hinata? -.
- ¿Se mantiene lo de mañana? – preguntó algo apocada.
- Espero que sí, porque con la paliza a correr que nos hemos dado para llegar a tiempo – dijo Kiba.
- Claro que se mantiene, hace un montón que lo estoy planeando, si veis a alguno de los otros recordádselo – asintió Naruto.
Sasuke se sentía completamente excluido, no era ninguna novedad y creía entenderlo, porque muchos de ellos casi murieron por intentar traerle de vuelta a la villa; en ocasiones, incluso Naruto parecía arrepentirse de haberle rescatado. Inconscientemente, se llevó una mano al pecho, otra vez esa punzada helada que le dejaba sin respiración.
- ¿Te encuentras bien, Uchiha? -.
Halló al enigmático Shino a su lado, oculto por las gafas y la capucha de la sudadera. A saber qué expresión tendría, aunque su preocupación parecía sincera.
- Es el cansancio, por culpa de esos dos –. Sasuke señaló con un leve gesto de cabeza a Naruto y Shin.
- Hum, quizás -.
Los dos grupos se despidieron hasta el día siguiente.
- Bueno, dejemos esto en casa y vayamos a la Puerta Sur a esperar a los de Suna – dijo Naruto, alegre.
- Naru-chan -. Shin se abrazó a él desde atrás - ¿Qué ocurre mañana? -.
- Es una sorpresa -.
- Pero todos los demás parecen saberlo -.
- Sasuke tampoco, ni Gaara -.
- El reprimido no cuenta, y si la sorpresa es para Gaa-chan no pasa nada por decírmela, guardo muy bien los secretos, incluso puedo ayudar a prepararla -.
- Gracias Shin, pero ya está todo listo -.
El clon no desistía. Durante todo el trayecto fue tirando de la cazadora de Naruto, poniendo caritas de niño caprichoso, intentando comprarle con palabras de cariño o abrazos. Sasuke lo soportó estoicamente, imaginando a Tsunade en modo agresivo tal y como Orochimaru solía recordarla, pero su aguante se vino abajo cuando Shin empezó con los besos en el cuello del rubio una vez dentro de la casa.
- ¡Eh, engendro, sin propasarse o te corto las manos! – advirtió Sasuke.
- Sasuke, tranquilo, no pasa nada -.
El bunshin le dedicó una sonrisa absolutamente perversa a espaldas de Naruto, que colocaba la despensa ajeno a todo.
- Naru-chan no necesita que le protejas, reprimido, se ha defendido solo durante los tres años que desapareciste y se basta para apartarme... si realmente quisiera -.
Una lata cayó al suelo, un violento golpe que dio paso al ominoso silencio que se abatió sobre la cocina.
- Gaara debe estar apunto de llegar, si no lo ha hecho ya, deberíais ir a buscarle – dijo finalmente Sasuke – Yo... voy a descansar un poco... en mi habitación... -.
Salió de allí a paso rápido, casi corriendo, entró en su cuarto y echó el cerrojo. Apoyando la espalda contra la puerta, se deslizó hasta quedar encogido en el suelo, sintiendo que aquel dolor le destrozaba sin dejarle respirar. Cerró los ojos y no supo nada más.
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Despertó muy despacio, perezosamente. Lo primero que reconoció fueron las voces, hablaban muy bajito.
- No, no sé a qué se debe -.
- Pero Tsunade obaachan... -.
- Ya te he dicho que tengo que hacer más pruebas -.
- Naruto, debes tener paciencia y... -.
- ¿¡Paciencia, ¡no me he pasado tres años buscándole para ahora perderle de una forma tan estúpida, Sakura-chan! -.
- Basta de discutir, haré más pruebas y te daré los resultados, ¿de acuerdo? -.
- Hmpf, vale -.
- ¿Dónde has dejado a Shin? -.
- Está en la sala de espera, Gaara me ha dicho que él le mantendría a raya... no pongas esa cara Sakura-chan, no va a matarle -.
- Me llevaré al Kazekage y a Shin a una consulta, aprovecharé y les examinaré a ambos antes que os vayais; Sakura, necesitaré tu ayuda a demás de la de Shizune -.
- Arigato, Tsunade obaachan -.
- Descuida, encontraré una solución, te lo prometo, Naruto -.
Sasuke abrió los ojos al escuchar cerrarse la puerta, como sospechaba se encontraba en el hospital. Sentarse le costó una barbaridad, se sentía tremendamente débil, igual que si hubiese gastado todo su chakra.
- ¿Dónde crees que vas? -.
Naruto emergió de tras las cortinas que ocultaban la cama a ojos de los visitantes. Tenía el ceño fruncido, severo como pocas veces Sasuke había tenido el lujo de presenciar. No contestó a la pregunta, no sabía qué decir o qué hacer, el dolor seguía ahí junto a una maraña de confusión; bajó la mirada, a las manos apoyadas sobre la colcha; por eso es por lo que se juró que nunca volvería a atarse a nadie, porque esos lazos siempre le traían sufrimiento. Percibió movimiento por parte de Naruto, como la cama se hundía al sentarse él y los brazos que de repente le rodearon. Le empujó en un rabioso intento de rechazarle, herido en su orgullo.
- ¡Aparta, no soy ningún crío al que consolar! -.
Sin embargo estaba débil y Naruto se caracterizaba por su endemoniada cabezonería, así que terminó por abrazarle a pesar de sus frustrados intentos de evasión.
- Baka Sasuke -.
Odiándose a sí mismo, Sasuke respondió al abrazo enganchando sus manos a la camiseta, enterrando el rostro en el hueco entre el cuello y hombro de Naruto, temblando contra su voluntad. El rubio simplemente le apretó más contra él, comprendiendo por el gesto lo que el otro no decía en palabras.
- Perdóname, no sabía que estuvieras mal, siempre te reservas todo para ti con esa cara de mala leche, así que es difícil percibir si... -.
- Sólo es cansancio -.
- ¿Ves, ya lo haces otra vez -.
- ... -.
- Eres un maldito cabezota egocéntrico con la sensibilidad y capacidad de expresión de una piedra, ¿sabes el susto que me has dado? -.
- ... -. Sasuke guardó silencio durante un rato, simplemente disfrutando del cálido abrazo y las tranquilizadoras palabras, del hecho de saberse importante para Naruto aunque no fuera de la forma que a él le gustaría - ¿Qué ha sucedido? -.
- Tsunade obaachan dice que perdiste de golpe todo tu chakra, cree que puede deberse al Sello, a Shin, o a ambos, y que intentará solucionarlo –.
- Por como hablabais, supongo que es algo bastante serio -.
- No te preocupes, Tsunade obaachan te ayudará -.
- No es tan mala como parece -.
- Confía en ti, igual que yo -.
- ¿He estropeado la sorpresa que le querías dar a Gaara? -.
- Es mañana, apenas has estado inconsciente cuatro horas -.
- ¿Podemos irnos a casa? -.
- No sé si... -.
- Por favor... la última vez que estuve aquí... fue lo de la azotea... -.
Sasuke sintió los brazos cerrándose posesivos y una mano perderse en su cabello.
- Olvida de una maldita vez todo entre ese día y en el que volviste a pisar Konoha, ¿de acuerdo, sólo te haces daño a ti mismo rememorando aquello una y otra vez , igual que lo de tu clan -.
- Si quieres ayudarme, llévame a casa, Naruto... por favor -.
Si el Uchiha decía "por favor" es que de verdad estaba mal. El rubio le soltó, pero sólo para cargarle en su espalda a caballito.
- Iremos por la puerta principal, así no preocuparemos a Tsunade obaachan -.
- Y evitaremos que nos parta la cabeza por prófugos – añadió el moreno.
- Eso también dattebayo -.
En recepción esperaba Gaara cruzado de brazos, hierático y con sus ojeras casi desaparecidas; sonrió levemente al verles aparecer. Una bonita esfera de arena a su lado llamaba la atención de todo el que pasaba por allí.
- Intuyo que dentro está Shin – comentó Naruto, frunciendo el ceño.
- Empezaba a ponerse algo pesado, y sospeche que te molestaría si le mataba así que opté por encerrarle -.
El Kazekage captó la sonrisa de perversa satisfacción de Sasuke antes que éste pudiera esconderla.
- Me alegra saber que te encuentras bien, Uchiha -.
- Gracias por controlar a Shin -.
Naruto alternó la mirada entre ambos, ¿era su imaginación o esos dos de golpe empezaban a llevarse mucho mejor?
- De nada. La Godaime ha terminado con mi revisión, ¿regresamos a casa? -.
- Sí, Sasuke prefiere descansar allí – confirmó Naruto – Ya puedes soltar a Shin -.
- Puedo llevarle ahí dentro y ahorrarnos el escándalo público – replicó Gaara – Es gratificante saber que el original no es un malcriado escandaloso -.
- Para esas labores teníamos a Naruto en el equipo siete – dijo Sasuke, con fingida seriedad.
- ¡Oye! -.
- Y dime, Kazekage, ¿la esfera de arena flotaría a tu lado o nos acompañaría rodando? -.
- Rodando, por supuesto, Uchiha -. Gaara adquirió un aire pensativo – Por desgracia creo que el llevarla rebotando me exigiría un nivel de chakra aún demasiado peligroso para mi salud -.
- Una lástima, sin duda -.
- ¡Ya vale vosotros dos! -.
Sasuke y Gaara se echaron a reír, dentro de los límites que imponía su dignidad, pero era risa al fin y al cabo. Aquello era algo para lo que Naruto no estaba mentalmente preparado.
- ¡Ahí os quedáis, pareja de tarados! – gruñó Naruto, soltando su carga en una silla y abandonando el hospital.
- ¡Naru-chan, espera, voy contigo! -.
La arena por fin había liberado al clon, que instantáneamente salió en pos del rubio.
- Veo que sigues siendo tan retorcido como siempre, Kazekage -.
- Y tú igual de diplomático -. Los ojos turquesa relampaguearon – Pero es cierto que no soporto a ese engendro, hay algo en él que hace que mi instinto se rebele -.
- Jamás pensé que diría esto, pero realmente me alegro que estés en Konoha -.
Gaara se arrodilló de espaldas a Sasuke.
- Sube y, en el camino, cuéntame todo lo que ha sucedido -.
- ¿Estás seguro? – inquirió, no muy convencido.
- Ahora que no poseo la protección natural de la arena, he entrenado mi cuerpo para fortalecerlo, tranquilo, puedo cargar contigo un rato -.
Sasuke aceptó la ayuda ante el abandono por parte de Naruto. Mucha gente les observaba entre extrañados y sobresaltados por la calle, pero los chicos no se percataron concentrados en la conversación.
- Entiendo – dijo el pelirrojo, una vez concluida toda la historia – Cuenta conmigo para vigilar a Shin -.
- Gaara, ¿por qué te preocupas tanto por Naruto? Al fin y al cabo, él será el próximo Hokage y un obstáculo para el poder de Suna -.
- Naruto me salvó, dos veces; pude cambiar mi destino aún portando en mi interior a Shukaku, porque él me reconoció como su igual y su amigo; y después, contra Akatsuki, fue su voz en parte lo que evitó mi muerte. Le respeto y aprecio como ninja, futuro Hokage y, me gusta pensar, que como hermano; el porvenir de Konoha y Suna es ser aliadas, al menos mientras yo viva -.
- Bonito discurso –. Tono irónico.
- Disfrazas muy mal tus emociones, Uchiha -.
- Llámame Sasuke y ¿de qué demonios hablas? -.
- Celos – la voz de Gaara resonó sarcástica – Mi interés por Naruto no es el mismo que el tuyo -.
- Se te ha metido arena en el cerebro, a mí tampoco me interesa de esa manera -.
- Lo que tú digas, pero no sólo yo me he dado cuenta -. Le dejó en el suelo al llegar frente a la casa – Y recuerda que Naruto no es tan idiota como parece -.
Un molesto Sasuke entró en el apartamento seguido de Gaara. De repente, un tremendo bramido de furia y la puerta del fondo del pasillo reventó, los dos shinobis se arrojaron al suelo y vieron pasar algo volando que acabó estampado contra la pared del recibidor.
- ¿Shin? -. Sasuke miró a su clon completamente K.O convertido en un sello de correos.
- Glglglglglg -.
- TE DIJE QUE DEJARAS DE TOCARLE LOS HUEVOS A MI CONTENEDOR, BASURA HUMANA -.
Bajo el marco de la puerta destrozada, se encontraba Naruto. Su cabello más encrespado, las marcas del rostro resaltadas, ojos rojos y sonrisilla prepotente de fieros colmillos.
- VAYA, NO PENSÉ QUE LLEGARÍAIS TAN PRONTO, EL CHICO VA A MOLESTARSE CUANDO SEPA QUE ME HABÉIS VISTO -.
- ¿Pero qué demonios...? – masculló Sasuke, incorporándose.
- ¿DEMONIOS? NO VAS MUY DESENCAMINADO, NIÑO BONITO, AUNQUE TE SOBRA UNA S; JE, HACÍA TIEMPO QUE NO NOS VEÍAMOS CARA A CARA -.
Gaara se pegó a la pared, la expresión de su cara era de intranquilidad y concentración mientras barajaba las posibles vías de escape.
- DEJA DE AGOBIARTE, RATONCITO DEL DESIERTO, NO VOY A ATACAROS -.
- No puede ser – dijo Sasuke, cayendo en la cuenta de lo que le sucedía a Naruto.
- ...Kyuubi... – musitó Gaara.
- PREMIO -.
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N. de A.: juas juas, siento dejarlo así, ¿qué pasará? ¿Un Naruto poseído? ¿Qué pinta Kyuubi aquí en medio? ¿Sasuke conseguirá sobrevivir a tanta invasión? Próxima semana, max XD (Que malo es actualizar de madrugada)
