N. de A: Lo primero disculparme por la tardanza, mi ordenador murió y llevo más de dos meses sin Internet por unas u otras cosas, además del trabajo, mis últimos exámenes de la carrera y las peleas con la burocracia universitaria.

AVISO: Si al leer el anterior capi se os quedó a medias el juego de "Yo nunca he…" y no visteis la escenita pastelorra entre Naruto y Sasuke volved a leerlo, la page me cargó mal el capi y tuve que resubirlo.

Este es el penúltimo capítulo, quizás el siguiente tarde un poquito porque no me gusta como ha quedado el final y quiero reescribirlo. Os agradezco muchísimo la paciencia que habéis tenido y a todos los que me dejasteis review el doble de gracias, me animaron mucho a seguir guarreando esta historia en un papel en mis escasos ratos libres.

Pérdida

Unos brillantes ojos azules se abrieron, molestos por el rayo de luz que incidía sobre ellos. Naruto se sentó, notando como un brazo resbalaba de su pecho y caía hasta su cintura; miró a la derecha y esbozó una tierna sonrisa: Sasuke dormía boca abajo junto a él, tranquilo como un niño. Procurando no despertarle, Naruto salió de la tienda de campaña. El sol apenas empezaba a despuntar, iluminando el desastre de campamento dejado por una panda de jóvenes ninjas borrachos.

El rubio fue hacia la poza, se quitó la ropa y se sumergió en el agua fría. Los demás tendrían una horrible resaca, pero él se encontraba estupendamente, ventajas del Kyuubi.

- NO SÉ A QUÉ VIENE ESTAR TAN CONTENTO, SI AL FINAL NO HUBO NADA DE NADA -.

- Yo no llamaría "nada" a lo de anoche -.

- MIRA, CUANDO TENGAS DEBAJO AL UCHIHA GRITANDO PARA QUE LO FOLLES HASTA PARTIRLO POR LA MITAD, ENTONCES HABLAMOS -.

- ¿Eres amigo de Ero-sennin o qué? -.

- NOS CONOCEMOS, AUNQUE YO NO LE LLAMARÍA AMI... ¿HUM? -.

- ¿Qué pasa? -.

- ALGUIEN SE ACERCA, SIENTO SU CHAKRA -.

Naruto salió del agua, vistiéndose a toda velocidad, aunque quizá no la suficiente.

- Sigues siendo un picha corta, Naruto-kun -.

- Sai – gruñó el rubio a modo de saludo.

El otro esbozó una sonrisa divertida. Llevaba el traje de ANBU, con la máscara retirada sobre la nuca.

- Creí que estabas de misión – comentó Naruto.

- Aún lo estoy -. La risa dio paso a un gesto más serio – Traigo órdenes de Tsunade-sama, requiere al jinchuuriki de Kyuubi -.

- ¿Qué sucede? -.

- Una misión, hemos localizado la nueva guarida de la pareja de Akatsuki que se te escaparon hace un mes. Yamato-san, Kakashi-san y Jiraiya-san nos esperan en los alrededores para obstruirles la huída -. Le tendió una pequeña mochila – Ropa y equipo, pensé que así ahorrábamos tiempo -.

Naruto mudó su atuendo por el de ANBU, el colgante de cristales azules centelleando sobre la ropa negra; su única arma era una pequeña kodachi para casos de emergencia, una vez que desatara a Kyuubi no necesitaría nada más.

- Tu turno – musitó, al tiempo que cerraba los ojos y entrelazaba sus manos formando un sello.

Sintió como su interior ardía sin quemar y la forma en que esa energía se apropiaba de su cuerpo hasta relegarle a un rincón de su mente, a una celda colmada de chakra rojo y agua desde donde contemplaba el exterior sin poder intervenir.

- MI TURNO -.

- Kyuubi-sama –. Sai inclinó la cabeza. No era la primera vez que trabajaba con aquel extraño ser y sabía que con él nunca se bromeaba si no querías acabar con la garganta rajada – Le conduciré al lugar que... -.

- ¿Sai? -. Era Sakura, saliendo de una tienda - ¿Ha ocurrido algo malo en Konoha¿Naruto, por qué vas de ANBU? -.

Unos fieros ojos rojos se clavaron en la pelirrosa, arrancándole un escalofrío.

- Ky-kyuubi – tartamudeó – Pero qué... -.

- NO TE METAS DONDE NO TE LLAMAN, PEQUEÑA, Y NO SALDRÁS HERIDA -.

- Naruto es mi amigo¡exijo saber qué haces tú controlando su cuerpo! -.

- ¿EXIJES? MWHAHAHAHAHA! -.

- Exijo -.

- Sakura-san, no es momento para esto -.

- No te metas, Sai -.

- TÚ TAMPOCO -.

- ¡No! -.

Sakura parpadeó y no supo más. Cayó al suelo rodando, tras llevarse por delante una de las tiendas de campaña al recibir una brutal patada de Kyuubi.

- ¡Sakura-chan!-.

El alboroto despertó a todo el campamento; los ninjas aparecieron en distintas fases de desnudez y sorpresa. Gaara fue el primero que llegó hasta Sakura, comprobando que no estaba herida de gravedad; Hinata lo hacía poco después con el botiquín. Los demás se habían puesto en guardia, sus habilidades ninjas preparadas ante cualquier eventualidad.

- No hay tiempo, debemos irnos – insistió Sai.

- ¿Dónde vais? – preguntó Sasuke.

- A TERMINAR UN TRABAJITO PENDIENTE – sonrisa de fieros colmillos.

- ¡No se lo digas, es información clasificada! -.

- LE DIRÉ LO QUE SE ME ANTOJE -. Empujó al muchacho a modo de advertencia.

- ¿A qué te refieres, maldito zorro? – insistió el Uchiha.

- MISIÓN RANGO A: EXTERMINAR DOS CRIMINALES DE CATEGORÍA S DE LA ORGANIZACIÓN CONOCIDA COMO AKATSUKI -.

- ¡No se lo digas, a Sasuke no! -. La voz de Naruto era un pequeño eco en su mente.

- No puede ser – maldijo Gaara.

- HOSHIGAKE KISAME Y UCHIHA ITACHI -.

Los ojos de Sasuke se incendiaron con el Sharingan.

- Voy con vosotros – afirmó tajante.

- Lo sabía -.

- Sasuke-kun, no debes inmiscuirte, es un riesgo luchar sin haber anulado el Sello Maldito – dijo Sai.

- Voy con Naruto -.

- Pondrías en peligro a Naruto y la misión se vería comprometida, Tsunade-sama no lo aprobaría y… ¿Kyuubi-sama? -.

Kyuubi avanzó hasta situarse ante Sasuke. El moreno enfrentó sin amilanarse aquel familiar rostro, deformado por las marcas paralelas de sus mejillas y una terrible expresión de maldad.

- Ni se te ocurra tocarle, es mío -.

- ES LO ÚNICO QUE LE SALVA DE MORIR, EL QUE LE HAYAS ELEGIDO COMO TU COMPAÑERO -.

- Os seguiré – amenazó Sasuke.

- LO SÉ, Y POR MÍ PODRÍAS IR DE CABEZA A SUICIDARTE, PERO MI JINCHUURIKI QUIERE PROTEGERTE A TODA COSTA -. Alzó una mano, que más parecía una garra, para posarla sobre el cabello oscuro – DESCANSA -.

Todos vieron caer inconsciente a Sasuke y la fría mirada de Kyuubi, que tan desconcertante resultaba en el rostro de Naruto.

- QUE NADIE NOS SIGA, ES UN TRABAJO PARA ADULTOS – dijo con desdén, antes de hacer un gesto a Sai y que ambos desaparecieran en la espesura.

- ¡Sasuke-kun! -. Ino se arrodilló a su lado, más tranquila al localizar su pulso – Está bien -.

- ¿Y ahora qué¿vamos a quedarnos de brazos cruzados y dejar que nos insulten de esta manera? – protestó Kiba.

- Se trata del Zorro de Nueve Colas, Kiba, es el demonio que estuvo a punto de destruir Konoha – puntualizó Shikamaru.

- Pero Naruto es nuestro amigo -. Neji había activado su Byakuugan y examinaba a Sasuke – Hinata-sama, ven un momento, por favor -.

- Hai, Neji-onisan -.

- Estorbaríais más que ayudar, creedme -. Temari miró a Gaara – Si el bijuu os hiere, Naruto jamás se lo perdonaría -.

- Mi hermana tiene razón – dijo el pelirrojo – Aunque quisiera, Naruto no puede recuperar el control hasta que Kyuubi se lo permita o se quede sin chakra, lo sé, esa técnica es muy semejante al Tanuki Neiri que yo utilizaba -.

- Aún así – gruñó Kiba.

Hinata, tras recibir algunas indicaciones de Neji, usó el Byakuugan y golpeó ciertos puntos a lo largo del cuerpo de Sasuke; al dar en el centro del pecho, el moreno abrió los ojos sobresaltado y se sentó bruscamente.

- Tranquilo, hemos roto el jutsu que te mantenía inconsciente – explicó Neji.

- Arigato... -. Se puso en pie con dificultad – Pero ahora debo encontrarles -.

- No debes ir solo – dijo Shikamaru.

- Eres un ninja de Konoha – dijo Sakura, aún tumbada – Nosotros trabajamos en equipo¿recuerdas? -.

- Por supuesto -. Sasuke esbozó una media sonrisa, observando el gesto de determinación en todos los allí presentes, fue cuando reparó en algo - ¿Y Shin? -.

- ¿Alguien recuerda haberle visto? – interrogó Shikamaru, recibiendo sólo negativas – Creo que tu clon se nos ha adelantado, Sasuke -.

- Mierda -.

- Deberíamos ponernos en movimiento -. Sakura se levantó y terminó de curarse con su chakra – Coged lo imprescindible. Shikamaru, tú diriges -.

- Shino¿tienes el rastro? -.

- La duda ofende – replicó el Aburame - Coloque insectos en Naruto y Sai, descuida -.

- De acuerdo – asintió Shikamaru – Somos un grupo muy grande, así que lo ideal es distribuirnos por parejas de combate que se complementen: Lee-Tenten, Neji-Hinata, Sasuke-Sakura, Shino-Kiba, Chouji-Ino, Temari conmigo. Gaara, serás el encargado de cubrirnos, tú estilo de lucha es individual y lo dejaremos así -.

- Partamos – apremió el Uchiha.

OooO

Muy por delante, en una región de bosque y acantilados repentinos, Kyuubi y Sai se reunían con el resto del grupo de asalto.

- ¿Y MIS PRESAS? – preguntó el zorro, sin preámbulos.

- En alguna zona del perímetro hasta aquella escarpa – dijo Kakashi – Todos tuyos -.

- NO OS QUIERO CERCA, SI ALGUNO SE CUELA EN MI TERRENO DE CAZA NO RESPONDO POR LOS CADÁVERES EXTRA -.

- Esperaremos aquí – dijo Yamato, con el ceño fruncido.

- BIEN -.

Un aura roja envolvió el cuerpo del rubio, acentuando más sus rasgos zorrunos, y desapareció entre los árboles. Un aullido resonó en el bosque, una llamada a la sangre.

- Odio a ese maldito animal – gruñó Jiraiya, sentado en unas rocas.

- Ninguno le adoramos, pero si puede acabar de una vez con el peligro que representa Akatsuki no seré yo quien lo critique – dijo Kakashi – Además, siempre ha protegido a Naruto -.

- Porque le convenía – suspiró el sannin – A veces pienso que Yondaime podría haber buscado otra forma de vencer a ese demonio, las cosas habrían sido muy diferentes si hubiera seguido vivo -.

- Muy diferentes, especialmente para Naruto -. Hatake arqueó una ceja – Sai, pareces inquieto -.

- Tengo un mal presentimiento – dijo el joven anbu – Quisiera acompañar a Naruto-kun -.

- Te juegas la vida, Sai, el Kyuubi no se anda con tonterías a la hora de matar -.

- Lo sé, pero creo que debo ir -.

- Kakashi-sempai, no se lo permitas, es una irresponsabilidad – objetó Yamato.

- Siempre he sido algo irresponsable -. Se encogió de hombros – Ve si quieres -.

Sai hizo una ligera inclinación de cabeza, a modo de agradecimiento, y se alejó a toda velocidad.

En otra parte del bosque, dos sombras vestidas de negro aguardaban.

- Es la tercera vez que intentamos atrapar a ese chico -.

- Lo sé -.

- Somos los últimos, si fracasamos... -.

- No habrá fracaso -.

- Tu hermano está con él -.

- Vendrá solo -.

- ¿Cómo estás tan seguro? -.

- El deseo de proteger a quien se ama es más fuerte que la prudencia -.

A escasos kilómetros, un joven rubio se detenía en seco y desplegaba todos sus sentidos; envuelto en hilos de chakra, semejante a ocho paños de seda roja ondeando en una inexistente brisa. Captó cada una de las conciencias vivas en el bosque, desde el más pequeño animalito hasta cada humano. Frunció el ceño.

- LES DIJE QUE SE MANTUVIERAN AL MARGEN -.

- Ya sabes que los ninjas de Konoha podemos ser algo duros de oído -.

- NO ES UN JUEGO, SABES QUE UNA VEZ EMPIEZO NO HAY MARCHA ATRÁS, Y TÚ NO ESTARÁS DESPIERTO PARA REFRENARME -.

- Me gustaría que esta vez me dejases consciente, el combate es contra Itachi y su mascota, no voy a traumatizarme si les arrancas la cabeza de un mordisco -.

- TE ESTÁS CONVIRTIENDO EN UN PEQUEÑO SALVAJE, NARUTO -.

- Tengo un buen maestro -.

- HUM, UNO AL SUDESTE, DOS AL NORESTE, UNO AL OESTE, SEIS Y SIETE AL SUDOESTE MUY PRÓXIMOS ENTRE SÍ -.

- Noreste y rápido, si cumplimos la misión antes que nos alcancen los demás... -.

- LO SÉ, EVITAREMOS QUE LES HAGAN DAÑO -. Kyuubi resopló – LO QUE TÚ LLAMAS AMIGOS SON UN LASTRE -.

- Eso nunca -.

Kyuubi se lanzó a la carrera, un relámpago de llamas rojas.

OooO

Una cueva frente a un pequeño claro en la espesura, ese había sido su escondite los últimos tres meses hasta que estuvieron preparados y revelaron su posición. Kisame se entretenía destrozando algunos árboles, impaciente por el inminente combate; Itachi permanecía sentado en unas rocas, impasible.

- Alguien viene – giró el rostro hacia un lado, mostrando una ligera sorpresa en su voz – Otöto -.

El Sasuke que tenía ante él respiraba entrecortadamente, agotado por varias horas de correr a través de la espesura, incluso su camiseta azul y pantalones blancos mostraban enganchones. Una enorme espada se posó repentinamente a la altura del cuello del joven Uchiha.

- ¿Le rebano a trocitos o prefieres hacerlo tú? – interrogó Kisame.

- No le subestimes, no es el mismo de hace seis años -.

- Ju, a mí me sigue pareciendo el mismo niñato débil que... -.

Sasuke agarró la Samehada con una sonrisa perversa.

- ¡Chidori Nagashi! -.

El hombre tiburón salió despedido a varios metros, con las manos completamente carbonizadas y retorciéndose de dolor por la electricidad que aún recorría su cuerpo. La espada cayó al suelo, retumbando como una columna que se desploma. Itachi ni se inmutó.

- Niisan -.

El vengador avanzó a paso lento hacia su hermano mayor, que no le atacó. Los dos Uchihas quedaron frente a frente, en silencio.

- ¿Quieres volver a intentarlo? – preguntó Itachi.

- No -.

- Lo sabía, aún eres débil -.

- Aunque fuese diez veces más fuerte que tú tampoco lo haría... -.

Itachi se levantó y miró intrigado a su hermano pequeño, ambos casi de la misma altura. Sasuke extendió sus manos, tan despacio como si se enfrentase a un animal peligroso que le atacaría en cualquier momento, hasta agarrar la túnica negra y apoyar la frente sobre su hombro.

- ...porque, en el fondo, no quiero matarte -.

- Te elegí porque eras el único con potencial para superarme -. Una mano se cerró en torno al cuello de Sasuke, apartándolo.

- No seré yo quien te entregue la paz que anhelas, aniki – sonrisa irónica, quebrada en un gesto de dolor cuando se le privó de aire.

El sharingan resplandeció e Itachi vio como su ira se convertía en curiosidad.

- ¿Quién eres? -.

- S-sas-ke -.

- No eres mi otöto¿quién eres? -. La presión que ejercía sobre aquella garaganta disminuyó ligeramente, lo suficiente para permitirle hablar.

- Me llaman Shin y, en cierta forma, sí soy Sasuke – afirmó sin su habitual aire burlón – Lo siento dentro de mí, todo el odio que te profesa, devorando cada una de las cosas buenas que hay en su vida para conducirle a la oscuridad que tu elegiste. Pero, también sé, que jamás podrá derrotarte, porque otra parte de sí mismo, la del niño que vio como su mundo se desmoronaba, no quiere matar al hermano que admiraba y quería -.

- Y has venido a mí para salvarle -.

- Para salvarme a mí mismo -.

Itachi le miró interrogante.

- Quiero que muera – dijo Shin – Si el muere, yo ocuparé su lugar y tendrás la batalla épica que tanto has deseado -.

- ¿Por qué no le matas tú mismo? Pareces perfectamente capaz de hacerlo sin ayuda -.

- No soy parte de ninguna trampa, Itachi, mi oferta es sincera -.

- Puede, pero yo no veo beneficio alguno -.

- Orochimaru desarrolló un nuevo jutsu especialmente pensado para las habilidades de Sasuke, el chakra del Clan Uchiha parece ser la antítesis del de Kyuubi y quiso aprovechar esa ventaja de cara a otro enfrentamiento con Naruto, lo que Orochimaru no esperaba es que su querido Sasuke-kun se volvería contra él durante ese combate – sonrisa perversa – Puedo mostrarte ese jutsu para que lo captes con tu sharingan y lo uses para conseguir a Kyuubi, aunque tendrás que jurarme que Naruto no sufrirá daño alguno -.

- Muéstramelo -.

OooO

Siguió el rastro de chakra por la rivera del arroyo, muchos árboles aparecían destrozados y era fácil por las marcas imaginar el trabajo de la Samehada de Kisame. Silencioso como un gato que acecha a un ratón, se deslizó hasta las inmediaciones del claro y paró en seco al ver la escena.

- ¿Sasuke? -.

- NO, SHIN -.

- ¿Cómo llegó aquí? -.

- DEBIÓ ADELANTARNOS CUANDO NOS DESVIAMOS PARA HABLAR CON JIRAYA, KAKASHI Y YAMATO -.

- ¿Pero por qué haría semejante estupidez? -.

- PROTEGERTE, TODOS TUS COMPAÑEROS SON UNOS IDIOTAS, Y EL CLON DEL UCHIHA TAMPOCO SE SALVA -.

- ¿Te importa si dejamos las discusiones sobre la naturaleza humana para luego? Me gustaría rescatarle antes que Itachi le haga pedacitos -.

Gruñido de fastidio.

- SUÉLTALE -.

Itachi miró más allá de Shin, a la silueta de cabello rubio y ojos carmesíes que emergía del bosque con expresión de tedio.

- ¿Debería? -.

- NO ES TU HERMANO, SÓLO ES UN BUNSHIN DESMADRADO -.

- Entonces no hay problema en hacerle desaparecer -.

- ES ALGO QUE ME ENCANTARÍA, PERO NO SÉ DE QUÉ FORMA AFECTARÍA ESO AL ORIGINAL Y A MI JINCHUURIKI NO LE GUSTARÍA PERDER A SU COMPAÑERO -.

Algo en la forma de decir "compañero" hizo arquear una ceja a Itachi.

- ESTE COMBATE ES ENTRE TÚ Y YO¿ACASO NO BUSCÁIS A LOS BIJUU? – sonrisa zorruna – VEAMOS SI PUEDES HACERTE CON EL MÁS PODEROSO DE TODOS -.

Itachi propinó una contundente patada al clon y lo mandó contra los árboles, donde quedó inconsciente. En otro punto indeterminado del bosque, Sasuke cayó de rodillas al suelo con una mano sujetándose el estómago mientras la otra cubría su boca, entre los dedos escapándose la sangre.

- ¡Sasuke-kun! -. Sakura paró a su lado preocupada.

- ¿Se encuentra mal? -. Neji, Hinata, Lee y Tenten se detuvieron también.

- Shin... – tosió el Uchiha – Han atacado a Shin... -.

- Tu conexión con él cada vez es más fuerte –. El Byakuugan de Neji observó a Sasuke – Si continuas perdiendo en su favor chakra de esta manera, serás tú el que desaparezca en lugar del bunshin -.

- Lo sé, y el matarle no es una opción a estas alturas, seguramente sobreviviría y el que perecería sería yo -. El Uchiha se incorporó con ayuda de Sakura – Pero ahora lo primero es Naruto e Itachi -.

- Sasuke-kun, yo puedo llevarte -. Lee señaló su espalda con una sonrisa.

Todos esperaban que el altivo moreno se negase, antiguamente hubiera ido a rastras antes que mostrarse débil, pero su orden de prioridades había cambiado. Protegería a Naruto a costa de cualquier cosa, incluso su orgullo.

- De acuerdo – consintió Sasuke, reprimiendo una sonrisa por las caras de sorpresa de los demás – Apresurémonos -.

En el corazón del bosque se desarrollaba un combate épico, el chakra hacía ondear los árboles como si padecieran un vendaval. A un lado, la figura de Naruto envuelta en un inmenso halo rojo con la forma de un zorro demoníaco de nueve colas; en frente, Itachi lo contemplaba con el Sharingan activado. A ojos de un espectador el Uchiha parecería en desventaja, pero sólo porque no exhibía su poder de la misma manera.

- MUERE -.

Una garra de chakra cruzó el aire, el Uchiha alzó una mano y disolvió la ofensiva, como se deshilacha una mala tela.

- Tú conociste a Madara, creo recordar -.

- LE CONOCÍ -.

- Yo le he superado, no puedes hacer nada contra mí, demonio legendario o no -.

- MADARA NO SE ENFRENTÓ A NARUTO Y A MÍ JUNTOS -. Sonrisa divertida – NO SUBESTIMES A MI CONTENEDOR, UCHIHA -.

- ¿Y por qué luchas tú en su lugar? -.

- YO ESTOY DISPUESTO A HACER COSAS QUE ÉL NO -.

- Comprobémoslo -. Las manos de Itachi encadenaron una serie de complejos sellos y, al tiempo que su Sharingan adquiría la forma del Magenkyuu, gritó - Miirareta no Fuuin (Sello del cautivo) -.

Fue una sensación extrañísima, como si una ola de energía atravesase su cuerpo intentando desmembrarlo en pequeños pedacitos. Su chakra enloqueció, alterándose y fluctuando de manera peligrosa; el demonio se retorció de dolor, hacía mucho que no sufría así.

- NO PUEDO CONTENERLO... CUANTO MÁS ME RESISTO MÁS DAÑO HACE... -.

Desde el interior, Naruto vio como el Sello que encerraba a Kyuubi perdía consistencia hasta ser casi translúcido. Si el Sello desaparecía...

- ¡Libérame! -.

Era la única forma. Kyuubi cedió su voluntad, replegándose al interior del Sello, donde su chakra terminó por estallar y desmantelarse por completo. Naruto, a cuatro patas sobre el suelo, intentaba normalizar su respiración y olvidar el millón de alfilerazos que torturaban su cuerpo. Itachi le observaba hierático, como siempre, aunque sus ojos volvían a ser negros.

- Sin Sharingan estás perdido – dijo Naruto, incorporándose.

- Podría decirse lo mismo de ti sin el Kyuubi -.

- Je, no tienes ni la mitad de chakra que yo, Itachi -. El rubio juntó sus manos ante el rostro, concentrando a su alrededor un halo de energía azul – Voy a matarte y le serviré tu cabeza a Sasuke en bandeja de plata -.

El Uchiha paró la primera patada, pero pronto tuvo que abandonar su pose de calma absoluta y responder al ataque. No recordaba a Naruto tan rápido y agresivo, los ojos azules brillaban con una determinación asesina que se proyectaba en cada uno de sus movimientos. Itachi cayó al suelo, sujetándose el pecho ensangrentado por la kodachi del rubio.

- ¿Tus últimas palabras? -. Naruto preparó el arma para una última estocada, su chakra azul recorriendo la esbelta hoja.

- Una pregunta¿de dónde sacaste tanto poder? -. Itachi siguió sin mostrar emoción alguna.

- Me dijeron hace tiempo, que uno puede hacerse realmente fuerte cuando desea proteger a alguien a quien aprecia -. Sonrisa triste – Sasuke es mi persona importante, si he de matar para protegerle, así sea -.

Una sombra cruzó ante los ojos de Naruto al tiempo que la kodachi caía sobre Itachi. Escuchó el grito de Shin en la distancia, un eco en los confines de su conciencia. Fue como emerger de la vigilia a estar despierto de golpe; unos ojos oscuros, el cuerpo abrazado al suyo, el líquido caliente que empapaba sus manos.

- Usuraton-ka-chi... -. La sangre manó de la boca.

- No... no, por favor... -.

- Estúpido otöto -.

Naruto se deslizó al suelo, sujetando el cuerpo de Sasuke, el mismo que había servido de escudo e impedido que el rubio se suicidase bajo el influjo del Magenkyou de Itachi. La kodachi que debía atravesar al Uchiha renegado, estaba clavada en Sasuke.

- Siempre... te... protegeré -. Tos entrecortada.

- Sasuke... ¡Sasukeee! -.

Sakura se arrodilló junto a la pareja y, tras extraer la kodachi, procedió a volcar todo su chakra curativo sobre la herida del moreno. Neji, Hinata, Tenten y Lee formaron una barrera defensiva ante Itachi y un Kisame ya recuperado del Chidori Nagasi.

- Lee y Tenten, ocupaos del tiburón – indicó Neji.

- Hai -.

- Chicos -. Naruto les observó preocupado.

- Tranquilo, os daremos tiempo, los demás no tardarán en llegar – dijo Lee con su pose "guay".

Itachi entrecerró los ojos, odiaba las interrupciones. Por eso, apenas un minuto después, los primos Hyuuga caían al suelo completamente masacrados. Lee y Tenten no estaban mucho mejor, sólo podían esquivar los ataques de la Samehada, sin tiempo para contraataques y mucho menos socorrer a sus compañeros.

- ¡Neji, Hinata! -.

El grito de Naruto se perdió en el rugido del Katon invocado por Itachi. Cuando las llamas se disolvieron, dejaron ver una pequeña cúpula de tierra compacta que se desintegró casi al instante.

- ¡Ninpou kamaitachi! -.

El huracán se abatió sobre el pequeño campo de batalla, barriendo a ambos bandos. Los refuerzos habían llegado.

- Sentimos el retraso, topamos con algunas de las trampas que protegían esta zona – dijo Kiba.

La escena ahora arrojaba algo de esperanza. Un Chouji de casi cuatro metros inmovilizaba a Kisame contra el suelo; Ino en un margen del claro, con los ojos cerrados y las manos enlazadas ante el rostro, seguramente controlaba la mente del ninja tiburón. Shikamaru proyectaba su sombra sobre el lugar que debía ocupar Itachi, era difícil saberlo bajo la nube de insectos convocados por Shino. Gaara ayudaba a los primos Hyuuga, mientras Kiba hacía otro tanto con Lee y Tenten.

- Deberíamos matarlos antes que contraataquen – dijo el joven Kazekage.

Naruto devolvió su atención al chico entre sus brazos. Sasuke estaba cada vez más pálido, la sangre no dejaba de manar y Sakura parecía desesperada.

- ¿Sakura-chan? -.

- No consigo curarle, he volcado todo mi poder, no sirve de nada – sollozó la pelirrosa.

- Quizás yo pueda hacer algo -.

Era Shin, magullado y ceniciento.

- No es necesario -. Sasuke se contempló a sí mismo, agotado – Eres... mejor que yo... lo que habría sido... sin Itachi... -.

- No hables – protestó Naruto.

- Debí morir con los demás... así – los ojos oscuros se clavaron en el rubio -, así serías feliz -.

- ¡Deja de decir estupideces, Sasuke-teme! -.

- ...si te lo hubiera dicho antes... si no fuera un cobarde... -.

- Sasuke... -.

- Yo... Naruto... -. Los penetrantes ojos negros se cerraron despacio – ...te quiero... -.

El corazón del Uzumaki se detuvo durante un eterno segundo.

- ¡Pues lucha, maldito bastardo! – le gritó desesperado – ¡Prometiste que me protegerías siempre, no puedes morirte ahora, maldita sea¡No después de haber dicho eso! -. Se abrazó a él, llorando – No me dejes solo… no me dejes solo… -.

Fue aún más horrible que aquella ocasión cuando unos críos luchaban contra otro a muerte en el País de la Ola, porque si entonces Sasuke era importante, su mejor amigo, ahora se había convertido en el centro de su existencia. Cuando el corazón del Uchiha se detuvo, el de Naruto lo siguió.

OoOoOoOoOoO

N. de A: Argh! Pastelorrada garrafal al canto. ¿Alguien más a parte de la autora piensa que esta historia está degenerando?

Ahora esta autora se va a contestar review, que es su obligación XP, pasaos por mi blog.