N de A: Después de milenios (más de un año) he terminado el fic. No me gusta este final, he intentando reescribirlo más veces de las que me gustaría, pero una vez paso el trozo del combate no sé cómo resolver la trama de manera satisfactoria. Así que perdonadme por los excesos de azucar y la brevedad de la narración, quizás algún día lo retoque.
Gracias a todos los que me habéis revieweado Kandy91, gossa, Yukime Souma-chan, Danybel, kennich, Utena-Puchiko-nyu, Fati-chan, angelligth23, Lyofar, Tifa Uzumaki, Lady Uchiha, Vierna (me alegra que sobrevivieras a leer todo de un tirón), Yukinita, Shiga-san, Ankin, AgataBlack, rush of happiness (tu review tiene la culpa de que me diera por acabar el fic aunque no me guste lo que he escrito), Misaki.
OOoOoOoOoOoOOOoOoOoOooOoOOooOoOoOOOoOoOoooOoOoooOoooooOoOoOoooOoOooOooOo
DONDE TODO CONCLUYE
–Yo... Naruto... -. Los penetrantes ojos negros se cerraron despacio – ...te quiero... -.
El corazón del Uzumaki se detuvo durante un eterno segundo.
–¡Pues lucha, maldito bastardo! – le gritó desesperado – ¡Prometiste que me protegerías siempre, no puedes morirte ahora, maldita sea¡No después de haber dicho eso! -. Se abrazó a él, llorando – No me dejes solo… no me dejes solo… -.
Fue aún más horrible que aquella ocasión, unos críos luchando contra otro a muerte en el País de la Ola, porque si entonces Sasuke era importante, su mejor amigo, ahora se había convertido en el centro de su existencia. Cuando el corazón del Uchiha se detuvo, el de Naruto lo siguió.
Shin tomó las manos de Sakura y volvió a ponerlas sobre la herida, aunque retrocedió asustado ante la colérica mirada de ojos azules que prometían homicidio inminente si alguien tocaba al joven vengador.
–Prueba a usar mi chakra – explicó el bunshin – Le he robado demasiada "vida" a Sasuke, por eso no puedes sanarle -.
–¿Y por qué le ayudas entonces? – cuestionó la pelirrosa, tan iracunda y desesperada como su rubio compañero.
–Porque Naruto morirá con él y no puedo permitirlo – afirmó tajante. – Mi naturaleza se compone de todo aquello que Sasuke guardaba en lo más profundo de su interior, lo que ocultó tras la masacre de su clan: su inocencia, esperanza, sueños, su egoísmo infantil y, sobre todo, su capacidad de amar a otros -. Tocó el pecho del Uchiha – A partir de ahora siempre estaré aquí, porque tú le has devuelto todo eso, Naruto -.
El clon volvió a colocar sus manos sobre las de Sakura, el halo de chakra en torno a ellas se amplió hasta cubrir todo el cuerpo de Sasuke con un intenso resplandor verde. Shin esbozó una tierna sonrisa, dio un pequeño beso en los labios a Naruto y, con un ¡puf!, desapareció; de golpe, el joven vengador volvió a respirar, abriendo los ojos a tiempo de advertir las lágrimas del rubio y la sombra que se alzaba sobre él.
Sakura gritó atrayendo la atención de todos los presentes. El kunai de Itachi, destinado al hombro de Naruto, topó con la cruz formada por las katanas que empuñaban Sai y Sasuke.
–Buena defensa – sonrió el más joven Uchiha, eco de un viejo recuerdo.
–Lo mismo digo – dijo Sai, devolviéndole el gesto.
Itachi se alejó de un salto. La trampa para capturar a Naruto y el Kyuubi había fracasado y, aunque podría hacer frente a la tropa de ninjas sin problemas, la situación podría complicarse si sus preceptores hacían acto de presencia. Sus niveles de chakra hacían inviable el uso del Sharingan, sin él se encontraba en una seria desventaja. Antes que nadie pudiera reaccionar, liberó a Kisame.
–Lo dejaremos aquí por hoy, ninguno estamos en condiciones de concluir esta batalla satisfactoriamente -. Los ojos del Mangekyou retomaron su color negro.
–Yo sí, te mataré – bramó Sasuke, la hoja en su mano lanzando chisporroteos eléctricos.
–Detente, Sasuke -.
La voz de Naruto era pausada, en ningún caso autoritaria, pero el moreno obedeció aunque con evidentes signos de frustración. El rubio le quitó la kodachi y la enfundó.
–Vaya, ahora tu hermano es la mascota del jinchuuriki – se burló Kisame – No sé por qué habríamos de irnos, ellos están en desventaja -.
El Uzumaki sujetó del brazo a Sasuke para que no respondiera a la provocación.
–Sasuke ha elegido un camino diferente a la venganza ciega que le impusiste, Itachi -. Esbozó una de sus radiantes sonrisas – La próxima vez que nos encontremos lucharé a su lado y le ayudaré a derrotarte en nombre del clan que destruiste -.
–Será interesante -.
Una nube de humo y los dos miembros de Akatsuki desaparecieron.
OooO
–Vaya aspecto más desastroso traéis -.
El grupo de jóvenes ninjas echó una mirada de fastidio a Kakashi.
–¿Acaso debo recordarte cómo acabaste tú tras enfrentarte a Itachi, sensei? – preguntó Sakura.
–Pero éramos Naruto y yo contra Itachi, no un ejército de los mejores ninjas de Konoha -.
–¿Cómo ha ido? – interrogó Jiraiya, pasando de la discusión de maestro y alumna.
–Han escapado, pero todos estamos bien, así que no del todo mal – sonrió Naruto.
–Nah, hierba mala nunca muere – gruñó el sannin – Parece que nunca podremos quitárnoslos del medio -.
–"Nunca" es mucho tiempo, Jiraiya-san – repuso Sai.
–Deberíamos ser nosotros los que les preparásemos la trampa, no ellos a nosotros – dijo Shikamaru.
–Tienes razón – asintió Kiba.
–Podríamos hablar con la Godaime, si nos diera permiso... – les apoyó Sakura.
–Ya es hora que nos quitemos el quebradero de cabeza de Akatsuki, muerto Orochimaru, ellos son la mayor amenaza para la paz de Konoha – ratificó Neji.
Hablando, hablando, entre todos empezaron a formar planes viables para capturar a Itachi y Kisame; ni siquiera la conversación varió cuando emprendieron el regreso para recoger el campamento junto al río. Naruto y Sasuke dejaron que los otros se adelantasen, caminando más despacio uno al lado del otro.
–Qué ganas de un buen tazón de ramen, lo mejor después de un combate – sonrió el rubio, cruzando las manos tras la cabeza.
–Eres incorregible – suspiró Sasuke.
–¿Qué quieres tú? -.
–Dormir -.
–¿Neeeh?, qué aburrido – protestó el rubio.
–No todos tenemos un zorro demoniaco en nuestro interior que nos ayuda a recuperarnos de las heridas -.
–Eso ha sido un golpe bajo, además Kyuubi está fuera de servicio por culpa de tu hermano -.
–Parece que el chakra de los Uchiha afecta al del zorro, los de Akatsuki lo sabían y por eso es Itachi el encargado de cazarte -.
–¿Tú lo sabías? -.
Sasuke asintió.
–Tiene que ver con el pergamino fundacional del clan, algún día te lo contaré -.
–¿Igual que el Mangekyou? -.
–…sí -.
–Perdona, ya me callo – dijo Naruto.
Caminaron nuevamente en silencio, escuchando las voces y risas de sus compañeros. Era tan extraño, hacía escasas horas se encontraban trabados en un combate a vida o muerte y ahora disfrutaban de la tarde como si nada hubiera sucedido. Los ojos azules se clavaron en el joven vengador, tampoco parecía posible que Sasuke andase tan tranquilo a su lado, si la suerte no hubiera jugado a su favor estaría muerto y él volvería a ese maldito infierno de soledad. Pero lo había dicho, por fin puso en palabras lo que le demostrara a base de besos y caricias la noche anterior.
–¿Iba en serio? -.
–¿Hm? -. Sasuke se volteó, para mirar a un Naruto que parecía entre avergonzado y algo asustado - ¿Qué cosa? -.
–Lo que dijiste antes, en el combate... cuando tú... -.
–No recuerdo haber dicho nada – se apresuró a negar el moreno.
Naruto soltó una sarta de juramentos.
–¿¡Por qué sólo dices las cosas importantes cuando estás apunto de morirte, teme!? -.
–¿A qué viene eso ahora? -.
–Pensaba que lo de Shin te habría hecho cambiar un poco, lo suficiente para ser menos... -.
–¿Menos qué? -.
–Frío -.
–Soy como soy, usuratonkachi, no sé qué más quieres -.
–¡A ti, maldita sea! -. Naruto se cruzó de brazos y miró a un lado, ofuscado y ligeramente ruborizado – Pero tú no pareces pensar igual -.
Sin variar un ápice su expresión, Sasuke fue junto a Naruto. El rubio le miró ilusionado, hasta que recibió un collejazo de los que soltaba Sasuke cada vez que le ponía de los nervios.
–Serás cabrón¿a qué ha venido eso-ttebayo? -.
–No se me da bien expresarme y mucho menos con público – repuso sin alterarse – Sabes de sobra como me comporto, así que no empieces a montar numeritos -.
–Yo no monto numeritos, y te recuerdo que todo este lío empezó porque eres un reprimido sex… ¡hmpf! -.
–Ni se te ocurra terminar esa frase – amenazó Sasuke, tapándole la boca con la mano.
Naruto se apartó claramente enojado.
–Pues ahí te quedas – echó a andar rapidamente hacia el grupo que había desaparecido en un recodo del camino – Me voy con Gaara, Sakura-chan, Sai o incluso Neji, al menos no padecen ningún trauma que les impida decir lo que sienten -.
–Ahora pareces una niñita cabreada – le picó Sasuke.
–Y tú un estriñido crónico con esa cara de palo, tío borde -.
–¿Desde cuando eres tan ágil contestando, o es que te chiva las frases Kyuubi? -.
–Hay un huevo de cosas que no sabes de mí, bastardo, entre ellas que tuve tres años para practicar insultos porque un cabrón que creía mi mejor amigo y del que me he enamorado me dejó tirado por un villano pederasta con complejo de serpiente para conseguir poder y convertirse en una reinona mal travestida a cambio de vender su cuerpo y matar un hermano psicópata adicto a los dulces que se está quedando ciego y cuyo único compañero es un maldito tiburón -.
Se quedaron mirando sin pronunciar palabra, Naruto porque intentaba recuperar el oxígeno perdido de soltar una frase tan larga sin respirar y Sasuke intentando procesar todo lo que había desembuchado el hiperactivo rubio.
–¿"Reinona mal travestida"? – cuestionó arqueando una ceja.
–¿Te has mirado al espejo cuando liberas el sello en nivel dos? – replicó Naruto en el mismo tonillo.
Sasuke se pasó una mano por los ojos, respiró hondo y terminó por esbozar una de sus medias sonrisas.
–Naruto -.
–¿Qué? – gruñó éste, aún enfurruñado.
–Es imposible no quererte -.
El rubio le miró, parpadeando incrédulo.
–Todo el mundo que te conoce acaba por quererte. Seguramente más de la mitad de la tropa que va por allí está enamorada de ti, mientras la otra mitad te aprecia hasta cotas insospechadas -. Sasuke caminó hasta encontrarse frente al petrificado jinchuuriki – Eso lo sabes y no vas persiguiéndoles para que te digan a todas horas lo que sienten por ti -.
–Es diferente, contigo es muy diferente, nunca sé lo que estás pensando o cómo te sientes, es… tú… -. Naruto frunció el ceño, concentrado en intentar expresar exactamente lo que era convivir con el moreno – Eres el único que esconde su corazón cuando está conmigo. No es que me apetezca que estés constantemente con el "te quiero" en la boca – puntualizó avergonzado -, sólo me gustaría que me dejases verlo por mí mismo -.
–He muerto dos veces por ti¿quieres una tercera? -.
–¡No te burles dattebayo! -.
–Entonces¿qué quieres que haga? -.
–No lo sé – reconoció Naruto, derrotado – Olvídalo, ha sido una tontería -. Sonrió y agitó ostentosamente los brazos – Estoy muuuuy cansado y hace más de veinticuatro horas que no como ramen, así que no es mi mejor momento. Vamos con los demás -.
El Uchiha sabía que mentía; conocía esa máscara sonriente mejor que nadie, porque era un reflejo de la suya propia, una máscara gélida y sin emociones. Él había muerto dos veces por Naruto, pero el revoltoso ninja estaba dispuesto a matar a sangre fría por protegerle, por eliminar a Itachi e intentar hacerle feliz. Se llevó una mano al pecho, algo en su interior se revolvía contra la idea de permitir que el rubio siguiera deprimido por una cosa tan tonta como dos palabras después de lo que acababan de pasar.
Luchando contra sí mismo, abrazó a Naruto por la espalda y apoyó la frente en uno de sus hombros. Su compañero se quedó quieto y callado para variar, era sorprendente la intuición que podía derrochar en ocasiones.
–Sólo por ser hoy y por lo que ha pasado… - musitó Sasuke -, así que abre bien los oídos y memoriza -.
–Esto es raro dattebayo -.
–Cállate, usuratonkachi, ya bastante difícil es para que tú lo compliques -.
–Hai -.
–T-te quiero… -.
–Muy raro y cursi ttebayo – opinó Naruto, con una ligera risita – No pareces tú -.
–Ahora soy yo el que debería protestar por las burlas -.
–Deberías improvisar, a mí me funciona -.
Sasuke cerró los ojos, recordando los últimos dos años de convivencia.
–Quiero cabrearme por las mañanas porque has quemado las tostadas por tercera vez, quiero reír porque eres un desastre entrenando o porque te has metido en uno de tus líos, quiero desesperarme porque sólo vamos a comer ramen, quiero escucharte, aunque levantes aunténticos dolores de cabeza, porque las pequeñas cosas buenas las vuelves grandes y los problemas pesan menos, quiero ver como se te ilumina la cara cuando ayudas a otras personas o cuando prometes que te convertirás en Hokage, quiero que me grites y me insultes porque significa que me miras como nadie más lo hace, porque cuando me miras creo que hay algo más a parte del dolor, la soledad y la venganza, quiero… -.
Y siguió hablando, enumerando todos los defectos y virtudes, cada pequeño detalle del chico rubio que tenía entre sus brazos, como si una vez empezado tuviera que sacar fuera todo lo que pensaba o sentía. Notó a Naruto removerse para poder girarse y encararle, se sorprendió un poco al ver los lagrimones que empapaban su cara.
–Eres un llorica – se burló Sasuke.
–Yo también te quiero, aunque seas una reinona mal travestida -.
–Usuratonkachi -.
–Teme -.
Se besaron, un beso con sabor a sangre y lágrimas, y no se hubieran despegado en un buen rato si no fuera por los aplausos, gritos y silbidos.
–¿Habéis acabado ya? – voceó Sakura.
–Pase que desmontemos nosotros solos el campamento, pero vuestras mochilas las cargais vosotros, pareja – coreó Kiba.
–¿Para cuando la boda? Os puedo asesorar con el banquete -.
–Podríais esperaros, que nos vais a robar protagonismo a Shikamaru y a mí -.
–¿Temari, hay algo que se te haya olvidado comentarle a tu hermano pequeño? -.
–Qué problemático -.
–¡Están en la primavera de la juventud…! -.
–Era el destino -.
–Ino-san, a mí lo que no me queda claro es lo de las relaciones "físicas", en mis libros no viene y… -.
–Quita Sai, que ya bastante trauma tengo -.
Naruto, que parecía un cruce entre naranja y tomate con insolación, fue a recuperar sus pertenencias y a berrear un rato intentando que sus amigos dejasen las bromas. Sasuke se unió a ellos, limitándose a mantener su habitual sonrisa de "molo más que tú y lo sé" y agarrar la mano de su jinchuuriki para que no le arreara un mordisco a alguno de los presentes.
Aquello no había acabado, ni mucho menos, ahora tendrían que enfrentarse a la opinión del resto de habitantes de Konoha, a la Hokage y a un nuevo sistema de convivencia como pareja en lugar del habitual de amigos/rivales con tensión sexual no resuelta acumulada, además de la preocupación constante de los planes de Akatsuki. Sasuke tenía muy claro cual iba a ser la peor prueba, plantarse ante Tsunade y sobrevivir al anuncio de que estaban juntos, con lo sobreprotegido que tenía a Naruto a saber lo qué le hacía, esperaba que no tuviera que ver con sus atributos masculinos a los cuales les tenía mucho aprecio.
–Sasuke, estás pálido¿te encuentras bien? -.
–Sí, dobe, sólo empezaba a mentalizarme sobre el hecho de tener suegros -.
–¿Suegros? -.
–Iruka-sensei es como tu padre y Tsunade-sama tiene complejo de madraza contigo, por no hablar de Kyuubi que parece el típico abuelo tocanarices -.
–Tranquilo, yo te protejeré de Tsunade-baachan ttebayo, te protejeré de cualquier cosa -.
–¿Y QUIÉN ME VA A PROTEGER A MÍ DE VOSOTROS DOS, HUMANOS CON COMPLEJO DE LAPA? -.
–Ahora te aguantas, después de lo que le hiciste a Sakura-chan y Sasuke – gruñó Naruto, mirándose el estómago - ¿Y no eras tú el que decía que me liara con el niño bonito? -.
–(GRUÑIDOS ININTELIGIBLES) -.
Sasuke sonrió divertido y dejó que su jinchuuriki le arrastrará de la mano hacia la aldea.
OOoOoOoOoOoOOOoOoOoOooOoOOooOoOoOOOoOoOoooOoOoooOoooooOoOoOoooOoOooOooOo
AVISO: Muchos esperaríais un lemon como colofón, pero no tengo ni la habilidad ni las ganas, así que si alguien quiere hacerles un favor a nuestra pareja podéis escribirlo y yo le planto enlace en mi profile para que la gente los lea. Enlazaré a todos, sin importar que sean mejores o peores, aunque mencionaré a mis favoritos ;P.
Gracias por seguirme y esperarme durante tanto tiempo, espero no decepcionar con el siguiente fic que tengo empezado y que tiene una trama mucho más compleja y currada que éste.
Ja ne!
Elanta
