Disclaimer.- Ninguno de los personajes de X/1999 me pertenecen, todos son de las CLAMP y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.
Warning.- Este fic es de contenido SHONEN AI, si el tema te desagradas, será mejor que no leas.
El Caballero de la Rosa
Capítulo VI
Kotori miraba a Kamui una y otra vez, sonrojándose cada vez que su mirada se encontraba con la de éste.
Kamui no le prestaba la menor atención aunque, a decir verdad, tal actitud comenzaba a fastidiarle en sobremanera y el hecho de que ella hubiera recibido una rosa de parte de "su" Caballero, no hacía que el rencor hacia esta aminorara.
Las clases terminaron y él guardó lo más rápido que pudo sus cosas.
- Sorata, debo irme ya –dijo desde la puerta despidiéndose con la mano- ¡Nos vemos el lunes!
Sorata se quedó viendo hacia ningún punto en específico, estaba seguro de que todo lo que Arashi ocultaba tenía una relación muy fuerte con Kamui y algo le decía que lo que fuera que fuese tal "secreto", no favorecería nada a su amigo.
Ese era un asunto en el que no debía entrometerse pero eso no le excluía de estar ahí para ayudar a su amigo si lo necesitase…
Kamui corrió lo más rápido que podía hasta vislumbrar la imagen de Arashi.
- ¡Arashi! –exclamó mientras la chica se detenía súbitamente y se giraba para esperarlo-
- Kamui –dijo a manera de saludo- ¿En qué puedo ayudarte?
- Sorata me dijo que tú eras conocida por ser la única chica que había sostenido una conversación con el Caballero… -respondió mirando fijamente a la chica- ¿Es eso cierto?
- Sí, y por lo que veo, quieres saber muchas cosas pero no creo que éste sea el lugar indicado –respondió regalándole una suave sonrisa- ¿Te parece si vamos al café que se encuentra en la esquina de la calle?
Kamui asintió y ambos se dirigieron al lugar mencionado mientras varios ojos volteaban a verles y es que no era para menos… el parecido era sorprendente…
- Una malteada de cereza –pidió Arashi una vez que llegaron y se sentaron-
- Lo mismo, gracias –añadió Kamui tendiéndole las cartas al mesero-
- Bien, ya estamos aquí. –comenzó mientras Kamui asentía- ¿Qué es exactamente lo que quieres saber?
- ¿Quién es el caballero de la rosa? –preguntó sin rodeos-
Arashi entrelazó sus manos mientras lanzaba un suspiro: - ¿Qué tanto sabes de Sevilla en el siglo XIII?
- Fue la época de la reconquista –respondió con simpleza-
- Así es, en ese entonces estaban edificando la Mezquita, sobre la cual después se edificaría la Catedral. Durante la época de la reconquista, Fuuma era uno de los generales del ejército de Alfonso X y no muchos saben que fue en la Mezquita donde se llevó a cabo una batalla de general a general por mero orgullo. –comenzó haciendo una pausa mientras el mesero les ponía las malteadas en la mesa- Fuuma estaba comprometido con una noble hermosa a la que amaba como no tienes idea. Cuando ella se enteró de la lucha que entablaría Fuuma y de la trampa que el general del ejército contrario le tenía preparada, no dudó en ir a advertirle al caballero y ahí perdió la vida a manos del general del ejército contrario. Fuuma también murió y su alma no pudo ir al paraíso pues se fragmentó en dos, la venganza y la gentileza. Es por ello que continúa en nuestro mundo a pesar de estar muerto.
- ¿Y por qué regala rosas? –preguntó con el corazón doliendo- Según recuerdo, él me dijo que eran las flores favoritas de una persona especial para él…
- Mintió… -Kamui reflejo cierto atisbo de desilusión que no pasó desapercibido para Arashi- Pero no lo hizo para hacerte daño, al contrario, lo hizo porque aún eras muy pequeño, no podrías entender lo que yo ahora te digo. Verás, cuando su alma se fragmentó en dos, surgieron dos Fuuma completamente diferentes pero que tienen algo en común, el recuerdo de lo que las rosas significan en sus corazones. A la dama del caballero, no le gustaban las rosas y cuando esta murió, el general del otro ejército dejó caer una rosa roja sobre ambos. Por ello, las rosas son la única forma que Fuuma tiene para controlar a su otra parte. Las rosas significan para ambos un gran tormento, pero es capaz de controlar la maldad del Caballero que busca la venganza.
- ¿Estás diciendo que hay 2 Fuuma y que el "bueno" controla la maldad del otro usando rosas? –preguntó incrédulo mientras Arashi asentía- ¿Entonces por qué nunca he visto al otro Caballero?
- Eso es algo que no me corresponde decirte, pero si de algo puedes estar seguro es de que el Fuuma que tú conoces no te ha traicionado ni una sola vez… -Kamui apartó la mirada- Desde que te fuiste, se la pasó recordando la alegría que le dabas a su vida y aunque quiso ir a visitarte, no lo hacía no porque no quisiera, sino porque si lo hacía, el otro Caballero le seguiría y te haría daño. Tú tienes algo que ver en todo esto pero no pienses que sólo por ello Fuuma está contigo… incluso antes de darse cuenta, tú animaste su corazón y sé que si te dieras la oportunidad, podrías obtener la felicidad que buscas…
- ¿Sabes por qué no me ha hablado? –
- No quiere ponerte en peligro… -respondió encogiéndose de hombros-
- Pero ¿qué peligro? Se supone que tanto él como su contraparte están muertos –Arashi frunció el ceño-
- Tú eres un chico con mucha capacidad sensorial, por ello, apariciones de este tipo, te afectan más de lo que crees, incluso al grado de que pueden hacerse corpóreos. ¿No recuerdas que Fuuma te abrazaba cuando pequeño? –Kamui se sonrojó ante la mirada divertida de Arashi-
- Bueno eso no viene al caso, quiero saber cuándo me hablará… -
- Cuando él lo crea conveniente –respondió con una sonrisa que hizo un tipo de efecto en Kamui-
Kamui se quedó en silencio y bebió un poco de su malteada hasta que el sonido de su celular rompió el ambiente tranquilo que se había formado.
- Disculpa… -se excusó mientras se levantaba para contestar la línea-
Arashi se quedó en silencio mientras veía a Kamui a lo lejos, pero la risa familiar de unas jovencitas detrás suyo, le llamaron la atención.
- ¡Ah es tan guapo! –dijo una de ellas-
- Kotori tienes mucha suerte, mira que tener un prometido tan lindo como lo es Kamui –exclamó efusivamente otra de las muchachas-
- Lo sé, no puedo esperar más para que nuestro compromiso se haga oficial esta noche –respondió la jovencita de cabello rubio para la sorpresa de Arashi-
- Ay Kotori, te deseamos mucha suerte –dijeron las dos chicas al unísono-
Arashi continúo bebiendo normalmente de su malteada, pero la alarma se había prendido y la repentina palidez de Kamui no ayudó en lo absoluto a que la alerta se apagara.
- Lo siento Arashi, debo irme, de repente me ha salido un imprevisto –dijo mientras dejaba el dinero sobre la mesa para la cuenta- Gracias por la información, hasta el lunes.
Y dicho esto, salió de la cafetería. Ella se levantó y caminó tranquilamente hacia fuera de la cafetería, mirando fríamente a Kotori que bajo la cara avergonzada.
Tenía que investigar qué demonios pasaba ahí…
"A menos que… no, no puede ser verdad" –pensaba mientras se dirigía a una oficina en específico-
El atardecer había llegado a Sevilla, el cielo mostrando un cálido matiz de las gamas más bellas de anaranjados y rosáceos.
Desde lo más alto de la Catedral, quien tuviera el don de ver más allá del mundo mortal, podría haber advertido la presencia de un hombre vestido de negro, mientras su capa ondeaba al compás del viento que le movía a pesar de no ser enteramente corpóreo.
Sus ojos dorados mirando con intensidad hacia el horizonte, tratando de averiguar de esta forma la respuesta a todas sus interrogantes… tratando de no caer en el error de la duda o la desconfianza.
Aún recordaba con dolor la mirada de puro rencor que aquel al que quiere le demostró en aquella ocasión, a pesar de no saber que estaba ahí…
Y más tarde, la revelación de su contraparte había terminado con lo poco de alegría que permanecía alumbrando a su corazón.
- Caballero… ¿qué haces aquí? –preguntó una voz femenil a sus espaldas-
- Pensando… -respondió taciturno- Arashi, sé sincera y dime¿es verdad lo que dijo el otro?
Fuuma se giró para ver de manera esperanzada el rostro impasible de la chica, que tan sólo giró la vista y blandió la mirada.
- Es verdad… -respondió apenas audiblemente- Pero no es por la razón que tú crees, este compromiso se acordó desde que ambos nacieron. Mi padre va a obligar a Kamui a que le pida matrimonio a Kotori y me temo que Kamui no podrá hacer nada para negarse.
- Pero si tu padre no está aquí, Kamui vino solo… -replicó- ¿Hasta cuándo pensabas ocultármelo?
- Pensé que Kamui podría arreglárselas para hacerse acreedor de más de la mitad de la corporación a espaldas de nuestro padre y entonces yo podría advertirle y revelarle mi identidad a tiempo para que pudiera terminar con esto antes de que empezara siquiera. –contestó comenzando a angustiarse- Entiéndeme… es mi hermano y no le habría hecho bien saber que fue separado de su gemela tan sólo para que tuviera únicamente en la mente continuar con el negocio de la familia y llevar una vida vacía. Si yo le hubiera dicho la verdad, él habría vivido lleno de rencor y odio… eso es lo que quería evitar callando el tiempo necesario.
El Caballero ablandó la mirada, Arashi estaba llorando y comprendía su dolor porque también lo sentía.
Sabía que lo que tanto habían querido evitar con su silencio, estaba a punto de llegar y no había forma de detenerlo.
- ¿Cuándo le dirá lo del compromiso? –preguntó un poco más sereno-
- Hoy mismo, su avión llegará en menos de una hora. –le dijo la chica mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano- Aún si tienes tiempo, no puedes llegar y contarle todo de repente…
- Si no lo hago yo, el otro Caballero se me adelantará y las consecuencias serán peores. –respondió decidido- El que me aborrezca es preferible a que odie a todo lo que conoce.
- Aún así, él no está en condiciones de pensar con la cabeza fría. –Arashi le miró suplicante-
- No me veas así, sé que si hago esto jamás podré pasar al otro mundo pero es más importante para mí saber que estará bien y no me importaría quedarme entre las sombras para protegerle. –contestó mientras sus gemas doradas recobraban el brillo perdido- Busca a Kotori e intenta persuadirla para que se niegue al compromiso…
Dicho esto, el Caballero desapareció dejando a Arashi con una sonrisa sincera y llena de esperanza.
Esperaba que todo resultara antes de que el otro Caballero advirtiera del improvisado plan.
CONTINUARÁ…
Perdón por la tardanza, gracias por leer y prometo contestar los reviews pero en cuanto tenga más tiempo.
Besos.
Naomi Eiri.
