Disclaimer.- Ninguno de los personajes de X/1999 me pertenecen, todos son de las CLAMP y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.
Warning.- Este fic es de contenido SHONEN AI, si el tema te desagradas, será mejor que no leas.
El Caballero de la Rosa
Capítulo VII
Kamui se encontraba en su departamento llamando a sus notarios y demás ayudantes, aquella llamada le había hecho abrir los ojos de manera muy abrupta.
- Sí, ni yo mismo lo sabía pero por lo que veo se ha dado cuenta de mis movimientos en la empresa… no, desafortunadamente el treinta y cinco por ciento no me sirve para hacerme acreedor del poder suficiente en la empresa… ¿crees que hayan accionistas que deseen vender sus acciones?... llámalos a todos y mándame un mensaje cuando termines para decirme de cuántas acciones dispongo de pronto… con el cuarenta y cinco por ciento bastaría… bien, gracias… -dijo para después colgar el teléfono y revisar los valores y unidades de la empresa a través del portal privado.
La llamada que le había puesto en tal estado era de su padre, avisándole que estaba por llegar a Sevilla para discutir los asuntos "empresariales" que les atañía a ambos por ser socios mayoritarios.
Algo más relajado, se dejó caer sobre el sofá de la sala de estar mientras cerraba los ojos tratando de descansar un poco su mente.
Iba a necesitar ser muy astuto para jugarle aquella trampa a su padre y que éste no se diera cuenta de los movimientos que hacía para asegurar la empresa y que se le destituyera del cargo de presidente si los gastos sacados de utilidades sobrepasaban el máximo impuesto por la política de la empresa misma.
De pronto, sintió claramente como un escalofrío le recorría la columna por completo y un aroma muy familiar le embargó los sentidos al tiempo que sus ojos se abrían inmensamente por la sorpresa de sentir unos labios posándose sobre su frente.
Lo primero que vio fue un par de gemas doradas que le miraban con ternura y cariño… eran aquél al que había extrañado todo ese tiempo. Estaba ahí, de frente a él mirándole de la forma en que siempre lo había hecho.
- ¿Fuuma? – Llamó sintiéndose de pronto ridículo pero para nada disminuyó su ansia.
- Kamui… tanto tiempo… – dijo el Caballero mientras apartaba con extrema suavidad el flequillo del menor.
Los ojos de Kamui se dejaron llevar por la emoción del momento y, sin ningún recato, se aferró al cuerpo de Fuuma en un fuerte abrazo.
Éste, algo sorprendido devolvió aquel gesto con uno más lleno de sentimientos de protección y alegría.
- No puedo creer que estés aquí –dijo Kamui mientras miraba atento el rostro del caballero.
- Kamui… Mi Kamui –susurró acercándose lentamente al rostro sonrojado de Kamui.
Sus labios se unieron a los del pequeño que durante tanto tiempo había procurado y ese inocente beso comenzó a atiborrar los sentidos y corazón de Kamui.
Se sentía tan feliz, como si no hubiese nada mejor en el mundo, tan deseoso… un casto beso lleno de sentimientos puros e intensos por naturaleza…
Fuuma rompió el contacto para después regalarle una radiante sonrisa a un completamente apenado Kamui.
No le avergonzaba el hecho de que ambos fueran chicos o que el otro no estuviera vivo, de hecho ni siquiera se sentía frío… era tan cálido y reconfortante que lo único que lo apenaba era el efecto de la sonrisa de Fuuma sobre su corazón, lo hacía acelerarse tanto que la sangre subía a su rostro en un dos por tres.
Sin embargo, una opresión en el pecho le hizo despertar de su ensoñación y fue la congoja lo que le hizo recordar la tristeza que había sufrido durante la ausencia de él…
Fuuma notó el cambio de ánimo en Kamui y no hizo más que atraerlo hacia sí para abrazarlo fuertemente, como si tratase de pedirle una disculpa por el tiempo que no estuvo con él.
Kamui se refugió en aquel cálido gesto mientras el sentimiento de desanimo salía de su corazón.
- Hoy hablé con Arashi… ella me dijo que tú tienes otra parte y que me habías mentido en cuanto a tu historia de las rosas – murmuró abrazado de Fuuma, mientras éste le acariciaba el sedoso cabello negro.
- De eso quería hablarte… – murmuró mientras Kamui se incorporaba para observarlo –. Kamui, hay algo muy importante que debo decirte y que debes escuchar con completa atención.
Kamui se estremeció al sentir la repentina tensión en el ambiente mientras asentía cual niño pequeño en espera de instrucciones.
- Supongo que Arashi te ha contado mi historia… – Kamui asintió –. Verás, en un principio creí que mi destino había sido quedarme vagando en esta tierra y durante aquel lapso de confusión, mi otro yo cometía asesinatos crueles y despiadados, entonces desperté y supe que yo debía seguir en este mundo por una razón más importante que sólo servir de conexión entre lo vivo y lo muerto. Así, anduve buscando mi propósito durante siglos, hasta que conocí a tu madre… ella era una mujer hermosa y mientras continuaba reprimiendo buena parte del poder maligno de mi contraparte, la visitaba a menudo. Era una persona comprensiva y de un gran corazón pero lamentablemente no era feliz, tu padre no la trataba como su esposa, sino como una extraña y tu madre estaba perdidamente enamorada de él a pesar de todo. Un día, ella me dijo que estaba embarazada pero que temía por su bebé pues tu padre no lo había tomado muy bien y yo traté de apoyarla, después de todo ella me había ayudado de alguna manera a sentirme menos solo. Entonces, un día ella me dijo que tenía que cuidar muy bien de ti y protegerte de todo porque tú encerrabas la clave que me llevaría a la paz eterna… entonces, ella se enteró por el ultrasonido, que estaba esperando gemelos…
Kamui palideció de pronto: - ¿Gemelos?
Fuuma asintió: - Ella temió por la vida de ambos y decidió mantener en secreto que eran dos, así, el día del parto tu padre no estuvo presente y esto facilitó la decisión de tu madre. Para protegerlos a ambos y por más que su corazón doliera, uno se quedaría con su mejor amiga y el otro con ella. La sorpresa fue que no eran gemelos, sino mellizos. Eras tú y una niña… – hizo una pausa y suspiró –. Esa niña es Arashi y, antes de morir, tu madre me pidió que cuidara de ambos.
Kamui se quedó estático durantes unos momentos.
Acababan de decirle que no toda su vida había estado tan solo como pensaba, que tenía una hermana y que, además, la persona que quería tan sólo le había visitado durante tanto tiempo a petición de su madre.
"No lo hizo porque de verdad sintiera que debía hacerlo… sólo lo hizo por mi madre"
Ese era el pensamiento que le comenzaba a amargar el corazón y una mueca de total desprecio y odio se posesionó de su rostro sereno, deshaciéndose bruscamente del abrazo que momentos antes le había reconfortado.
- ¿Y por qué sigues en este mundo regalándole rosas a cuanta mujer se te cruce en el camino? – inquirió Kamui de forma mordaz.
- Es una forma de protegerlas de mi otra parte. Sé cuando va a atacar a alguien y evito la tragedia al dejarles las rosas. Es como un repelente para él.
Kamui se acercó al ventanal de la izquierda y miró la ciudad a través del cristal.
- Kamui, me quedé aquí para no exponerte y de paso poder cuidar a Arashi – le dijo el ojimiel al tiempo que se acercaba a él para abrazarlo por detrás –. Perdóname...
Kamui cerró los ojos y trató de controlarse. No quería llorar, por más que las ganas fueran grandes.
- ¿Por qué te apareces hasta ahora¿Por qué no veniste antes? A pesar de todo, yo nunca te olvidé y siempre pensé en ti... ¿tienes idea de cuán difícil es eso? Yo sabía que nunca habíamos hablado de amor, pero sí de promesas... yo mantuve la mía viva hasta este momento.
Fuuma sintió la tensión en el cuerpo del pequeño, pero no lo soltó, al contrario, lo estrechó aún más.
- Suéltame – le pidió Kamui de forma resuelta.
- No...
- ¡Déjame!
Kamui trató de deshacerse del agarre de Fuuma, pero fue imposible y lo fue todavía más cuando éste le giró para besarlo.
Kamui mentiría si dijese que ahora sólo odiaba al caballero. No, odiaba no poder dejar de amarlo, odiaba que él fuese su única persona especial y que ese beso le llegase tan profundo tocándole el alma.
Fuuma interrumpió el contacto para permitirse observar mejor a su niño y declararle lo que debió haberlo dicho hacía ya unas semanas.
- Nada podría negar o destruir esta verdad que ha perdurado durante todos estos años – le susurró al menor, mientras acariciaba su rostro con infinita ternura –. Te amo, Kamui, es un pecado y una terrible falta decir que ni siquiera por ella me sentí de esta forma, pero es la verdad. Sólo tú me has hecho conocer lo que es el verdadero amor...
Y, dicho esto, volvió a posesionarse de los labios del otro para demostrarle la veracidad de sus palabras. Sólo quería dejarle las cosas en claro, aunque después Kamui le despreciara todavía más, él no pararía de estar ahí, con él hasta que su niño alcanzase la felicidad.
- ¿Por qué no lo dijiste antes? – le preguntó Kamui luego de que ambos descansaran en el sillón.
Fuuma acogía entre sus brazos el cuerpo liviano y esbelto de Kamui, mientras sus manos estaban rodeándolo por los costados.
- ¿Llegué muy tarde? – preguntó el caballero con un ligero tono de dolor.
Probablemente Kamui le dijese que no tenía oportunidad...
- No – negó el chico –. También te amo, Fuuma.
El Caballero sonrió, conmovido y buscó los labios de su ahora amante.
Se sentía tan bien tener entre sus brazos a la persona que había permanecido grabada en sus sueños, que nunca se había marchado y que, así, había logrado sentir de verdad ese sentimiento hermoso que lo hacía sonreír y querer llorar al mismo tiempo. Tan sólo él...
- Dios, en verdad te amo – le dijo Kamui, mientras de sus ojos caían algunas lágrimas –. No me vuelvas a dejar solo.
Fuuma limpió con delicadeza las finas gotitas saldas y negó, besando a Kamui en la mejilla.
- Quiero estar sólo contigo¿me lo permites?
Kamui sonrió radiantemente y se abalanzó sobre los labios de Fuuma. Ahora, realmente, todo estaba bien y, si no, no le importaba...
CONTINUARÁ…
Hola, en verdad lamento mucho la tardanza. Se nos acerca el final de esta historia u.u y sólo espero que el capítulo haya valido la demora. Gracias por leer.
Besos.
Naomi Eiri.
