Disclaimer.- Ninguno de los personajes de X/1999 me pertenecen, todos son de las CLAMP y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.
Warning.- Este fic es de contenido SHONEN AI, si el tema te desagradas, será mejor que no leas.
El Caballero de la Rosa
Capítulo VIII
- Kamui – le llamó Fuuma, todavía abrazándolo.
- ¿Mhn?
- Tu padre llegará en cualquier momento…
- Lo sé – dijo seriamente, separándose ligeramente de Fuuma, sin alcanzar a levantarse completamente del sofá, tomó el celular que sonaba insistentemente con el tono de los mensajes. De pronto, en el rostro de Kamui se formó una mueca de disgusto –. Apenas pude hacerme dueño del cuarenta por ciento de las acciones de la empresa.
- ¿Qué sucedió con la parte de tu madre?
- La mitad pasó a manos mías y la otra mitad a las de mi padre. Maldición, no hay nada que pueda hacer contra él por ahora…
Fuuma volvió a abrazarlo para tratar de aliviar su pesar. Sus acciones servían para calmar el alma de Kamui, pero también había algo que le hacía temer. Pudiera ser que Fuuma fuera un fantasma, mas seguía estando conectado a él y era por eso que podía sentir que había algo más que le preocupaba al Caballero.
- ¿Dónde está el otro Caballero? – le preguntó a Fuuma.
- Cerca de la Catedral, supongo.
- Fuuma, hay algo que todavía no me queda muy claro. ¿Por qué ése Caballero podría venir a herirme? Sé que probablemente sería para provocarte, pero Arashi me dijo había algo más y que no le correspondía a ella decirme.
Percibió con claridad cómo Fuuma se tensaba.
No obstante, el timbre sonando interrumpió su charla. Kamui no se levantó sino hasta después de haberle lanzado una mirada inquisitiva al rostro casi turbado de Fuuma.
- ¿Podrías quedarte? – le preguntó antes de dirigirse hacia la puerta.
- Por supuesto – respondió el mayor.
Kamui entonces abrió la puerta y, tal y como se lo esperaba, su padre estaba ahí. Con la misma mirada fría con la que solía verlo, el rostro imperturbable y estoico, y el porte siempre imponente.
- Padre – saludó Kamui con tono sarcástico.
El hombre frente a él elevó una ceja.
- Vengo a hablar contigo de tus… patéticos intentos de chiquillo incomprendido.
Kamui esbozó una sonrisa ladeada y se hizo a un lado para ofrecerle pasar. El hombre no tardó en introducirse en el departamento de su hijo, pero no se detuvo a mirar el más mínimo detalle de éste.
- ¿Qué pensabas hacer, Kamui? – le preguntó, duro y ajeno, tal y como lo recordaba Kamui.
- Dudo que no te lo imagines ya – le contestó, parándose frente a la sala, a lado de un Fuuma que no podía ser visto mas que por el pequeño.
Su padre lo miró con sorna.
- ¿De verdad creías que podrías adquirir más de la mitad de la empresa sin que yo me enterase?
- Ése era el plan.
- ¿Tan ávido de mi fortuna estás? – le preguntó con falso asombro.
- La fortuna que heredaste de mi madre y que su padre ganó, se te olvida ése detalle. Y no, honestamente no me importaría si toda nuestra fortuna va a parar a una fundación, lo cual no discutiría si sucediese. El problema es que son tu querida esposa y tú quienes están a cargo de ella y, por lo que veo, no quedará mucho qué rescatar dentro de unos años – dijo, burlesco, pero no se detuvo –. Es por eso que me estoy dando a la tarea de administrar todo lo que tú no fuiste capaz de hacer en toda tu vida y que ganaste sin el menos esfuerzo.
El único sonido que resonó en la habitación fue un¡PLAFF!
Kamui mentiría si dijese que no se esperaba esa bofetada, pero lejos de elevarla la ira y el enojo reprimidos, le hizo sentirse mejor. Haber sido sincero le había dado un alivio que opacaba por mucho a todos esos años de reprimir lo que pensaba, de soportar las humillaciones de su padre y, sobre todo, la falta de éste.
Pero ya no más.
- ¿Cómo te atreves a hablarle así a tu padre? – reclamó el hombre, alzando la voz.
- Entonces… ¿ahora sí lo eres? – preguntó, desafiándolo con la mirada. Notó que el hombre se contenía de volver a propinarle otra bofetada. Sin embargo, también sintió cuando los brazos de Fuuma lo rodearon y esto sólo reavivó su confianza –. No tengo realmente necesidad de recordarte la falta que me hiciste por tu ausencia porque sé que tú la tienes bien presente, pero lo que no voy a permitir es que te quedes con lo que tanto trabajo le costó a mi abuelo así que puedes irte despidiendo de ésa empresa.
- ¿Y con qué derecho crees que puedes decirme eso? No eres dueño ni del cincuenta por ciento – replicó, mirando agresivamente a su hijo.
- Todavía no.
El hombre negó, con una sonrisa de diversión burlesca en los labios y luego volvió a mirarlo.
- ¿Tanto quieres hacer por la compañía de tu abuelo? Bien, te diré lo que tienes que hacer. Debes casarte con Kotori Hanakaeda para saldar la deuda que tenemos con la empresa de su padre y así no ser absorbidos por ella.
Kamui perdió la serenidad que sentía hasta ése momento y el hecho de que Fuuma estrechara su abrazo sobre él, terminó por romperle la calma.
- Lárgate – le ordenó al anciano frente a él.
- Querías ser el héroe¿no? Ahí tienes tu oportunidad para sobresalir.
- ¡HE DICHO QUE TE LARGUES!
Se estaba aguantando las lágrimas, de verdad no deseaba que ése hombre lo viera llorar¡pero sencillamente el desgraciado no se iba!
- Supongo que ya sabes que esta situación no está a discusión¿cierto?
Sin esperar una respuesta, el hombre abandonó el lugar por su propia cuenta.
Kamui no pudo retener más aquellas gotas saladas y las dejó escapar. Fuuma rápidamente se colocó frente a él y lo envolvió en un total y cálido abrazo para tratar de reconfortarlo.
¿Qué podía decirle a estas alturas?
¿Qué frases vendrían bien para infundirle esperanza cuando él mismo sentía que algo dentro de sí se desquebrajaba lentamente ante la sola idea de ver a Kamui en un matrimonio no deseado, lejos de él?
Kamui sólo se aferró a él sin decir alguna queja o maldición. Solamente se apoyó en él y eso fue el incentivo que dejó que Fuuma supiera que no necesitaba decir o hacer más, porque de repente la sola presencia era lo que se necesitaba y se pedía…
-:-:-
- ¡Qué sorpresa verte por aquí, Arashi! – exclamó con sorpresa fingida el caballero frente a ella.
- Pensé que irías a interrumpir el reencuentro de Fuuma con mi hermano.
- No, esta vez no se necesitaba de que yo llegara para causar una herida en su "amorosa y cálida" relación. Aunque no dudes que los visitaré más tarde – aclaró.
Arashi se cruzó de brazos y lo miró de mal modo.
- Nada de lo que digas o hagas hará que ellos se separen. Yo tampoco lo permitiría – defendió.
El Caballero dejó escapar una risa.
- Tú no tienes ninguna autoridad conmigo y lo único que haré será darle a Kamui el estímulo para que el idiota del otro caballero deje de existir. Sabes mejor que yo que puedo hacer que eso suceda.
- ¿Y qué ganarás si lo haces¿Conquistarás al mundo? – se burló la chica, pero éste Caballero no hizo la más mínima mueca de enojo.
- Mi premio es un secreto que sabrás cuando le dé a Kamui el motivo para mandar a Fuuma, literalmente, al infierno.
Dicho esto, el caballero desapareció de la Catedral, dejando a Arashi pensativa. No tenía ni la más remota idea de qué podría ser lo que quería obtener ése idiota…
-:-:-
- ¿Te sientes mejor? – le preguntó Fuuma, sin dejar de peinar su cabello con los dedos.
Kamui asintió, suspirando.
- Creo que ya tengo la idea perfecta para poder librarme de esto, Fuuma – murmuró.
- ¿Cuál es?
- Primero, necesito que Arashi se haga unas pruebas de ADN para comprobar que es mi melliza y, por ende, la hija de mi padre. Entonces él le tendrá que ceder a mi hermana los derechos que le corresponden porque ella todavía es menor de edad, así podré adueñarme de un cincuenta y cinco por ciento de la compañía y podré quitarle su puesto como jefe.
- ¿Y qué harás con la deuda de la empresa?
- Seguir con la farsa hasta que Arashi tenga su porcentaje de acciones. Cuando la empresa cambie de manos, la deuda seguirá, pero puedo hacer que se restablezca un contrato porque estoy seguro de que no hay ninguno todavía para clausurar eso. Entonces lo iré pagando de acuerdo a éste y no habrá ningún problema.
- Pero si al final vas a romper con la chica¿no sería mejor que dijeras que no desde ahora?
- Si lo hago, ése hombre se las ingeniará para tenderme otra trampa. Tengo que hacerlo creer que cumpliré lo que ha estipulado – le respondió, acurrucándose más entre sus brazos.
- De acuerdo – accedió, depositando un beso sobre su frente.
El teléfono comenzó a sonar y Kamui, a regañadientes, se levantó de la cómoda posición sólo para ir a traerlo.
- ¿Diga? – preguntó de mala gana.
- La fiesta de compromiso es esta noche, será formal – fue la voz de su padre lo que se escuchó y después el repetido sonido del bip bip.
Kamui lo volvió a depositar en su lugar y se sentó a lado de Fuuma.
- El compromiso será anunciado esta noche – musitó.
Fuuma le miró comprensivamente, pero se puso de pie segundos después.
- Entonces no hay tiempo qué perder, tenemos que ir a ver a Arashi.
Kamui sonrió y se puso de pie también.
- Gracias – le dijo, alzándose en puntitas para darle un suave beso en los labios.
Fuuma ablandó la mirada y ambos salieron.
Mientras tanto, en otro lado, Kotori se miraba al espejo con el vestido que usaría esa noche. Era blanco, largo y con un poco pronunciado escote en forma de "V". Posó su vista en la florecilla que estaba sobre su escritorio y suspiró.
Unas cuantas horas y finalmente estaría oficialmente comprometida con Kamui…
CONTINUARÁ…
Gomen, gomen, no tengo perdón por tardar tanto, yo lo sé T-T
Pero estoy tratando de actualizar todos mis fics ahorita que tengo vacaciones de verano y esta vez juro que lo haré o si no dejo de llamarme Naomi Eiri o.ó (el nombre es sagrado xD)
Mientras, los invito a que se unan a mi foro no sólo de yaoi, sino también de JMusic y para la próxima semana se abrirán los Juegos de Rol entre clanes así que no pierden nada con echarle un vistazo x3. La dire es (unan los espacios):
yaoidays . foro . st
Les aseguro que no se arrepentirán x3
Gracias por todos sus reviews y nos vemos muy, muy pronto para ver justamente qué es lo que planea el Caballero malvado o.o
Besos,
Naomi Eiri.
