Bueno, ya saben en que consiste el disclaimer, asi que no pienso ponerlo...
Para mis dos asiduas lectoras y mis angeles de las letras: Maly y Azaak, no se como agradecerles todo lo que me han dado, las quiero mucho y ojala lo disfruten.
Gracias por no permitir que mi pluma se despegue del papel
Espero que les guste.
La tarde inundaba el ambiente mientras el último rayo de sol asomaba por la ventana de la Sala Común de Gryffindor. En un mullido sillón, frente a la apagada chimenea, un chico de cabellera negro azabache meditaba en silencio.
Había pasado el tiempo, de eso no cabía duda, sin embargo, ellos seguían siendo los mismos amigos, los mismos confidentes, los mismos hermanos… y ese era justamente el problema, que nada había cambiado, por lo menos no por fuera.
La quería, no, la amaba como nunca creyó poder hacerlo, sentirla cerca lo estremecía y confortaba al mismo tiempo, verla sonreír le hacia sentir una felicidad inmensa, escucharla pronunciar su nombre con ese susurro angelical le hacia subir al cielo y regresar antes de que ella siquiera terminara la frase. ¿Cuándo había empezado a sentir todo eso? No podía saberlo, podían ser minutos, horas, días; o quizás llevaba albergando por años ese sentimiento, tal vez era como una enfermedad, una enfermedad que incubo en su corazón y salio cuando menos lo esperaba.
Y ahora estaba ahí, esperándola, solo, como siempre lo estaba cuando carecía de su presencia; podría estar rodeado de gente y seguiría estando solo si ella no estaba con el. Escuchó abrirse el retrato y volteo como acto-reflejo, tal cual había hecho innumerables veces durante ese día; entonces la vio, cubierta por esa especie de aura que siempre irradiaba a sus ojos, le sonrió como lo hacia siempre, sincera, gentil, como solo sonreía con el, y eso, solo le provocaba quererla mas, cosa que creía imposible.
Hola, Harry ¿Qué haces aquí tan solo?- Pregunto ella, mientras la luz de la ventana iluminaba su ambarino mirar
Esperándote. Últimamente me haz tenido muy olvidado- Contestó, haciéndose el ofendido
Bueno… es que he estado un poco apurada, discúlpame- Dijo ella titubeando un poco
Esta bien, pero tendrás que compensarme por eso- Explico el moreno mientras sonreía de manera traviesa y seductora, como solo un Potter sabia hacerlo. Ella se sonrojo ante tal gesto
Ya te lo dije, he estado ocupada con el discurso de despedida para la graduación…
Ah¿Eso quiere decir que no tienes tiempo ni para tu mejor amigo?- Le interrumpió al tiempo que ponía sus mejores ojos de corderito herido
No quise decir eso, es solo que…
Es solo que nada, Hermione. Hasta la mejor alumna del colegio necesita darse un respiro. Mañana hay excursión a Hogsmeade e iras conmigo quieras o no
Gracias, Harry- Ella se acerco a el y lo abrazo fuertemente. El sintió un inmenso calor en el pecho, el simple hecho de tenerla a su lado le hacia sentir mejor, lo tranquilizaba, le llenaba de paz, como siempre lo había hecho…
No me agradezcas nada, que yo tengo muchísimas cosas mas que agradecer
Lo miro directamente a los ojos y se sintió hundir en esas orbes esmeralda que tanta confianza le inspiraban, a su lado se sentía protegida, se sentía feliz, le quería, sin embargo no se atrevía a decirlo, fuera por temor, fuera por orgullo, simplemente no había dicho lo que su corazón pedía a gritos confesar.
Estaba encerrada en su abrazo y se sentía segura, al igual que lo había estado en los tiempos de guerra. Alguna vez le dijeron que estando a su lado corría grave peligro, mas para ella no había mejor lugar en el mundo que junto a el. Y así había estado durante la batalla final, donde, para bien de sus nervios, salio victorioso.
Ella nunca dejaba lugar a dudas, siempre despejaba las incógnitas costara lo que costara, pero desde el día en que el Señor Tenebroso volvió a caer en las tinieblas, una constante intriga la aquejaba todo el tiempo ¿Por qué ese chico que la visitaba en sueños no había retomado su relación con cierta pelirroja que hacia casi dos años lo traía loco? Aun no llegaba la respuesta, y no sabia si llegaría algún día, mientras tanto solo le quedaba conservar esa terca esperanza que albergaba en los mas profundo de su ser, ese lugar donde se pierden los limites entre la realidad y la fantasía, un lugar que la razón se niega a visitar por que lo considera mundano y con el cual frecuentemente discurre.
¿Hermione, estás bien?
¿…Eh¿Eh?... Perdón, Harry, no te puse atención- Dijo algo avergonzada
Si, eso ya lo noté… ¿Segura que estas bien?- Pregunto un tanto preocupado el muchacho
Si… si, estoy bien, no te preocupes
Pues no me provoques preocupación- Tercio el, arqueando una ceja
Yo no te doy motivos, estas paranoico- Contesto ella burlonamente
¿Paranoico? Claro, es totalmente normal que ignores que te llamo durante mas de dos minutos ¡Parecías en estado de trance!
Lo siento… solo estaba pensando, no creí que eso sucedería… no volverá a pasar
Y… ¿En que pensabas?
Cosas sin importancia, olvídalo
Tu nunca piensas en "cosas sin importancia", anda, dime
¡Oye! De vez en cuando construyo castillos en el aire. Tambien puedo soñar¿sabes? Soy como todo el mundo…
Eso no es cierto, no hay nadie como tu
¿Estas llamándome extraña?
Extraña no, especial, diría yo
Yo tengo de especial lo que tu de rubio
¿Es tan difícil de entender? Tu no eres rara, ERES ESPECIAL- Espeto Harry, haciendo énfasis en las ultimas dos palabras remarcando cada silaba
Nadie cree eso
Pues hazte a la idea de que yo si
Gracias
¿Por qué?
Por hacerme sentir especial
Tu ya lo eres
Solo cuando estoy contigo
Ambos se sonrojaron y de repente el piso pareció tornarse sumamente interesante a los ojos de los dos. Silencio. Un silencio que duro hasta que levantaron la mirada, se encontraron, y vieron en sus ojos cosas que ninguno de los dos creyó ver, y por tanto lo consideraron ideas descartadas, un amago del más secreto deseo de su alma…
Ten-tengo… tengo que… ir a mi… habitación, a-ahora vuelvo- Dijo vacilantemente una castaña con la cara roja hasta las orejas
La vio desaparecer por las escaleras y sintió un impulso que invadía todo su cuerpo: quería besarla; pero solo podía reprimir ese febril deseo y contenerse, después de todo, ese beso podría esperar, para el, aun no era una imperiosa necesidad, aun tenia los abrazos, los momentos en que ella casi sin darse cuenta reposaba su cabeza en su hombro, en su pecho, el ligero cosquilleo que sentía cuando se tomaban de las manos, cuando besaba su mejilla, cuando hablaba en su oído… definitivamente ese beso podía esperar, al igual que muchos otros, al igual que el la esperaría una eternidad de ser necesario, después de todo, esa espera valía la pena…
