Aqui estoy molestando otra vez!!!!
Jeje, ya me habian olvidado??? La verdad yo estaba tan distraida (y como no, con un fic tan espectacular como SDT de TlalGalaxia a quien no se le borra el mundo?) que no me acordaba que tenia que subir el cap, pero no se preocupen que ya he vuelto.
Gracias por los rr del chap anterior, espero que este les guste tanto como a la cursi de yo... pero lo dejo a su criterio
Ah, por cierto, dos cosas: 1.- Mañana subo el cap de "Un hasta luego" y 2.- No se les vaya a olvidar que este fic esta especial y unicamente dedicado a mis dos lindas chicas: Maly y Azaak, ahora si niñas, peleense por mi jajajaja
Bueno, no es cierto, mejor no retraso mas su lectura, al fin esta cortita, no pierden mucho tiempo, animense...
El clima empezaba a enfriar ligeramente, mas era agradable para una tarde de verano con una buena compañía. Y para su suerte, estaba en esa situación, ese seria un dia perfecto sino fuera por que continuamente la traicionaban los nervios, por más que se esforzaba en evitarlo algo dentro de si le decía que esa ocasión era diferente a todas las anteriores, cosa que, de cierto modo, era muy cierta.
Una vez alejados del alboroto que siempre reinaba en ese conocido pub, las calles les parecieron semi-desiertas, pasear por las tiendas de Hogsmeade era algo cotidiano, sin embargo cada vez que lo hacían les resultaba una nueva e interesante experiencia. Harry observaba pacientemente a una radiante y emocionada Hermione perdida entre ríos de libros, sin razón aparente, el moreno sonrió, su amiga nunca cambiaria, y esa pasión y entrega por la lectura solo le hacían quererla más. La mirada castaña recorría un sinnúmero de títulos bibliográficos que seguramente le parecía podrían brindarle una amena lectura, si por ella fuese, compraría toda la librería, pero después de un buen rato salieron con un gordo tomo de "Numerología Aplicada" y una amplia sonrisa en el rostro.
El ocaso amenazaba con caer y con eso dar paso al principio del fin de lo que hasta el momento se había convertido en luces de esperanza y el aroma del acebo, un sueño cumplido para el joven corazón de Hermione Granger, el mundo se le había esfumado desde hacia un tiempo, ya no importaba si era o no una cita, no importaba lo que habían dicho antes ni lo que seguían callando, ni siquiera le importaba si el correspondía ese sentimiento que le hacia adicta a su presencia, por que con todo lo que le hacia sentir cuando estaba junto a el, todo lo que le había hecho sentir ese dia a su lado compensaba lo que tantas veces le había faltado. Podría morir en ese instante y moriría feliz, pero no lo haría por que sabía que aun le quedaban muchos momentos junto a Harry Potter.
¿Qué tal si entramos aquí? No la conozco, es una tienda nueva- Comento el chico de cabellos azabache
¿Eh? Ah… si, si, entremos- Contesto ella casi sin poner atención
Cruzaron el umbral de una pequeña puerta que permitía la entrada a una joyería. Parecía un campo de estrellas, sus ojos pasaban alternadamente de los destellos metálicos hasta el brillo magnifico de innumerables piedras en múltiples colores, se encontraba extasiado en su visión cuando alcanzo a ver esa esbelta figura femenina que tanto le gustaba, mirando extasiada uno de los aparadores. Se acerco detrás de ella y poso el mentón en su hombro.
Es hermoso, Harry- Dijo con voz tenue a la vez que señalaba una exquisita pieza de joyería: Un pequeño corazón de una especie de cristal que no conocía, en tonalidades tornasol entre rosa y lila colgaba de una fina cadena de un material que parecía entre plata y mercurio. Inmediatamente se imagino a si mismo poniendo la joya en el delicado cuello de su amiga y se dio cuenta: ese corazón era totalmente Hermione.
Si, aunque no tanto como tu- La chica desvió su ambarina mirada hacia el muchacho y le dedico una esplendida sonrisa, única y exclusivamente para el joven que en un suspiro le robo el alma.
Creo que ya es un poco tarde. Vamonos, sino Filch no nos dejara entrar al castillo- Respondió sonrosada la chica y tomándolo de la mano lo haló fuera del local
Hermione…- Dijo de repente Harry, sintiendo un nudo en la garganta y desviando su mirada hacia cualquier parte donde no se encontrara con la de la recién aludida
¿Si?
El baile de graduación es en tres días
Eso ya lo se- Tercio con tono de obviedad
Y pues… yo… m-me-me pregunta-taba si… si tu quisieras…
Acepto ir al baile contigo- Respondió la castaña a la pregunta que el aun no terminaba de formular. El moreno volteo y se encontró cara a cara con los brillantes ojos y el semblante emocionado de su compañera de media vida. No pudo mas que sonreír ante esa sensación de triunfo que se desplegaba en su interior
¿En serio?- Pregunto, leyendo en su rostro la respuesta esperada
Por supuesto que si, sino no lo hubiera dicho
No resistió más y la abrazo como si su vida dependiera de ello, sintió fundirse su calor con su calor y se embriago de sentimiento, tal vez en un sueño no muy lejano la realidad se volvía fantasía, y ahí, su fantasía se volvía realidad. Una fantasía con nombre de mujer y cabellos castaños que se enredaban en sus dedos como los hacían los deseos en su corazón. Tardo un poco mas de lo necesario en soltarla, sin embargo el único cambio que pudo percibir fue la inminente extensión de ambas sonrisas.
Caminaron lentamente, no importaban ni el tiempo ni el espacio por que ellos tenían su mundo propio: su callada ilusión donde nada existía más que el roce de sus dedos entrelazados. De la entrada del castillo a su sala común no intercambiaron palabra alguna, lo cual no importo en lo absoluto por que ese silencio decía muchas cosas más de las que ellos podían atreverse a decir.
Tengo que irme. Lo pase muy bien…
Yo tambien, gracias por invitarme- Dijo Hermione separando su mano con extremo cuidado, como si de cristal se tratase, y sintió frió, una gélida brisa paso por todo su cuerpo, congelando su espina dorsal y posándose en su pecho hasta hacerle sentir un vació que ya conocía
Gracias a ti por aceptar, nunca lo había pasado mejor- El muchacho se inclino levemente para despedirse, le dio un beso en la mejilla y cerro los ojos, aun saboreando la calidez de su piel, entonces sintió la despedida de su acompañante: ella le beso en la comisura de los labios, sin llegar a tocarlos por completo, tímida y fugazmente, como el preludio de un ensordecedor trueno. Harry sintió el éxtasis y monto en su nube personal, mas cuando abrió los ojos solo pudo alcanzar a ver con algo de dificultad una larga y rizada melena subiendo velozmente las escaleras y después el ruido sordo de una puerta al cerrarse.
Definitivamente había sido una esplendida velada, quedaría guardada para siempre en sus memorias, sin embargo el ojiverde se hizo el firme propósito de hacer que en tres días ese momento fuera superado con creces, y en este mundo lo imposible no existe mientras tu te lo propongas.
