Nota de la autora: Martes 26 de junio de 2007.

¡Hola cómo estáis!. Espero que bien. Yo sigo atareadísima, pero he procurado buscar un ratito para subir el cap quinto. Recordad que después de este cap, sólo os quedará leeros el sexto y séptimo para saber cómo termina la historia. No sé cuándo subiré el sexto cap, probablemente a finales de julio. Pero igualmente espero que no perdáis el interés. Os aconsejo que para este quinto cap preparéis clínex por si lloráis de risa (yo entro dentro de ese perfil) porque os aseguro que toda la primera escena del baño, no tiene desperdicio. Además, me he permitido el lujo de hacer un pequeñito homenaje a la saga de "Piratas del Caribe".

Cuando leáis la manera de jugar que tendrá Harry gracias a Hermione, descubriréis dónde hago referencia a eso. ¡Orlandooo, espérame, que te prometo que en cuanto pueda voy a Inglaterra a buscarte!. Dios cómo me gusta ese hombre. ¡Incluso con el pelo rubio de barbie y las orejas de elfo está para comérselo!. Pero de William Turner está para pegarle gritos nada más verle. ¡Pero qué buen parto tuvo su madre. Eso es un cuerpo y no el de la Policía!. Os mando un beso fuerte y un gran abrazo. RAkAoMi.


Cap 5. "Un gan pidata zoy."

En cuanto Hermione tiene nuestras cosas, nos metemos cada uno en un servicio y a puerta cerrada nos quitamos la ropa y nos ponemos los bañadores.

Cuando me veo con él no puedo evitar menear la cabeza de forma negativa porque al mirar los dinosaurios verdes, me dan ganas de esconderme.

Pero ella no se cachondea, y yo tampoco puedo burlarme de ella. Porque su atuendo no es nada infantil.

Consiste en un bikini color marfil que tiene bordados de flores rojas y sólo puedo pensar en lo guapísima y sexy que está con él.

Cómo me gustaría ser grande ahora además de su novio para poder acercarme a ella, besarla y tocarla todo lo que me diera la gana e incluso quitarle la ropa y hacer realidad más de una cosa que sólo he visto en los pocos sueños eróticos que he tenido.

Cualquiera que me escuchara pensaría que soy una especie de obseso sexual, pero no es eso.

Es sólo que siento y pienso como un chico de dieciocho años y mi cuerpo tiene la apariencia de uno de tres.

Gran faena, no sólo porque no puedo demostrar lo que siento realmente por mi mejor amiga sino porque cuando Hermione me coloca encima de ella para jugar conmigo o cuando me acaricia la cara o me da besitos en el pelo, lo que yo siento por dentro no tiene nada que ver con un cariño de amigo a amiga.

Conclusión: ser enano es jodidísimo cuando estás perdidamente enamorado de tu mejor amiga y encima ella ni lo sospecha.

- ¿Estás listo o no?- Escucho que me pregunta.

- Zí.

- ¿Entonces por qué no vienes al agua?

Tras decirme eso, se zambulle en la bañera octogonal.

Hija de su madre…¿cómo puede estar tan buena y no ser consciente de ello?. Pero mírala, es para gastar más de un carrete fotográfico.

Tiene los ojos cerrados mientras el agua del grifo cae por todo su pelo castaño. Al ver cómo el agua empapa su melena y el pecho del bikini siento que estoy a punto de hiperventilar y tengo tantas cosquillas internas que es como si hubiese millones de bichos corriendo por todo mi cuerpo.

Tengo que calmarme o si no se dará cuenta que su amigo en miniatura no es tan pequeño como ella cree. Vale que estoy harto de decírselo, pero me parece que no me toma en serio. Quizás por eso siempre me trata como si yo fuese de verdad chiquitín.

- ¡Venga Harry, métete ya. El agua está estupenda!

Si no lo dudo es sólo que mis bichos aún no se han calmado. Ah, ahora parece que sí. De acuerdo entonces, al agua.

¡PLOFF!

Sí que está estupenda. El agua. Porque Hermione no es que esté estupenda, sino tremenda. ¡La Virgen María y San José, cómo me gusta esta mujer!

Ya que no puedo comportarme como un adulto, voy a portarme como lo que aparento. Sé de buena tinta que los niños pequeños suelen ser muy traviesos.

Incluso ella me llamó eso hace poco. ¿Por qué no hacer de este primer baño nuestro, uno que siempre recordaremos con una enorme sonrisa?.

Hermione…prepárate. Pienso hacer historia.

- ¡Pázame el badco pidata!

Jújújújújú…es genial, realmente genial. Si Colin viese ahora a Harry necesitaría más de un carrete de fotos. Y es que verle mover el barco mientras se oye su vocecilla cantando aquello de "Yo jojojo un gan pidata zoy" es como para que cualquiera no sólo le fotografíe para el recuerdo sino que además se ría tanto como para terminar llorando. Yo lo estoy haciendo. Y creo que le gusta. Porque cada vez que me río, él canta más alto.

Ya sé lo que voy a hacer. Voy a ayudarle a que su juego sea más real.

Me acerco al borde de la bañera, agarro mi varita y empleo un hechizo ilusionador que él no conoce. En el momento en que comienza el prodigio, se queda asombrado.

¡Adoro a esta mujer, acaba de usar un hechizo para producir unas olas pequeñas en el agua de la bañera. Los patitos de plástico han cobrado vida, nadan diciendo cuácuá y no sólo eso, sino que además, los mini cañones del barco pirata están sonando como si de verdad disparasen!. Lo único que puedo hacer para demostrarle lo contento que estoy, es jugar con más ganas que antes.

Pero míralo…qué cosita más linda. No sólo está pasándolo guay gracias a mi hechizo sino que también él ha usado su varita para hacer que los muñequitos del barco vivan. Es realmente gracioso verlo porque los mini piratas han empezado a luchar entre ellos y luego le han mirado preguntando todos a la vez "¿Qué ordena el capitán?".

Harry me ha mirado un momento, yo le he guiñado un ojo y he usado mi varita para hacer aparecer otro barco pirata lleno de muñequitos. Se lo he puesto al lado del suyo y entonces él, con su vocecita ha dicho mirando a su tripulación…

- ¡Al aboddajee!

Todos los mini piratas han agarrado las cuerdas y han saltado al otro barco.

Creo que es la primera vez en toda mi vida que puedo decir que me encanta la piratería. Aunque lo mejor es ver la cara de disfrute que tiene mi mejor amigo.

¡Se lo está pasando bomba!. Por algo no puede dejar de reír cada vez que algún piratilla cae al agua y luego emerge moviendo los bracitos.

Harry es tan bueno que en cuanto les ve nadar los agarra y los devuelve al barco. Ellos siguen luchando un poco más, hasta que se cansan y vuelven a preguntarle su nueva orden. Entonces, mi amor secreto dice con voz seria y a la vez guasona…

- ¡A pod Hedmioneee!

Yo no puedo evitar reírme a lo bestia cuando veo a los hombrecillos de los dos barcos pirata poner rumbo hacia donde estoy. Les dejo acercarse lo suficiente y cuando están a punto de alcanzarme corro hasta situarme en la otra punta de la bañera.

Durante unos minutos, intentan darme caza pero al ver que no pueden, usan los cañones.

Yo no tengo miedo porque al ser de juguete sé que esas mini balas redondas no pueden hacerme daño. Pero entonces una me da, y yo me sumerjo haciéndoles creer que me han matado. Aguanto la respiración durante 20 segundos antes de salir a la superficie.

Cuando lo hago, me encuentro con los mini cañones de los dos barcos apuntándome a la cara. Antes de que incluso pueda pestañear de asombro, ellos disparan sus municiones. La mayoría de las mini bolitas caen al agua sin rozarme ni un pelo pero una de ellas me da en la mejilla y puedo notar el arañazo que me ha hecho. No me ha dolido pero sé que tengo sangre porque la noto bajar por mi cara.

Miro a Harry pero él no está atento a mi herida, sólo a sus piratas en miniatura, que han vuelto a preparar los cañones para volver a dispararme.

- ¡Me rindo!- Digo tras levantar los brazos. Ellos suben las banderitas piratas y empiezan a cantar y bailar sobre las cubiertas.

Harry también está cantando además de riendo. Yo sólo puedo sonreír mientras le miro.

Un poco después, Harry agarra su varita y quita el hechizo a sus piratas. Yo hago lo propio con los dos barcos hasta que vuelven a ser dos meros barcos de juguete. Me acerco hasta él y le pregunto…

- ¿Qué quieres hacer ahora?

Entonces él me mira y se da cuenta que tengo un pequeño arañazo en la mejilla derecha.

- ¿Cómo te haz hecho ezo?

- Con una de las balas de tus piratas. Menos mal que no invoqué tiburones porque sino me habrían perseguido por toda la bañera para morderme.- Tras decir eso me río un poco y él me mira de una forma especial. Una que conozco bien y que sólo emplea cuando está a punto de hacer alguna travesura. Entonces Harry revela su plan.

Se sumerge en el agua y deja fuera sólo una mano, colocada como si fuese una aleta. Yo no puedo evitar reírme cuando le veo acercarse a mí con algo de velocidad. No mucha porque es más pequeño que yo, pero es suficiente para que me vea obligada a escapar de su persecución.

De vez en cuando él saca la cara y le escucho inhalar aire. Antes de volver a sumergirse me dice "Te voy a hincad el diente".

¿He dicho ya que no puedo dejar de reírme?.

Este Harry…lo adoro, de verdad que sí.

Cuando creo que ha pasado un tiempo prudencial, me quedo quieta y siento cómo me muerde en una pierna. ¿Será posible?. ¡Yo creí que era broma!. Al final va a resultar más gamberro de lo que pensaba.

Tras un segundo mordisco, lo saco a la superficie. Él me mira fingiendo inocencia y me dice con expresión pícara…

- ¿Té?

- ¿Qué?- Le digo sin reírme- ¿Cómo que qué, Harry?. ¡Me has mordido dos veces!

- Ez lo te hacen loz tibudonez. Y yo eda uno…

- Eres un niño muy malo.

- Lo que zoy ez juguetón.

Entonces le veo sumergir la cara y cuando la saca tiene las mejillas tan hinchadas que parece que le van a reventar. Antes de que pueda preguntarme lo que pretende, lo averiguo. Acaba de palmoteárselas y me ha echado un montón de agua en plena cara.

Mientras le escucho partirse de risa, me aparto el agua. Seguidamente le miro maliciosa y le digo…

- No deberías haberlo hecho, porque ahora puedo vengarme.

Y antes de que él lo suponga, le pongo una mano en la cabeza y le impulso hacia abajo. Cuando sale, me mira de una forma rara. Una que no indica enfado, pero peligro desde luego que sí. No por mi vida física, pero podría apostar que la acuática sí.

Puedo decir, mientras corro para escapar de su intento de pillarme, que nunca hasta ahora me lo he pasado tan bien. Ni con mis primos pequeños he disfrutado tanto como lo estoy haciendo con Harry. Es un niño muy travieso, pero también divertido e incluso ocurrente. Porque cuando me detengo y me dejo pillar, lo primero que hace es engancharse a mi cuello y meter sus manitas en el agua para hacerme cosquillas en la espalda.

Yo vuelvo a reírme y él me hace una ahogadilla igualita a la que le hice antes. Me dejo, porque por mucho que él quiera no puede igualar su fuerza física a la mía. Así que en el instante en que le veo colocar sus dos manos en mi cabeza, me sumerjo para salir y escupirle agua en la cara igual que hizo él conmigo.

Harry se está riendo, mucho pero muchísimo. Creo que en todos los años que le conozco, no le había visto divertirse tanto.

- ¡Hedmione!- Me dice cuando consigue calmarse.

- Qué.

- ¿A te no me pillaz?

Entonces suelta una carcajada y me hace burlas. Yo le miro "con peligro" y él nada todo lo rápido que puede hasta la otra punta de la bañera mientras yo le persigo nadando también pero a una velocidad muchísimo menor que la suya. Lo hago aposta, por supuesto, porque sé que no me haría falta nadar para poder atraparle. Podría hacerlo caminando detrás suya, pero prefiero seguirle el juego porque así es más divertido.

Un poquito después, le atrapo.

Le dejo tumbado bocarriba y él estira los brazos haciéndose el muerto. Yo no puedo dejar de sonreír mientras le veo cerrar los ojos.

Ella me está meciendo. Y yo me siento en la gloria mientras siento cómo Hermione me mueve suavemente por el agua.

No sé cuánto tiempo dedica pero estoy a gustísimo. No sólo porque me estoy relajando sino porque es una gozada que sean sus manos las que me sostienen.

Ahora está entonando alguna especie de canción suave. Y cuando más a gusto me siento… ¡ me sumerge!. ¡Qué traidora!. Se va a enterar…

Estoy escapando de Harry. Sé que no se esperaba que le capuzase pero la tentación era demasiado fuerte.

Un poco después me detengo en una de las ocho esquinas de la bañera y me dejo atrapar. Agacho el cuerpo lo suficiente hasta que sólo queda fuera del agua mi cara.

Supongo que lo siguiente que hará será capuzarme.

Debería hacerle una ahogadilla pero en el momento en que tengo esos ojos marrones a la misma altura de los míos, no puedo evitar quedarme bobo. Es que son tan y tan bonitos…

Harry me está mirando de una forma extraña. Es como si estuviera alelado pero al mismo tiempo sus ojos verdes me transmiten intensidad.

Yo empiezo a sentir cosas y por un leve instante, me quedo igual de alelada que él. Una de las cosas que siento con más claridad es que me encantaría besarle en la boca hasta que ya no me sintiese los labios. Entonces recuerdo que él es un niño y que eso no sólo no estaría bien sino que además sería inmoral. Quitando que sea pequeño, tengo que tener en cuenta que él no es mi novio, sólo es mi mejor amigo y los mejores amigos no están para compartir besos de ese estilo.

Merlín…qué ganas tengo de besarla hasta que me agote. Si fuese grande lo haría. Creo que valdría la pena aún a riesgo de que se enfadase mucho conmigo.

Antes de que pueda seguir pensando en esas cosas, siento cómo me agarra, me acerca a ella y me sienta en sus rodillas mientras estira un brazo hacia los grifos jabonosos y se echa un poco en la palma. Entonces me enjabona el pelo y también el cuello y los hombros.

Yo no puedo evitar sonreír como un idiota porque si antes estaba en la gloria cuando ella me mecía por encima del agua, ahora simplemente me siento en el paraíso al sentir cómo ella usa sus delicados dedos para masajearme la piel y el cuero cabelludo.

Esta Hermione vale un imperio. En toda mi vida, no he conocido jamás, a una chica como ella.

Que se preocupe tanto por mí, que me cuide tanto y esté tan atenta a todo lo que pueda necesitar. Y no sólo eso, porque también es una mujer cariñosísima. Y puedo decir con seguridad, que ni a Ron le da tanto cariño como a mí. Pero no fue por eso por lo que me enamoré de ella. Sino porque como ella no hay nadie. Hermione es especial en más de un sentido y me encantaría saber si ella piensa lo mismo de mí.

Harry... eres tan lindo…y tan especial…y tan único en tu género…que a veces siento que cuando te crearon rompieron el molde. Sé que no hay otro chico como tú.

Lo único que espero, es que el día en que te enamores, ella sea tan especial para ti como tú lo eres. Deseo que te cuide y mime como sólo tú necesitas y anhelo de corazón que pueda darte todo el amor que no tuviste de pequeño y que siempre deseaste. Yo no sé si existe esa mujer ideal para ti, pero me encantaría ser ella.

Si me eligieses, pasaría todos los días de mi vida, no sólo cuidándote y mimándote sino demostrándote una y otra vez lo muchísimo que te quiero y todo lo que te admiro y respeto.

Quiero estar contigo Harry Potter. Quiero ser esa persona especial para ti. Pero sobre todo quiero que vuelvas a ser grande para poder decirte todo lo que siento por ti.

Aunque si te lo dijera, probablemente no me creerías. O quizás sí, pero seguro que me dirías que tú no me ves como algo distinto a tu mejor amiga.

Entonces se me rompería el corazón y la única salida que me quedaría sería terminar mi amistad contigo. Porque ya no podría seguir siendo tu amiga y hacer como si todo siguiese igual que antes.

Por mucho que me duela, no debe saber lo que siento, porque eso le afectaría. Y yo no soy quién para trastocarle los esquemas. Ya ha sufrido bastante en el pasado por otros motivos como para encima, crearle yo más malestar al saber que su mejor amiga se ha enamorado de él y él no puede corresponderla.

Porque Harry es tan noble y bueno, que incluso el no corresponderme le crearía cargo de conciencia.

Hermione…todos los misterios empiezan y acaban en Hermione. Es un encanto, pero también una caja de sorpresas y a veces es tan callada que no puedo suponer lo que piensa o siente. Aún así, me gusta. No, me encanta, me fascina y me maravilla como nunca me ha interesado otra chica.

Yo quiero ser grande otra vez. ¡Quiero volver a ser el que era!. No sólo para poder decirle lo que siento sino para darle todos los besos que llevo deseando desde que me di cuenta que me había enamorado como un idiota.

Claro que si lo hiciera tendría que escuchar su respuesta y ver su reacción. Y podría apostar que no sería la que espero. Porque creo que ella sólo me ve como su mejor amigo y puede que cuando me lo dijese, se sentiría mal. Hermione es tan buena y noble, que le sabría fatal el rechazarme.

Luego tendría que alejarme de ella porque ya no podría tratarla igual que antes. Y la verdad es que no me gustaría perder su amistad. Es mucho más importante para mí que el hecho de saber que la amo y quiero como nunca imaginé que pudiera querer a alguien.

- Cuácuácuá.- dicen los patitos pasando por mi lado y sacándome de mis pensamientos. Entonces escucho su voz decirme…

- Ya está Harry, tienes el pelo limpio y brillante.

- Gaziaz.

- Ahora voy a lavar el mío. Pero antes te llevaré a donde haces pie para que puedas lavarte las zonas que sí alcanzas bien. ¿De acuerdo?

Ella ha hecho lo que dijo. Y mientras yo me enjabono por fuera y dentro del bañador sin que ella me vea, no puedo dejar de admirarla. No sólo lo bonita que es, o el cuerpo tan estilizado que tiene sino lo mucho que representa para mí.

Un poco después, ella se acerca y me coge en brazos. Me saca de la bañera y me coloca un mini albornoz azul celeste que también me ha comprado su madre. Afortunadamente no tiene dibujos estúpidos pero es súper suave y seca muy rápido.

Hermione tarda un poco más en secarse. Cuando lo hace, se mete en el aseo y luego sale vestida con unos vaqueros, un jersey y su túnica de prefecta.

Yo la imito, metiéndome en el servicio, cerrando la puerta sin seguro y vistiéndome con la ropita que ella convocó gracias al Accio.

Es un chándal verde oscuro, unas deportivas de Piolín y una camiseta negra con el dibujo de un capitán pirata. Me siento ridículo con las deportivas y la camiseta, pero no pienso decírselo. Sería muy desagradecido de mi parte el quejarme cuando tanto ella como su madre se están preocupando tanto de vestirme acorde a la edad que aparento y Hermione sobre todo, darme los mejores cuidados. Para estas cosas especialmente, me alegra ser pequeño.


Agarrado de su mano caminamos hacia el Gran Comedor. La cena estará ya servida y seguro que Ron está devorándolo todo. Como se coma también el pastel de carne me va a estar escuchando toda la noche, lo juro. Bueno, eso contando con que duerma en el dormitorio masculino. Aunque yo espero volver a dormir con Hermione. Es que es tan y tan cariñosa conmigo…ojalá también fuese igual cuando yo recupere mi verdadero tamaño.

- Vaaya.- Dice Ron mirándonos de arriba abajo.- Está claro que el baño os ha sentado bien. Más que limpios estáis relucientes.

- Sí…- Dice mi mejor amiga.- Es lo que suele ocurrir después de tirarte un buen rato en la bañera.

- ¿Os habéis bañado juntos?.- Pregunta con algo de incredulidad.

- Eztuvimoz jugando a echadnoz tieda y tedminamoz muy zuzioz pod ezo Hedmione ze ofeció a bañadze conmigo.

Ron ha silbado. Yo sé lo que significa pero no pienso hacer caso de ese intento de burla y provocación. Prefiero concentrarme en el pastel de carne, tiene una pinta estupenda.

- Si yo también me ensucio mucho…¿ te bañarás conmigo, Hermione?- le pregunta usando un tono seductor. Ella resopla por lo bajo y le dice "ni en tus mejores sueños" antes de seguir comiendo.

Entonces él le tira un beso y luego me mira con burla, yo le saco la lengua. Ron se está riendo a carcajadas.

Sé que lo que le ha dicho a Hermione fue en broma pero sólo con pensar en los dos metidos en la bañera y jugando igual que lo hicimos nosotros, me pone de una mala leche que podría hacer estallar toda la vajilla que hay en nuestra mesa.

Pero como no quiero dar semejante espectáculo procuro pensar en otra cosa y seguir comiendo con toda la naturalidad que me permite mi pequeño cuerpo. Nunca pensé que el hecho de encoger me dificultase tanto las cosas, ni siquiera puedo partir la carne con la misma facilidad que antes.

La prueba está en que el trozo de filete que intentaba partir ha salido volando y le ha dado a Hermione en plena nariz. Pensé que iba a enfadarse pero no ha dicho nada, sólo se ha limpiado tranquilamente y a continuación me ha pedido que le pase el plato. Yo he obedecido y en pocos segundos ella me ha devuelto el filete perfectamente partido en trozos pequeños. ¿He dicho ya que vale un imperio?. Pues lo volveré a decir, esta mujer vale un imperio y toda una nación también.

- Gaziaz Hedmione.- Le digo con mi mejor sonrisa. Ella responde "de nada" mientras me guiña un ojo. Ron está resoplando por lo bajo, yo me río un poco sabiendo que está algo celoso. Siempre le ha sentado fatal que ella me dedique tanta atención. Quizás debería sentirme mal por él pero la verdad es que eso no me afecta. Si tuviese que estar pendiente de todas y cada una de las ocasiones en que Ron ha envidiado algo mío o de Hermione, entonces no tendría tiempo ni para mí.

- Por ahí vienen Crabe y Goyle.- Dice mi mejor amiga viéndoles tomar asiento en la mesa de Slytherin.

- ¿Dónde puede haberse metido su líder?.- Pregunta mi mejor amigo.- Es muy raro que en todo este tiempo nadie haya sabido de él. Vale que el castillo es grande y todo eso, pero tampoco es interminable. Lo que me extraña es que ni los profesores hayan podido encontrarle. Ellos sí conocen todos los sitios de Hogwarts. ¿Dónde creéis que estará escondido?

- No zé.- Respondo echándome zumo en mi vaso pequeño.- Pedo zegudo te ponto le encontademoz. Conociéndole ez muy pobable te ezté pepadando alguna venganza.

- Sí, eso sería muy típico de Malfoy. Pero no hay por qué preocuparse. ¿Cierto?. Siempre hemos podido darle su merecido.

- Podte zomoz un gan etipo.

- ¿Dónde te toca la guardia hoy, Hermione?

- En la entrada a la Sala Común de Slytherin.

- Entonces te acompañaremos. Puede que esa serpiente te esté esperando y atacarte en su zona sería muy conveniente para él.

- Vosotros no podéis estar ahí. No sois prefectos.

- Pero tenemos una capa invisible perfecta para nuestra misión.

- Agradezco mucho la oferta, Ron, pero yo puedo cuidar de mí misma. Además, ya hemos hablado de esto otras veces. No quiero que Harry corra riesgos mientras sea pequeño.

Tu misión no es la de protegerme, sino la de cuidarle mientras yo no estoy con él. Así que olvídate de llevarle contigo. A donde tienes que llevarle es al dormitorio masculino.

- Como quieras Hermione, pero si al final terminas herida luego no te quejes de que no quisimos ayudarte.

- Cualquiera que te escuchara pensaría que no os aprecio.

- ¿Y desde cuándo te importa lo que opine la gente?

- Si piensan algo que no es verdad sí que me importa. Así que cambia de tema. Estoy empezando a enfadarme y ya sabes que eso no es bueno.

- No es mi culpa que te sienten mal mis comentarios.

- Por supuesto que lo es. Tienes que pensar antes de hablar. Llevo siete años de nuestras vidas diciéndotelo.

- Déjame en paz, no eres mi madre para que tenga que obedecerte en todo.

- Por eso no me haces caso casi nunca. Menos cuando tu vida está en peligro y necesitas que te salve. Ahí sí que sigues todas mis indicaciones.

- Vete a la porra, Hermione.

Ella le ha sacado la lengua y yo no he podido evitar reírme. Ron me ha mirado sulfurado. Eso hace que me ría más. Un poco después, terminamos de cenar y nos separamos.

Hermione ha puesto rumbo a la Sala Común de Slytherin. Ron y yo al dormitorio masculino. Mientras subimos las escaleras no puedo evitar preguntarme si estará bien. Sé perfectamente que no nos necesita para defenderse pero eso no quita que puedan hacerle algo que ella no sea capaz de controlar. Me da igual si se enfada, debo asegurarme que está bien.

- Don…

- Qué.

- Zaca la capa de mi baúl, tenemoz que ver zi eztá bien. A lo mejor le ocude algo malo y necezita te la ayudemoz.

- Ella dijo que no quería nuestra ayuda, Harry. Si no respetamos su opinión se enfadará mucho y yo no tengo ganas de sufrir las consecuencias de su mal genio.

- Pedo Don, ez nuezta mejod amiga. No podemoz dejadla zola a medced de Malfoy. ¿Y zi le hace mucha pupa?

- La señora Pomfrey la curará.

- Ezo contando con te alguien la encuente y la lleve a la enfedmedía. Pedo no teo te loz Zlythedin eztén dizpueztoz a ayudadla. Cazi todoz la odian.

- Deja de preocuparte tanto por ella, no creo que la ataquen, aunque esté al lado de la Sala Común de Slytherin es una prefecta y también la "salvadora del mundo mágico" y eso impone mucho respeto. Además, sólo Malfoy la odia tanto como para querer matarla y él está desaparecido. No creo que se presente de improviso para hacerle daño.

- Puez yo zí lo teo.

- Si eso sucede estoy seguro de que será capaz de vencerle. Después de todo, ella ayudó a vencer a Voldemort y sus Mortífagos. Supongo que eso bastará para que él o cualquier otro Slytherin no intente algo contra ella.

- Malfoy no ez zolo un Slythedin, Don. Ez nuezto peod enemigo dento del cole. Y la odia mucho. Tú lo zabez.

- Lo único que yo sé es que tengo un sueño que me muero. Así que buenas noches, Harry. Te veré por la mañana.

- ¿Zedáz capaz de dodmidte zabiendo que tu mejod amiga puede eztad en peligo de muedte?

- Sí, porque sé perfectamente que ese peligro sólo es producto de tu imaginación.

Un poco después le escucho roncar. Yo no puedo dormirme. Por más que lo intento no lo consigo y sé por qué. Si no compruebo que Hermione está bien no podré relajarme.

Con cuidado salgo de la cama y abandono la habitación. No puedo usar la capa porque es mucho más grande y larga que yo y como no conozco ningún hechizo para encoger las cosas no tengo más remedio que caminar por el castillo con el suficiente sigilo para no ser descubierto. Ni siquiera me atrevo a usar el Lumus para alumbrarme. Aunque después de siete años explorando Hogwarts conozco lo bastante para saber por dónde voy.

No tardo mucho en llegar al destino de Hermione. Me escondo tras una esquina cercana y me asomo con prudencia.

Está delante del retrato que da paso a la Sala Común de esas serpientes. Su cara no muestra preocupación o miedo sino concentración.

No me extraña nada, ella siempre pone atención en todo lo que hace. Bueno, supongo que ya puedo volver a mi dormitorio. Así que me doy la vuelta y comienzo a caminar hacia mi destino. Un poco después, llego a la Sala Común. Cuando tan sólo he subido los primeros peldaños de las escaleras que me llevarán a mi habitación, tropiezo con un escalón y bajo rodando como una pelota. Estoy bocabajo en el suelo y me duele todo.

- Menudo porrazo.- Dice la voz de mi mejor amiga.- Déjame ver qué te has hecho.

Ella me coge en brazos, se siente en el sofá rojo y me coloca en su regazo. Sé que tengo los ojos empañados, porque caer de boca es como para que se me salten las lágrimas.

Hermione me mira con atención, parece estar examinándome. Yo ni parpadeo. Sus ojos son tan bonitos…y están tan cerca de los míos…aunque lo que más me apetece es apoderarme de esa boca que también está muy próxima a la mía.

- Tienes sangre en el labio y también en la nariz.- Pronuncia con preocupación.- Lo mejor será que te lleve con la Señora Pomfrey. Seguro que ella no se sorprenderá de verte. Si mi segundo hogar es la biblioteca, el tuyo es la enfermería. A veces creo que pasas más tiempo allí que asistiendo a clase. Agárrate bien a mí, Harry, voy a ponerme en pie.

Esto de estar en sus brazos es genial. Me da igual dónde tengo la sangre o si me sale algún morado, lo único que me importa es que estoy con ella.

Después que la enfermera me cure, Hermione vuelve a cogerme en brazos y regresar a nuestra Sala Común. Seguro que me deja en mi dormitorio, pero yo no quiero dormir allí…

Mientras sube las escaleras, no puedo dejar de pensar que si me quedase así para siempre tampoco sería tan malo, porque si fuese grande ella no querría pasar la noche conmigo.

- Hedmione…

- ¿Sí?

- ¿Vaz a dejadme en la cama?

- Por supuesto. Debes descansar, y tu cama es el mejor lugar.

- Pedo yo no tiedo id allí…

- ¿Por qué?

- Podte pefiedo eztad contigo…

- Ya lo estás, Harry.

- Cuando me dejez en la cama te idáz…

- Pues sí. Sabes perfectamente que las chicas no podemos quedarnos en los dormitorios masculinos. Además, yo no soy cualquier chica.

Soy una prefecta y como tal debo estar en mi propio dormitorio. Si alguien supiera que duermo fuera de él me metería en un gran lío. No quiero que me castiguen o nos quiten puntos sólo por un capricho tuyo.

- ¿Un capicho?

- Eso he dicho.

- ¿Teded te duezmaz conmigo ez capicho?

- Sí porque antes de ser pequeño no me lo habías pedido.

- Ezte no me hacía falta pedo ahoda zí.

- Pues no estás enfermo o con fiebre para que yo deba pasar la noche a tu lado.

- Pedo no me guzta dodmid zin ti…

- Eso no es verdad. Antes de encoger siempre dormías solo.

- Dezde te zoy peteño ya no me guzta. Pefiedo dodmid acompañado y zi ez contigo mejod.

- Sé lo que intentas, Harry, pero no te va a funcionar. Si creyese por un momento que estás mal para necesitar mi compañía, ten por seguro que te habría llevado directamente a mi habitación. La señora Pomfrey dijo que estabas bien así que deja de insistir porque no voy a cumplir tu deseo.

- Ya no te guzta eztad conmigo…¿veddad?

- Mentira. Por supuesto que me gusta, es sólo que no encuentro necesario acostarte conmigo. Las veces que lo hice fue por circunstancias especiales pero ahora no estamos en ninguna de ellas. Bueno, ya hemos llegado. Procura no hablar ahora porque voy a usar el Alohomora para abrir la puerta y entrar lo más silenciosamente que pueda. Tus compañeros estarán durmiendo. Respeta eso. ¿De acuerdo?

- Zí.

- Buen chico.

Aunque me ha tocado el pelo no me ha complacido. Estoy mosqueado. Piensa que el que yo quiera dormir junto a ella es un capricho. ¡Y no es verdad!. Es sólo que he comprobado que duermo mejor cuando estoy con ella. Ni siquiera tengo pesadillas y sé que en cuanto se vaya y me deje solo, pasaré una mala noche.

- Buenas noches Harry.- dice en voz baja mientras me deja en la cama.- Que duermas bien.

Me ha dado un beso en la frente y yo he girado dándole la espalda. No voy a desearle una buena noche. Espero que tenga muchas pesadillas. Tantas como yo voy a tener. Ojalá sueñe que suspende todas las asignaturas o que los espíritus de Narcisa y Lucius vuelven para atormentarla. Seguro que se despierta con un ataque de ansiedad y se da cuenta que es mejor dormir conmigo que sin mí. Mierda…me revienta pensar que no me necesita tanto como yo a ella. Joder y mil veces joder, ahora estoy llorando…pero me da igual. Prefiero echarlo todo fuera.

- Sniff…

- Harry…

- Sniff sniff…

- No llores…

¿He oído su voz?

- No quiero que llores…

Sí, la he oído. Habla bajo, pero la escucho perfectamente. ¿Por qué sigue aquí, y por qué me está moviendo hacia delante?. Es como si me apartase para tener sitio. Un momento…el colchón acaba de hundirse. ¿Acaso ella se ha tumbado detrás mía?. Tengo que volverme y comprobarlo. Cuando me giro acerco una mano donde creo que está y toco su cara.

- ¿Hedmione?.- Pregunto en voz baja yo también.- ¿De veddad eztaz atí?

- Por supuesto. Cómo iba a marcharme si estabas llorando tanto.

- ¿Mucho?

- Un montón. ¿Por qué?

- Podte ibaz a dejadme zolo…

- Ya no. Me quedaré contigo hasta que te calmes.

- ¿Y luego te idáz?

- Si no lo hago nos meteremos en un lío.

- Loz chicoz no didán nada.

- Ellos no me preocupan. Los profesores sí. McGonagall viene a veces a darme los buenos días. Sobre todo cuando tiene que ordenarme algo.

- ¿Cómo té?

- Alguna misión de prefecta.

- ¿Té ez lo peod te puede hacedte zi no te encuenta en tu dodmitodio?

- El mayor castigo para cualquier estudiante es la expulsión.

- Pedo a ti no pueden echadte, edez la alumna más billante de Hogwadtz…

- Gracias. Aunque eso no quita que pueda enfadarse mucho conmigo. ¿Te sientes bien ahora?

- No.

- Pero ya no lloras.

- Ezo no hace te me zienta mejod.

- ¿Y qué es lo que te entristece tanto?

- Ya te lo dije…

- ¿En serio que lo que más te afecta es que quiera marcharme?

- Zí…

- Pero Harry, no lo entiendo. Mañana volverás a verme…

- El mañana no me peocupa zino el ahoda.

- Está bien. Me quedaré contigo toda la noche. Pero como los profesores se enteren y me meta en problemas por tu culpa…voy a estar una semana sin hablarte.

- Ezo no me impodtadá zi ziguez a mi lado.

- Suenas como si te diera miedo que te abandonase para siempre.

- Me ateda…

- ¿Por qué?. Nunca se hará realidad.

- ¿Ah no?

- Claro que no. Tú sabes perfectamente que te quiero muchísimo. ¿Cómo voy a abandonar a alguien que es importantísimo para mí?

- ¿Cómo de impodtante?

- Lo suficiente para querer estar toda la vida contigo.

Tu-túm.

- Hedmione…

- Qué.

- Yo también…tiedo eztad…toda la vida contigo.

Mi cuerpo vuelve a moverse. Porque ella ha tirado de él. Me ha colocado en su pecho, y me está abrazando fuerte sin llegar a agobiarme. Acaba de besarme el pelo. Y yo sonrío como un idiota mientras escucho un dulce "buenas noches Harry". Antes de cerrar los ojos, dejo salir un suspiro de alivio. Entonces escucho que me dice otra cosa.

- Duérmete, te prometo que no me iré. Y tú sabes que yo siempre cumplo mis promesas.

- Zí te lo zé. Gaziaz Hedmione.

- De nada cielo.

La abrazo. Tengo mis manitas en cada uno de sus hombros. Y además me atrevo a algo que nunca he hecho con ella estando despierta. Besarla en los labios. Yo no sé si le habrá sentado bien o mal, pero eso no me preocupa. Cierro los ojos sintiéndome relajado y feliz. Porque estoy agustímo y más contento que si hubiese ganado la copa de Quidditch.

- Te tiedo Hedmione.

- Yo también a ti.

- Te tiedo hazta el univedzo y máz allá de laz galaxiaz zin dezcubdiz.

Siento un dedo bajo mi barbilla. Mi cara se mueve hacia arriba. Sus labios están en los míos y un "buenas noches" más suave y dulce que el que dijo antes, sale de su boca.

Yo quiero besarla otra vez, pero entonces ella sabría que ese segundo beso no sería uno de buenas noches sino otro distinto. Y ahora mismo no me apetece que lo descubra. Lo último que quiero es provocar una discusión que despertaría a todos mis compañeros y que además podría provocar que ella se fuese a su dormitorio.

No, no pienso hacer algo que produzca su marcha. Voy a dormirme y pensar que soy el hombre más afortunado del mundo sólo por dormir en el pecho de la mujer más buena y maravillosa que jamás he conocido. Una mujer que para mí representa muchas cosas hermosas, pero sobre todo, es la única mujer que ha conseguido enamorarme hasta la última fibra de mi ser.

Dios…gracias por haberla puesto en mi vida. De verdad…muchísimas gracias.


Continuará.


Nota de la autora:

Lo único que tengo que decir son dos cosas: 1- ¡Mil gracias por todos vuestros reviews!. 2- Nos vemos en el siguiente capítulo.

¡Hasta la próxima!. Os quiere mucho…RAkAoMi. ;-)