Nota de la autora: viernes 29 de junio de 2007.
Hola cómo estáis. Espero que bien. Aquí tenéis el penúltimo cap de esta historia a la que he llegado a cogerle verdadero cariño.
Quienes me seguís desde mi primer fic sabéis que me gusta mucho contar con vuestra opinión, ahora la necesito para saber si queréis o no un epílogo. Si decís que sí, la historia terminará definitivamente ahí y no en el cap siete. Un abrazo fuerte y mil gracias por seguir dejando reviews.
Dedico este cap especialmente a mi buenísima amiga Sonia Granger Potter. Pues sus opiniones fueron muy oportunas y acertadas para una parte concreta del cap. ¡Un beso mu fuerte shosheteeeee!. ¡Que te quiero muuuchoooo, como la trucha al truuchoo!. RAkAoMi. ;-)
Cap. 6. "Hady tiede a Hedmione."
Cuando despierto por la mañana, lo primero que veo es la nieve cayendo por fuera de la ventana. El reloj de mi muñeca suena indicándome que son las siete y que debo levantarme. Siempre me despierto una hora antes de lo previsto porque me gusta hacer las cosas con tranquilidad.
Dejo salir un bostezo mientras me froto los ojos para aclararme la vista. Entonces escucho unos murmullos y recuerdo que no estoy en mi habitación sino en la de los chicos de séptimo. Bajo la cara un poco y le veo. Sonrío al contemplar que Harry está completamente acurrucado y refugiado en mi pecho. Sus manitas se encuentran un poco más abajo de mis hombros y su cara tiene una expresión de tranquilidad como pocas veces le he visto.
Por lo que yo sé, él no suele dormir bien pero desde que es pequeño y le dejo dormir conmigo, descansa más tranquilo que un angelito.
Un angelito…eso es lo que me parece ahora. Sólo le faltan las alas y la corona dorada. Es que está tan y tan lindo…ay por Dios…qué personita más bonita.
No hay nada en su apariencia que me disguste, ni de pequeño y mucho menos de grande. Con la apariencia actual me despierta una gran ternura y un instinto maternal enorme.
Pero con la de dieciocho años…bueno, más que ternura o ganas de protegerle, lo que me produce es un enorme deseo de hacerle mío. Y no lo digo sólo en un sentido sexual sino también emocional. Yo quiero estar con él, de verdad que sí, lo malo es que no tengo valor para decírselo.
Puede que sea valiente para otras cosas pero para esta en concreto soy terriblemente cobarde. No sé cómo reaccionaría yo si él me rechazara y una parte de mi interior me dice desde hace tiempo que él jamás se fijaría en mí de esa manera.
Teniendo tantas admiradoras como tiene, cada una con su belleza y estilo particular…¿por qué iba a fijarse en alguien como yo, sino tengo nada llamativo salvo ser según sus palabras "la alumna más brillante de Hogwarts"?.
Que yo sepa, los libros y la inteligencia no son afrodisíacos para los hombres, más bien ni se fijan en ellos. Aunque es verdad que Harry nunca ha sido como el resto de los chicos del castillo. Pero sigue siendo un chico y al igual que ellos también se deja guiar por las hormonas.
Sus compañeros ya están despiertos y puedo escuchar cómo comentan más de una cosa en voz baja cada vez que alguno pasa cerca de la cama donde estamos.
Me da igual lo que digan porque si tuviese que preocuparme por todas y cada una de las ocurrencias que la gente de Hogwarts ha ido diciendo de mí o mi relación con Harry, habría pasado más tiempo intentando acallar rumores que aprendiendo magia. Porque desde que él y yo nos hicimos amigos hace siete años, los comentarios sobre nuestra relación amistosa o una posible relación amorosa, han sido siempre constantes.
- Hey bella durmiente.- Escucho que pronuncia Ron en voz baja. ¿Estás despierta?.- Como estoy de espaldas a él no puede verlo.
- Sí.- Digo con voz adormilada.- Ahora mismo me levanto.
Ésta es una de las cosas buenas que tiene Ron. Ser servicial. Pero no es su única virtud porque cuando no me está tocando las narices es un encanto de hombre. Lo malo es que la mayoría de las veces prefiere chincharme aunque no sé de qué me extraño, todos los Weasley son chinchosos además de bromistas pesados.
- ¿Hermione?
- Sigo despierta, Ron. Es sólo que no me apetece moverme. Esta cama es comodísima...
- Creo que es la primera vez que te veo haciéndote la remolona.- Dice riéndose un poco tras escucharme bostezar.- Por mí puedes tirarte la mañana en la cama si quieres, pero al menos despierta a Harry. Si no se ducha ahora llegaremos tarde al desayuno y yo no tengo ninguna gana de quedarme sin comer.
- Eso nunca ha sido un problema para vosotros. Lleváis años entrando en las cocinas a escondidas…
- Sí pero yo prefiero comer a mi hora.
- Tú comes a todas horas.- Entonces me río y él resopla por lo bajo pero en vez de enfadarse conmigo, me da un suave coscorrón en la cabeza y se ríe de forma traviesa. En ocasiones como ésta, no puedo enfadarme con él. Más bien me alegra ser su amiga.
- Entonces qué…- escucho que dice aún riéndose un poco por lo bajo.- ¿Te levantas o te levanto?
- Déjame cinco minutos más, aún escucho la ducha. Cuando todos terminen me avisas.
Vuelve a reírse y siento cómo agarra uno de mis talones y tira de él haciendo que mi cuerpo se mueva hacia el final de la cama.
- ¡Ron estate quieto, yo puedo levantarme sola!
- Es que prefiero sacarte, es más divertido.
Da un último tirón y entonces me suelta, haciendo que caiga de culo al suelo. Estoy a punto de soltar un "¡ayyy!" alto y claro, pero entonces escucho otra voz decir con preocupación…
- ¿Eztáz bien, te haz hecho pupa?
Y de repente, mi dolor se esfuma. Porque con sólo ver esos ojillos verdes mirarme con algo de angustia, lo único que siento es una gran satisfacción de que alguien se preocupe tanto por mí.
- Estoy bien, Harry. Vuelve a dormir. Te despertaré cuando todos acaben.
- Ya no tengo zueño.- Dice frotándose los ojos.- ¿Podté te haz caído?
- Ha sido culpa mía.- Añade Ron con su expresión risueña que tanto le caracteriza.- Es que la tentación era demasiado fuerte y no pude resistirme a sacarla a rastras de la cama.
- Sería más preciso decir que por el talón, pero igualmente ha sido efectivo. Una cosa sí te digo, como me salga un morado en el culo te voy a poner el pelo verde fosforito durante un mes.
- No serás capaz.
- ¿Qué no?.- Entonces pronuncio un hechizo que ellos no conocen y de repente, tanto los pelos de la cabeza como los de la nariz de Ron se vuelven del color mencionado.
Harry se está partiendo de risa y Ron sólo refunfuña por lo bajo mientras se dirige al baño. Seguro que va a asomarse al espejo. Un potente y alto "¡HERMIONEEEE!" se escucha por toda la habitación y podría apostar que en la Sala Común también. Yo no puedo evitar reírme como una posesa cuando él sale del baño y se pone a perseguirme mientras lanza algunas palabrotas.
- ¡Code Hedmione, que te pilla!- Dice el mini hombre de mis sueños.- ¡Don zé bueno con ella o te hechizadé yo también!
- ¡A callar enano, esto no es asunto tuyo!
Ups…creo que ahora sí que está enfadado. Él no suele insultar a Harry porque sí.
- ¡Quítame el hechizo. He quedado con Luna y no puedo presentarme así!
- ¡Antes discúlpate por tirarme de la cama!
- ¡No pienso hacerlo!
- ¡Entonces espero que a Luna le guste el verde moco!
- ¡Deja de reírte a mi costa y quítamelo!
- ¡No. Bleblebleee!
Jó, esto es genial. Hermione está haciendo burlas a Ron igual que cuando yo quiero chincharle. Supongo que después de pasar tanto tiempo conmigo es normal que algo de mi comportamiento infantil se le haya pegado. La verdad es que es muy divertido verles correr por toda la habitación. Aunque lo que más estoy disfrutando es escuchar la risa de Hermione. Pocas veces la he visto divertirse tanto con algo. Siempre es tan seria…
- ¡Te tengo!
- ¡Suéltame Ron!- dice mi mejor amiga intentando zafarse de su agarre. Pero es inútil. Él la tiene sujeta de la cintura y se ha puesto encima de ella. Ha agarrado sus brazos y los ha cruzado en la espalda de Hermione. No sé lo que pretende pero como le haga daño, le voy a meter la paliza del siglo aunque él me triplique el tamaño.
- Deshechízame, Hermione. Lo digo en serio.
- ¿Y si no lo hago, qué?- pregunta desafiante. Ésa es una de las cosas que más me fascinan de ella. El hecho de que aún estando en desventaja, siga plantándole cara a su adversario.
- Te haré más de un morado.
- ¡Ni ze te ocuda!- Grito bajando rápidamente de la cama y cayéndome en el proceso pero ahora me da igual lo que pueda dolerme. Mi prioridad es Hermione.
- ¿Vas a pegarme?- pregunta ella con gran asombro mientras yo corro hasta donde están.
- No, pero hay otras maneras de dejar marcas aunque no duelan.
Entonces hace algo que me deja descolocado. ¡Está besándole los brazos, y el cuello!. ¿Cómo se atrevió?. Quien sí le va a hacer daño voy a ser yo.
- ¡Déjala tantila!- Pronuncio cuando logro subirme a la cama y me subo en su espalda tirándole del pelo verde.- ¡Y no le dez bezoz te no edez zu novio!
- ¡Ayy!- se queja después de un fuerte tirón.- ¡Suéltame Harry, me estás haciendo daño!
- ¡Y máz te pienzo hacedte. Guado!
- ¿Guarro yo?. ¡Pero si no estoy haciendo nada malo!
- ¡Eztáz dándole bezoz pod cazi todaz padtez!
- ¡Que no, que sólo estoy presionando la piel!
- ¡Pada ezo no nececitaz uzad la boca!
- ¡Es la única manera de dejar marcas. Y ahora suéltame o te empujaré!
- ¡No pienzo zoltadte hazta te dejez a Hedmione!
- ¡Dejad de moveros tanto que me estáis aplastando!- Añade ella abajo del todo.- ¡Cómo no os quitéis de encima antes de tres, os voy a hacer mucho daño!
De repente Ron me mira con pánico.
- ¡Bájate Harry, que ésta es capaz de pegarnos de verdad!
- Dizcúlpate con ella.
- No.
- 1…
- ¡Hazlo!
- ¡Que no!
- 2…
- ¡Ze eztá enfadando mucho, Don!. ¿ Ez te no oyez el tono con el te cuenta?
- ¡Me da igual. No pienso disculparme por jugar con mi mejor amiga. Eso no es un crimen!
- ¡Zí lo ez hacedle daño!
- ¡TRES. OS VÁIS A ENTERAR!
Y de repente, lo que parece una onda expansiva a pequeña escala, nos impulsa hacia atrás y nos tira al suelo. Hermione se pone en pie y nos mira con cara de pocos amigos. Él y yo tragamos saliva porque sabemos de sobras que esa cara de mala leche no puede producirnos nada bueno.
- ¡Seréis idiotas!- Dice mirándonos muy de cerca.- ¡Cómo se os ocurre reaccionar así. Tú, cabeza de lechuga, no tendrías que hacerme marca ninguna. Y tú…amigo en miniatura…deberías saber que soy capaz de cuidarme sola. Además, cómo pensaste que podrías con él si te saca CUATRO CABEZAS DE ALTURA!.
Y Ron...¡Que sea la última vez que me dejas marcas en el cuerpo. GUARRO. Eso no se hace con ninguna chica que no sea tu novia. Y COMO NO TE DISCULPES AHORA TE JURO QUE BUSCO A LUNA Y LE DIGO QUE ME HAS METIDO MANO!
- ¡Eso no es verdad!
- ¿QUÉ NO?. ¡Pues yo tengo bien clarito en la memoria el toque que le diste a mi trasero!
- ¡No te toqué aposta, es que se me resbaló la mano!
- ¡A OTRA CON ESE CUENTO. QUE TE CONOZCO DESDE HACE SIETE AÑOS, HOMBRE. Y SÉ PERFECTAMENTE LO QUE TE OCURRE CUANDO ESTÁS MUY CERCA DE ALGUNA CHICA!
- ¡LA MANO SE ME VA SOLA CUANDO ELLA ME GUSTA, PERO ESO NO ES ASÍ CONTIGO!
- ¿Ah no?.- Me atrevo a añadir en un tono más bajo pero porque estoy cagado de miedo.- Puez te decueddo te en cuadto cudzo zí te molaba baztante.
- ¡CÁLLATE!.- Gritan los dos a la vez.- ¡ESO AHORA NO VIENE AL CASO!
- La cuestión es…- Dice Hermione intentando calmarse un poco.- Que me has tocado. Sin querer o no es lo de menos. Me has tocado y debes disculparte. Así que ahora tienes más motivos para arreglar las cosas o ya sabes lo que te espera.
- Ya ves tú, como si Luna fuese a creerte…
- Si ella no me cree no me importa. Tengo otras maneras más efectivas de castigarte.
Una gota acaba de bajar por la mejilla de Ron. Para mí que no es de sudor precisamente.
- Lo siento, Hermione. Te pido disculpas por tirarte de la cama y también por tocarte el trasero. ¿Contenta?
- ¿Ves como era facilísimo?
- Estúpida…- dice él por lo bajo.
- ¿Decías?
- Nada.
- Más te vale. ¿Harry?
- Té.
- Vete a ducharte ahora mismo o te ducharé yo. Y te prometo que no lo disfrutarás.
Gulps.
- Luego oz veo.
- Le verás, mejor dicho. Porque no pienso irme hasta que salgas. Enfadada o no contigo, no puedo dejarte sin vigilancia. Quién sabe lo que puede ocurrirte. Por mucho que tú te empeñes en negarlo, necesitas ayuda adulta.
- Odio te tengaz dazón.
- ¡A la ducha!
- Zí zeñoda.
- Y respecto a ti…- Le digo mientras me mira con algo de aprehensión en su cara pecosa.- Será mejor que recuerdes mantener tus manos quietas cuando estén cerca de mi cuerpo. Pero voy a procurar bastante el no ponerlo a tu alcance. ¡Y ahora largo!
- ¡No pienso guardarte tortitas!
Ha dado un portazo que por poco derriba la puerta. Sé que sigue sulfurado conmigo pero creo que no ha sido consciente de que le he devuelto el color original a su pelo. Incluso el de las fosas nasales.
Me sienta fatal que me haya tocado el culo. Pero no me extraña que lo haya hecho. Después de todo es un chico y todas las mujeres sabemos que las hormonas les pueden la mayoría de las veces.
En fin, mientras Harry se ducha convocaré las ropas necesarias para cambiarme. Ya me ducharé más tarde.
¿Uh?. Acaban de llamar a la puerta. Como sea Ron con la revancha se va a enterar de lo que es bueno.
- ¿Quién es?
Creo que he oído un golpe.
- ¿Hedmione?- pronuncio con algo de miedo porque aún no sé si sigue enfadada. Es que tiene un genio…
- ¿Eztáz ahí?- Nadie contesta. ¿Me habrá dejado solo?
Con cuidado de no resbalar salgo de la ducha y me envuelvo en una toalla que dejé en el suelo. Después de secarme y vestirme salgo del baño. Puedo ver que estoy solo en mi dormitorio. Ya me extraña, ella siempre insiste en quedarse conmigo.
De repente la puerta se abre con lentitud. Seguro que es ella.
- ¡Hedmione!- Digo en tono alegre, porque por mucho que pueda enfadarse por mi culpa, siempre me alegra verla pendiente de mí.
Aparece una mano que empuña una varita y lo último que veo es un potente rayo azul dirigirse hacia mí. Entonces todo se vuelve negro.
- ¡Que sea la última vez que descuida sus tareas por estar en el dormitorio masculino. 100 puntos menos para Gryffindor. Y ahora váyase a desayunar antes de que le quite también el rango de prefecta!
Y yo que creí que era la única con un genio enorme. El de McGonagall es mucho peor que el mío.
- Me ha decepcionado profundamente, Hermione. No me esperaba eso de usted.
- Pero yo no hice nada malo, profesora McGonagall. Solamente esperaba a que Harry terminara de asearse. Usted sabe perfectamente que debido a su estado necesita ayuda para muchas cosas. No entiendo por qué se enfada tanto.
- ¡Porque ha relegado sus obligaciones por motivos puramente egoístas. Su mejor amigo puede ser atendido por el señor Weasley!
- Con todos mis respetos, señora. ¿De verdad piensa usted eso?. Hay veces en que mete la pata hasta para cuidar de sí mismo. No imagino cómo podría mejorarlo a cargo de Harry.
- De acuerdo, ahí tiene usted razón. Igualmente no debió abandonar sus obligaciones. Usted sabe muy bien que hoy debía levantarse a las seis para hacer una hora de guardia. Pero en vez de eso prefirió quedarse en la habitación de su ahora pequeño amigo. Suerte que no ocurrió ninguna desgracia en su ausencia porque de haber sido así, no sólo habría perdido su rango sino que también habría sido expulsada.
- ¿Pueden expulsarme por no hacer guardia?- pregunto con incredulidad.
- Por no hacer guardia no, pero sí por el hecho de que haya alguien herido por no estar usted cumpliendo con su obligación.
- Comprendo. Me hago cargo de la pérdida de puntos por mi irresponsabilidad y le prometo que no volverá a ocurrir.
- Eso espero y ahora váyase a desayunar o su querido amigo pelirrojo le dejará sin nada.
- ¿Desde cuándo se fija en el hambre de Ron?
- Yo me fijo en todo lo que concierne a cada estudiante de Gryffindor, señorita Granger. Por algo soy la jefa de su casa.
- ¿Puedo preguntarle algo, profesora?
- Sí.
- ¿Por qué, durante todo el tiempo que lleva Harry encogido, ningún profesor le ha supervisado más que antes?
- Porque sabemos que sólo es pequeño en apariencia. Además, también dábamos por hecho que usted y el señor Weasley estarían pendientes de él en todo momento. Sobre todo usted, señorita Granger. Si le ha cuidado y protegido desde que se hicieron amigos, estando encogido lo haría con más razón que antes. Aunque también le digo que si vemos necesario intervenir, lo haremos. Y ahora márchese a clase.
- ¿No estabas con Harry?- Pregunta Ron con asombro al verme llegar sola.
- Sí, pero…McGonagall se presentó en tu dormitorio y me echó la bronca por no haber hecho la guardia de las seis.
- ¿Y qué hacía ella allí?
- Buscarme, Ron. Ella siempre controla que los prefectos estén cumpliendo sus obligaciones y al no verme donde debía estar, se imaginó que estaría con vosotros.
- Con nosotros no, con Harry más bien. Desde que encogió no te separas nunca de él. Pareces su sombra.
- ¿Y qué prefieres, que le deje solo para que Malfoy o cualquier otro enemigo del colegio, aparezca de improviso y le haga daño?
- Déjate de excusas, Hermione. Ambos sabemos que ése no es el principal motivo que te mueve a actuar como lo haces.
- ¿Y qué otro motivo podría tener?
- Sigue haciéndote la inocente todo lo que quieras, igualmente sé…- ahora se acerca más a mí cuando añade por lo bajo…- que te mueres por él desde hace meses.
Vale, me ha pillado. Así que es tonto seguir negándolo. Sólo espero que no le de por publicarlo a todo el castillo.
Seguro que las admiradoras de Harry se reirían mucho de mí por fijarme en él porque sé bien que ellas piensan que él y yo no pegamos como pareja. Por otra parte, las chicas a las que no les caigo bien y llevan años expandiendo rumores de un posible enamoramiento entre nosotros, se apuntarían más de un tanto a su favor. Y una cosa es que yo pase de las habladurías pero aún así reconozco que me fastidian mucho.
- Está bien, Ron, lo admito. Amo a Harry.
- ¿Amar?. Son palabras mayores. Yo creí que simplemente te gustaba.
- Empezó a gustarme hace años, ahora le amo. No es que lo planeara, simplemente ocurrió. Eso sí…- pronuncio con seriedad agarrándole de la corbata y tirando de ella lo suficiente como para que su rostro esté a milímetros del mío.- Como se te ocurra por un instante, aunque sea de broma, decirle algo de lo que siento, te voy a convertir en lombriz y luego te meteré en un tarro a prueba de magia igual que el que usé con Reeta hace años. ¿Me has entendido?
- Perfectamente.- Pronuncia algo pálido.- Ahora suéltame…me estás ahogando.
- Y bueno…si no está conmigo y tampoco contigo…¿dónde demonios se ha metido?
- Yo qué sé. No le he visto desde que me echaste de la habitación.
- Tengo un mal presentimiento.
- ¿Te has vuelto vidente?
- No. Tú sabes bien que no creo en esas cosas. Es sólo que siento que algo malo le ha ocurrido.
- Pero qué dices, tú sabes perfectamente que Hogwarts es el sitio más seguro de todo el mundo mágico.
- ¿Hogwarts seguro?. Lo dirás en broma. ¿O tengo que recordarte todos los riesgos y peligros que hemos corrido desde que entramos en primer año?. Primero con la flor del diablo, luego la partida de ajedrez, la piedra filosofal, el basilisco, la cámara de los secretos…¿sigo?
- Mejor no. En fin, a lo que yo me refiero es que nadie de fuera puede hacer grandes cosas malignas aquí dentro.
- ¿Y qué pasa con los que estamos dentro?. Sabemos la suficiente magia para hacer casi todo lo que queramos y los hechizos que protegen el castillo sólo están para determinadas cosas pero no hay nada que proteja a la gente de un ataque corporal, por ejemplo.
- ¿Me estás diciendo que tu miedo reside en que alguien ha podido hacerle daño a Harry con fuerza física?
- Unido a la magia, por supuesto.
- ¿Pero quién va a atreverse si desde que vencimos a Voldemort más que odio lo que sienten es un enorme respeto por nosotros?. Si a mí hasta me guardan el sitio y eso antes no lo hacían.
- Una cosa es el respeto, Ron. Otra muy distinta el odio, el rencor o incluso la envidia. Son razones más que poderosas para atreverte a hacer lo que según tú, todos los que nos respetan ni tan siquiera se atreven.
- Puede que tengas razón. ¿Y quién sería el elegido, Malfoy?
- Está claro que sí. Le conocemos lo suficiente para saber que es de los que se esconden hasta aparecer en el momento más insospechado. De verdad Ron, esto no es una simple paranoia mía. Debemos encontrar a Harry antes de que sea tarde. Si le ocurre algo yo no…no me lo perdonaré.
Sí que está asustada. Tiene los ojos empañados de lágrimas que aún no ha dejado caer. Seguramente para no llamar la atención. A ella nunca le ha gustado ser el centro de atención. Aunque nadie lo creería cuando siempre es la primera en todo. Pero una cosa es demostrar sabiduría y otra fanfarronería. Y Hermione de fanfarrona no tiene nada.
- No te preocupes. ¿De acuerdo?.- Le digo tocándole la cara con suavidad.- Tú sabes que él es muy fuerte.
- Sus fuerzas y resistencia han mermado desde que encogió. Si no puede subirse a la cama sin tropezar o quedarse con medio cuerpo fuera… ¿Cómo va a poder superar a un enemigo que le dobla o triplica la altura, el tamaño y la fuerza?
- Ahí tienes razón. Pero ese enemigo no cuenta con sus dos mejores amigos. ¿Verdad?.
- Sí que cuenta. Lo que yo creo es que se lo ha llevado a alguna parte y está esperando a que vayamos a rescatarle para poder enfrentarse a nosotros.
- Pues eso es algo muy estúpido, porque sabe que saldrá perdiendo.
- No si decide usar la magia oscura para inmovilizarnos o cualquier otra táctica cobarde de las que tantas le gusta usar. Después de todo es un Malfoy y ellos nunca juegan limpio. ¿No recuerdas a Lucius y Narcisa?
- Recuerdo mejor cómo les mataste por defender y proteger a Harry.
- No puede ser…estabas desmayado…
- Lo aparentaba, pero no. Lo que pasa es que no podía moverme. Aunque escuchaba perfectamente todo lo que hacías y decías. Lo único que tengo que añadir es que me siento muy orgulloso de ti.
- Gracias.- Le doy un beso en la mejilla y él sonríe sinceramente.
- ¿Te sientes mejor ahora?
- Hasta que no sepa lo que le ha ocurrido no podré estar tranquila.
- Entonces nos vamos. Aunque eso hará que perdamos la clase de McGonagall.
- Ahora mismo su clase me importa un pepino. Encontrar a Harry sano y salvo sí que me importa bastante.
- ¿Y si te castigan luego?
- Lo aceptaré. Pero no pienso dejarle a merced de Malfoy sólo por no perder mi prefectura o la buena imagen que tiene de mí nuestra jefa de casa.
- Ésa es la Hermione que yo tanto quiero y admiro.
Le doy un beso en el pelo y ella me regala un abrazo.
Es en las ocasiones como ahora, cuando demuestra lo mucho que nos quiere y valora, en que me siento más que afortunado por tenerla como amiga. Hermione puede llegar a quemar mis nervios la mayoría de las veces, pero la verdad es que no sé qué haría sin ella, su guía, consejo y apoyo. Tanto para mí, como para Harry, es una persona más que fundamental en nuestras vidas.
Lo que no sé es si él la verá de la misma forma que yo, pero estoy seguro que la necesita hasta para dormir tranquilo. Y me alegro, porque en todo el mundo mágico, no ha habido jamás, una mujer que se preocupe y cuide tanto de Harry, como Hermione. Sólo espero que los temores de Hermione sólo sean eso, temores. Porque de no ser así…Malfoy comprobará que Hermione no es la única que sabe dar buenos puñetazos.
- ¡Expeliadmuz!- Mierda, no sirve. Y todo por culpa de mi problema con las palabras.- ¡Flipendo!. ¡Wingaddium Levioza!. ¡Melofodz!. ¡Polluz!.- Joder, no doy una. Maldición…y encima tengo que escuchar cómo se ríe a mi costa.
- ¡Idiota, no ves que por mucho que lo intentes no te sirve de nada!
- ¡Ezo me da igual. Encontadé la fodma de vencedte!
- ¿Y cómo vas a hacerlo si no puedes usar la magia con normalidad, eh?. Admítelo, Potter... Estás acabado.
Diciendo eso, usa la varita con un movimiento que no conozco y entonces una luz verde empieza a alumbrar la habitación donde estamos. De repente la luz me envuelve y me encierra en una columna de energía.
Ahora sí que estoy indefenso, no sé cómo mierda voy a quitarme esto si no puedo usar la varita porque se me ha caído al suelo. Tampoco puedo utilizar mi energía interna porque aunque me enfade, al ser pequeño, los efectos no tienen la misma potencia o intensidad como cuando soy adulto.
- Oh…vaya vaya vaya…- dice él con sorna.- El salvador del mundo mágico incapaz de hacerme daño. ¿Y ahora qué?
- No zé. Pedo cuando me libede te voy a haced mucha pupa aunte zea con moddizcoz.
- Ya te gustaría. ¡Crucio!
- ¡Ahhhhhhhh!
Hermione acaba de pararse en seco.
- ¿Qué te pasa?
- Harry.
- ¿Qué pasa con él?
- ¡Está sufriendo mucho!- Me dice agarrándome del cuello de la túnica.- ¡Tenemos que ayudarle Ron, y debemos hacerlo deprisa!
- ¡Pero si no sabemos dónde está, y el castillo es enorme!
- ¡Pues como no le encontremos pronto será demasiado tarde!
- Cálmate. Todo saldrá bien.
- ¡No es verdad, él está sufriendo, lo siento!
- ¡Eso es imposible. Cómo vas a sentir lo mismo que él!
- ¡No tengo ni idea, pero es verdad. Siento su dolor, su angustia y también su miedo. No sé cómo ni por qué, sólo sé que está pasándolo fatal!
- ¿Puedes sentir dónde está?
- ¡No, sólo siento dolor, mucho dolor!
- Concéntrate Hermione, piensa en él. Intenta averiguar dónde está. Quizás recibas alguna imagen que nos sirva de ayuda.
- Lo intentaré.
- ¡Sí, grita, Potter. Grita todo lo que quieras. Es lo único que podrás hacer¡CRUCIO EXTREMUN!
- ¡BASTA, YA BASTA!- exclama Hermione cayendo de rodillas al suelo y liberando miles de lágrimas.- ¡NO PUEDE DEFENDERSE, ESO NO ES JUSTO!
- Entonces era cierto.- añado más para mí que para ella.- Tú tenías razón.- Le digo elevando más el tono de voz para que me escuche con claridad.- ¡Qué ves Hermione!
- ¡No lo sé!- contesta con los ojos cerrados- ¡Es una especie de habitación verde y amarilla!
- ¿Hay algo que te resulte familiar en el entorno?
- Malfoy y el símbolo de Slytherin en su túnica. Lo demás está borroso.
- Sé que existe una habitación así para las reuniones secretas de algunos Slytherin. Mi hermana salió con uno durante un tiempo y él se lo contó.
- Y dónde está eso.
- No sé, pero creo que se podía acceder a través de una estatua con forma de dragón.
- ¡Eso no facilita las cosas, el castillo tiene muchas!
- Ahora recuerdo más detalles. Ginny dijo que esta estatua en concreto, se encontraba al final de unas escaleras que llevaban a la Sala Común de Slytherin.
- Pues estamos a solo dos pasillos de ella. ¡Corramos Ron, así llegaremos antes!
Mientras él me sigue, sólo puedo pensar una cosa… "Aguanta Harry ."
- Hedmione.
- ¿Por qué la llamas?. ¿Es que crees que vendrá?.
- No ez te lo tea. Lo zé.
- Qué iluso. Ninguno de tus amigos conoce la existencia de este lugar.
Es un secreto que sólo comparten los mejores Slytherin y vosotros no sois precisamente de mi casa. Además…¿por qué iban a venir?.
Seguramente estarán en clase.Tu querida mejor amiga sangre sucia hará lo de siempre, demostrar a todos su superioridad. Y tu amigo pelirrojo cualquier cosa menos atender. No sé cómo habéis podido aprobar todos los cursos. Aunque claro, teniendo a una sabelotodo petulante como ella a vuestro lado es normal que os sirviese de ayuda.
- ¡Cállate, y no hablez azí de ella!
- Ya deberías estar acostumbrado, si te molesta tanto quizás sea porque existe una razón más poderosa que la simple amistad. Comprobémoslo…
No sé qué está haciendo, pero siento presión en mi cabeza. Un poco después él se retira. Y puedo escuchar cómo se ríe de forma burlona.
- Así que se trata de eso…¿eh?. "Hady tiede a Hedmione". No sé por qué no me extraña. Sólo alguien como tú podría enamorarse de una mujer rara como ella.
- ¡Ella no ez dada. Tú zí. Ni tu azpecto ez nodmal. Tienez loz ojoz gizez y la piel máz pálida que un muedto y también edez malo y feo!
- ¿Es que no se te ocurre algo mejor para insultarme o quizás tu cerebro se ha vuelto igual de infantil que tu apariencia?
- ¡Yo zoy gande!
- ¿Y por qué no puedes liberarte?. El adulto Potter lo haría.
- Zólo dame tiempo y vedáz lo que ez bueno.
- Tiempo hemos perdido mucho ya. Acabemos con esto. Pide un deseo, Potter. Porque ése será tu último pensamiento coherente.
- ¡La veo, Ron, veo la estatua!
- ¡Yo también. La contraseña es "Salazar"!
- ¿El fundador de la casa Slytherin?. ¡Demasiado sencillo!
- ¡Qué más da, dila de una vez!
- ¡SALAZAR!
- Avada…
- ¡DE ESO NADA, MALFOY. INMOVILUS!
Su cuerpo cayó con un golpe seco, igual que el de Harry. Pues la energía extraña que le mantenía atado a la pared, desapareció en el instante en que dejamos a Draco inmóvil.
- ¡Ocúpate de él, Ron. Quítale de mi vista antes de que le mate de la misma manera que hice con sus padres!
- ¿Qué quieres que haga con él?. Porque yo también tengo ganas de quitarle de en medio.
- ¡No podemos matarle a sangre fría. Tú sólo llévalo ante Dumbledore y luego me cuentas lo que hizo!
- ¡Ten por seguro que lo haré. Llévate a Harry a la enfermería y asegúrate de que está bien. Avísame cuando lo sepas!
Entonces se acercó hasta a mí y me dio un beso en la mejilla diciéndome con los ojos brillantes de emoción…
- Gracias.
Yo no pude más que sonreír. Era el gracias más bonito y sincero que había escuchado de ella en todos los años que llevábamos de amistad.
- Mejor gracias a ti, Hermione. Tú fuiste la única que diste con la clave, como siempre.
- Te equivocas. Yo supe lo que ocurría pero sólo tú sabías la contraseña para poder entrar aquí y salvarle. Así que el mérito es todo tuyo.
- De acuerdo. Y ahora llévatelo de aquí. Creo que está inconsciente además de herido.
- ¿Herido?- cuestiona con alarma. Me parece que no se ha fijado en los muchos golpes y cortes sangrantes que tiene Harry por todo el cuerpo.
- ¿Es que no lo ves?
- ¡No. Sólo sé que respira!
- Es extraño. Pero quizás sea por la ansiedad que tienes ahora. Cálmate, respira hondo y vuelve a mirarle. Entonces verás lo que yo.
Hermione obedece y cuando se fija en Harry otra vez, su primera reacción es dejar salir un pequeño grito y abrazarle fuerte contra su pecho. Como si quisiera protegerle de cualquier otro mal.
- Tranquila Hermione.- Le digo con voz suave.- Ya está a salvo, te tiene a ti.
Ella me mira con lágrimas en los ojos. Me da un beso en la cara y sale corriendo hacia el exterior.
Yo me quedo solo con Malfoy. Al estar inmovilizado no puede hacerme nada. Pero sé que escucha todo lo que hemos hablado y estoy seguro que también escuchará y sentirá los puñetazos que le voy a dar. Ya sé que no es muy honorable hacerlo sin que se defienda pero tampoco es honorable lo que ha hecho con Harry.
- Muy bien capullo. Te voy a hacer pagar todas las humillaciones que me has hecho durante siete años. A mí, mi familia, mi mejor amiga y por supuesto a Harry.
Sin añadir nada más, comienzo a cumplir lo que he dicho. No sé qué ocurrirá una vez que esté ante Dumbledore y le cuente lo sucedido. Sé que él deshechizará a Malfoy y le pedirá que cuente su versión. Si al final me expulsan, por lo menos me habrá quedado la satisfacción de haber descargado toda la ira que tenía contenida. Que no es nada pequeña.
- ¿Cómo está, señora Pomfrey?
- Ahora bien. Así que deje de llorar, señorita Granger. Respire hondo y cálmese. Si el señor Potter despierta no creo que le guste ver histérica a su mejor amiga.
- Lo siento. Es sólo que estoy muy preocupada.
- Puedo notarlo. Pero debe tranquilizarse. Le aseguro que su mejor amigo ya está a salvo y curado del todo.
- Pero sigue inconsciente…
- Normal, le he administrado una poción relajante. Lo más probable es que duerma durante algunas horas. Luego estará perfectamente.
- ¿Le quedarán cicatrices?
- Sólo en algunas zonas. La mayoría de los cortes eran superficiales.
- ¿Con qué se los hicieron?
- Con una daga muy fina. Una especialmente diseñada para las torturas lentas y dolorosas. Aunque no es lo único que usaron, porque también emplearon el Crucio Extremo, lo que me extraña es que haya podido soportarlo con el cuerpecito tan frágil que tiene ahora.
- Él lleva días diciéndome que a pesar de su apariencia por dentro sigue siendo grande.
- Y puede que sea verdad porque sólo una persona con una resistencia de adulto podría soportar lo que él ha sufrido hace poco. Créame, señorita Granger, el señor Potter es alguien muy especial.
- Ya lo sé.
- Aunque quizás, el único que no lo sabe es él.
- Sí señora, lo sabe. Su problema es que no se lo cree. Nunca se ha creído un gran mago por mucho que los demás se lo hayan dicho.
- Eso es sólo una muestra de lo modesto que es.
- ¿Puedo pedirle un favor?
- Por supuesto. ¿En qué puedo ayudarla, querida?
- Permítame llevar a Harry a mi habitación. Ya sé que no es lo habitual pero creo que si despierta allí, se sentirá más a gusto que si lo hace aquí.
- Tiene razón, no es lo habitual. Pero sé de sobras que usted siempre ha cuidado muy bien de él, Hermione. Así que le doy mi permiso para llevárselo. Eso sí…si por cualquier motivo se queja de que no se encuentra bien…tráigamelo enseguida.
- Eso no hace falta que me lo pida, señora Pomfrey.
- Ya puede llevárselo.
- Gracias.
Es la primera vez que una alumna me da un abrazo y un beso en la mejilla. Aunque no me extraña nada que haya sido ella precisamente quien lo haya hecho. Si hay algo que distingue a Hermione Granger, además de su sabiduría y constancia en el estudio, es lo tierna que puede ser cuando quiere y estoy más que segura, que cuando el señor Potter despierte, además de preguntas sobre cómo se siente, recibirá un montón de esa ternura.
Continuará.
Nota de la autora:
Sólo os queda el séptimo, gente. Os aviso que ya lo tengo escrito y terminado. Lo único malo del asunto es que no sé cuándo lo subiré porque todo depende de si queréis epílogo o no. Si me decís que no, puedo subirlo a más tardar la semana que viene. Pero si me decís que sí, esperaré a tener hecho el epílogo y así subo las dos cosas a la vez para que no tengáis que esperar a leer el final definitivo.
Respecto a las oposiciones…el primer exámen me salió genial, pero el segundo y último aún no sé cuándo me toca. Yo creo que a partir del primer miércoles o jueves de julio. Por eso entre otras cosas os dije en el cap anterior que seguramente publicaría el cap sexto en julio. Pero al final he tenido tiempo libre para escribir y publicarlo. De todos modos esta historia es bastante ligera así que los caps prácticamente salen solos.
Cambiando de tema, el hecho de que Malfoy saliese aquí no ha sido casualidad. Desde un principio decidí que lo metería en este cap y no antes porque prefería dar prioridad a la convivencia entre mini Harry y Hermione adulta para que vierais cómo iba evolucionando su relación, ya que después de todo, los protagonistas son ellos.
En realidad no necesito meter otros personajes para crear un fic de Harry y Hermione, ahora que si los meto, es porque tengo mis motivos y no por "amor al arte". Y si quiero complicarme la vida, me implico en los berenjenales más raritos. Y si no que se lo digan a las personas que siguieron en su día "Una Hermione para Recordar". En fin, que como dice el dicho…"cada cosa tiene su manual" y en lo que respecta a este fic en concreto, el manual es bastante sencillo. Porque no es un fic para pensar o adivinar cosas sino para pasar un buen rato delante del pc. Ahí queda eso. RAkAoMi. ;-)
