Nota de la autora: Miércoles 11 de julio de 2007.
Por votación mayoritaria tras el capítulo seis, el fic tendrá epílogo. Espero que tanto el cap siete como el epílogo os gusten.
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene una escena no apta para menores que deja entender perfectamente todo lo que harán los protagonistas.
Si hay personas a las que este tipo de contenidos no le agrada o no debe leerlo por motivos ajenos a mi conocimiento, no es problema mío. Mi obligación es advertir dicha escena pero no puedo controlar quién la lee. Como dice el dicho…"El que avisa no es traidor" y tú ya estás avisado/a de lo que te vas a encontrar. Pero no os asustéis porque si fuese tan fuerte como más de uno puede pensar, el fic no estaría en la categoría T sino en la M. Y por cierto, no es verdad que estén prohibidos los lemons. Si lo estuvieran, los administradores habrían quitado la categoría M y el hecho es que sigue existiendo. Lo que sí está prohibido es subir un lemon en una categoría que no le corresponde. Ahora bien, la categoría T y M son la de los fics para público mayor de trece años (si mal no recuerdo) por lo tanto sí podemos meter una escena íntima en dichas categorías.
A las demás personas que no tienen en cuenta este tipo de cosas…sólo decirles que disfruten con la lectura y que se preparen porque va a subir mucho la temperatura.
Y qué queréis que os diga salvo…es lo mínimo que se merecen. Un beso enorme para todos y todas. Os quiero mucho. RAkAoMi. ;-)
Cap. 7. " Te quiero".
Cuando llego a mi habitación, lo primero que hago es asegurar la puerta con un hechizo protector. No quiero que nadie ajeno a nosotros entre sin permiso.
Tras destapar la cama, dejo a Harry bocarriba. Sigue durmiendo, y yo no puedo evitar mirarle con preocupación.
Ya sé que Madame Pomfrey dijo que estaba curado pero una parte de mí aún piensa que eso no es del todo cierto. Es que estaba tan mal cuando le encontramos…que me resulta difícil creer que todo se esfumase con unos pocos hechizos sanadores y pociones curativas. Supongo que sólo saldré de dudas cuando él abra los ojos y me diga cómo se siente.
Mientras espero que despierte me tumbo a su lado. Colocándole un poco más abajo de mi cuello. Acariciándole el pelo cierro los ojos y un poco después me quedo dormida. Aunque por poco tiempo, porque de repente, escucho su vocecita angustiada decir…
- Duele.
Supongo que estará reviviendo lo sucedido con Malfoy. Mi reacción sólo puede ser una, intentar calmarle como he hecho otras veces en que le vi sufriendo una de sus tantas pesadillas.
- Duele mucho…
- Shhh…tranquilo.
- Hedmione.
- Qué.
- Hedmione…Ella vendá. Zé te lo hadá.
- Harry…
- Ah…ahh…
- No llores cielo. Todo está bien. Él ya no puede hacerte daño…
A pesar de mis palabras, sigue llorando. Lo hace de una forma baja, pero más que audible para mí pues estoy muy cerca de él.
Me siento tan mal por él…aunque lo que más siento es ira contra Malfoy. Espero que Dumbledore le expulse, porque como le perdone y le de una segunda oportunidad de reformarse…bueno, supongo que por primera vez en siete cursos de colegio, voy a hacer algo que me provocará la expulsión inmediata.
Lo más suave que haré será darle la mayor paliza que haya podido recibir en su vida y no sólo emplearé la fuerza bruta, porque también pienso usar todos los hechizos agresores que he ido aprendiendo con el tiempo. Nadie puede reprochármelo, después de todo, sólo estoy defendiendo y protegiendo a la persona más querida que tengo. Alguien tan querido como para morir por él si fuese necesario.
- Hedmione…
- Shhh…
- Duele…
- Sshhhh…
Ahora yo también estoy llorando, no puedo evitar sufrir al verle. Por qué tiene que padecer incluso estando dormido. No es justo...
Su vida nunca ha sido fácil y mucho menos alegre. Al menos debería tener un sueño normal, pero no. Sigue llorando y sollozando mientras me llama una y otra vez.
Jamás pensé que me necesitase tanto, él no suele dar muestras de que me necesite, al menos para este tipo de cosas.
- Harry…- susurro intentando poner una voz cariñosa y dulce que transmita confianza.- Tranquilo cariño, tranquilo…- le digo acariciando su frente un poco.
- Hedmione…
- Cálmate. Ahora estás conmigo…
- Hedmione…
- Estoy aquí.
Quizás me ha oído, puede que alguna parte de su mente haya podido entender mis palabras porque él acaba de acurrucarse más en mí. Es como si fuese un pequeño niño asustado y buscase refugio en su mamá. Lo único que se me ocurre es abrazarle y desear, que su dolor cese pronto.
- Duérmete Harry.- Vuelvo a susurrarle.- Duerme tranquilo. Nada malo te sucederá mientras estés conmigo. Yo te protegeré siempre. Siempre…
Ya no llora, es como si se hubiese calmado de repente. O a lo mejor no es eso, puede que simplemente haya creído lo que le he dicho, porque una pequeña sonrisa ha aparecido en su cara. Puedo verla claramente y notar además que su cuerpecito se ha cobijado más en el mío.
- Hedmione…
- Qué cariño…
- Hady tiede a Hedmione.
- Hermione también quiere a Harry. Mucho, le quiere mucho.
Acaba de suspirar, supongo que eso es una señal de que ya está tranquilo. Así que yo también me relajaré, necesito dormir algo.
Puede que yo no esté tan cansada como él porque no he tenido que pelear, pero la tensión emocional que he pasado hace nada al verle sufriendo tanto me ha dejado sin energías.
Cierro los ojos mientras le acaricio el pelito negro. Sé que eso es bueno, mi madre solía hacerlo cuando yo era niña y soñaba cosas malas que me despertaban de repente o que me impedían volver a dormir. Ella usaba esa táctica para relajarme, y funcionaba, por eso la estoy empleando en Harry. Puedo decir que ha surtido efecto porque ahora sí que parece un verdadero angelito durmiente. Tras darle un beso en la cabeza, me duermo.
Abro los ojos para encontrarme refugiado en un cuerpo femenino. No necesito las gafas para saber a quién pertenece pues sólo una persona lleva días acostándome con ella.
Mi sonrisa se extiende cuando contemplo la cara dormida de Hermione. Está tan cerca de mí que puedo verla sin dificultad.
Recuerdo perfectamente lo ocurrido. Cómo se abrió la puerta de mi dormitorio para dejar paso a Malfoy.
Él me cogió por sorpresa, lanzándome una extraña energía azul que me dejó inconsciente. Cuando desperté estaba en el suelo y luego encerrado en una columna de luz verde. No podía hacer magia, ni luchar o salir de allí porque aquella extraña luz absorbía mi energía lentamente.
Recuerdo también cómo introdujo una mano en la luz y empezó a cortarme usando una extraña daga. Eran cortes minúsculos que dolían una barbaridad.
Luego me lanzó el Crucio y posteriormente el Crucio Extremo. Pensé que moriría, en mi vida había sentido tanto dolor. Pero ocurrió una cosa extraña, cuando peor lo estaba pasando escuché la voz de Hermione en mi cabeza diciéndome "Aguanta Harry". Entonces la llamé y Malfoy se burló de eso. Pero yo sabía que ella vendría. Siempre viene. Incluso cuando no pido su ayuda ella está ahí para prestármela.
No sé qué ocurrió luego, sólo recuerdo la imagen de Draco cayendo al suelo tras recibir el Inmovilus de Hermione. Yo me desmayé, y ahora estoy aquí. Con ella, en su cama. Y no puedo sentirme mejor ni más feliz que como me siento ahora.
Mientras escucho su tranquila respiración, acaricio su cara un poco. Tocando suavemente cada rasgo de ese rostro que para mí resulta bellísimo.
Aunque lo que más me gusta es su boca. Es tan y tan bonita…y sé los besos tan dulces y suaves que son capaces de dar. Porque ella ya me ha dado varios durante todo el tiempo que llevo encogido. Mayormente en el pelo, pero ayer me dio uno en los labios tras desearme buenas noches y me sentí tan querido…que una parte de mí se permitió pensar que quizás, siente lo mismo por mí que yo por ella.
Recuerdo que me prometió deshechizarme si ninguna otra chica del castillo lo conseguía. Aunque no voy a dejar que lo intenten. La única mujer de la que quiero escuchar una declaración de amor es Hermione Granger. Porque es la única a la que quiero de verdad.
Siento un cosquilleo agradable. Es como si me estuviesen acariciando el rostro. Abro los ojos y descubro que no es una sensación sino una realidad.
Mi sonrisa aparece cuando veo esos ojos verdes brillar con alegría al contemplarme.
- Hola.- Dice su vocecita tras abandonar la caricia.
- Hola.- Respondo con suavidad.- ¿Cómo te encuentras?.- Pregunto con preocupación.
- Muy bien. ¿Pod té eztoy atí?
- Quería que despertases en un sitio agradable. Y sé que mi habitación te gusta mucho.
- ¿Tú eztáz bien?
- Por supuesto. Él no me hizo daño, no le di la oportunidad de intentarlo. ¿Quieres decirme por qué estabas con Malfoy?
- Me zecueztó. Entó en mi habitación y me lanzó una luz azul que me dejó inconzciente. Cuando dezpedté eztaba en una habitación extaña y ademáz encedado en una enedgía vedde te no me dejaba haced nada. No podía uzad la magia ni tampoco mi enedgía intedna. Eda como zi cada vez me zintieze máz flojo y débil.
- Seguro que empleó algún tipo de magia oscura.
- De todaz fodmaz aunte no pudieze hacedle daño zí me peleé con él.
- ¿Y cuántas veces te he dicho que no hicieras locuras mientras estés encogido?
- Muchaz, pedo ezta vez no podía hacedte cazo. No tedía dejad te él te inzultada como lo hizo.
- ¿Qué?
- Te inzultó muy feo y a mí me dio mucha dabia…
- Harry…
- Ez zólo te no zopodto te te taten mal. Ademáz, le debía algunoz golpez al idiota eze.
Zi Don me hubieze vizto ze habdía deido mucho podte me enganché a una de zuz pieznaz y le moddí un montón de vecez. ¡También le di patadaz!. Fue máz guay…hazta te me agadó del cuello de la túnica y me zepadó de él encedándome en la luz vedde te te conté antez.
- Igualmente no debiste enfrentarte. Podría haberte matado…
- Le falta valod.
- No creas, cuando Ron y yo llegamos él estaba a punto de aplicarte el Avada Kedavra.
- No lo decueddo.
- Porque te habías desmayado.
- ¿Y dónde eztán ahoda Don y Malfoy?
- En el despacho de Dumbledore. ¿Quieres que vayamos con ellos y contemos nuestra versión?
- Pefiedo tedadme contigo zi a ti no te impodta.
- Por supuesto que no.
- Gaziaz Hedmione.
- De nada.
- Pod todo.
- ¿Perdona?
- Gaziaz pod todo lo te haz hecho pod mí dudante eztoz añoz. Pedo zobe todo tiedo dadte laz graziaz pod zalvadme antez.
- No podía permitir que te mataran.
- Cómo zupizte dónde eztaba. No lo zabía ni yo…
- Ron me ayudó bastante. Él conocía la estatua que daba acceso a la sala.
- Entoncez luego le dadé laz gaziaz. ¿Puedo peguntadte una coza?
- Sí.
- ¿Podté no eztabaz en mi habitación cuando zalí del baño?
- Porque McGonagall se presentó allí para que le explicara por qué no había ido a la guardia de las seis. Luego me llevó a su despacho y me echó un broncazo impresionante.
- ¿Te ha caztigado?
- Con 100 puntos menos para Gryffindor.
- Pod mi culpa…
- No es verdad. Yo me quedé a dormir contigo porque quise. Si me perdí la guardia fue solo culpa mía. Tú no tenías por qué saber a qué hora debía levantarme. Aunque la verdad es que no me arrepiento de haberme saltado la guardia. Estaba agustísimo en tu cama.
- Tu cama también ez muy cómoda. ¿Puedo tedadme máz tiempo?
- Todo lo que quieras.
Dice acariciándome el pelo. Yo sonrío y ella me devuelve la sonrisa.
- Hedmione…
- Qué.
- Te tiedo mucho…
- Yo a ti también. Creo que si no hubiese llegado a tiempo y él te hubiese matado…habría cometido una locura.
- ¿Pod ejemplo?
- Matarle sin esperar a que me atacase. Supongo que entonces la excusa de la defensa propia no me serviría.
- ¿Tú matadíaz a Malfoy pod defendedme?- pregunto con algo de asombro.
- Yo mataría a cualquiera que intentase atentar contra tu vida.
- ¿Pedo pod té?
- Porque eres muy importante para mí. Además, yo no sabría qué hacer sin ti…
- Al pincipio zufidíaz pod pedded un amigo pedo luego zeguidíaz con tu vida. No ez como zi el mundo ze dompieze zi yo no eztoy.
- El mío sí.
- ¿Eh?
- Si tú no estás, mi mundo no sólo se rompe sino que desaparece. Porque tú eres mi mundo, Harry.
- No logo entended…
- Sin ti nada tiene sentido para mí.
- ¿Pod té?
- ¿Acaso no es obvio?. Porque te quiero. Y no me refiero a un sentido amistoso sino a otro más profundo. Estoy hablando de amor, Harry, de verdadero amor. Uno que sólo sienten las personas que se enamoran profundamente de otra.
- Hedmione.
- Pero no te preocupes. No voy a intentar que me ames. Ni tampoco te echaré una poción amorosa en el zumo para hacer que me quieras…
- Hedmione…
- Esto que siento por ti no es de ahora, llevo mucho tiempo guardándolo en secreto y después de lo que te ha ocurrido hoy con Malfoy necesitaba que lo supieras. Por eso…
- Ezcúchame…
- Aunque no me correspondas…
- ¡Déjame hablad!
- No voy a dejar de amarte.
- ¡Te tiedez callad y peztadme atención!
- ¿Perdón?
- ¿Al fin me vaz a ezcuchad?. Puez oye ezto… eztáz etivocada.
- ¿Ah sí, por qué?
- Podte zí te codezpondo, dezde hace tiempo.
- Entonces no te importará que haga esto.
Ella me está besando en los labios y yo siento como si un coro de angelitos tocasen su lira en mis oídos.
Pero ellos no van a impedir que disfrute este momento y puedo decir que me lo estoy pasando mejor que todas las veces en que jugábamos juntos o cuando me mimaba un poco. Ahora no es que me mime sino que me está demostrando un amor inmenso por medio de los besos que me está dando.
Le estoy besando, y sé lo que parecería a los ojos de cualquiera, malo y todo eso porque él es un niño en apariencia.
Pero en mi interior he sabido siempre que él tenía razón cuando me decía que por dentro era grande. Y es verdad que lo es, sobre todo por la forma en que me está besando. Sí, Harry me está besando y puedo asegurar que con las mismas ganas y entusiasmo que yo estoy poniendo.
Merlín y toda su magia…qué mujer más extraordinaria. Hasta en los besos es una fuera de serie. Aunque eso no es algo que me asombre.
Ella siempre ha sido más que buena en todo lo que hace. Y me está haciendo sentir unas cosas que…por dentro de mi cuerpo tengo todos los bichos del planeta.
Qué calor tengo. Necesito quitarme todo, pero si lo hago es posible que Harry se quede estático del susto. ¿O quizás no?. Me encantaría saber si me desea tanto como yo a él.
Mierda, ella se ha separado de mí. ¿Habré hecho algo mal?
Necesito aire, así que me retiro. Harry me mira con expresión insegura. Sé lo que estará pasando ahora por su cabeza.
- No es por ti, es que necesitaba respirar.
Su cara vuelve a estar relajada. Con una voz algo insegura me pregunta…
- ¿De veddad me tiedez azí, peteñito y todo?
- ¿Acaso no te lo he demostrado ya?
- Zí pedo…me pegunto té ocudidá máz adelante.
- Bueno…soy consciente de que no podremos tener una relación tan normal como si fueses grande, pero eso no me importa. Yo te quiero por lo que representas por dentro y no por la apariencia que tengas por fuera. Aunque debo reconocer que es una apariencia adorable.
Ella me está dando besitos en la cara y yo no puedo evitar reírme porque sus labios me hacen cosquillas.
Me apetece un montón jugar con ella, así que la empujo hasta que la dejo bocabajo y entonces me subo a su espalda.
- ¿Qué pretendes?.- Escucho que me pregunta en tono divertido.
- Hacedte llodad de diza.
Dicho y hecho, en pocos segundos, me levanta la camisa del pijama y se pone a hacerme un montón de cosquillas. Yo no puedo evitar reírme con ganas. Sobre todo cuando se tumba en mi espalda y empieza a mordisquearme el cuello y los hombros mientras me dice…
- Zoy un tibudón muy malo malo malo. Y te voy a modded mucho mucho mucho…
Ay Dios…qué bien me lo estoy pasando. Hermione se está riendo tanto que hasta se ha puesto roja y de sus ojos marrones caen lágrimas, pero yo sé que eso es bueno.
Mi tortura mordedora dura hasta el momento en que se gira, hace que me caiga en la cama y la veo incorporarse hasta quedar bocabajo por encima de mí.
Tiene los brazos apoyados en la cama a ambos lados de mi cuerpo, sus piernas están dobladas y apoyadas en el colchón. Está a "cuatro patas" y me está mirando de una forma que no sé si pensar en algo bueno o malo. Pero contando con la sonrisa que acaba de asomar en su boca, estoy seguro de que me lo voy a pasar bomba.
- Té.- Le pregunto en el tono más inocente que puedo disimular.
- Hora de vengarme. ¡ Te vas a enterar de lo que es bueno!
- ¡Tietaaa!
Le grito cuando me levanta la camisita y empieza a hacerme un montón de cosquillas y "pedorretas" en la barriga. A pesar de mi petición, ella no se detiene y yo estoy tan rojo como ella terminó y llorando de risa también. Es que es tan guay todo lo que está haciéndome…
En mi vida me había divertido tanto, bueno sí, en el baño con todos aquellos piratillas que cobraron vida gracias a Hermione.
Cuando le veo con los ojitos verdes brillantes por culpa de las lágrimas provocadas por el ataque de risa que ha sufrido gracias a mí, llego a la conclusión que ha tenido suficiente y le dejo tranquilo.
Me coloco a su lado, tal y como estábamos cuando él estaba dormido, entonces le miro. Simplemente hago eso, mirarle. Es que me encanta mirarle.
Tanto su aspecto pequeño como el adulto me fascinan, aunque de distinta forma. Pero de pequeño está tan y tan lindo… que una parte de mí se niega a deshechizarle para que vuelva a ser grande. Pero por otro lado sí que quiero tener una relación normal con él y su forma adulta, con todas las cosas que eso implica, como el matrimonio y por supuesto el sexo.
No es que quiera romper el efecto de la poción para acostarme con él es sólo que no me veo haciendo el amor con él tal y como está ahora.
Eso sí que me resultaría extraño por muy enamorada que esté. Que lo estoy muchísimo.
Además, quiero cumplir mi promesa. Recuerdo perfectamente que le prometí en el baño de Myrtle la llorona, que si ninguna otra chica del castillo lo conseguía, yo sería quien le declararía mi amor. Y puedo decir que lo haré sinceramente, porque con Harry siempre soy muy sincera en todo lo que le digo.
Así que…tras acariciarle un poco la frente, pronuncio con mucho cariño y toda la dulzura que soy capaz de sacar…
- Te quiero Harry.
Entonces le doy un beso en los labios y noto cómo él me lo devuelve, añadiendo…
- Yo también te tiedo. Y me da igual zed enano. Zi tú me aceptaz azí lo demáz no me impodta.
Hermione me abraza y yo suspiro de complacencia. Me encuentro refugiado bajo su cuello. Mis bracitos están tras sus hombros y mi carita se encuentra apoyada en su corazón.
Puedo escuchar cómo late tranquilamente y eso hace que sonría sin que ella lo vea.
Me siento muy feliz porque ella me quiere por ser yo mismo, y eso es algo que siempre he deseado. Encontrar amor real en alguien que no esperase nada de mí. Hermione entra en ese perfil y yo no puedo hacer otra cosa más que alegrarme por dentro y sentir que con ella he ganado los mundiales de Quidditch.
Es que es una mujer tan y tan especial…y lo mejor que tiene es que junto a ella siempre me siento seguro y a salvo. Porque sé que siempre estará a mi lado sin importar las circunstancias. Eso es algo que ella solita se ha encargado de demostrarme desde que nos hicimos amigos. Me pregunto qué más cosas me enseñará o aportará ahora que somos más que eso. ¿O no lo somos?
- Hedmione…
- ¿Sí?
- Tú y yo zomoz… ¿Té?
- Podemos ser amigos con derecho a roce o podemos ser pareja en toda regla.
- Pefiedo padeja. ¿Té ocudidá cuando acabemoz el colegio?
- Tradicionalmente, las parejas formadas en Hogwarts suelen casarse al terminar los estudios pero nosotros no tenemos por qué cumplir esa costumbre sino queremos.
- ¿Tú tiedez cumplidla?
- ¿Y tú?
- Dezponde tú pimedo.
- Sí que quiero, Harry. Quiero casarme contigo. El cuándo no es algo que me preocupa. Sólo quiero estar contigo…
- Y yo contigo.
- ¿Casado o soltero?
- Me da igual. Lo impodtante ez te zeguidemoz juntoz.
- Buena respuesta.
Ella vuelve a besarme, luego se aparta y me dice un "te quiero" con tanto cariño que me siento derretir por dentro. Yo le devuelvo el "te tiedo" y cuando la abrazo añadiendo "de veddad lo hago" ocurre.
Siento cómo mi cuerpo se agranda y mis ropitas se rompen saliendo disparadas a no sé dónde.
Sé que estoy desnudo, pero no me importa. Lo único que cuenta para mí ahora, es demostrarle a Hermione lo mucho que la amo. Por eso estoy besándola de una forma más íntima y pasional.
Cuando ella me abraza por la espalda, nota la ausencia de ropa. Entonces se separa y me mira de arriba abajo todo lo que le permite su postura, pues está debajo de mí.
Al ver cómo estoy, su primera reacción es gritar y decirme con algo de alarma…
- ¡Por todos los demonios, Harry, cúbrete!.- Y luego añade por lo bajo…- O no respondo de lo que te haré.
Él se está riendo a carcajadas mientras se separa de mí y se echa a un lado para cubrirse con la sábana.
¡Qué bueno está!. Por Dios que no es un hombre ni un adolescente…¡Es un monumento viviente!. Y ese monumento es mío y sólo mío.
De repente ella está sonriendo mucho y no entiendo por qué. Pensé que se habría asustado al ver un poco de mi desnudez, pero en los ojos de Hermione no hay miedo.
No sé muy bien lo que es pero puedo decir que me gusta. Aunque una duda ronda en mi cabeza. ¿Seguirá sintiendo lo mismo ahora que he vuelto a ser grande?
- Hermione…
- Qué.
- ¿Aún me quieres?
- Y tanto que sí.
- ¿De verdad?
- De la mejor que existe.
- Es un alivio saberlo.
- Vuelves a hablar bien.
- Eso también me alivia. Aunque lo mejor es que ahora podré vengarme de Malfoy sin que me deje K.O.
- Debería decirte que eso sólo te traerá problemas pero por una vez voy a dejar mi lado responsable y apoyarte en tu decisión siempre y cuando me dejes participar.
- ¿Por qué, si dijiste que no te hizo daño?
- Pero a ti sí. Puede que no recuerdes mucho de lo sucedido pero yo nunca olvidaré tu cuerpecito lleno de sangre.
- Entonces es verdad que serías capaz de vengarme.- Pronuncio con algo de asombro.
- ¿Te importa?
- Qué va. Tú siempre has sabido más magia que yo. Seguro que después, no volverá a tocarnos las narices.
- En eso estamos de acuerdo. Y dime…¿Hay algo más que quieras comentar o podemos hacer algo mejor que hablar de Malfoy?
- De qué quieres hablar.
- No quiero hablar.
- ¿Y qué quieres hacer?
- Si te lo digo…lo mismo te asustas.
- No será… ¿Hacer los deberes?
Ella se ríe al ver mi expresión, cuando se calma me responde…
- Y cómo podría pensar en eso cuando tengo al chico de mis sueños cubierto sólo por una sábana. La verdad es que todo lo que viene a mi cabeza no tiene nada que ver con el estudio pero sí mucho con las "cosas de mayores".
- ¿Cosas que implican besos íntimos y pasionales?
- Y quitarse la ropa también.
- ¿Para hacer un montón de cosas que nunca hemos hecho?
- Correcto.
- Entonces…admito que yo también pienso en eso desde hace días.
- ¿Días?
- Es que me gustas desde hace tiempo pero siendo pequeño me daba miedo decírtelo. Creí que me tomarías a broma.
- Hombre, habría sido raro pero de todos modos te habría creído. Tú no sueles mentirme.
- No puedo aunque lo intente.
- A mí me pasa lo mismo contigo.
- Y… ¿No te sientes incómoda?
- ¿De que me gustes o porque estás desnudo bajo la sábana?
- Lo segundo.
- ¿Cómo podría sentirme incómoda si me encanta lo poco que he visto?
- ¿ De verdad?
- Pues claro. No hay nada en tu aspecto que me disguste, Harry.
- ¿Ni el que no tenga músculos?
- Tú no necesitas tener los abdominales como una tabla de chocolate para que yo te encuentre atractivo.
- Pero a las chicas os gustan los chicos fuertes…
- Tú siempre has sido más que fuerte y valiente por dentro y eso es lo que cuenta para mí.
- Si me quito la sábana y me pongo encima tuya para besarte como antes… ¿Te gustará?
- Ya lo creo.
- Entonces lo haré pero primero… ¿Puedo pedirte una cosa?
- Lo que quieras.
- Quiero quitarte la ropa. ¿Me dejas?
Hermione sonríe y dice sí con la cabeza. Antes de yo intentarlo, me besa en los labios y tira de mí hasta colocarme encima de ella.
La sábana aún me cubre, pero sólo de espalda abajo.
La respiración de Hermione está igual de acelerada que la mía. Sobre todo porque la estoy acariciando por debajo de su ropa.
Ella se aparta de mí un poco y dice…
- Puedes desnudarme, Harry.
- No sé cómo hacerlo.- Admito con algo de vergüenza.
- Entonces te lo pondré fácil.- Añade mientras se quita la túnica, el jersey, la camisa y corbata, los zapatos y lo tira todo al suelo. Quedándose sólo con la falda y los calcetines.
- Esto…- Comienzo algo colorado.
- Qué.
- ¿Me ayudarás también a…
- Hacer el amor?.- termina la pregunta con una sonrisa cómplice. Es increíble lo bien que me conoce. A veces creo que me lee el pensamiento aunque sé que no es verdad.
- Es que no tengo ni idea de cómo se hace.- Sólo con ella podría ser tan sincero.
- Yo tampoco, pero he leído mucho sobre el tema.
No me asombra que lo haya hecho, a veces pienso que nació con un libro bajo el brazo.
- ¿Cuánto es mucho?
- Más de cinco libros diferentes.
- Ala…
- Bueno, es que tengo diecinueve años y hace tiempo que el sexo empezó a interesarme.
- Nunca me lo dijiste.
- Porque tú y yo no habíamos hablado de sexo hasta ahora.
- Es que nosotros no éramos pareja y tampoco sabía si tú querrías hablar de eso conmigo. Son cosas muy íntimas.
- Bastantes, pero tú sabes que siempre hemos podido hablar de cualquier cosa.
- Pues ahora sólo quiero saber cómo leches se quita esto.
- Sujetador, Harry, ése es su nombre.
- ¿Sujetador Harry?. No me digas que ahora las prendas interiores femeninas llevan mi nombre.
Ella se está riendo a carcajadas y echa la cara hacia atrás. Yo aprovecho para besarle el cuello. De repente deja de reírse y empieza a emitir unos ruiditos que me encantan.
Entonces siento cómo agarra una de mis manos y la coloca en el cierre del sujetador. Yo llevo la otra donde está su compañera y libero el cierre.
Hermione mueve los brazos para que la prenda pueda deslizarse por ellos y caer en la cama. Yo la tiro al suelo. No quiero que nada nos estorbe pero su falda, braguita y calcetines aún están en su cuerpo, aunque por poco tiempo porque pronto se lo quito todo y lo lanzo fuera de nuestro alcance.
Sé que ahora está completamente desnuda bajo mi cuerpo y puedo decir que me encanta sentir su piel contra la mía.
Empiezo a sentir algo extraño dentro de mí y también que una parte concreta está cobrando vida propia. Supongo que debería seguir besándola y acariciándola hasta que todo siguiese su curso pero no puedo evitar preguntarme cuándo debo utilizar esa parte.
Sólo quiero que ella disfrute tanto como yo pero no sé cómo debo hacerlo. Así que me separo un poco y le pregunto…
- ¿Qué tengo que hacer ahora?
- Unirte a mi cuerpo.- Responde en ese tono tan comprensivo que siempre usa cuando quiere explicarme algo.
- Eh…
- Sólo tienes que pegarte más a mí, Harry. Tal y como estás no te costará trabajo. Pero tienes que saber que me harás daño.
- ¿Por qué?
- Vas a introducir algo en otro algo que siempre ha estado cerrado y la única manera de abrirlo es ésa.
- Entiendo. ¿Pero es necesario que te duela?. Es que no quiero que sufras.
- Eso es inevitable. A todas las mujeres nos duele la primera vez, pero no es un dolor que dure eternamente. Luego pasa y en lugar de dolor se siente placer, mucho placer. Uno enorme que experimentaré gracias a ti.
- Si gracias a mí vas a disfrutar mucho, estoy dispuesto a unirme a ti cuando quieras.
- Ahora.
- ¿Seguro?
- Sí. Abrázate a mí todo lo que puedas. ¿De acuerdo?
- Procuraré no aplastarte.
- Para evitarlo he subido y doblado las piernas.
- También las has separado.
- Es necesario para que tu…pueda pasar a mi…
- Lo capto.
- No olvides que te quiero, y que hago esto por eso mismo, porque te quiero a ti y a nadie más que a ti.
- Yo también te quiero sólo a ti, Hermione.
- Abrázame.
Lo hago, y siento cómo me uno a su cuerpo. Ella se ha quejado un poco. Quiero retirarme para ver cómo está pero Hermione lo evita volviendo a besarme.
Noto que mueve las caderas y yo me pregunto qué debo hacer. Como si volviese a leerme el pensamiento susurra en mi oído que debo moverme de tal manera. Obedezco.
Puedo decir que ya sí sé lo que estoy haciendo y además añado que a ella le gusta mucho porque no puede dejar de emitir ruiditos complacientes que me estimulan lo bastante para continuar. Aunque lo mejor de todo es que cada cierto tiempo, deja de besarme para decirme "te quiero". Dios…cuánto la amo.
Lo amo, lo amo lo amo y lo reamo.
Lo amo por ser quién es y cómo es. Lo amo por todo lo que representa para mí, y sobre todo lo amo porque es el único chico de todos los que he conocido, al que considero especial.
Además, no sólo es un amigo estupendo sino un amante buenísimo.
Puede que él esté acariciándome sin saber bien lo que hace, puede que también me bese en ciertas zonas de mi cuerpo sin estar seguro de cómo reaccionaré, pero digo con sinceridad que todo lo que me está haciendo desde hace rato, me encanta.
Tanto placer debería ser imposible sentirlo, pero lo siento.
Siento mi cuerpo lleno de éxtasis, siento mi alma inundada de amor por él, y sobre todo siento que podría pasarme la eternidad haciendo esto y nunca me agotaría.
- Harry…¡Harry!
- Qué.
Escucho que me dice entre besos y otras cosas.
- Te amo…¡Te a, amo!
- Y yo a ti.
Quiero perderme en este mar de sensaciones. Quiero hacer el amor con ella cada vez que me lo pida o sea yo quien lo sugiera. Quiero estar con ella siempre y también quiero casarme y darle todos los hijos o hijas que desee tener.
- Sí…
- ¿Sí qué?- Me pregunta ella.
- ¡A todo!. Lo que quieras darme.
- ¿Aunque sea practicar sexo durante horas?
- ¡Sí!
- Entonces te tomo la palabra.
¡No puedo creerlo. Se ha vuelto más apasionado aún!
Le amo, le adoro. ¡Soy la mujer más afortunada del mundo!
Me siento como si me hubiese tocado el premio gordo de la lotería de Navidad. Harry es el premio.
La adoro, la amo. Quiero seguir amándola por siempre y si ese amor incluye sexo durante toda nuestra vida, mejor.
Qué mujer…¡qué gran mujer!. No sólo porque es una amante estupenda y tampoco porque desde hace rato me está volviendo loco de placer sino porque es la persona más buena, admirable y cariñosa que he conocido. Pero ahora conozco otra cosa de ella que me encanta. Su cuerpo.
Es como si fuese una adicción para mí. No puedo dejar de tocarlo, besarlo y acariciarlo. Incluso me he atrevido a saborearlo. Pero no diré dónde o cómo. Eso es un secreto.
¡Por Dios y todos sus ángeles!. ¿Desde cuándo sabe cómo y dónde tocar, besar y acariciar?. Harry…
- Eres increíble.
Escucho que me dice al oído antes de besarme otra vez.
Hermione me ha hecho rodar. Ahora soy yo quien está debajo.
Se ha incorporado hasta quedar sentada y se está moviendo mientras echa la cara hacia atrás.
Está tan sudada como yo, tiene el pelo húmedo y los ojos cerrados. Y puedo decir que no he visto algo tan sexy y sensual como la visión que me presenta ella ahora.
Quiero tenerla cerca, así que vuelvo a atraerla hacia mí hasta que la tengo tumbada encima.
Abrazo su espalda y cintura pegándola a mi cuerpo todo lo que puedo. Vuelvo a besarla y explorar su cuerpo con una de mis manos. Ella gime una y otra vez.
Yo grabo en mi memoria cada sonido y cada beso que aún me da.
- Te amo Hermione, mucho…
Tanto él como yo nos movemos más deprisa hasta que llega un momento en que ya no podemos más.
Siento algo caliente dentro de mí y sé que viene de Harry. Sé también que puede producirme un embarazo pero eso no me preocupa. En realidad me hará mucha ilusión.
Aún sin separarnos nos colocamos de lado mientras nos regalamos algunos besos en los labios.
Merlín, acabo de darme cuenta que no he usado nada para protegernos de un posible embarazo. Aunque la verdad es que no me importa. Más bien me hará mucha ilusión que sea ella quien tenga mi futura descendencia.
No me arrepiento de lo que hemos hecho y si después se queda embarazada mejor, así tendremos una excusa para casarnos cuanto antes.
- Cásate conmigo.- Escucho que me dice mientras sube y baja sus dedos por mi espalda.
- ¿Perdón?.- Es que no sé si he oído bien.
- Que te cases conmigo, Harry.
- ¿Por qué?
- Porque me quieres tanto como yo a ti y sobre todo…porque quiero despertar a tu lado por el resto de mi vida y sé que sólo será posible si nos casamos, ya que mis padres no me dejarán vivir contigo si seguimos solteros.
- ¿Tan tradicionales son?
- Sí. ¿Aceptas o no?
- ¿Casarme contigo?. Mil veces sí.
Ella me regala un beso suave antes de retirarse y decirme…
- Me has hecho muy feliz.
La beso de nuevo y cuando me aparto añado…
- Tú más a mí. ¿Cuándo quieres casarte?
- Decídelo tú.- Dice acariciándome el cuello. Yo me estremezco de gusto.
- Podría hacerlo hoy pero sé que querrás que tus padres estén presentes así que lo haremos cuando terminemos el cole. ¿Te parece bien?
- Perfecto.
Ella me da otro beso. Yo se lo devuelvo.
- Tengo que avisarte algo.
- Sobre qué.
- Puedo quedarme embarazada aunque haya sido la primera vez que lo hemos hecho.
- ¿Y?
- Aún nos faltan seis meses para terminar Hogwarts, pero eso no evitará que se note porque la barriga me crecería y se hincharía mucho.
- ¿Y qué?
- ¿Cómo que y qué, es que te daría igual que los demás, incluido el profesorado, se enterasen?
- ¿Acaso es asunto suyo?
- De los estudiantes no, pero a los profesores no les gustaría. Mucho menos si no somos un matrimonio en toda regla.
- ¿Y qué sugieres, ocultarlo con algún tipo de hechizo?
- No sé si existen hechizos para algo así pero nunca los utilizaría. Si lo ocultase sería como si me diese miedo que lo supieran y realmente me encantaría que notasen el embarazo porque estaría muy orgullosa de llevarlo. Es sólo que no quiero que nos expulsen por "comportamiento inapropiado". Por mucho que fuese un bebé hecho con amor, los profesores lo verían mal sólo por no estar casados.
- Entonces adelantaremos la boda y de esa manera no podrán echarnos en cara que no somos responsables.
- Buena idea.
- ¿Hay alguna forma de saber si lo estás?
- Hasta dentro de unos días no.
- ¿Me lo dirás cuando lo sepas?
- ¿Tanta ilusión te hace?
- Un montón enorme.
- Pensé que querrías esperar un tiempo antes de ser padre…
- El tiempo me importa un comino, lo que cuenta para mí es que serás tú quien los traerá al mundo.
- ¿Los?
- O "las" sin son niñas.
- ¿Son?
- Es que quiero más de uno…
- ¿Cuántos?
- ¿Qué tal tres?
- ¿Tres?
- ¿O prefieres diez?
- Ni soñarlo.- Dice moviendo la cabeza de forma negativa.- Si tenemos tantos nos llamarán conejos.
- ¿Por qué?
- Porque ellos siempre tienen muchas crías.
- Entonces lo dejaremos en cinco.
- Tres, como mucho.
- Trato hecho.- Finalizo dándole un beso profundo.
- Es un placer hacer negocios con usted, señor Potter.- Añade ella cuando me separo, rozándome ahí con sus dedos. Yo dejo escapar más de un gemido.
- Hermione…- pronuncio mientras desciende besándome por todas partes, incluso ahí. Y le está dedicando tanta atención que lo único que puedo decir es…- ¡Hermione!
Me encanta que él lo diga así.- Qué.- Cuestiono sin abandonar mis atenciones.
- Por Merlín… ¡No pares!
- No pensaba hacerlo.- Le digo antes de continuar un poco más para después colocarme encima y hacerle mío.
Oh Dios…¡Oh Dioss!. Qué mujer…¡Es única!
- Te amo. ¡Te amo!
- Yo también a ti, Harry.
- ¡De verdad lo hago!
- No lo dudo.
- Owww…Vas a…¡Acabar conmigo!
- ¿Prefieres que me detenga?
- ¡No!
Ella sonríe, me besa con ganas y la dejo hacer todo lo que quiera. Y me está haciendo tantas cosas que sólo puedo pensar en que yo tenía razón al creer que debía ser una mujer muy pasional porque es verdad que lo es pero además añado que también es atrevida y eso me encanta.
- Harry…- su voz es como un ronroneo.- ¡Harry!.- Ahora es como una súplica. Yo sé lo que quiere, y quiero dárselo.
Sitúo mis manos en su cintura y me muevo. Primero despacio, luego deprisa.
Hermione no deja de gemir y a mí me alucina escucharlo. Cuando me incorporo hasta sentarme delante de ella, la abrazo por la espalda pegándome a su cuerpo.
Sus manos están en mis omóplatos. Mi boca en sus hombros, nuca y cuello. Besándolo todo, incluso mordisqueándolo, y lo único que pronuncia ella es…
- ¡Oh Harryy!
Oh, Hermione, eres muchos sueños hechos realidad.
- Hermione…
- ¡Qué!
- Te quiero…
- ¡Yo más!
- No…te aseguro que no. Enseguida te lo demostraré.
¡Este Harry es impresionante!
No imaginé que pudiera…y supiera cómo…¡Pero sí que sabe!. Oh Dios…
- ¡mío!- Es todo lo que puedo pronunciar después de que él me tumbe boca arriba y empiece a usar la boca para algo mejor que besarme en los labios.- ¡Harry!
Dice mientras agarra con fuerza la sábana. Yo abandono sus senos y me tumbo encima de ella, practicando lo que aprendí hace horas.
Debo decir que con más ganas y velocidad que la primera vez, porque como ya sé de qué va…
Hermione no se mueve ayudándome como antes sino que me deja hacer todo lo que quiera. ¡Y quiero muchas cosas!. Aunque ya he hecho la mayoría pero aún me quedan algunas ideas picantes por practicar. ¿Y si yo…?. Je, je, je…
¡Virgen María y San José!. Él está…está…¿Cómo se ha atrevido?
- Sigue Harry…¡Sigue!
Por supuesto que voy a hacerlo. Si ella no se cortó cuando quiso probar mi…yo tampoco voy a echarme atrás ahora. Porque también quería saber lo que sentiría al hacerlo y puedo decir que tanto ella como yo lo estamos disfrutando muchísimo aunque de diferente forma. Ella porque siente un placer enorme y yo porque es una parte que me resulta muy excitante.
Un poco después vuelvo a tumbarme sobre ella y hacerla mía. Mis besos acallan un grito de placer que ella quería dejar salir al moverme con más intensidad y rapidez.
Noto que nuestros cuerpos se sacuden hasta quedarse quietos. Me siento exhausto, no tengo fuerzas ni para separarme. Así que me quedo como estoy, aún encima de Hermione, aunque no creo que a ella le moleste.
- Harry…- escucho que me dice con voz cansada pero cariñosa.
- Qué.
- Te quiero mucho. Hasta la luna y más allá.- Añade acariciándome el rostro. Yo agarro su mano y le doy un beso en la palma. Entonces la miro con amor y le pregunto…
- ¿Y las estrellas también?.- pronunciando lo mismo que aquella vez en que todavía era pequeño.
- Las estrellas también.- Responde de la misma manera que hizo entonces.
- Espero que eso no cambie.- Le digo a Hermione apoyando mi cara en uno de sus hombros.
Ella me mira, sonríe con dulzura, me abraza la cintura y enlaza sus piernas con las mías.
- Nunca cambiará, Harry. Te lo prometo.- Le aseguro besándole suavemente en los labios.
- No necesito promesas…sólo a ti.- Añade él besándome también con suavidad.
- A mí ya me tienes.- Le confieso rozando mi nariz con la suya.
- Te amo Hermione, de verdad.
- Me lo creo. Antes tú…bueno, lo has demostrado bastante.
- Me alegra que te gustara.
- ¿Gustarme?. Ese adjetivo se queda corto para todo lo que me hiciste sentir.
- Yo sólo te imité.
- No, qué va. Añadiste más cosas de las que yo hice pero puedo decir que no me importará que las repitas la próxima vez.
- ¿Próxima?
- ¿Acaso crees que no habrá más ocasiones o es que no quieres que las haya?
- ¿Cómo no voy a querer si me lo he pasado bomba?
- Yo también.
- Tú dijiste que experimentarías un gran placer gracias a mí pero no me dijiste que yo también lo sentiría con todo lo que me hiciste.
- La verdad es que me gustó escuchar todos aquellos ruiditos que dejaste salir. Llegué a sentirme especial, como si fuese la única persona en el mundo que pudiera hacerte disfrutar de esa manera.
- Es que lo eres, la única para mí.
- Gracias.
- De nada. Pero no pienses que eres la única que se sintió especial porque yo también. Recuerdo todos los sonidos que hiciste y las expresiones que pusiste. Aunque reconozco que lo que más me gustó no fue saber lo que te hice sentir sino notar un montón de sensaciones súper intensas cuando me probaste.
- Tú lo repetiste conmigo. No pensé que te atreverías.
- Eso mismo pensé yo cuando lo hiciste la primera vez. Entonces me dije…si ella es capaz yo también. Sólo quería que sintieras todo lo que yo sentí gracias a ti.
- Pues te lo agradezco, aunque también espero que esa vez no sea la única.
- ¿Eso quiere decir que podré hacerlo más veces?
- Cada vez que quieras.
- Entonces tú también, Hermione. Porque tanto yo mismo como mi cuerpo somos todos tuyos.
- Yo también soy tuya, Harry. Desde hoy toda tuya y de nadie más.
Él sonríe, luego me besa en los labios. Quizás no lo hace de forma apasionada, principalmente porque no le quedan fuerzas, pero eso a mí no me importa.
Me está transmitiendo mucho cariño y sobre todo ternura y eso también me gusta.
Mientras la beso cierra los ojos. Un poco después me acurruco en su pecho y ella usa una mano para tocarme el pelo. Algo que también hacía cuando yo estaba encogido.
Sonrío al pensar que ella ha cumplido otro de mis deseos. Que me mimase como lo hacía antes de que yo recuperase mi verdadera apariencia y tamaño.
Ahora siento su otra mano acariciar mi espalda desnuda. Es un tacto tan suave que me está dando sueño. Me rindo a él y lo último que pasa por mi cabeza es que soy el hombre más afortunado del mundo mágico y muggle. No sólo porque ya no tengo preocupaciones sino porque poseo el amor de una mujer que es mucho más que todo lo que soñé y deseé.
- Te amo Hermione.
Es lo último que escucho antes de dormirme abrazada a Harry sintiéndome más feliz que una perdiz.
Un suave cosquilleo me hace abrir los ojos y cuando lo hago, lo primero que veo son unos ojos verdes mirarme con mucha intensidad. Bajo la vista hacia donde está el cosquilleo y me doy cuenta que lo produce la mano de Harry, pues está acariciándome un brazo con la yema de sus dedos.
- Hey…- Dice tras darme un beso en los labios como saludo.- ¿Cómo te encuentras?
- Mejor imposible.- Paso mis manos tras sus omóplatos y abrazo su espalda desnuda haciendo que él se pegue más a mi cuerpo. Entonces empiezo a besarle con sensualidad, sé que eso le encanta.
- Si sigues por este camino…- Dice él antes de volver a besarme.- tendremos una tercera vez y entonces sí que puede que te quedes embarazada. ¿No dicen que a la tercera va la vencida?
- Sí…- añado acariciándole el trasero y provocándole más de un gemido. Me encanta escucharle gemir.
- Hermione…- Dice con sensualidad mientras me coloca de lado para poder acariciarme las zonas traseras de mi cuerpo.
- Qué.- Añado empezando a besar su cuello y usando una mano para subirla y bajarla por su ancha espalda.
- Te deseo…
- Yo a ti también.
Paso una pierna por detrás de su cintura y quedo literalmente pegada a su cuerpo.
- ¡Harry!
Pronuncia cuando me siente en su interior. No puedo evitarlo, en cuanto ella me acaricia o besa de alguna manera, mi cuerpo reacciona casi automáticamente. Es que Hermione me resulta irresistible. Pero lo que más me incita es escucharla gemir, o incluso susurrar mi nombre una y otra vez mientras la hago mía durante un buen rato. Por mí como si nos tiramos aquí el día entero. Si total no tengo ninguna prisa…
- ¡Harryy!
- Te quiero. ¡Te quiero Hermione!
- ¡Y yo a ti!.
Un rato después, la tengo refugiada en mi pecho. Está agotada, por mi culpa. Y yo me alegro interiormente lo que no está descrito.
Cómo me gusta saber que puedo volverla loca, tanto como para que termine temblando de forma incontrolada después de que alcance la gloria gracias a mis ocurrencias. Además, ella dijo que podría hacerlo cada vez que quisiera. ¿Verdad?. Y a mí siempre me ha gustado hacerle caso en todo lo que me decía. Mucho más en esto. Porque ahora que lo he probado con ella, la persona más importante y querida para mí, no creo que pueda vivir igual que antes de tenerlo.
Es que es una cosa tan íntima y especial…y lo siento tan fuerte e intenso que…si ella me dijese un día que ya no querría sexo conmigo…sería como si perdiese una parte de mí mismo porque cada una de las tres veces que lo hemos hecho…le he entregado todo de mí. Hasta la última fibra de mi ser. Sí, me he entregado al máximo a mi Hermione, porque sé que es mía y de nadie más. Igual que yo soy solamente suyo.
- Te amo Harry.
Escucho que me dice antes de besarme en los labios y soltar un suspiro de satisfacción tras devolverle los besos.
- Yo también a ti, Hermione. Y sé que durará para siempre.
- Lo mismo digo.- Ella me da otro beso antes de volver a refugiarse, pero ahora está bajo mi cuello.
- Deberíamos levantarnos.- Pronuncia acariciándome el pecho con delicadeza.- Debe de ser tardísimo.
- Sólo han pasado seis horas.- Digo tras mirar el reloj de su mesita de noche.
- ¿Te parece poco?- Cuestiona levantando la cabeza y mirándome con algo de alarma.- ¿Qué hora es?
- Las seis de la tarde. Dentro de dos horas cenaremos.
- No tengo nada de hambre.
- Ni yo. Estoy demasiado cansado para comer ahora. ¿Nos saltamos la cena?
- Si lo hacemos, tanto Ron como McGonagall se preocuparán. Ella es capaz de presentarse en mi habitación para ver si estoy bien o si he vuelto a quedarme dormida como me ocurrió ayer.
- Ayer no estabas aquí, estabas en mi cama.
- Y se puso furiosa al saberlo. Imagínate cómo reaccionaría si entrase aquí de repente y nos viese desnudos encima de la sábana.
- No creo que simplemente nos quitase 100 puntos.
- Para mí que los perderíamos todos, además de aguantar sus gritos, claro. Y te aseguro que no te gustaría escucharlos.
- ¿Tan horribles son?
- Pues sí.
- Yo pensé que eras la única con un genio tremendo…
- Al lado de ella soy un angelito…
- Si lo eres, eres mi angelito.
- Por supuesto. Y tú para mí siempre serás mi "Chiquitín" aunque hayas crecido otra vez.
- ¿Te arrepientes de haberme devuelto mi verdadero tamaño y apariencia?
- ¿Estás loco?. Por supuesto que no. Si no te hubiese devuelto a la normalidad no habríamos tenido sexo.
- A mí también me habría resultado raro acostarme contigo cuando me sacabas varias cabezas de altura. No sé cómo habría podido unirme a tu cuerpo.
- Demasiado extraño para imaginármelo ahora. Mmm…
- Qué.
- Nada, sólo estaba pensando en lo a gusto que me encuentro. Me encantaría no estar en el colegio para que no tuvieras que regresar a tu habitación…
- No tengo por qué regresar, Hermione.
- Sí que tienes. No puedes quedarte aquí eternamente. Una cosa es que desaparezcamos durante unas horas pero todo un día sería demasiado alarmante. Seguro que hasta el mismísimo Dumbledore vendría a ver si estamos bien y no creo que él llamase antes de entrar, lo más seguro es que accediera sin preguntar.
- ¿Tú crees?
- Por supuesto, él te quiere mucho y se preocupa toneladas por ti. Siempre has sido su niño mimado…
- No, yo soy tu niño mimado, tú eras la única que me mimaba…
- Ahora puedo hacerlo de otra manera…
Ella vuelve a besarme en los labios, yo la correspondo mientras abrazo su espalda con algo de fuerza sin llegar a hacerle daño.
- Hazme lo que quieras, Hermione.
Me mira con picardía y sonríe. Me tumba bocarriba, pasa sus manos tras mis hombros y se tumba encima, usando una pierna para acariciar otra mía. Quizás esa caricia no sea tan estimulante como otras que ya me ha hecho en las tres veces anteriores, pero igualmente me gusta. Hermione está siendo tierna y sensual a la vez. Eso me encanta.
Un rato después de regalarme un montón de caricias distintas, ella agarra una de mis manos y tira un poco de mí. Yo me incorporo hasta sentarme, ella vuelve a sonreír mientras se sienta delante de mí pasando sus piernas a cada lado de mi cintura.
Deja sus manos en mis omóplatos y tras decirme "te amo" se une a mi cuerpo.
Gemidos, es todo lo que soy capaz de emitir mientras ella me sigue besando en los labios a la vez que se mueve al mismo ritmo que yo. Cuando terminamos, lo único que puedo hacer, además de decirle cosas bonitas, es mirarla con los ojos empañados de emoción aunque también cansancio.
- Te lo juro Hermione, no he conocido jamás a ninguna chica como tú. Eres única.
- Gracias.
- ¿Sigues pensando que quieres casarte conmigo al terminar el colegio?
- Por supuesto.
- ¿Y por qué no adelantamos la boda?
- Porque no sé si estoy embarazada y acuérdate que acordamos adelantarla sólo en el caso de que me quedase.
- Pero yo quiero dormir contigo todas las noches…y tú sabes que los profesores no me dejarán a no ser que seamos un matrimonio…
- Tú no quieres sólo dormir…quieres hacer otras cosas…reconócelo.
- Culpable. ¿Tan malo es eso?
- No es malo, es muy normal. Yo también quiero que te quedes, Harry, pero no puede ser. De todos modos no tenemos por qué esperar a que se haga de noche para compartir un momento íntimo tan lindo como éste. La pasión puede surgir en cualquier lugar, después de todo, sólo depende de nosotros…
- Sí bueno…pero yo no me siento muy pasional en los terrenos del lago, o en la cabaña de Hagrid y mucho menos en el estadio de Quidditch o acompañándote en la Biblioteca.
Es sólo…que no me hago a la idea de volver al dormitorio masculino y dormirme sin tenerte cerca. Me has acostumbrado a estar contigo por las noches y ahora no quiero perderlo.
- Podemos hacer una cosa sin que se enteren los profesores.
- Dila.
- Tanto tú como yo podemos dormir juntos siempre y cuando uno de los dos abandone la habitación antes de que amanezca. Ahora bien, yo no pienso hacer el amor contigo mientras estemos en tu habitación, allí hay demasiados curiosos y por mucho que pudiésemos usar algún hechizo silenciador, nada les impediría abrir las cortinas al día siguiente para despertarte y encontrarnos dormidos como nuestras madres nos trajeron al mundo.
La verdad es que paso muy mucho de arriesgarme a que me vean desnuda. Tú eres el único que quiero que me vea y que tiene derecho a verme así. ¿Me entiendes?
- Perfectamente. Entonces decidido, desde hoy, me quedaré a dormir en tu habitación y procuraré marcharme antes de que amanezca.
- Y todo porque quieres sexo…
- Que no, que no es por eso. Es que me encanta estar contigo. Puede que ahora yo sea más alto que tú, pero igualmente me encanta acurrucarme en tu cuerpo. Siempre me has transmitido tanta seguridad y confianza cuando estoy cerca de ti…
- Harry…qué bonito…pocas veces me has dicho algo tan bonito como eso.
- Tú sí que eres bonita…
Acaricio su mejilla y ella sonríe con mucho cariño, mirándome con ternura. Yo siento que no puedo adorarla más de lo que ya lo hago.
- Te quiero Harry.- Escucho que me dice a punto de besarme en los labios.
- Te quiero Hermione.- La beso y volvemos a caer en la cama. Puedo decir que con ésta, ya llevamos cinco veces hoy. Y pienso llegar por lo menos a la sexta…
Es me encanta estar así con ella y hacer un montón de cosas y que me las haga ella a mí y… bueno, supongo que lo único que puedo decir es que el sexo, o lo que es lo mismo, hacer el amor…es la forma más bonita, sincera, pasional y hermosa de demostrarle amor a una mujer de la que estás enamorado y que ella también te lo muestre a ti. Puedo decir con total seguridad que Hermione me demuestra un amor inmenso cada vez que me ama físicamente.
Yo no sé si ella sentirá lo mismo en mi forma de amarla pero lo que sí sé es que se lo pasa bomba gracias a mis atenciones y eso también me encanta saberlo.
Tras la sexta, nos quedamos dormidos, hasta que suena la alarma de su despertador muggle y nos levantamos. Sin ganas, todo hay que decirlo, pero ella tiene razón, si tampoco nos presentamos en la cena tendremos aquí a medio profesorado y casi todos nuestros compañeros masculinos preguntándonos si estamos bien.
¿Sólo bien?. En la gloria diría yo, pero paso mucho de que me vean sin nada encima.
- Vamos Harry.- Dice la mujer de mis sueños mientras se viste con rapidez.- Si tardamos mucho Ron se comerá todo y yo no estoy dispuesta a ir de madrugada a las cocinas.
- ¿De madrugada?
- Es que esta noche tengo guardia en la Torre de Astronomía.
Una pícara sonrisa se dibuja en mi rostro, Hermione me da un suave coscorrón en la cabeza.
- Ni lo pienses, ya tendremos tiempo para eso.
- Pero si ese lugar lo usa todo el mundo para…
- Me da igual, yo haré mi guardia como es debido. Sola. ¿Está claro?
- Sí.
- ¡Vamos, sal de la cama. Llegaremos tarde!
- Si aún nos falta media hora…- añado viéndola corretear por el dormitorio buscando ropa limpia que ponerse. Entonces miro la sábana y descubro algo que me descoloca un poco.
- Hermione…
- ¿Sí?- pregunta poniéndose un jersey.
- Aquí hay algo rojo. Parece sangre.
- Es que lo es. Sangré la primera vez que me hiciste tuya. Pero no te preocupes por eso, no volverá a ocurrir. Ya te hablé hace horas del tema.
- No mencionaste que sangrarías, si llego a saberlo…
- No te habrías detenido. Sobre todo porque yo no te lo habría permitido. Eso que me ha ocurrido es sólo lo natural, no vayas a sentirte culpable. ¿De acuerdo?
- Bueno pero…igualmente no me gusta saber que fui yo quien te hirió.
- No fuiste tú, sino una parte concreta de tu cuerpo. Y te recuerdo que esa misma parte me hizo disfrutar muchísimo. Claro está que gracias a su dueño…
- ¿De verdad no me guardas algo de rencor por lo que te he hecho?
- ¿Y cómo iba a guardártelo, te digo otra vez lo bien que me lo he pasado gracias a ti?.
Además, no sólo me lo pasé bien, también me hiciste sentir como la mujer más querida, amada y deseada de todo el planeta. Así que…la conclusión es la siguiente, Señor Potter. Más que rencor, lo que te guardo es un sincero agradecimiento. Por eso voy a permitirte a partir de ahora, que pases conmigo todas las noches que quieras. Que vengas a verme cuando te de la gana, pero quiero que sepas una cosa…
- Cuál.
- Ven porque eso sea lo que quieres, no porque yo te haya dicho que vengas. ¿Comprendido?
- Absolutamente.
- Vale.- Pronuncia ya vestida del todo y acercándose a mí, que sigo sentado en la cama mirándola con cara de bobo. Es que es tan y tan bonita…
- Entonces levántate, vístete y sube al dormitorio masculino. Cámbiate de ropa, dúchate si quieres, yo lo haré en cuanto cene. Y luego…cuando hayas terminado tus cosas y contestado a las preguntas que seguramente te hará Ron en cuanto aparezcas…puedes reunirte conmigo en la Torre de Astronomía y hacerme compañía en la guardia para que no me aburra.
Pero ten clara una cosa, lo máximo que haremos será hablar porque no pienso arriesgarme a que venga McGonagall para ver cómo me está yendo y me encuentre haciendo de todo menos lo que es mi obligación como prefecta.
- De acuerdo, Hermione. Te acompañaré en la guardia y seré bueno. ¿Luego podré ser malo?
- Por supuesto, en la intimidad de nuestro dormitorio…podrás ser todo lo malo que quieras…
Ella me besa.
- Si sigues besándome no pienso dejarte marchar…- Pronuncio antes de volver a besarla, pero Hermione se retira justo antes de que yo lo haga.
- Entonces me voy.
- ¡Espera!
- ¿Qué?
- ¿Por qué has dicho "nuestro dormitorio"?. Esta habitación es sólo tuya.
- Ahora no. Si vas a pasar las noches aquí, es tan tuya como mía.
- Te quiero.
- Yo también a ti. Hasta la luna y más allá, y las estrellas también.
- Pues yo te quiero todo eso y hasta el universo, te quiero más allá de las galaxias sin descubrir.
- Hace unas horas me hiciste descubrir un montón de ellas aunque no estén en los mapas de astronomía…
- Ven aquí…
- ¡Harry!
- ¿Quémph?
- Tengo que irme…¡Owww!
Ahora puedo decir, que llevamos siete veces. Lógicamente no hemos ido a cenar, pero Hermione no se ha quejado. Más bien está encantada.
Se ha quedado conmigo hasta que han dado las doce de la noche, entonces se ha vestido y me ha dicho que me vería en la guardia.
Sólo que en vez de presentarme allí he ido a ver a Ron.
Gracias a que Hermione guardó una camiseta y unos pantalones de mi verdadero tamaño, he podido ponerme algo decente antes de llegar al dormitorio masculino.
Tal y como ella suponía, Ron me ha llenado a preguntas, sobre todo al verme de nuevo con mi verdadero aspecto y tamaño. Mis compañeros también me han preguntado, pero una pregunta ha sido la que más se ha repetido hasta que he decidido responderla.
- ¿Quién lo ha conseguido, Harry?
Sólo que en vez de decirlo yo, lo ha dicho Ron.
- Hermione. ¿Acaso no era obvio?. Sólo podía ser ella, ha sido la única que ha estado pendiente de él en todo momento…
- Sí pero eso lo ha hecho siempre y no sólo ahora.- Ha apuntado Neville.- Lo que me extraña es que le gustara Harry, nunca le vi signos de eso…
- Porque vives en otro mundo la mayoría de las veces.- Le ha dicho Seamus dándole un suave coscorrón en la cabeza.- Todo Hogwarts sabe que Hermione Granger está inundada de amor por nuestro héroe y salvador.- Ha dicho con exagerada voz teatral.- Es que nuestro Harry es tan…y tan…y tan…irresistible...
Entonces me ha mirado y moviendo las pestañas como lo haría una chica coqueta ha pronunciado con voz claramente femenina…
- ¡Oh Harry, estás tan bueno que suspiro nada más verte!
Cuando le he oído suspirar tanto yo como el resto de mis compañeros nos hemos partido de risa, y no es para menos, Seamus siempre ha sido muy chistoso y divertido.
- Pues nada, Harry…- Ha dicho Dean Thomas mirándome de forma divertida.- Espero que a partir de ahora, seáis felices y comáis perdices.
- No sé lo que nos deparará el futuro.- He dicho con seriedad.- Pero estoy seguro que si estamos juntos, todo irá bien.
- ¡Eso ha sido profundo!.- Ha comentado Ron.- ¡Sí que te ha dado fuerte con ella, tío!
- ¡Harry está enamorado, Harry está enamorado!- Canturrean Dean y Seamus mientras yo me dirijo al cuarto de baño para darme una ducha porque quiero oler bien para Hermione cuando ella vuelva de su guardia.
- ¿Vas a ducharte?- Me pregunta Neville.- ¿A medianoche?
- ¡Se va a acostar con ella, se va acostar con ella!- Siguen canturreando Dean y Seamus, yo estoy empezando a mosquearme.
- ¿En serio?.- Vuelve a preguntarme Neville.- ¿No es un poco pronto?
- Dejadme tranquilo.- Y sin añadir otra cosa, me he metido en el baño y he cerrado la puerta.
Cuando salgo todos están durmiendo, supongo que he tardado más de lo que pensé. Aunque me alegro de que ya no estén despiertos, me estaba cansando del cachondeo que tenían a mi costa.
Paso con cuidado de no pisar nada que haga ruido y me pongo el pijama. El único que me queda bien, me lo regaló Hermione la Navidad pasada. Los otros que tengo son heredados de Dudley así que imaginaros la pinta que tengo. En esos pijamas caben 4 Harrys, con eso lo digo todo.
Estoy pensando que en vez de ir andando a su habitación y arriesgarme a que me pille Filch o su gata, voy a entrar por una de las ventanas. Así será más seguro. Y después de haberme tirado unos cuantos días sin usar la escoba, la tentación es demasiado fuerte. Así que abro silenciosamente una de las ventanas de la habitación masculina y a pesar de que esté nevando, salgo volando al exterior.
Aprovecho para dar un paseo nocturno y cuando paso por la ventana de la Torre de Astronomía me quedo flotando fuera para poder mirar a Hermione.
Está allí con la misma expresión determinada que tiene cada vez que se mete en algo importante para ella.
No sé cuánto tiempo llevo observándola, sólo sé que me estoy helando, así que pongo rumbo a su habitación. Y mientras ella termina su obligación, yo enciendo el fuego y la espero frente a él.
A eso de la una ella abre la puerta. Yo estoy que me caigo de sueño, igual que ella, pues veo el cansancio bajo sus ojos marrones. Pero cansada y todo se acerca hasta mí, me da un beso en los labios más que bonito y entonces agarra mi mano mientras me incorporo y comienzo a caminar con ella hacia la cama.
Una vez que se ha puesto el pijama, nos metemos dentro y nos abrazamos.
Lo único que hacemos esa noche es dormir. ¿Y sabéis qué?. Eso también me resulta hermoso. No sólo porque pueda ser romántico sino porque incluso sin que ella haga nada, puedo notar lo mucho que me quiere. El cómo lo noto es un secreto que me reservo para mí. Lo único que tengo que decir es que ella me ama tanto como yo a ella y además, estoy completamente convencido de lo que dije en el dormitorio masculino hace una hora.
No sé lo que nos deparará el futuro pero estoy seguro que si estamos juntos, todo irá bien.
Continuará.
Nota de la autora:
¿Qué, aún estáis suspirando de gusto?. Jijijiijjii. Repito lo que dije en la primera nota de autora, es lo mínimo que se merecían.
La verdad es que escribiendo toda la parte sexual me entraron unos calores…juajuajuajua.
Quería que fuese de buen gusto y que quedase bonito sin perder la sensualidad y picardía de todo el asunto. Si lo conseguí o no, ya me lo diréis en los reviews.
Por cierto, este cap va especialmente dedicado a Sonia Granger Potter, potter5, meicosr, Tooru Hally Bell Potter, Daphne-Potter, Leonysse Weasley, chocolatito19, oo0sherlin0oo, Siara-Love, Sandrita Granger y muchas otras personas que son especiales para mí. Un beso muy fuerte para todas ellas.
¡Y ahora picad en el epílogo!. Quizás me ha quedado más cortito que otros caps pero quería hacerlo así. Besos. RAkAoMi. ;-)
