LOS ALUMNOS DE DUMSTRANG
Mientras, en un pequeño pueblecito de España, dos alumnas de Dumstrang, Lorena y Beatriz, paseaban por el bosque; Lorena trepaba por cada árbol que veía, como siempre y Beatriz la miraba mientras se reía de las caídas de ésta, cuando un búho real negro y una lechuza dorada irrumpieron en la tranquilidad del bosque con unas cartas en el pico. La lechuza entrego la suya a Beatriz y el búho a Lorena. Ésta al coger la carta se cayó de la rama a la que se había subido.
-¡Au, qué daño!-, dijo Lorena-gracias Capitán Jack.
-Me molesta mucho esa obsesión tuya por Piratas del Caribe, mira que llamar a tu búho Capitán Jack.
-Yo hago lo que me da la gana, ¡anda mira, no son las mismas cartas de los otros años.
-¿A ver?-, dijo Beatriz mientras intentaba arrancarle le carta del pico a su lechuza.
-Mira ¿ves, resulta que mi Capitán Jack es mucho más obediente que tu queridita Ceres.
-Vaya, gracias por tirarme la carta a la cabeza Ceres-, dijo Beatriz y, añadió al ver que las lechuzas se iban-¡adiós eh! Vamos a ver, la carta dice:
Querida alumna de Dumstrang y querida nieta, como supondrás soy Dumbledore, tengo que darte una mala noticia, tu colegio ha sido incendiado por unos mortífagos, así que ya no podrás volver. Ahora una buena noticia, te vienes a Hogwarts. Como ya me han hecho saber que tú elegirás Defensa Contra Las Artes Oscuras, te mando adjunto a esta carta una lista de los materiales que tienes que comprar. Dentro de una semana empiezan las clases, no llegues tarde al andén. Un saludo, Albus Dumbledore, director de bla bla bla, etc.-.
Lorena que había seguido la lectura en su carta, dijo:
-En la mía, pone exactamente lo mismo, excepto por lo de nieta.
-¡Qué bien conoceremos a Harry Potter!
-Pues a mí no me parece tan guay ir, seguro que mi padre le saca a mis pociones muchos más pegas que a cualquier otra; es lo malo de tener un padre-profe.
-Yo no creo eso, yo creo que te va a enchufar.
-Te olvidas de una cosa.
-¿Cuál?
-Que mi padre es Snape, el implacable Snape, el severo Snape, el…
-Vale, ya lo he pillado.
-Bueno vamos a comprar las cosas, venga dame la mano.
Sonó un chasquido y las dos desaparecieron.
-No deberías hacer estas cosas en público, aún no eres mayor de edad.
Se hallaban en el callejón Diagón. Después de comprarlo todo, volvieron a casa de Lorena y esperaron a que llegara el día del viaje.
El día llegó y las dos se aparecieron en el andén nueve y tres cuartos.
-Te he dicho mil veces que no hagas esto-, dijo Beatriz.
-¡Ya, ¿te crees que no me doy cuenta?
Montaron en el tren y entraron en una cabina vacía.
-¡Leches, mi baúl!
-¡No se te ocurra…-sonó un fuerte chasquido-…desaparecerte!
Al cabo de un segundo, Lorena estaba de vuelta con el baúl.
-Ya decía yo que se me olvidaba algo.
-Algún día te dejarás la cabeza y no te darás cuenta.
De repente, entró un chico rubio con una "P" de prefecto en la solapa, seguido de dos chicos muy fuertes y robustos. Las dos chicas se miraron con cara de: Adiós, nos han pillado.
-Perdón, ¿está ocupada?
-¡No, si te parece!-dijo Lorena.
-Anda pasad y no le hagáis caso, siempre tiene ese genio.-dijo Beatriz mientras Lorena la miraba con cara de odio.
- Ah, vale. ¿Vosotras sois de Dumstrang, no?-dijo el chico rubio.
-Sí, somos de Dumstrang.
-Éramos de Dumstrang-, apuntó Lorena.
-Tú me recuerdas a alguien.-dijo el chico.
-Sí hijo, sí; pronto lo entenderás. Por cierto me llamo Lorena y ella es Beatriz.
-Yo soy Malfoy, Draco Malfoy. ¿Lorena y Beatriz a secas?
-Si, a secas-, dijo Lorena mientras Beatriz se partía de risa.
- ¿Te parece gracioso mi nombre?
- No, me río de otra cosa-. Dijo Beatriz pensando en que el perro de su primo también se llamaba Draco.
Una vez allí, separaron a los alumnos de Hogwarts de los de Dumstrang, y a éstos los llevaron con los de primer curso en las barcas; así fue como Bea y Lorena conocieron a Hagrid. Él las miró de reojo como si ya las conociera, pero ellas no tenían ni idea de quién era. Hablaron un poco, pues iban en su misma barca.
Llegaron a Hogwarts, y al entrar por el portón les recibió una profesora con un gran moño. Era bastante mayor, y parecía muy severa, pero su presencia les tranquilizaba. Les hizo pasar al gran comedor, repleto de alumnos, donde se hallaba el Sombrero Seleccionador. Después de elegir a los de primer curso, pasaron a elegir a los de Dumstrang. La profesora que los había traído iba diciendo los nombres, y pronto les tocó a ellas.
-Lorena Snape.
- ¡Ostras!-, dijo todo el comedor mientras ésta se ponía el sombrero.
Ella miró de reojo a Malfoy y vio la cara de asombro que éste ponía. Justo cuando pensaba que quería ir a Griffindor, el sombrero gritó:
-SLITHERIN.
-¡Mierda!-, dijo Lorena. Lo dijo tan alto que los pocos que entendían el español, pues Lorena era bilingüe y lo dijo en ese idioma, actuaron cada uno de manera diferente; unos se reían, otros se asustaron y hasta Dumbledore esbozó una pequeña sonrisa.
Luego la profesora dijo:
-Beatriz Black-.Y al escuchar ese nombre Harry no se lo podía creer.
Y el sombrero la mandó a Griffindor.
-¡Mierda!-, repitió Lorena, mientras Beatriz no sabía si alegrarse o entristecerse y Dumbledore apenas aguantaba la risa.
Luego le tocó a un chaval que les había molestado durante muchos años.
-Wilson Turner.
-GRIFFINDOR-, dijo el sombrero.
-¡Mierda!-, dijo Beatriz. Dumbledore soltó una débil risa mientras Beatriz se ponía colorada.
Más tarde le tocó a un chico que les gustaba a las dos, y además eran muy amigos.
-Marc Mortensen.
-HUFFLEPUF.
-¡MIERDA!-, dijeron las dos a la vez, mientras Dumbledore y todos los que las habían entendido se mondaban de risa, menos Snape, claro está.
El resto de la tarde transcurrió sin más sucesos dignos de mención. Harry, Ron y Hermione subieron a la sala común y cuando llegaron al cuadro de la Señora Gorda se encontraron con Beatriz que les dijo:
-Perdonad, esta señora dice que hay una contraseña; ¿me podríais decir cuál es?
-Sí, claro-dijo Hermione-"escarabajos con escarapeles". ¿Es que en Dumstrang no teníais contraseñas?
-¡Que bah! Si ni siquiera teníamos distintas casas.
-Oye, ¿cómo es que te apellidas "Black"?-, preguntó Harry.
Y entraron dentro mientras Bea les contaba su parentesco con Sirius.
Draco Malfoy también se dirigió a su sala común con Crabbe y Goyle a sus espaldas. A la entrada de ésta se encontró con Lorena, que le dijo:
-Oye Draco, no puedo entrar, ¿es que hay una contraseña o algo así?
-Sí, la hay.
-¿Me la puedes decir?-preguntó al ver que éste se quedaba callado.
-"Lengua de serpiente". ¿Es que en Durmstrang no teníais contraseñas?
-¡Que bah! Si ni siquiera teníamos distintas casas.
-Ah. ¿Cómo es que tu padre es el profesor Snape? Debe de ser horrible que tu propio padre te de clases, ¿no?
-¡Ya ves!; pero en el fondo no es tan malo.
Y así hablando entraron en la sala y se fueron enamorando poco a poco…
