LA ORDEN DEL FÉNIX ENTRA EN ACCIÓN EN LAS CLASES.
Nada más entrar en clase todos se quedaron alucinados. Harry, Ron y Hermione ya conocían a la profesora, pero no se imaginaban que les fuera a dar clase. Lorena y Bea la conocían porque había ido muchas veces a sus casas.
-¡Tonks!- gritó Ron.
-Calla Ron- dijo Hermione. Le agarró por el brazo y se sentaron todos atrás.
Cuando llegaron todos los alumnos, Dumbledore les presentó a Tonks; ese día iba con el pelo blanco, recogido en un gran moño. Los ojos eran oscuros y su expresión severa; se tranquilizó cuando vio a los de la última fila. Incluso esbozó una pequeña sonrisa.
-Gracias profesor Dumbledore- , dijo guiñándole el ojo a Harry, mientras el director se iba.-Buenos días a todos, me llamo Tonks.
-Ya lo sabíamos- dijo Draco.
- 5 puntos menos para Slitherin.
-¡Joe Draco, podías callarte!-.dijo Lorena cabreada.
- A mi no me hables así, traidora.
-Ella no es una traidora, y tu sí, y sabes muy bien a qué me refiero Malfoy-. Se interpuso Bea. Al punto los tres a la vez sacaron la varita, y se atacaron mutuamente. Viendo lo que iba a suceder, Tonks, paró todos los hechizos y les hizo sentarse.
-Bueno, ¿por dónde iba? ¡Ah sí! Por ser el primer día, vamos a empezar por algo pequeñito. Un hechizo muy simple, se llama el entornus. Sirve para camuflarse con el entorno y para conseguir hacerlo hay que pensar en algo de alrededor en lo que quieras convertirte y decir entornus, como es obvio. A ver quién lo hace, mmmm… tú-. Dijo señalando a Neville. Éste con la cabeza gacha se fue al centro de la clase e hizo lo que la profesora le dijo. De repente toda la clase se empezó a partir de risa. En el lugar donde antes estuviera Neville, ahora había una rana de chocolate con su cabeza.
- ¡Niños callaos ya, y tu, ¿te crees que eso es algo de tu entorno?
-Lo siento profesora, tenía hambre, pero solo lo pensé un segundo-, contestó la rana.
-Eso es lo peligroso de este hechizo, penséis en lo que penséis, aunque solo sea un segundo, os convertís en ello. Así que tenéis que tener cuidado. Tenéis que saber también cómo deshacer el hechizo. ¿Alguien lo sabe?-, dijo Tonks.
- ¡Yo!-. Gritaron Lorena y Hermione a la vez, mientras todos incluso Hermione miraban a Lorena asombrados.
- Vaya, ahora resulta que tenemos dos listillas en la clase, como si no fuera suficiente con una.
- Calla Ron-, dijo Harry.
- Bueno Hermione, ¿qué tal si les damos ventaja a los de Slitherin?.
- Bueno…-, dijo Hermione refunfuñando.
- Que sepas, sangre sucia, que nosotros no necesitamos ninguna ventaja-, dijo Malfoy.
- Señor Malfoy, como vuelva a interrumpir mi clase, le mando al despacho del director. Dijo Tonks intentando aparentar que era una profesora severa.
-¡Toma ya!-. Dijo Lorena mientras Malfoy le echaba una mirada tan asesina que ningún otro la habría soportado.
- Adelante Lorena, dilo.
-Pues hay que invertir el orden de las letras de la palabra mientras piensas en tu verdadera forma-. Soltó Lorena con fluidez.
- Muy bien, diez puntos para Slitherin-, dijo Tonks mientras todos miraban con asombro a Lorena.
Lorena, era una chica a la que le gustaba mucho estudiar y, al igual que Hermione, había elegido más asignaturas de las que le daba tiempo a hacer en un día; su padre le había dado un giratiempo igual que el de Hermione. Se pasaron el resto de la clase practicando.
Era la hora de comer, y los cinco, marcharon a comer al gran comedor. Cuando llegaron se sentaron en la mesa y cuando Dumbledore hizo lo mismo, se inició el banquete. Harry, Ron y Hermione pensaron que para ser el primer día de curso, los elfos de la cocina se habían pasado. Lorena y Beatriz se quedaron alucinadas. En sus respectivas mesas había: un gran pollo asado con patatas fritas a los lados, ensaladas de todo tipo, bocadillos y sándwiches, todo tipo de pasta, pescados de toda clase y de postre, helados, batidos, todas las frutas que pudieran conocer mas algunas que no consiguieron identificar; Bea y Lorena las probaron todas. Ron le dijo a Bea que si no probaba el pollo y ella respondio que era vegetariana; Lorena en cambio se tragaba todo lo que alcanzaba a coger y lo que no, también.
Después, a los de Griffindor les tocaba clase de vuelo. Harry, Ron, Hermione y Bea se dirigieron hacia donde les esperaba la profesora Hooch. Ella les dijo lo mismo que a los de Slitherin, así que los que tenían escobas fueron a buscarlas. Harry sacó la varita y gritó Accio Saeta de Fuego y la escoba voló hacia él. Bea hizo otro tanto con su Saeta Platino. Bea al igual que Lorena lo hizo muy bien; y al igual que a Lorena la señora Hooch le pidió que hiciera las pruebas para el equipo de Griffindor.
Mientras los de Griffindor hacían Vuelo, los de Slitherin tenían Cuidado De Criaturas Mágicas. Hagrid les enseñó lo mismo que a los de Griffindor pero más bruscamente, aunque aprovechó para hablar con Lorena.
Después, las dos casas tenían Transformaciones. Lorena, se encontró con sus otros amigos en la puerta y entraron juntos. Bea prefirió ponerse atrás, y así lo hicieron.
Cuando se hubieron sentado todos, la profesora McGonagall les dio la bienvenida y un lápiz para que lo convirtieran en un unicornio adulto.
-Veamos, mmmm…hazlo tú, Longbottom.
-Jo, ¿por qué siempre yo?-. Y salió al centro de la clase.
-Bien Longbottom, apunta con tu varita al lápiz y di uniformios.
Neville así lo hizo. Al igual que en la clase de Defensa, todos los alumnos se partieron de risa. Neville sí había conseguido cambiar el lápiz; pero no era exactamente un unicornio, era una especie de cerdo con las alas y el cuerno propios de un unicornio volador. McGonagall, al verlo lo volvió a transformar en lápiz y le dijo a Hermione que lo intentara ella; pero sólo consiguió hacer un caballo adulto de color plata. Luego lo intentó Lorena y ella sí consiguió un unicornio plateado con su cuerno bien puesto y todo, pero era una cría que apenas sabía caminar aún. Beatriz quiso intentarlo y ella no sólo consiguió un perfecto unicornio hembra adulto, sino que además el suyo era volador. La raza de unicornio volador era casi inexistente; los pocos que quedaban ya habían perdido todo contacto con los humanos. Éstos a diferencia de los no voladores, tenían un cuerno no muy grande y unas alas inmensas, eran de un color dorado. El de Bea resplandecía en este color y sus alas extendidas abarcaban casi la totalidad del aula. La profesora quedó alucinada, Bea había conseguido hacer el hechizo perfecto.
El resto de la clase estuvieron practicando todos menos Bea, a la que no le hacia falta.
Ella estudiaba más o menos lo que Harry y Ron; excepto en Transformaciones. Éstas le encantaban y le salían a la perfección. Además Bea tenía un secreto que no conocía nadie; bueno, Lorena sí porque lo descubrió por sí sola y Beatriz tuvo que decírselo.
El resto de la semana pasó rápidamente. El sábado por la mañana, Lorena se despertó y al ir a desayunar se encontró con sus amigos. Lorena, intentando pasar inadvertida se sentó con ellos en la mesa de Griffindor, sabedora de que Dumbledore la estaba observando y deseando que éste no dijera nada. No lo dijo.
Desayunaron y se despidieron todos de Hermione porque ella no había elegido la optativa de Defensa para los éxtasis. Mientras bajaban por la ladera de la montaña en dirección al lago, Hermione los vio caminar; a la izquierda, Ron, el más alto de todos y con su cabello rojo ondeando a cada paso. A su lado, Lorena, Lore para los amigos, casi tan alta como él y con su larga mata de cabello rubio rizado que le llegaba a la cintura, recogido en una trenza. A la derecha de ésta, Harry; con su pelo corto, negro y alborotado y un poco más bajo que Ron, casi como Lorena. Y por último, a la derecha del todo, Bea, con su largo pelo liso y castaño recogido en un moño moderno y unos centímetros más baja que Harry, aunque pocos. Cuando se perdieron de vista, Hermione se dirigió en sentido opuesto.
Mientras bajaban, Bea empezó a hablar con Harry.
-Oye Harry, ¿sabes que Lore y yo estamos emparentadas?-; dijo para llamar su atención.
-¿ah, si, ¿y cómo es eso?-, parece que lo había conseguido.
-Pues, es que ella es la hija de la hermana de la prima de mi padre, o algo así; así que somos como primas-hermanas segundas.
-Vaya…-. Consiguió decir Harry.
Al final, llegaron hasta donde se juntaban el bosque y el lago y les esperaba la profesora.
