JÓVENES AURORES.
La "señorita Tonks", como habían quedado en llamarla algunos les dijo:
-Bien, ahora que estamos todos comenzaré diciéndoos que no quiero que os toméis esto como una clase normal. Aquí estáis por propia voluntad, y os voy a exigir más que en una clase normal, pero…-añadió al ver la cara de susto de algunos-… éstas van a ser muchísimo más amenas y entretenidas que las otras y por supuesto aprenderéis mucho más-. Las caras de susto se aliviaron un poco.
-En consecuencia quiero que sepáis que esto es de asistencia obligatoria y que aquí cada uno forjará lo que más adelante será su propio futuro. Ser auror no es fácil, pero con mi ayuda un poco de esfuerzo y magia, estoy segura de que todos lo conseguiréis-. Finalizó.
Todos los alumnos prorrumpieron en vítores y aplausos al discurso de su profesora.
-Bueno; empecemos. Como ya habréis observado, hay chicos y chicas de vuestro curso, de todas las casas. Poneos por grupos de cuatro y subdividíos en parejas: siempre que sea lucha individual, lucharéis contra la pareja y si es doble, con la pareja contra la otra de vuestro grupo, siempre será así. Elegid los grupos ahora-.
Los cuatro amigos se pusieron juntos y Lorena propuso que las parejas las sortearan. Como todos estuvieron de acuerdo, ella cogió cuatro briznas de hierba y sin que los demás lo vieran dijo que había pintado dos de azul y dos de rojo y así sabrían las parejas. Lo que los otros no sabían era que las había pintado todas azules; hizo que Harry cogiera primero y él sacó azul. Luego se lo dijo a Bea y ella también la sacó azul.
Lo hizo así porque sabía que a su amiga le gustaba Harry y quiso ponerles juntos; ella se quedó con Ron e hizo desaparecer la hierba antes de que ninguno se fijara en que eran todas iguales. En ese momento empezaron una clase que duraría tres largas y divertidas horas.
-Bueno, lo primero que quiero que hagáis es contarme cada uno por qué queréis ser aurores. Empezaremos por ti Beatriz Black.
-Bien, pues yo quiero ser auror porque siempre me gusta ayudar a la gente y qué mejor forma de hacerlo que librándome de los seguidores de Voldemort-, toda la clase dio un respingo-. Además Lorena estaba empeñada en serlo y no puedo dejarla sola.
-Vaya, muy interesante. Bueno ahora que tu grupo se presente y digan por qué quieren ellos.
-Vale, yo soy Harry Potter y quiero ser auror porque Voldemort…-volvieron a dar un respingo-… mató a mis padres y quiero vengarme.
-Así se habla Harry. Yo soy Ronald Wesley y Harry es mi mejor amigo; por eso quiero serlo yo también. Además mi madre está empeñada en que lo sea y no me dejaría hacer otra cosa.
-Yo soy Lorena Snape y hace algún tiempo tuve una mala experiencia con Voldemort…- todos se estremecieron-… y sus mortífagos y quiero vengarme; y qué mejor forma que ésta-.
Y así se fueron presentando todos. Después lucharon por parejas; fue algo difícil, porque al que le tocara un solo encantamiento estaba descalificado, pero se lo pasaron genial. Cuando les llegó el turno al grupo de Harry, éste descalificó a Ron y observó un rato cómo luchaban Lore y Bea y al cabo se fue a ayudar a ésta. Pero Lorena sabía muchos más encantamientos que los otros porque también tenía un secreto que sólo conocía Bea; desvió un hechizo de Harry hacia Bea y así la descalificó. Luego gritó entornus y desapareció.
- ¡Se ha convertido en aire!- aventuró Ron.
- No creo- dijo Tonks- nadie se ha aventurado a hacerlo; no se sabe si se podrá hablar cuando eres viento para destransformarse. No creo que lo haya hecho-.
Entonces se oyó el contrahechizo, pronunciado por una vocecilla queda y muy aguda y Lorena apareció detrás de Harry y lo descalificó con un rictusempra.
-¿una hormiga?- inquirió la profesora, a lo que Lorena inclinó la cabeza en señal de asentimiento.
-Muy ingenioso, diez puntos para Slitherin-.
Y la clase terminó cuando todos los grupos hubieron acabado. Como habían tardado un poco más de lo previsto, Hermione ya había acabado lo suyo y había bajado a verlos. Cuando terminaron, ella les dio a todos sus horarios pues ya se los habían hecho. Hasta ese momento habían sido los prefectos los que les habían dicho las clases que les tocaban.
- He coloreado más fuerte las clases que tenemos Slitherin y Griffindor juntos-.
- ¿Y para qué diablos tenemos que saber cuando estamos junto a los de Slitherin?- preguntó Ron.
- Ron,-, dijo Bea-, Lorena es de Slitherin-.
-Ah, es verdad, lo siento-, dijo mirando a Lorena-.
- No importa Ron, ¡je, je! A decir verdad no me gusta mucho la casa en la que estoy; ¿por qué me habrán puesto ahí si yo soy muy valiente? Me habría gustado más estar en Griffindor-.
-Será porque lo que más tienes desarrollado es la astucia y la inteligencia –contestó Hermione.
-Será –dijo Lore pensativa.
- Bueno venga. Vamos a ver a Hagrid-, dijo Harry. Y así lo hicieron.
Cuando llegaron ahí se encontraron a Hagrid con Fang en la parte de atrás de la cabaña, en el huerto de las calabazas.
-Hola chicos- los saludó alegremente- como veréis la profesora McGonagall me ha encargado que cuide de los preciosos unicornios que hicisteis y de tu caballo también, Hermione-.
Y así les enseñó cómo cuidarlos y les dijo que los había amaestrado para que la gente los pudiera montar, así ellos estuvieron probándolos. Lorena también aprendió a cuidar a su cría y se encariñó con ella tanto que hasta le puso un nombre; la llamó Deya, en recuerdo de su madre Deyanera, que había muerto a manos de Voldemort.
Cuando Harry montó se dio cuenta de que no era tan ligero como en su Saeta de Fuego, pero tampoco tan pesado como cuando montó a Buckbeak. El unicornio volador le dio una vuelta por encima del lago y de los terrenos, a petición de Hagrid y Harry divisó a Malfoy, con sus dos amigotes, atormentando a unas asustadas Ravenclaws de primer año. Descendió rápido y se lo dijo a sus amigos y todos salieron corriendo para ayudar a las desdichadas chicas.
Cuando llegaron y Malfoy les vio dijo:
-Vaya, vaya. ¡Mirad qué tenemos aquí!- y añadió burlonamente- la traidora y su pandilla de pardillos-.
-Si nosotros somos pardillos-, contestó Bea- tú y esos dos matones a tus espaldas sois moco de troll.
-Vaya, así que ahora tenemos otra defensora de sus amigos; solo que ésta no es sangre sucia ¿verdad, Granger?- dijo con sorna.
-Cállate Malfoy-, dijo Lorena- te lo advierto, o…
-O ¿qué?
-O te callo yo.
-Uy ¡qué miedo!
-¡Celators!-, gritaron Bea y Lorena a la vez. Beatriz había captado lo que su amiga había querido decir con lo de "o te callo yo" y se lo había hecho a Crabbe y a Goyle. Ahora los tres estaban con los labios pegados y ya salían huyendo hacia la enfermería.
-Gracias-. Dijo una de las chicas- me llamo Sion Chang, soy la hermana de Cho, creo que la conocéis.
