QUIDDITCH Y MÁS QUIDDITCH.

Harry Se quedó atónito cuando supo que Cho tenía una hermana; los demás también, pero a él fue al que más se le notó porque se puso colorado. Entonces Sion cuchicheó algo con sus amigas y éstas soltaron una risita; luego se fueron dejando a Harry más colorado aún que antes, si eso era posible, a opinión de Ron.

Esa tarde no hicieron demasiado. Después de comer, se fueron a la biblioteca a terminar sus deberes.

Al día siguiente, por la mañana, eran las pruebas de Quidditch de Slitherin y después las de Griffindor. Harry, Ron, Hermione y Bea acompañaron a Lore a hacer las pruebas, aun estando Malfoy ahí, porque ella se lo pidió. Además Bea quería ver cómo eran las pruebas porque supuso que las de ella serían iguales o, por lo menos, parecidas.

A Lorena le preguntaron de qué quería jugar, ella respondió que de guardiana, porque en su colegio lo era y no se le daba mal. Y tan bien que se le daba; los cazadores de Slitherin, por mucho que lo intentaron, no marcaron ni una sola vez. En seguida la dijeron que estaba admitida.

Justo después eran las de Griffindor y Lore se quedó con Harry, Ron y Hermione y Bea bajó al campo. Ella quería ser golpeadora y cuando demostró sus habilidades, Angelina, Katy y Alicia acabaron llenas de moratones, no consiguieron esquivar ni uno de los tiros de Beatriz. La admitieron enseguida.

Esa tarde tenían su primera visita a Hosmeade. Harry, Ron, Hermione, Lorena y Beatriz se abrigaron bien y salieron con el resto de los alumnos. Cuando llegaron al pueblo, se fueron directos a las Tres Escobas y mientras Ron y Hermione pedían cinco cervezas de mantequilla, los demás buscaron una mesa libre en aquel lugar abarrotado de gente. Después de un rato, se abrió la puerta y entraron dos figuras con el pelo rojo. Las dos fueron al mostrador simultáneamente, pidieron dos cervezas de mantequilla y acto seguido se dirigieron a la mesa donde se sentaban los compañeros. Fred y George se sentaron y apuraron sus cervezas antes de hablar.

-Hemos abierto una tienda de artículos de broma…- dijo George.

-… A las afueras de este mismo pueblo-. Terminó Fred.

-Es lo más-. Dijeron al unísono.

-¿Qué hacéis aquí? ¿No estabais en una misión para la Orden?-, las preguntas las formuló Ron.

-Ya hemos terminado…-dijo Fred.

-…nos dijeron que teníais una excursión…

-…y cerramos la tienda…

-…y vinimos a veros- terminó George.

-Pero no podemos estar aquí mucho tiempo…

-…se arruinaría el negocio- apuntó Fred.

- Así que adiós- dijeron a la vez.

Y acto seguido se marcharon pagando la cuenta.

-Es increíble que después de todo lo que ha pasado, la gente esté tan normal.

-Es lo que tienen que hacer, Harry-dijo Lorena- no hay que perder la calma porque se haya incendiado un colegio. Además, ya se han tomado medidas al respecto y por mucho que quiera, la gente no puede dejar sus quehaceres diarios. Aunque yo no creo que esas medidas sean suficientes.

- Yo tampoco- dijo Bea.

Salieron del local y Lorena y Ron se dirigieron a la tienda de los gemelos mientras los demás iban hacia Honey Duke´s.

Mientras Ron se decidía entre caramelos longuilinguos y una nueva invención de los hermanos, las gominolas dientes azules que no se iban en cuatro días; para gastarles una broma a los otros, Lorena se dedicó a hablar con Fred y George pues ella ya tenía su compra desde hace un rato.

-Pues la noticia de lo que le hicisteis a la "cara de sapo" como la llaman todos, pasó de boca en boca como un rayo. Me encantó.

-¿Tan famosos somos? –preguntó George.

-¡Pufff! Si te digo que cuando nos tuvimos que venir aquí las que se fueron a Beauxbatons nos dijeron que os pidiéramos autógrafos y se los mandáramos.

-¿Tanto? ¡Vaya! Sí que somos famosos. Podíamos habernos dedicado a inundar pasillos –propuso Fred y los tres se reían cuando llegó Ron, que se había decidido por las gominolas, para pagar. Cuando salieron de la tienda se encontraron con los otros que les habían comprado algunas chuches.

Esa noche hubo una discusión entre Lorena y Draco Malfoy.

-Pero ¿por qué te empeñas en oponerte a Nuestro Señor?

-¿Por qué te empeñas tú en que le siga?

-¡Lorena! ¡Tienes su marca, tu padre también y el padre de tu novio también!

-¿Y qué? Me he dado cuenta de lo que hace y no quiero seguirle más. ¿Por qué no te das cuente tú?

-Nuestro Señor no tendrá piedad con los que le traicionaron. Y yo no pienso hacerlo.

-Entonces me estás traicionando a mí.

-Si me estás proponiendo elegir entre tú y él… ten por seguro que le elijo a él.

-¿Sabes Malfoy? –Dijo ella después de un corto silencio- uno no se da cuenta de lo que tenía hasta que lo pierde; ya lo comprobarás-. Y dicho esto se fue a la cama con una amarga sonrisa en los labios. Y cuánta razón tenía. Para empezar, el chico tuvo que hacer él todos sus deberes a partir de entonces.