HOla gente! Aquí pongo más capítulos de vuestro fic preferido!jejeje;)
Gracias por los reviews, en especial a Isa Luna y hector.
Espero que os guste!
HALLOWEEN
Dos días después llegó la fiesta de Halloween y en el colegio se había preparado una velada especial. Todos bajaron al comedor con túnicas de gala y se fueron sentando a esperar a que Dumbledore diera su discurso.
Lorena, como ya había cogido el hábito, se sentó en la mesa de Griffindor con sus amigos. Llevaba una túnica morada, con cuello de pico, capucha y unos relojes de arena bordados en las mangas, el cuello, el embozo de la capucha y los bajos de la túnica; ésta estaba ceñida a la cintura con un cinturón también dorado; llevaba unas botas de punta redondeada, de terciopelo violeta y sin tacón. El pelo, lo llevaba suelto, retirado de la cara por una pinza en forma de mariposa, a juego con el traje.
-Vaya Ron, qué guapo vas hoy-. Dijo al llegar a la mesa; a lo que éste se puso colorado hasta las orejas. Resulta que entre todos sus amigos le habían comprado una preciosa túnica azul marino, con el cuello redondeado y bordados de plata en las mangas y en éste; también llevaba un cinturón, un poco más suelto que el de su amiga y hecho con cuerda de plata. Él llevaba unos zapatos negros de vestir.
Su amiga Bea iba con una túnica roja, ajustada, con cuello de pico. La adornaba con una cadena de oro al cuello con un león y un cinturón plateado bordado con perlas y abalorios. Y llevaba unos zapatos abiertos de tacón de aguja de un rojo brillante, con dos tiras atadas a los tobillos. Llevaba el pelo liso y suelto pero apartado de la cara por un intrincado peinado de trenzas.
Harry llevaba lo mismo de hacía dos años.
Y Hermione también la misma túnica que hacía dos años, que aún le servía y unos zapatos negros con un poco de tacón; esta vez, se había alisado el pelo y se lo había soltado.
Mientras Dumbledore daba su discurso, pocos fueron los que notaron que Bea salía a hurtadillas de la gran sala.
-Queridos alumnos –comenzó el profesor-, hoy es un día especial porque es el cumpleaños de nuestra querida amiga y profesora, la señorita Tonks. Así que entre el resto de profesores, algunos alumnos y yo hemos organizado una fiesta sorpresa para ella y para vosotros. Espero que la disfrutéis.
- Y ahora, sin más dilación –terminó la profesora McGonagall- ¡os presento a las brujas de Machbeth! Que, por cierto, tienen nueva cantante.
Y el Gran Comedor resonó con los aplausos de la gente. Entraron las Brujas de Machbeth. La cantante iba tapada por la capucha de una capa que llevaba cubriéndole todo, pero por debajo se veía el bajo de una túnica color rojo. Pocos fueron los que se fijaron en eso. Harry lo hizo y también se dio cuenta de que Lorena sonreía de una forma extraña, pícara, casi como si supiera quién estaba debajo de esa capucha; o sin el casi.
-¡Qué emoción¿Quién será? –preguntó Hermione ilusionada.
-Ya lo descubriréis –contestó Lorena feliz. Entonces Harry supo que su amiga sabía quién cantaba con esa voz tan deliciosa. Y sólo entonces se hizo la luz en su cerebro: Lorena la conocía, esa voz le sonaba, los bajos de la túnica le sonaban, y se dio cuenta de quién faltaba en la mesa de Griffindor…
-¡Madre mía! –dijo- pero si es…
-¡Calla Harry! –le interrumpió Lorena- dejemos que ellos se den cuenta por sí solos… o que perezcan en el intento –terminó divertida.
En ese momento y acompasando a un cambio de ritmo en la canción, Beatriz se dio a descubrir retirando la capucha. Todos los que la conocían dieron un brinco de asombro.
Las Brujas de Machbeth cantaron siete canciones y luego se fueron. Beatriz, a quien después de eso todo el mundo pedía autógrafos (excepto los de Slitherin, claro), se fue a la mesa con sus amigos.
A una señal de Dumbledore todos se levantaron, él hizo desaparecer las mesas y, en su lugar, apareció una pista de baile y empezó a sonar una marcha de baile. Dumbledore, con su habitual personalidad jovial, cogió de la mano a Tonks, que no paraba de reírse y ellos dieron comienzo al baile. A Hermione le pidió bailar un chico de otro curso que había conocido en sus éxtasis. Beatriz y Harry se miraron y, sin una palabra, los dos comprendieron lo que el otro quería; se sonrieron, se levantaron y empezaron a bailar.
Lorena se dio cuenta de que Ron les miraba todo el rato y le preguntó:
-¿Quieres bailar, Ron?
-Es que… -dijo éste poniéndose colorado- no se me da muy bien y…
-No te preocupes –interrumpió ella cogiéndole de la mano- yo te enseño.
Y así acabaron todos bailando.
Bea y Harry, cuando se cansaron de bailar, salieron a los alrededores del castillo, que habían sido decorados para la ocasión, dieron una vuelta alrededor del lago y se sentaron en un banco que no estaba ocupado.
-¿Sabes? –dijo Harry- nunca había visto una luna tan bonita.
-¿sabes que en griego la llamaban Selene?
-Ah¿sí?
-Sí. Y decían que era la más bella de todas las diosas, sólo comparable a Afrodita.
-Pues seguro que tú las ganas a las dos –dijo Harry embelesado con los ojos de Bea.
Ésta lo miró extrañado y, entonces él cogió la cara de la chica entre sus manos, la miró un momento a los ojos y la besó. Ella cerró los suyos y se dejó llevar por el suave beso, disfrutándolo.
Cuando se separaron, Harry preguntó:
-¿Quieres salir conmigo?
-Supongo que acabo de decir que sí¿no? –preguntó ella.
Y los dos, cogidos de la mano, se pasaron el resto de la noche observando la bella luna; y ninguno se dio cuenta del escarabajo que se había subido a la pata del banco…
