"HISTORIA DE JUICIOS Y SENTENCIAS"
Lore y Bea esperaron a que Malfoy saliera del castillo y luego salieron ellas. En cuanto estuvieron fuera de la verja de entrada, Bea le dio la mano a Lore y las dos se aparecieron en casa de ésta. Lore tenía su propia copia de llaves, así que eso no supuso ningún problema. Entraron.
-Espero que a Malfoy no se le haya ocurrido aparecerse como a nosotras –dijo Bea de repente- o ya se habrá llevado el libro y no tendremos ninguna posibilidad de impedírselo o reclamarlo.
-Lo sé. Pero Malfoy aún no sabe aparecerse, así que tenemos unas tres horas, mínimo, antes de que llegue aquí.
-Bien.
Y las dos entraron en la casa.
-Bien, tenemos libros en la biblioteca y en nuestras habitaciones. Tú revisa la biblioteca y busca cualquier libro que tenga que ver con historias de juicios y sentencias. Yo buscaré en las tres habitaciones de arriba y en el desván y más o menos tardaré lo mismo que tú sólo en la biblioteca.
-De acuerdo.
Y así lo hicieron. Las dos se pusieron a buscar cada una en su sitio y al final, después de una hora y media de búsqueda se reunieron en el salón con un total de doce libros con títulos parecidos a ese.
Poco a poco fueron descartando uno por uno hasta que al final sólo les quedaron dos. Eran muy parecidos, así que Bea se los metió los dos en la mochila a su amiga.
Lore sacó una llave (que según ella abría la puerta del desván) y le dio la mochila a su amiga.
-Vete a la casita del árbol del final del jardín, enseguida voy. ¿Cuánto tiempo me queda?
-Si viene en escoba, unas dos horas y media. No creo que se aparezca, ¿no, es decir, no sabe.
-No, no sabe. Además, si va con alguien dudo mucho que se arriesgue a aparecerse aquí o en los alrededores, sabe que mis vecinas son unas chismosas y que lo oyen y ven todo.
Así que su amiga se fue a la casita del árbol y ella se dirigió al desván.
A la hora se reunió con Bea y empezó a sacar aparatos no mágicos de la mochila.
-¿Qué es eso? ¿Qué vas a hacer?
Lore desplegó un ordenador portátil y lo conectó a una especie de antena.
-Sé que Malfoy vendrá protegido contra hechizos, así que tenemos que echarle con artilugios muggles. Espera y verás.
Malfoy llegó en escoba a casa de su ex. Como suponía no había nadie en la casa. Entró en el jardín sin preocuparse por nada. Llegó a la entrada y, como había supuesto Lore, sacó una ganzúa normal y abrió la puerta. Nada más entrar, un cubo de pintura azul le cayó en la cabeza. Malfoy, airado, se limpió con la varita y repuso el cubo, como si nadie hubiera entrado.
-¿Cómo pensaste que eso le iba a detener? –le preguntó Bea a su amiga, las dos veían la escena a través de una cámara oculta.
-No lo pensé; pero no pude resistirme.
Malfoy siguió caminando, buscando libros, no vio ninguno por ninguna parte, hasta que llegó a la habitación de Lore. Allí, en una pared estaban lo que parecían todos los libros de la casa, apiñados. Malfoy entró en la habitación; pero, de repente, algo pisó, porque salió disparado hacia atrás gracias a una palanca y unos muelles, chocó contra la pared del pasillo que, por pura casualidad, tenía una repisa en ese mismo lugar y se clavó ésta en la espalda, con lo que se hizo daño.
Enfadado, se levantó y se acercó a los libros, vigilando el suelo. No hubo ninguna otra trampa, así que sonrió y se acercó a los libros. Estaban apiñados, pero cuidadosamente clasificados. Aún así decidió mirarlos todos, pero no encontró ninguno con el título exacto así que decidió ojear alguno que se parecía.
-Ahora viene la bomba –dijo Lore desde la casita del árbol.
Cuando Malfoy alargó la mano y justo cuando estaba a punto de coger el primer ejemplar, la chica le ofreció a su amiga un mando con un gran botón rojo en el que ponía "alarma silenciosa". Bea lo pulsó encantada y de lo que ocurrió después ninguno de los tres se olvidaría fácilmente.
Una pared de metal se corrió delante de los libros impidiéndole al chico coger nada y además un cartel luminoso gigante salió del techo en el que ponía en luces de colores "robo aquí" y para colmo del muchacho una alarma altísima comenzó a sonar y una voz, más alta aún (Malfoy reconoció la voz de Lore) se activó con una grabación, diciendo:
-Alarma silenciosa activada, alarma silenciosa activada, socorro, socorro, ladrón en mi casa, ladrón en mi casa, socorro.
Se repetía todo el rato lo mismo y Malfoy vio que las vecinas salían y corrían hacia el jardín. Una de ellas con un teléfono inalámbrico en la mano.
El chico se enfadó, pero no quería arriesgarse a que le viese nadie, así que se cercioró de que no le veían a través de la ventana y desapareció.
Bea, que había estado ojeando los dos libros mientras su amiga lo preparaba todo le dijo a su amiga que el que debía de estar buscando el muchacho era el más gordo puesto que el otro era una novela de ciencia ficción; así que decidieron dejarlo con los demás libros y llevarse el verdadero a Hogwarts.
Bea y Lore volvieron dentro de la casa y se pasaron las siguientes tres horas colocándolo todo para que Snape no se diera cuenta de nada.
Luego, dejándolo todo como lo habían encontrado al principio y con el libro de "Historia de Juicios y Sentencias" en la mochila, volvieron a aparecerse en la entrada del colegio, pasaron y se pusieron a pasearse por los jardines como si nada.
Harry y Hermione estaban debajo de la capa invisible haciéndole cosquillas al sauce con una rama en el nudo correspondiente. Cuando éste paró, los dos entraron corriendo en el túnel y se quitaron la capa. Fueron rápidamente hacia la casa y se dirigieron al sótano sin decir ni una palabra. Allí se encontraron una escena de lo más tétrica. En el centro de la sala había un caldero encima de un hierro, debajo de él ardía un fuego inapagable. Dentro de él algo verde crepitaba y burbujeaba todo el rato.
- No toques nada –le recordó Harry a Hermione.
En una pared había una estantería con un montón de botes de cristal con distintas cosas dentro de las que mejor no hablar, que les dieron mucho asco a los chicos.
En otra una gran pizarra con un montón de ingredientes y pasos para hacer la poción escritos en ella. A Harry le dio la tentación de borrarlos todos; pero recordó lo que le había dicho su amiga y se contuvo.
Entonces Hermione se dio la vuelta y lo que se encontró en otra pared le heló la sangre. Un cuerpo descuartizado se hallaba colgado de las muñecas en ella. Hermione pegó un grito y dio un salto hacia atrás, con lo que chocó contra el caldero, lo derramó y el fuego se apagó casi al instante.
-¿Pero qué…? –Harry se dio la vuelta.
-¡Dios mío! –se quedó mirando fijamente el cadáver, olvidado el caldero por un momento.
-Rápido –dijo después- hay que recoger este desastre, no pueden saber que hemos estado aquí.
Y justo cuando se disponían a limpiarlo, la moneda vibró en el bolsillo de Hermione y Neville les avisó de que Malfoy y Parkinson se acercaban corriendo al sauce.
Los dos se pusieron la capa por encima y salieron de la casa. Bajaron hasta Hogsmeade y se metieron en Bertie & Botts; corrieron al sótano y se internaron por el pasadizo que les llevaría directos al pasillo de Glanmoore Peakles.
Lore y Bea subían hacia la sala común de Griffindor y pasaron por delante de la estatua jorobada de Peakles cuando ésta se giró bruscamente y algo chocó contra las dos niñas lanzándolas al suelo.
-¡Bea, Lore! –gritó la voz de Harry. Ésta última alargó la mano y les quitó la capa de encima a sus dos amigos-. No sabéis lo que hemos visto. Cuando llegamos al sótano…
Y les contó todo el relato.
-Sólo conozco una poción que tenga ese ingrediente –dijo Bea, todos sabían a cuál se refería- pero no me acuerdo de para qué era. Lo leí en un libro de la biblioteca; voy a verlo.
Y salió corriendo.
-Voy contigo que tengo las llaves –dijo Lore- esperadnos en la sala común.
Y salió corriendo detrás de su amiga.
Llegaron a la biblioteca y Bea sacó corriendo el libro.
-Lo sabía –dijo al cabo de un rato- aquí está. Mira: "La Poción de la Lenta Muerte" Ésta poción se descubrió en… la, la, la… toda la historia de la poción… aquí; sus efectos son letales. A quien se le suministra le deja de funcionar el sistema locomotor; queda postrado, sin ninguna capacidad de movimiento, a las dos horas; va muriendo, poco a poco, sin remedio, hasta que, a las dos semanas, se sume en una lenta agonía que consume el cuerpo en 24 horas. Existe un antídoto; pero necesita un ingrediente tan imposible de conseguir que sólo se sabe de dos casos históricos que se haya podido confeccionar.
Necesita: caparazón de tortuga marina, escamas de sirena, pelo de centauro, pluma de unicornio volador, lágrimas de fénix y… y, polvo de luna, que sólo se encuentra en los claros que estén en el corazón de un bosque, donde un unicornio haya llorado a la luz de la luna llena y donde, antes de que se fuera ésta, la reina de las hadas haya bailado por voluntad propia la danza de la primavera.
-Dios Mío –acertó a decir Lorena.
Bea volvió a guardar lentamente el ejemplar en la estantería.
-¿A quién pretenderá administrársela?
-Por suerte para ti, una vez muerta no tendrás necesidad de saberlo –dijo una fría voz a sus espaldas…
Draco, después de quedar tan malparado al salir de la casa de Lorena, se imaginó lo que había pasado y, enseguida, tuvo un mal presentimiento. Salió corriendo, montó en la escoba en la que había venido y se dirigió al colegio rápidamente. Por el camino avisó a Pansy y quedó con ella en la puerta del edificio. Cuando llegó allí, los dos amigos salieron corriendo hacia el sauce y derribaron, por el camino, a Neville que venía de los invernaderos. Entraron por el camino del sauce y llegaron a la Casa de los Gritos. Bajaron al sótano… y se encontraron el estropicio montado por Hermione y Harry.
-Potter y sus amigos –dijo él enseguida.
-Ya estoy harta –dijo ella- tenemos que hacer algo de una vez por todas.
-Vuelve a la sala común o a dondequiera que estuvieses cuando te llamé. De esto ya me encargo yo. Y desapareció por el corredor del sauce boxeador.
Una vez en el colegio fue directo a la torre de Griffindor a ver si, por casualidad les encontraba en los pasillos. Pasó por delante de la biblioteca y oyó la voz de Bea hablando:
-¿A quién pretenderá administrársela?
Esa era una oportunidad de oro.
-Por suerte para ti, una vez muerta no tendrás necesidad de saberlo –dijo entrando detrás de ellas con la varita en alto-. No os mováis u os fulmino.
Lorena intentó sacar la varita; pero él se la arrebató de las manos.
-Manos arriba –dijo- las dos.
Por desgracia para ellas se encontraban enfrente de una gran cristalera y eso fue lo que le dio la idea a Malfoy.
-Adiós–dijo y sonriendo, las lanzó hacia atrás con un Expeliarmus, de tal suerte que rompieron la ventana y salieron disparadas al vacío.
Bea, que aún conservaba la varita se convirtió en gorrión con el entornus; pero Lorena no la tenía. No perdió la calma. Volvió a silbar y la puerta del armario de las escobas se abrió de golpe y la Saeta Platino de Lore salió disparada y la pilló momentos antes de que se estrellara contra el suelo. Subió y, como de costumbre, se paró cuando hubo alcanzado una altura razonable. Bea se posó en la parte de atrás y se volvió a convertir en humana.
-¿Vamos a por él? –preguntó.
-Sí –contestó Lorena ascendiendo hacia el piso de la biblioteca.
Entraron por la ventana, Malfoy no se lo esperaba y a ésta le dio tiempo a quitarle su varita.
Iba a empezar el duelo, pero entonces la puerta se abrió y McGonagall y Dumbledore entraron por ella. La profesora había visto a las dos chicas salir disparadas por la ventana, desde su despacho y había avisado al director.
-Oh, oh –dijo Bea.
-¿Te das cuenta, Draco? –preguntó su amiga- siempre nos metes en líos.
-Silencio –dijo el director-. Me vais a contar uno por uno qué ha pasado aquí.
Y así lo hicieron. Las versiones de las chicas coincidían. La de Malfoy difería un poco en cuanto a quién había empezado, pero más o menos eran lo mismo.
-Vaya –dijo Dumbledore profundamente disgustado- vosotras ya acumuláis dos castigos y tú, Draco, tres. El primero, lo cumpliréis dentro de dos días por la noche en el bosque, con Hagrid. Podéis avisar a los demás castigados. Y ahora escuchadme bien. No quiero que, bajo ninguna circunstancia, se produzca ningún otro altercado de este tipo o me veré obligado a tomar medidas más drásticas. ¿Entendido?
-Sí señor –respondieron los tres casi al unísono.
-Bien –terminó él- buenas noches.
Y se fue.
-Señor Malfoy –dijo McGonagal después-, puede irse. Vosotras dos –añadió cuando la puerta se cerró tras él- tenéis terminantemente prohibido volver a Hogsmeade.
-¿Qué? –gritó Lore- ¿por qué?
-Porque aquí os podemos tener a salvo, pero allí Malfoy puede encontraros sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo.
-No puede castigarnos así, profesora –contestó la niña.
-¿Prefieres que llame a tu padre y te castigue él?
-No –respondió ella bajando la cabeza.
-Pero profesora –Bea tomó el relevo a su amiga- sabemos defendernos de él.
-Sí, no nos pasará nada.
-¡Que no!
-Pero, ¿por qué? –preguntó de nuevo Lore.
-¡Porque soy tu tía y no pienso dejar que te ocurra nada como le pasó a Deyanera! ¿Tú sabes el susto que me he dado cundo os he visto caer por la ventana? Casi me muero.
Entonces Lore se calló y bajó la cabeza.
-Me habéis entendido, ¿no?
-Sí –respondieron a la vez.
-Bien, no hay más que hablar.
Y McGonagal se alejó por el pasillo dejándolas a las dos solas, con la escoba en la mano.
Después de guardar ésta se fueron a la sala común de Griffindor.
Allí se encontraron con lo otros y les contaron todo. Luna también estaba allí. Esa noche, Bea y Harry se quedaron solos hasta tarde, mirando el fuego, abrazados en el salón.
-¿Crees que está a punto de hacer algo? –preguntó ella.
-Creo que lleva todo el año intentando hacer algo por medio de Malfoy –respondió él- y llevo mucho tiempo preparándome; pero cuando pienso en el momento en que tendré que enfrentarme a él, cara a cara… me entra miedo.
-No te preocupes –dijo ella- estaré contigo. Te lo prometo –se acercó a él y los dos se fundieron en uno solo cuando sus labios se tocaron y se dieron aquel beso.
Dos días más tarde llegó Ron, y sólo después de darle un gran beso a Lore, dejó que le contaran todo.
-Ahora sí que estoy dispuesto a gastarle la broma a Malfoy, con toda su potencia.
-Sí –dijo ella-, solo que ahora vais a tener que traerla vosotros solos. Me han castigado sin ir a Hogsmeade.
-¿Desde cuándo cumples tú las normas?
-Bueno, me van a estar vigilando.
-Oh, ya.
-Esta noche tenemos el castigo con esos dos –dijo Bea.
-No me lo recuerdes –dijo Harry.
-Bueno –cortó Lore- dentro de un mes podrán venir los gemelos a vernos, así que si queremos gastarle la broma a Malfoy, habrá que prepararlo todo concienzudamente.
Y se pasaron el resto del día ideando el plan perfecto para que nada se lo estropeara.
A la caída de la noche, Harry, Bea y Lore, estas dos cuchicheando entre ellas, se encontraron con los dos de Slitherin frente a la cabaña de Hagrid y él salió a recibirles.
-Bien –dijo- vamos a dividirnos cuando entremos en el bosque. Lo malo es que hoy hay luna llena y ahí dentro aparecen muchas cosas, así que Firence acompañará a uno de los grupos mientras yo voy con el otro.
-Hola Firence –saludó Harry alegremente- ¿por qué dejaste de dar clase? Tú nos enseñabas mucho más que la profesora Trelawny.
-Bueno, he preferido venir a ayudar a Hagrid con un asunto que le trae de cabeza desde principio de curso.
-Así es –siguió éste- y eso es en lo que me vais a ayudar vosotros. Han ido, poco a poco, desapareciendo unos ejemplares de grindilow terrestre muy escasos en la zona y que están en peligro de extinción. Antes, cuando paseaba por el bosque, los veía de vez en cuando. Llevo un año sin ver ni uno y eso es muy raro. Así que, es nuestra misión descubrir la causa de su desaparición y, si vemos alguno, cogerlo, vivo, para poder criarlo en cautividad y que no se extingan. Muy bien, Bea, Harry y Parkinson, conmigo; Lore, Malfoy, vosotros con Firence.
-¡No! –dijo de repente Bea –Hagrid por favor, yo quiero ir con Lore.
-¿Y eso por qué?
-Porque…
-Porque Dumbledore nos hizo prometer que no nos separaríamos nunca –aseguró su amiga rápidamente.
-Oh. Entonces, tú, Malfoy, vendrás con nosotros. Y más vale que a vosotros dos –dijo mirando a los Slitherin- no se os ocurra hacer nada porque Dumbledore os está vigilando. En marcha los tres.
Y se adentró en el bosque seguido de su grupo.
-Uff –dijo Bea- gracias.
-De nada –respondió Lore- pobre Harry.
-Venga chicas, vamos. Aunque no sé por qué me da que no venís sólo para buscar a los grindilows.
Y ellos se adentraron también en el bosque.
De pronto, Lore dio un respingo; Firence, que iba delante, no pareció darse cuenta, así que ella le dijo a su amiga en voz baja:
-Ya sé de qué me suena el grindilow terrestre. ¿Su sangre no era uno de los ingredientes de la poción?
-Es verdad –susurró a su vez la otra.
-Entonces ya sabemos por qué han desaparecido.
-¿Y por qué han desaparecido? –preguntó Firence dándose la vuelta de pronto.
-Bueno, es que… nosotras… -Bea no sabía si decírselo o no.
-Te lo contamos Firence si prometes no decírselo a nadie. No queremos meternos en más líos –dijo la otra.
Y así se lo contaron todo.
-¿Un alumno, cazándolos? Imposible. Incluso a mí me resulta difícil ver uno de vez en cuando. Debe de haber otra razón.
-No Firenze, es él, lo sé. Tengo un presentimiento.
-Cuando Lore dice que tiene un presentimiento suele ser verdad.
-Pues esta vez no. Sigamos buscando.
Y así siguieron su camino por el bosque.
No encontraron ningún grindilow.
Harry, Malfoy y Parkinson seguían a Hagrid por el otro lado del bosque.
-Mantened los ojos abiertos –dijo éste.
-¡Ahí hay uno! –gritó de repente Malfoy, señalando hacia un lado.
-Sí –contestó Hagrid- es cierto, pero ¿cómo lo has visto? Incluso a mí se me había pasado.
El pequeño animal, estaba escondido en unos arbustos, ajeno a que le habían descubierto, observándoles con unos enormes ojos saltones.
-Oh, bueno. Tengo buena vista.
Ya, claro, será eso –contestó Hagrid receloso- bueno, sobre todo, no hagáis movimientos bruscos. Harry, sé que eres sigiloso, mientras nosotros nos quedamos aquí y le hacemos creer que no le hemos visto, acércate por detrás y le desmayas.
-De acuerdo –contestó- daré un rodeo.
-Que no se te escape.
Y Harry desapareció por una trocha que había a un lado. A los pocos segundos se oyó una exclamación y el grindilow cayó al suelo inconsciente.
Pocos minutos después, ya estaban todos fuera del bosque y a los chicos les mandaron a sus habitaciones.
Dos pares de pies llegaron al pie de la gárgola.
-caballo de Troya- dijo una autoritaria voz de varón.
La gárgola se desplazó hacia un lado y les dejó vía libre para pasar.
-¿Por qué se lo has enseñado? –preguntó una voz femenina.
-Porque si los cría él se reproducen más rápido y ahora que tenemos la mitad de la poción por los suelos necesitamos más y me es mucho más fácil sustraerlos de su granja que del interior de la espesura. Buenas noches.
Y se fue a la cama.
Por su parte, Harry, Lorena y Beatriz subieron a la torre de Griffindor y se encontraron con Hermione, Ron y Neville que les estaban esperando.
-¿Qué tal ha ido? –preguntó la chica.
-Bastante bien –respondió Bea; y les contó todo lo suyo.
Después Harry relató su historia.
-¿Cómo contestó cuando Hagrid le preguntó cómo lo había visto? –preguntó Lore, siempre rápida de mente.
-Hablando, ¿cómo va a contestar? –preguntó Harry a su vez sin enterarse.
-No, me refiero a que si le viste nervioso, sorprendido o algo.
-Ahora que lo dices, no parecía tan calmado como habitualmente.
-Bien, eso es que estábamos en lo cierto y es él el que está llevándose a los grindilows. Quiere hacer esa poción; pero el asunto es… ¿para quién?
-Recordando lo que nos dijo Neville –agregó su amiga Bea- se la dará a alguna chica, así que…
-Así que nosotras tenemos que tener cuidado –terminó la otra.
