Hola gente: ya estoy aquí de nuevo con más aventuras para Harry y sus amigos. Poco a poco nos vamos acercando al final, eh?
Como siempre muchas gracias a todosmis lectoresy muchísimas gracias a los que me dejan reviews: Isa Luna, Hector...gracias a todos
EL CASTIGO DE SNAPE
Lore, Bea, Parkinson y Malfoy vieron cómo la puerta del despacho del profesor se abría y entraron, todos cabizbajos.
- Black me da igual –comenzó Snape- pero vosotros tres sois de Slitherin y no me hace ninguna gracia que os hayan castigado. Para colmo el profesor Dumbledore me ha dicho que os quite cincuenta puntos a cada uno lo que hacen cincuenta menos para Griffindor y cien para Slitherin. Os vais a enterar de lo que es un castigo –susurró.
Malfoy y Lore, olvidando sus diferencias por una vez se miraron, temiendo lo peor, ellos eran los que más le conocían.
-El castigo es el mismo para todos –continuó el profesor imperturbable- seguidme al exterior.
Los llevó hasta la parte trasera del jardín de Hagrid y allí comenzó a explicarles el castigo. Tenían que arrancar las malas hierbas de un gran pedazo de suelo, separar las que le servían a la profesora Sprout y las que no servían para nada y tirar éstas, dejando en unos enormes cubos las otras; luego tenían que labrar el suelo y replantarlo con especies autóctonas del Bosque Prohibido, después, claro está, de haber construido un cobertizo de plástico transparente a modo de invernadero para que el grindilow terrestre no se escapara…
-Y todo eso a mano –dijo recalcando lo último al ver que Lore y Bea ya se disponían a sacar las varitas- para asegurarme de que no hacéis trampas, requisaré vuestras varitas por el momento, porque no voy a estar vigilándoos todo el rato y Hagrid tiene demasiada compasión. No paréis hasta que yo no vuelva, si no habéis acabado, seguiréis mañana a la misma hora.
Y dicho esto se fue con las varitas ordenándole al guardabosque que no interviniera y que les diera las herramientas necesarias.
-Pues yo no pienso estar aquí más días de los necesarios –dijo enseguida Lore, poniéndose manos a la obra.
-Yo tampoco –aseguró Bea acompañándola.
Parkinson se dispuso a coger otra pala, pero Malfoy no hizo el menor movimiento.
-¡Eh! –le gritó Lore al ver que se quedaba de brazos cruzados- el castigo es también tuyo¿recuerdas?
-¡Bah! Ese tipo de trabajos no es para gente como yo –contestó despectivo Malfoy- además, ya lo estáis haciendo vosotras.
Entonces Lore se enfadó y, sin que a Malfoy le diera tiempo a reaccionar se levantó y le cogió por el cuello de la túnica dejándolo de puntillas a penas.
-Mira, sabihondo, tú tienes el castigo igual que nosotras y no pienso dejar que estés ahí viendo cómo trabajamos sin mover un músculo. Ahora que no tienes a Crabbe y Goyle ya no te sientes tan invencible¿verdad? Sin la varita no eres nadie, Draco; en cambio yo sí, así que ponte a trabajar como nosotras –y le lanzó al suelo que tenían que despejar.
-¿Es que usted no va a hacer nada? –le gritó a Hagrid- me está pegando¡párela!
-Lo siento, el profesor me ordenó directamente que no interviniera y eso es lo que voy a hacer, no intervenir.
Malfoy, desesperado, miró hacia arriba y se encontró con la cara sonriente de Bea tendiéndole los guantes que ellas tres ya llevaban. Los cogió de mala gana y, aún en el suelo, se los puso.
-Vamos a terminar esto cuanto antes, Draco –dijo entonces Lore suavemente.
Le tendió la mano para ayudarle aunque tenía un presentimiento de lo que ocurriría si lo hacía. Malfoy aceptó la ayuda y la volvió a atraer hacia sí para susurrarle al oído:
-¡Venganza¡Traidora!
Lore se desasió fácilmente y le dedicó una de sus más amplias sonrisas.
-Vamos –interrumpió Bea- empieza por ahí –y le lanzó una pala de mano que el chico cogió al aire.
-Vale –aceptó al fin él- hagamos una tregua para terminar esto cuando antes.
-Así me gusta –dijo Lore.
Y todos empezaron entonces a arrancar malas hierbas como locos.
Al cabo de un rato, Malfoy preguntó:
-¿Cuánto tiempo llevamos haciendo esto?
-Unas dos horas –respondió Bea.
-Y conociendo a mi padre nos tendrá aquí hasta que sea la hora de acostarnos –apuntó Lore.
-Pues yo no he comido mucho –dijo Malfoy- salí corriendo a la biblioteca para hacer los deberes para transformaciones.
-Nosotras también tenemos hambre –dijo Lore.
-Sí, la verdad es que tampoco hemos comido mucho.
Era lunes por la tarde y Snape les había llevado ahí después de las clases.
En ese momento terminaban de arrancar las malas hierbas y el sol aún no se había puesto.
-Vale –dijo Bea- ¿qué os parece si tú, Lore, separas las plantas, que se te da mejor diferenciarlas y nosotros empezamos a construir el invernadero? Que te ayude Pansy.
-Por mí vale –dijo Malfoy harto de que le picasen las ortigas.
-De acuerdo –dijo Lore.
-Bueno –aceptó la otra de mala gana mirando de reojo el montón de plantas que tenían que clasificar.
Cuando terminaron de separarlas, se dispusieron a ayudar a Bea y Malfoy, pero entonces llegó Snape para decirles que ya se podían ir a acostar. Les devolvió sus varitas y les dijo que recogieran las bolsas de hierbas buenas y se las llevaran a la profesora Sprout al invernadero tres. Lore se ofreció a llevarlas ella sola y los otros tres se fueron con Snape y con mucha hambre a dormir.
Lore le dio las plantas a Sprout, lo que la alegró mucho y se dispuso a subir.
Cuando entró en el vestíbulo, un bulto negro salió disparado del pasillo de las mazmorras y chocó contra ella derribándola.
-¡Ginny¿Qué haces aquí a estas horas?
-¡Lore!
-¿Qué…?
-¡UnosmatonesdeSlitherinmecogieron¡Unabroma¡Lamazmorraúltima¡Pasadizosecretoalcementerio¡Un…!
Empezó a hablar frenéticamente. Tenía la cara demacrada por el pánico y estaba sudorosa y llena de barro.
-¡Eh, eh, eh! Para torbellino. Escucha, vamos a la sala común, te limpias un poco y luego, más calmada nos lo cuentas¿de acuerdo? Ven, vamos.
Llegaron rápidamente a la sala común y Bea, que todavía no se había acostado las vio llegar. Fue a avisar a los chicos corriendo y Lore se fue con Ginny a que ésta se cambiara y se lavara un poco y a despertar a Hermione.
Ya en el salón, Lore dijo:
-A ver chicos, cuando subía del invernadero, Ginny ha salido disparada del pasillo de las mazmorras y se me ha tirado encima farfullando cosas como "pasadizo", "matones", "broma", "mazmorra"… Ginny¿nos lo explicas ahora, más calmada?
Ésta asintió con la cabeza.
-Pues, es que estaba en el vestíbulo, iba hacia la primera clase cuando de repente, unos Slitherin de sexto curso me cogieron y me bajaron a las mazmorras sin que nadie se diera cuenta.
Me llevaron a la mazmorra del final del pasillo, la que tiene barrotes, me encerraron allí y me quitaron la varita y la rompieron. Luego se fueron.
Yo no podía salir de ahí, no cabía por los barrotes, así que me puse a inspeccionar la pared y de repente encontré una piedra que estaba un poco más salida que el resto. La agarré y tiré de ella y salió fácilmente así que miré por el hueco que había dejado y vi un pasadizo perfectamente cuadrado. Como no tenía otra cosa que hacer, decidí seguirlo. Estuve caminando durante horas y ya pasaban de las dos y media cuando empecé a pensar en darme la vuelta y justo entonces llegué al final del recorrido y salí. Salí por una piedra que resultó ser una lápida medio abierta y, Harry… ¡Oh, Harry, era el cementerio que tú nos describiste en cuarto curso. ¿Te acuerdas? El de la lápida de Tom Riddle padre y Tom Riddle abielo y todo eso. Vi la pared de la iglesia al lado, y la colina con la mansión y la casa el ruinas de al lado de la iglesia y en la lápida de Tom Riddle un agujero y…. y… y todo eso.
Esperó unos segundos para coger y aire y empezó de nuevo.
Me disponía a volver para contároslo y estaba a punto de meter la cabeza de nuevo en el túnel cuando no me resistí a echar un último vistazo atrás y me pareció ver una sombra en una de las ventanas de la mansión. Entonces sentí un escalofrío, pero parpadeé y desapareció. Así que volví por el corredor y se me ocurrió que con una horquilla podría abrir la puerta y venir a contároslo, pero como estaba cansada tardé bastante más en volver que en ir; pero conseguí abrir la puerta y salí corriendo y entonces fue cuando me tropecé con Lore.
-Vaya –dijo Bea- asombroso.
-Sí –corroboró Ron- es asombroso que haya podido decir tantas palabras tomando aire sólo dos veces.
Viendo que Ginny se reía, todos se tranquilizaron un poco.
-Bueno –dijo Hermione- ahora lo importante es decírselo a McGonagal para que te lleve al callejón Diagon a comprarte otra. Pero es muy tarde y ¿estás bien, no, mañana por la mañana te acompañaré a decírselo. Vámonos todos a dormir.
-De acuerdo –accedió Ginny.
Se fue con Hermione y Bea al dormitorio de chicas y Harry, Ron y Neville se fueron al suyo.
Lore se quedó en el salón, mirando la chimenea, que aún estaba encendida.
-¿Ocurre algo? –preguntó Ron desde las escaleras- Tienes cara preocupada –agregó bajando y colocándose a su lado. Pasó un brazo por los hombros de la chica y le dio un beso en la frente.
-No estoy preocupada, sólo estoy pensando. Creo que ya sé dónde esconderlo y quién va a ser nuestra persona inocente.
-¿Lo vamos a poner en el pasillo que ha encontrado Ginny?
-Claro ¿no te das cuenta, da al cementerio donde Voldemort volvió hace dos años, es el lugar perfecto, si Malfoy se pone a investigar, no sospechará nada. Y Ginny es la chica perfecta a la que se puede caer un papel por descuido si lleva prisa.
-Es verdad. Oye, hay algo a lo que Harry y yo llevamos varios días dando vueltas, si ese Resschiz ha sido siempre la mano derecha de Voldemort¿cómo es que todo el mundo cree que ese es Colagusano y nadie ha oído hablar nunca de este otro?
-¿Dudas de mi palabra? –inquirió Lore.
-Yo no –Ron esbozó media sonrisa.
-Harry –adivinó la otra.
-No te enfades con él, ha vivido ocasiones muy malas con… Vol…Voldemort –se estremeció casi imperceptiblemente- y los mortífagos.
-Yo también.
-Ya, pero él no sabe tu historia ¿por qué no se la cuentas? Seguro que entonces ya no duda de ti.
-No tendría que dudar de mí, simplemente porque soy su amiga. Pero de todas formas, cuéntasela tú, te doy permiso, a mí no me apetece revivirlo otra vez.
Entonces lo miró a los ojos, tan intensamente que a Ron le recorrió un pequeño escalofrío.
-Te estremeces igual cuando te miro que cuando pronuncias el nombre de Voldemort –comentó Lore sonriendo con malicia.
-Es que tú das casi más miedo que él -contestó Ron cogiéndola por la cintura y acercándosela hacia sí, ella sonrió y él hizo desaparecer el poco espacio que quedaba entre sus labios, disfrutando los dos de aquel beso y de uno de esos contados momentos de tranquilidad que conseguían en ese curso.
-Que bonito ¿verdad? –Bea estaba en lo alto de la barandilla, justo donde se separaban los pasillos de los dormitorios de chicos y de chicas, de la mano de Harry- pero nosotros estamos más enamorados ¿a que sí?... ¡Harry!
-¿Qué, ah… sí, claro. Oye…
A Bea no le gustaba que pasaran de ella, pero en esos momentos estaba tan cansada que no quería enfadarse.
-Oye –insistía Harry, pensativo- no he podido evitar oír a Ron y… ¿qué le pasó a Lore con Voldemort y los mortífagos?
-Oh –Bea sonrió- es una historia muy larga, ya te la contaré otro día.
-Pero…
No pudo terminar porque Bea le había dado un beso de despedida y se había marchado a su cuarto a dormir.
-Buenas noches Harry –dijo Lore pasando por su lado y siguiendo a su amiga.
-Harry –Ron lo esperaba al lado de la puerta del dormitorio de chicos- ¿vienes?
-Voy.
Y la sala de Griffindor se quedó de lo más silenciosa esa noche.
