Bueno, bueno, bueno, aquí la final de quidditch en directo; pero antes tengo cosas que decir:

Primero: Sé que he escrito mal Slytherin en la mayoría del relato, así que lo siento, pero no me he dado cuenta. Además, si hay algún nombre mal escrito, lo siento también, es que hace mucho que me leí los libros y con tantas cosas en la cabeza, algunas grafías se me olvidan, pero vamos, aunque estén mal, son fácilmente reconocibles (espero, jeje)

Segundo: Ya queda poco, poquitos capítulos, uno, dos, tres no creo,así que ya vamos llegando!

Tercero: Gracias de nuevo a todos mis lectores, los que dejan y los que no dejan review. Mención especial para IsaLuna y Héctor que están al pie del rdenador y leen los capitulos en cuanto los subo. Gracias a todos!

Besos.

Lorena Majere...

LA FINAL EN DIRECTO

Esa mañana amaneció nublado y las nubes amenazaban con lluvia.

-Perfecto –dijo Lore mirando por la ventana de su habitación, le gustaba jugar con lluvia.

-Sí, claro –corroboró Bea irónicamente- es genial para la final de Quidditch –a ella, en cambio, no le gustaba nada jugar mientras llovía.

-Vayamos a desayunar.

-Sí, mejor vamos.

Y las dos salieron rápidamente hacia el comedor donde se encontraron con el resto que ya las estaban esperando.

Se fueron directas a la mesa de Griffindor y se sentaron junto a sus amigos.

-Os vamos a dar una paliza –fue lo primero que dijo Harry.

-Yo también me alegro de verte –sonrió Lore.

-Tiene razón, Lore, os vamos a dar una paliza –aseguró Bea seriamente- hablo en serio, odio decirlo pero Malfoy es el único buscador bueno de Slytherin.

Ron, que tenía la boca llena, asintió.

-Sí, lo sé –aceptó Lore sin dejar de sonreír- eso os lo dije yo ayer. Pero no quiere decir que vayáis a ganar el partido.

-¿Qué pasa –preguntó Hermione- que vas a ponerte tú de buscadora?

-¿Lore? –preguntó a su vez Bea- ¡qué bah! Conociéndola como la conozco no dejará que la marquen un solo tanto, jamás se quitaría de su puesto de guardiana, y menos en una final. Si han pensado algo seguro que no es eso ¿o sí?

-Qué bien me conoces –aseguró Lore, reacia a que se le escapara un solo detalle de su táctica, metiéndose un trozo de mantecado en la boca y dando así por zanjada la conversación.

Harry estaba en el vestuario de su equipo, con todos los demás, esperando a Ron, del que nadie sabía dónde se había metido, para dar las últimas instrucciones.

-¿Dónde se habrá metido?

-Tranquilo Harry –dijo Katy- ya verás como tiene una buena razón para llegar tarde.

-¿Una buena razón¡Katy, es la final! Estamos a punto de empezar y Ron no aparece.

Justo en ese momento, como por telepatía, la puerta se abrió de golpe, Ron entró como un torbellino y cerró la puerta, de nuevo, de golpe.

-¡Ron¿se puede saber dónde te habías metido! –preguntó Harry recordándole bastante a su madre.

Entonces Ron se calmó y se lo contó todo.

Lore estaba en el otro vestuario con todo su equipo escuchando las instrucciones que Malfoy les mandaba por medio de Parkinson.

-Entonces, los dos golpeadores, cada vez que consigáis una bludger, se la lanzáis a Black porque es la más peligrosa de todo su equipo.

En ese momento se oyó algo detrás de la puerta, como alguien dando un respingo. Parkinson lo oyó y Lore también.

-Sigue hablando –le indicó Lore a la otra que hizo lo que la mandaban.

-Vale, si conseguís lanzarle las dos a la vez, quizá…

Lore se había ido acercando a la puerta y eligió ese momento para abrirla de golpe y encontrarse cara a cara con un Ron totalmente pálido y con los ojos como platos. Cuando el chico se dio cuenta de que le habían pillado espiando, le subió el color y se puso rojo hasta las orejas.

-Nosotros no hacemos trampas espiándoos, Ron.

-Es que… llegaba tarde y pasé por aquí y oí el nombre de Bea y me entró curiosidad.

-No te preocupes, voy a decirles que cambien de táctica, no quiero que hagan daño a Bea, pero no nos espíes más –dijo seriamente la chica.

Ron, comprendiendo que debía largarse, no dijo una palabra más y salió corriendo en dirección a su propio vestuario.

-No estoy de acuerdo con esa táctica –dijo ella mientras se daba la vuelta y se dirigía a donde se encontraban sus compañeros.

-¿Por qué? Es lo que Draco me ha dicho a mí –dijo Parkinson dándose aires.

-Sí, tienes razón; a ti te ha dado las instrucciones, pero a mí me dijo que, mientras él estuviera enfermo, me tendríais que hacer caso a mí.

Obviamente era mentira, pero par algo estaba en Slytherin, ya era hora de que empezara a comportarse como una de ellos.

-¿En serio? –saltó un muchacho robusto que jugaba de cazador- ¿Y eso por qué?

-Primero: porque soy la que más sabe de Quidditch de todos nosotros, y lo sabes así que no me repliques. Y segundo: porque soy la que más conoce a los miembros del equipo contrario. ¿Alguien lo cuestiona?

-Ninguno dijo nada así que Lore se puso manos a la obra.

-Vale, pues entonces esa recomendación nos la saltamos. Pero sí que vamos a hacerle caso en lo que dijo ayer, lo de que metáis ciento sesenta puntos para poder ganarles si cogen la snitch.

-Eso es un poco imposible, tú entrenaste al Weasley y desde entonces ha mejorado mucho –apuntó Parkinson.

-Eso es cierto, pero precisamente porque le entrené, sé cómo marcarle; lo más fácil sería así: que uno se ponga detrás de los aros y los otros dos vayan por delante pasándose el balón; se lo pasáis al que está detrás y cuando Ron se de la vuelta, uno de vosotros se acerca a uno de los aros laterales, recibe rápidamente y la cuela alargando el brazo¿entendido?

-Sí –dijeron los tres al unísono.

-¿Y yo? –preguntó de repente el buscador suplente.

Los otros se miraron unos a otros interrogantes.

-Tú –dijo Parkinson –intenta coger la snitch- Cuando todos la miraron inquisitivos se encogió de hombros y dijo: –Quién sabe…

Acto seguido se fue en dirección a las gradas, donde Hermione y Hagrid, ya en sus puestos, esperaban ansiosos ver la final entre sus amigos.

El silbato de la señora Hootch sonó y todos los jugadores salieron pitando a sus puestos. Para desgracia de la mayoría en ese momento sonó el primer relámpago y comenzó a llover.

Harry subió muy arriba y comenzó a buscar la snitch. Él y su equipo ya imaginaban lo que se proponían los otros y no pensaba dejarles ni un minuto de ventaja. Entonces oyó que Lee Jordan gritaba por el altavoz "diez puntos para Slytherin". Miro hacia Lore y la vio sonreír desde sus aros, eso significaba que su táctica estaba funcionando. Vio que sus tres cazadoras se hacían con la quaffle y la llevaban rápidamente hacia ella, disparaban y ella lo paraba limpiamente. Acto seguido cogía el balón y se lo pasaba a sus cazadores quienes, en dos minutos, marcaban otro tanto para Slytherin. Harry se dio cuenta de la nueva táctica que despistaba a Ron y de lo que eso significaba.

-Mierda –murmuró el chico maldiciéndose a sí mismo por haber perdido tanto tiempo mirando. Subió un poco más, se ajustó las gafas y comenzó a buscar la nuez dorada.

Desde su cama en la enfermería, Malfoy veía los aros que defendía su equipo y se tranquilizó viendo el buen juego que llevaban de momento; pero si Potter cogía la snitch rápidamente, no les daría tiempo a meter ciento sesenta.

Bea estaba cerca de sus aros, mirando hacia todos los lados y vigilando las bludgers. Confiaba plenamente en que su amiga les hubiera dicho a sus golpeadores que no la intentaran derribar, pero para nada confiaba en que estos dos la fueran a hacer caso.

Vio que uno de ellos golpeaba fuertemente la bludger desde una posición más elevada a la suya y la lanzaba hacia ella con toda potencia; se preparó y le devolvió el golpe, pero antes de que pudiera ver si daba en el blanco o no, la voz que mejor conocía sonó en su cabeza advirtiéndola de que se diera la vuelta y ella lo hizo justo a tiempo de ver cómo la segunda bludger, lanzada por el segundo golpeador de Slytherin se dirigía con toda su fuerza hacia donde segundos antes estaba su espalda. Enfadada por ese ataque a traición, la chica recibió la pelota con sus propias manos y salió corriendo en persecución del golpeador contrario que se había dado a la fuga. Cuando estuvo cerca, agarró el bate con la mano derecha, soltó la bludger y le pegó un derechazo lanzándola en dirección al mango de la escoba del chico, el cual se rompió, cayendo éste al suelo.

El chico, saliendo del campo con una muñeca rota, gritó insultos y blasfemias, todo dirigidos contra Bea.

-¡Te lo advertí, tú! –gritó Lore desde su posición- ¡deja de quejarte¡ha sido culpa tuya!

Y el partido prosiguió.

Una hora y media después, el tiempo había empeorado lo suficiente como para que las gradas fueran un arco-iris de paraguas de colores, Slytherin llevaba ciento cuarenta puntos, Griffindor cero y Harry, después de haberse desquiciado, se estaba tranquilizando, pues Ron ya había cogido el truco del equipo contrario y ya no dejaba que metieran tan fácilmente.

Lore, en cambio se estaba poniendo cada vez más nerviosa porque Harry no dejaba de buscar la snitch y acabaría encontrándola y Ron había aprendido a parar la quaffle con ese truco y ellos sólo llevaban ciento cuarenta.

Bea, con un buscador menos al que agredir, se estaba tomando el partido con bastante más calma que todos los demás. En ese momento se hallaba persiguiendo a una bludger por el borde del campo, cuando de repente, vio un brillo por el rabillo del ojo. En el segundo que tardó en comprobar qué era lo que brillaba perdió la pelota, pero encontró la snitch. Sin perder un minuto y sin quitarle el ojo de encima, salió disparada hacia donde estaba Harry y casi se lo traga.

-Harry, mira, al lado de la tribuna de los profesores.

El chico la vio tenuemente a través de una cortina gris.

-Gracias – sin una palabra más se precipitó en dirección a la pequeña pelota brillante.

Lore se había percatado de los movimientos de sus dos amigos y ahora presenciaba la cacería de Harry persiguiendo a la snitch.

-¡Vamos chicos, una más, rápido!

Pero sus cazadores no podían hacer nada. Ron había aprendido a pararles.

Las cazadoras de Griffindor se dirigían hacia ella y lanzaban, pero ella volvió a pararlo sin mucho esfuerzo y se la pasó a sus compañeros que iniciaron otro desesperado ataque. Les vio acercarse hacia los aros contrarios y vio a Ron prepararse para parar de nuevo y vio que a Harry le quedaba menos de medio metro para poner fin al partido. Su propio buscador ni se había dado cuenta aún de que Harry perseguía la snitch.

Y entonces tomó una decisión.

Malfoy y su compañero, el de la muñeca partida, veían el partido desde la enfermería y vieron que, de repente, Lore abandonaba su puesto y se elevaba para después acercarse por arriba a los aros contrarios.

Harry vio que Lore salía de sus aros y se acercaba a los de Ron dispuesta a marcar los veinte puntos más que les faltaban para ganar el partido, antes de que él atrapara la snitch; pero a él le faltaba un palmo y no lo iba a permitir.

La lluvia arreció en ese momento y los jugadores ya casi no podían ver ni el mango de su escoba, pero llegaba el momento de poner fin al partido y todos daban lo máximo.

Lore se acercaba como un relámpago por arriba y Bea la vio; pensó en pararla, pero luego pensó que si Lore conseguía meter un tanto más, empatarían y le gustaba más esa idea que la de que sus otros amigos estuvieran el resto del curso riéndose de que la habían ganado. La verdad es que los dos chicos necesitaban que alguien les bajara los humos un poco.

Además, quería ver cómo reaccionaba la gente si Slytherin y Griffindor empataban en la final. Así que la dejó hacer.

Lore vio cómo sus compañeros lanzaban el balón que, irremediablemente, se dirigía en la misma dirección que Ron: el aro de la izquierda. Entones ella viró bruscamente y, en un bucle se lanzó hacia la pelota.

Harry vio lo que su amiga hacía y se echó un poco más hacia delante en su Saeta de Fuego. Estaba a punto de coger la snitch.

Lore atrapó la quaffle en el aire y se enderezó del bucle para salir disparada hacia el aro de la derecha. Estaba dispuesta a empatar aunque para eso tuviera que atravesar ella misma el aro de gol.

Harry alargó la mano. Lore se pegó contra la escoba. Si uno llegaba antes que el otro, cambiaría radicalmente el desenlace del partido. En ese momento, como designio divino, la lluvia amainó y un tímido sol empezó a asomar por encima de las nubes; aunque aún chispeaba. Lee Jordan se levantó de su asiento, al igual que Hermione y Hagrid. Malfoy y su amigo se pegaron al a ventana y pronto se les unió la señora Pomfrey. Se hizo un silencio sepulcral en las gradas, por culpa de la tensión del momento.

Y entonces Harry eligió ese momento para agarrar la snitch de una vez por todas…

….pero dio la casualidad de que Lore eligió exactamente el mismo momento para atravesar el aro con la pelota en la mano.

Después todo fue silencio.

-¡Y Harry Potter captura la snitch¡Pero Lorena Snape acaba de atravesar los aros contrarios con la quaffle! –gritó Lee con la voz más aguda de lo normal a causa de la emoción- ¡El partido ha acabado y Slytherin y Griffindor han empatado!

En ese momento lo único que se oyó en el campo fue el silbato de la señora Hootch pitando el fin del partido.

Luego todo fue silencio…

Entonces Dumbledore se levantó y dio una palmada, luego otra, a Harry le pareció que había un siglo entre palmada y palmada; pero entonces todas las gradas imitaron a Dumbledore en un aplauso general; todos comenzaron a chillar y a desgañitarse felicitando a los equipos. Todos estaban contentos con ese empate pues habían disfrutado de un partido magnífico. Todos, menos los de Slytherin, que en seguida se levantaron y fueron saliendo del campo en silencio. Para ellos perder habría sido mejor que empatar con Griffindor.

Los dos equipos se acercaron al podio que había en la hierba, donde Dumbledore ya les esperaba con una sonrisa.

-Bueno, y ahora, los dos capitanes que suban aquí y les entregaré la copa.

-¿Ha venido Draco? –preguntó Lore a sus compañeros de equipo.

-No, sube tú –respondió el chico que en los vestuarios había dudado de ella- te lo mereces.

Entonces la chica sonrió y subió con Harry al podio.

-Bien –dijo Dumbledore; entonces se hizo un silencio sepulcral de nuevo- es la primera vez en toda la historia de Hogwarts que en la final de Quidditch empatan Griffindor y Slytherin. Veo que tendré que entregar la copa a los dos equipos, así que, felicidades a todos, nos habéis proporcionado un espectáculo magnífico.

Acto seguido les entregó la copa a Harry y a Lore que la cogieron cada uno por un asa y la levantaron sonrientes. Lore miró a Bea, se había dado cuenta antes de que su amiga no había ido a pararla cuando podía haberlo hecho perfectamente, la guiñó un ojo y ésta, sonriendo también, hizo otro tanto.

Poco después la copa fue depositada en la vitrina junto a una placa que rezaba: "Copa del Partido Legendario, donde Slytherin y Griffindor quedaron en empate" y debajo la fecha.

Todas las casas menos la de Slytherin bajaron al Gran Comedor y allí se celebró una fiesta a la hora de la cena. Nadie allí, en la euforia y la agitación del momento, recordaba nada sospechoso; nadie se acordaba de tener cuidado con nada; nadie se imaginaba lo que les ocurriría, tan sólo tres días después…