Y como todos los libros, éste también tiene un epílogo; al final tendría que despedirme, agradecer y todo eso, pero como no soy muy dada a hablar al final de los libros ya que me gusta dejar el sabor que haya quedado un rato, voy a hacerlo aquí: gracias a todos los que han tenido la bendita paciencia de aguantarme durante todo el largo transcurso que ha sido esta historia; recuerdos a mi amiga Bea, con la que empecé la historia, espero que te guste como ha terminado; gracias a los que me han dado (o por lo menos lo han intentado) lecciones con respecto a mi fic; gracias a todos los que me han dejado review y sobre todo a Héctor(creador de mi club de fans), a Isa Luna y a la VERDADERA Sunflower (Javi), que han estado al pie del cañón todo el tiempo.
GRACIAS.
EPÍLOGO: ES LA DECISIÓN DE LOS HÉROES
Bip…Bip…Bip…Bip…Bip…Bip…
Lentamente abrió un ojo... luego el otro… y los cerró rápidamente; un halógeno fluorescente le había hecho daño. Entonces giró la cabeza hacia la izquierda y volvió a probar. Ya no le dolían tanto al abrirlos y cuando se acostumbró a la luz, alcanzó a ver a su izquierda a Lore, en otra cama y más allá a Malfoy; ambos estaban despiertos y sentados. Ella tenía todo el brazo derecho vendado, desde el hombro y al lado de la cama del chico había dos muletas. Él mismo tampoco se sentía muy bien, notaba la cabeza envuelta en vendas y el pecho le ardía; tampoco notaba la pierna izquierda.
-¡Harry! –Bea se había dado cuenta de que había despertado y se acercó a él; le abrazó y le besó. Estaban todos en la habitación, sus amigos; estaban también Ron y Hermione, Luna y… no, no estaban todos.
Harry se incorporó como pudo y se apoyó contra la pared. Vio que Luna estaba separada de los demás, sentada en una silla, observando un amanecer en el que salía el arco-iris. Pero nada del exterior se reflejaba en su semblante, serio, triste.
-¿Por qué tuvo que pasar? –murmuró.
Bea se acercó a ella y la abrazó.
-¿Por qué tuvo que ser él? La profecía…
-Pudo ser que la profecía hablara de él, no de mí –comentó Harry acordándose de lo que había dicho el director, casi un año atrás.
-Pero… ¿por qué él?
-Porque estaba escrito… -intervino Draco, estaba serio; pero no hablaba en tono sarcástico, cosa rara, parecía… triste- las profecías son leyes escritas.
-¿Por qué? –continuaba Luna- ¿por quién?
-Por un ser superior; son designios superiores que no se pueden combatir; son el destino.
-No estoy de acuerdo –se opuso Lore.
-¿No crees en el destino?
-Creo que cada uno puede forjarse su propio destino en la medida en que tome sus propias decisiones. No creo que todas las profecías se cumplan; algunas sí, vale; pero no todas. Neville pudo salir corriendo, pudo haber seguido las órdenes de Dumbledore y haberse refugiado en Grimauld Place, nadie le obligó a venir… pero lo hizo, por voluntad propia; tuvo muchas ocasiones para huir, pero dio la vida por Harry… por todos nosotros… y nadie le obligó, la decisión no fue nada más que suya. Es la decisión de los héroes.
-Fue ese maldito libro… -murmuró Luna abstraída, más para ella misma que para los demás.
-¿Qué libro? –Repitió Ron en voz más alta.
Entonces Hermione recordó.
-¡Alternativas! –salió corriendo de la habitación del hospital y buscó a algún profesor de los muchos que andaban por Sant Mungo al esas horas. Encontró a Flitwich, le dijo algo, le dio la mano y desaparecieron para aparecer cinco minutos después, con un ajado libro en la mano que tenía libre. Corrió de nuevo a la habitación, se sentó en la cama de Lore y las dos, sin decir una palabra, se pusieron a mirar el índice.
-Ése es –susurró Luna al ver el volumen y los ojos se le volvieron a empañar- página setecientos setenta y siete…
Las dos chicas abrieron por esa página y lo encontraron…
Después de treinta segundos en los que no se oyó ni una mosca en toda la habitación, Hermione pegó un grito y soltó de golpe el libro, Lore lo sujetó con los ojos como platos.
-Increíble… -murmuró.
-¿Qué pasa? –inquirió Harry impaciente- ¿Qué es increíble?
-Leo –dijo Lore aclarándose la voz:- "… puesto que las profecías son designio y mensaje de una entidad superior, no son exactas. Las profecías son perfectas; pero los videntes que las interpretas son seres humanos y, como tales, ellos no lo son. Pueden errar en sus interpretaciones y, a veces, una sola palabra puede volver del revés toda una retahíla de afirmaciones. Así por ejemplo, la misma vidente que proclamó la profecía de El Niño Que Vivió y El Que No Debe Ser Nombrado, me confesó que no estaba segura de que esa profecía fuera exactamente así, dudaba entre dos formas; pero escogió esa por ser la que implicaba a menos personas (Aquí habría que aclarar que para poder escribir este fragmento hay que pasar por alto el dato que dice que las profecías sólo pueden hablar de dos personas; pues ésta hablaría de tres). La otra opción, podía haber sido:
El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… Y el Señor Tenebroso no lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce… Y uno de los dos deberá morir a manos del otro. Pues ninguno de los dos candidatos podrá vivir, mientras siga el tercero con vida…
Así pues, la profecía podría haber sido aquella… o esta…"
Toda la sala quedó en silencio.
-Entonces –Harry fue el que rompió el silencio- eso significa…
-…que para que tú pudieras matar a Voldemort, él… -Hermione no pudo terminar la frase.
-…él tenía que matar antes a Neville –terminó Lore.
-Teníamos la esperanza de que esa no fuera la profecía correcta –la voz de Dumbledore sobresaltó a todos desde la puerta- por desgracia, no tuvimos esa suerte.
-Profesor, entonces, era Neville el verdaderamente necesario para acabar con Voldemort ¿no? –preguntó Harry- yo sólo era... un peón.
-No, Harry, erais los dos necesarios para poder acabar con él. De hecho, al no marcarle como su igual, Voldemort lo despreció y fue eso lo que hizo que Neville fuera el que tenía que sacrificarse. Vosotros dos erais los candidatos, uno tenía que morir para que el otro pudiera matarle y Voldemort decidió que sería él quien moriría cuando te atacó a ti nada más nacer, firmando su propia sentencia de muerte. Si no hubiera hecho nada, a lo mejor la profecía no se hubiera cumplido, pero lo hizo… Si te das cuenta, ninguno de vosotros ha vivido tranquilamente hasta que el tercero, es decir, Voldemort, ha muerto. Hasta que se ha sellado su destino…
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Ese año no hubo más clases. Los chicos consiguieron hacer el antídoto para la Poción de la Lenta Muerte y la profesora McGonagall se recuperó. Los exámenes se suspendieron. El colegio cerró hasta el año siguiente.
Era una tarde lluviosa. Todos los presentes se congregaban alrededor de una tumba recién ocupada. Un pequeño grupo de paraguas negros. Cuando el funeral terminó, se fueron yendo, primero se fue la familia Weasley, volvieron todos a su casa; Harry fue con ellos. Luego se fueron la mayoría de los profesores. Después Lupin, Sirius y Draco volvieron a Grimauld Place, Bea fue con ellos. Lore y su padre desaparecieron poco después, junto a Hermione. Sólo quedaban tres personas: Dumbledore, Luna y una señora mayor con una bufanda de piel de zorro y un sombrero alto con un buitre disecado encima, a la que Luna se aferraba sin parar de llorar; a la otra ya no le quedaban más lágrimas.
La tumba estaba hermosa, el epitafio decía:
"Neville Longbottom
un muchacho valiente,
amigable y leal; miembro
de la casa Griffindor
del colegio Hogwarts;
tomó la decisión de los
héroes.
Tus amigos y familiares
Siempre te recordarán".
Sobre la lápida reposaban un montón de ramos de flores, de muchos tipos y colores, una recordadora y un sapo que dormía…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Esa misma noche, muy lejos de allí, al otro lado de las montañas, una serpiente dormitaba al lado de una lápida nueva también. Una solitaria figura envuelta en una capa leía la inscripción:
"Tom Solvoro Ryddle (Tom Marvolo Riddle, para los que han leído la versión en inglés)
Señor Tenebroso,
Quien Vosotros Sabéis,
El Que No Debe Ser Nombrado.
Nadie le echará de menos".
-Ah, Tom… -murmuró Dumbledore- ¿Por qué lo hiciste? Pudo no haber sido así… pudiste haberlo cambiado… ahora ya, todo ha acabado…
El profesor Dumbledore bajó la cabeza; desapareció justo en el momento en que una solitaria lágrima resbalaba por su mejilla y quedaba suspendida unos segundos en el aire, antes de caer justo al lado de la tumba.
En ese instante, en ese lugar, surgió una bella flor blanca, que creció instantáneamente, pero cuando alcanzó su completo desarrollo, se marchitó…
