Sobreviviendo

¿Alguien puede decirme de qué tendría que perdonarla? Se supone que soy su mejor amiga, intuí lo que le estaba pasando durante meses y no fui capaz de hacer absolutamente nada por ella. Tampoco en ese momento tenía una idea muy clara de qué hacer, pero mi siempre bien ponderado sentido práctico me salvó el momento. Nada sacaba con deprimir a mi amiga (y a mí misma) más de lo que estaba, así que minimicé las cosas incluso más de lo razonable.

- Ya verás que pronto estarás muy bien- Sanae me miró confundida- ¿Limpiemos esto?

Eran las seis en punto cuando un joven apuesto y muy bien vestido escudriñaba concentradísimo las prendas femeninas en una concurrida tienda sin un ápice de timidez, pese a ser el centro de atención de toda la clientela, hasta que una chica desvió su interés hacia ella. Vestía un suéter sueltísimo sobre una falda entubada hasta la rodilla, algo muy sencillo, así como su rostro dulce sin una gota de maquillaje.

- Encantadora- dijo el joven, dejando escapar su pensamiento con toda la intención de ser escuchado por la muchacha. Pero ella estaba tan ensimismada que ni siquiera notó su cercanía, hasta que chocó con él.

-¡Lo siento! Por favor, discúlpeme, parece que ando en la luna- decía una apenadísima Sanae.

- Ha sido mi culpa, señorita. Yo la vi venir, pero me quedé embobado… es usted realmente hermosa.- La osada honestidad del joven descolocó a Sanae, lo que la obligó a recurrir a sus reconocidas tácticas de evasión:

- ¡¡Que bonita blusa¿Es para una novia o algo así?

- ¿Esto? Emm, no, sólo estoy revisando algunas prendas que pusimos a la venta con mi pequeña firma para probar la colección antes de lanzarnos en serio.

-¿En serio¡¡¡Es increíble!!! Además, me encantó esa blusa.

- Genial. Oye¿no te gustaría conocer la firma? Aunque la mitad del equipo trabaja desde Tokio, en este período de "marcha blanca" estamos trabajando aquí en Shizuoka.

- Me encantaría, pero… ¿podrías decirme tu nombre?

- Ja, ja. Lo siento. Soy Kenji Imai.

Media hora más tarde, Kenji y Sanae llegaban al taller, donde encontraron al resto del grupo.

- ¿Marie?- Las sorpresas parecían no acabar ese día para Sanae.

- Linda, que sorpresa verte aquí.

- ¿Se conocían? La vi en la tienda y me pareció una persona muy agradable. ¿No les molesta que la haya invitado?

- Para nada, Sanae es una persona encantadora- comentó Marie y agregó- Nos conocemos gracias a mi amigo Tsubasa.

- ¿Eres su amiga también?- dijo Kotoko, la otra miembro del grupo.

- Si, eso creo- su respuesta causó cierta extrañeza, pero Sanae desvió el tema- Fue por eso que nos vimos ese día, Marie. Pensé que sólo estabas de pasada por acá.

- Generalmente estoy en el taller de Tokio, pero hasta el lanzamiento me quedaré aquí.

La tarde fue muy provechosa, en especial porque a todos les pareció que Sanae era el rostro ideal para su firma. Aunque la propuesta tomó por sorpresa a la chica, pensó que sería una experiencia interesante y fuera de lo común, por lo que aceptó sin reparos. Además, era una excelente excusa para mantenerse delgada.

La última semana se había visto a Sanae muy feliz. Kumi no sabía muy bien el motivo porque su amiga le había dicho que era una sorpresa y que pronto se enteraría, pero lo que fuese que la tuviera tan entusiasmada era bienvenido. Sacar a Sanae de la tristeza era algo tan difícil que se agradecían esos pequeños períodos felices.

Justo en medio de su amena conversación, Ryo irrumpió en el salón como si el diablo lo persiguiese, pero con una sonrisa de oreja a oreja que no dejó a nadie indiferente.

- ¿Y a este qué le pasa?-preguntó Kumi entre risas

- Para que llegue tan temprano, de seguro ha de ser algo grave- respondió Sanae.

- ¡Ustedes, niñas!- exclamó jadeante Ryo, apuntando a las chicas- les tengo un notición de esos para venderle a los diarios.

- ¿Eh?- Lo de notición atrajo a toda la clase

- ¡¡¡¡Tsubasa viene a Japón!!!!!! Y será al menos por un mes.

- ¿Estás seguro?- Sanae estaba atónita.

- Me lo ha confirmado anoche- dijo Ryo como alardeando de su cercanía con el "compañero famoso" y continuó- Estará en Japón en una semana.

- Sanae¿no era esto lo que escondías?

- No, Kumi, te aseguro que no tenía idea- respondió Sanae tratando de ocultar su turbación.

- Pero por qué esa cara¿acaso no te pone contenta que Tsubasa nos venga a ver?

- No… bueno, me ha tomado por sorpresa, sólo eso.

Y era totalmente cierto. El corazón de Sanae se llenó de alegría con la noticia, pero el miedo inmediatamente se apoderó de ella. Sabía que las cosas eran demasiado diferentes, que ella era casi otra… ¿qué vería Tsubasa cuando la mirara otra vez? Por otro lado, había intentado tanto zafarse del recuerdo y en cuanto se enteró de su venida no pudo evitar estremecerse. Por lo visto, las cosas serían más difíciles de lo que esperaba.

Pensar en todo aquello le inquietaba demasiado, pero el llamado que recibió esa noche no pudo ser más oportuno. Marie le confirmaba que el lanzamiento de su colección sería ese fin de semana en Tokio, por lo que tendrían un pequeño desfile en el que presentarían sus diseños al público y en el que, lógicamente, Sanae sería el rostro principal. Jamás había desfilado en su vida, pero era un desafío que la emocionaba, Además, estaba acostumbrada a estar detrás apoyando a otros. Aunque la colección no era suya, por primera vez las lentes estarían puestas en ella: la dulce asistente esta vez sería quien atrajera las miradas.

Aún con todo eso, lo más importante era que el desfile coincidiría con la llegada de Tsubasa, y esa era una excusa lo suficientemente buena como para no estar allí. Sabía que tarde o temprano tendría que verlo a la cara, pero no se sentía preparada aún, y menos sabiendo que todo el mundo iría a recibirle.

Tsubasa preparaba ansioso su equipaje pensando en todo lo que encontraría en Japón. Su querida madre a quien añoraba tanto, sus amigos del Nankatsu, la tranquila Shizuoka y, por supuesto, a la chica que le robaba el sueño. Estaba preocupado. Era cierto que su amigo le había tranquilizado en aquella última llamada, pero de todos modos, Ryo no había negado nada de lo que Marie dijo, y si notó que estaba más flaca, es porque la diferencia debía ser demasiado evidente. A medida que lo pensaba, más decidido se sentía de tomar el toro por las astas.

Y así lo hizo.

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Continuará...

Notas:

Siento la demora!!! pero mis profesores me están sobrecargando. Son unos explotadores T.T

Bien, este capítulo ha sido un poquito nada, pero no podemos esperar que sea todo sufrir ¿no? La vida sigue para todos. Y qué bueno nuestro Tsubasa, al fin se decide a hacer algo más que jugar fútbol...

Bien, veremos que resulta de su viaje.

Adieu.