¡Hola a todos¿qué tal? Espero que bien : - )

Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado sus derechos.

¡Muchas gracias por apoyarme en esta nueva historia! Espero que os siga gustando

Aio!


¿Y cómo vas a conseguir a la novia perfecta? – preguntó después de recuperarse de la "alegre noticia".

Yo me encargaré... ¡no hay problema!

¿A qué te refieres? – le miró con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados – No te referirás a... ¿vas a pagarle una chica? – soltó alarmada en medio del establecimiento. Varias cabezas giraron tan deprisa en dirección a su mesa que seguramente acabaría siendo el paraíso para los quiroprácticos.

Shhhhh ¡baja la voz! – se acercó más aún – además ¿cómo puedes pensar eso de mí?

Tú has dicho que le conseguirás la novia perfecta...

¿Y eso qué tiene que ver¿para conseguir a la novia perfecta de Harry voy a tener necesariamente que pagarla? Estas enferma Hermione...

¡No estoy enferma! Sólo piénsalo un momento ¡el cumpleaños de Harry es en dos días¿cómo piensas encontrarle una novia? A la fuerza tiene que ser pagándola – reflexionó llevándose las manos a la boca después de decir la última frase.

No seas tan alarmista... hay otra forma... – contestó tranquilamente casi como si estuviese comentando que mañana fuese a llover.

¿Y qué otra forma puede haber eh? – le preguntó en un susurro entre dientes – Dime Ron... ¿cuál? – sentía unos impulsos casi desmedidos por agarrar a su amigo de la camisa y zarandearle hasta que desistiese de esa idea tan estúpida.

Es muy fácil – volvió a contestar tranquilamente... tanto que Hermione tuvo que reprimir sus impulsos de arrearle un puñetazo – Sólo tengo que...

¿Qué hacéis tan juntitos los dos?

¡Harry! – Hermione se separó automáticamente de Ron levantándose de la silla en el proceso.

Cualquiera diría que os he pillado a punto de hacer algo malo... – insinuó Harry con una sonrisilla torcida mirando fijamente a Ron que parecía meditar la siguiente respuesta.

Tienes razón – suspiró derrotado – Pero no se lo digas a Luna... – de todas las respuestas que podía haber esperado el moreno esa nunca, ni en un millón de años, estaba entre ellas.

¿Qué? – parecía mantener una lucha interna... cerró los ojos para poder pensar mejor.

¿De que demonios estás hablando Ron? – Hermione se acercó a él con la clara intención de arrancarle la cabeza.

Vale, vale... ¡qué susceptibles estamos hoy! Venga... que sólo era una broma... – hasta hoy no se sabe qué suspiro de alivio fue mayor... si el de Harry o el de Hermione – Nos estábamos contando un secretito – siguió el pelirrojo dejando dinero en la mesa para pagar las consumiciones – tú no tienes la exclusividad en este asunto Harry...

Os estabais contando un secretito ¿eh? – el moreno se acercó a ellos y sonrió con picardía - ¿no tendrá nada que ver con que pasado mañana sea mi cumpleaños verdad?

¡Ah¿pero pasado mañana es tu cumpleaños? No nos habíamos dado cuenta... – respondió Hermione con ironía.

Venga va... será mejor que nos vayamos a comprar ¿Vale? – salieron los tres rumbo a la tienda de Quidditch.

Muy bien Ron, ahora que Harry no está aquí – sólo quedaba un día para la "fiesta sorpresa" y, tanto Hermione como el pelirrojo y como Luna, se encontraban en la casa de la castaña para ponerse al día de la preparación. Bueno, vale, estaban ahí los tres juntos porque Hermione y Luna estaban como locas por saber lo que iba a hacer Ron para conseguir a la mujer ideal de Harry – dime qué narices piensas hacer para hacerle ese regalo taaaaaan especial que le vas a dar.

Muy fácil – respondió como si en realidad lo fuera – utilizaré un hechizo.

¿Un hechizo¿Ronald Billius Weasly va a realizar un hechizo? – instintivamente Hermione dio un paso atrás.

¡Oye! – reclamó el pelirrojo totalmente ofendido - ¿a qué viene esa reacción?

Ronald... cariño... – interrumpió Luna – digamos que tú no eres muy bueno en hechizos... no te ofendas pero... – la pobre no sabía cómo seguir sin herir profundamente el ego de su novio.

¡Soy perfectamente capaz de realizar un hechizo! – recalcó Ron con bastante mal carácter.

Si yo no digo que no seas capaz... – comenzó a defenderse Luna – Lo que quiero decir es que los hechizos que tú haces normalmente suelen tener algún efecto secundario...

Hechizo desilusionador – siguió Hermione.

¿A qué te refieres con eso¡Si me salió bien! – se defendió.

No pudimos ver a Harry en tres días... ¡y se supone que el efecto duraba seis horas! – le respondió casi enfurecida la castaña.

Bueno, vale lo acepto... ¡pero fue un fallo sin importancia! Y no me podéis negar que fue divertido ¿eh? – durante los tres días que el hechizo desilusionador tuvo efecto, Harry se paseaba a sus anchas por todas las instalaciones del Ministerio. Varias personas juraban y perjuraban que los espíritus de algún pariente se les habían aparecido. Algunas chicas se quejaban de que cuando estaban en las duchas (esas que estaban instaladas para que los aurores pudiesen relajarse después de un día agotador), la llave del agua se cerraba de repente. Hermione decidió que lo mejor que podía hacer era ducharse en casa, aunque uno de esos días sintió que había alguien más en el cuarto de baño... ¡pero qué tonterías se le ocurrían! Harry nunca haría eso...

Aunque eso fuese divertido si algo falla en este hechizo te puedo asegurar que no nos reiríamos nadie – Hermione intentaba hacer cambiar de opinión a su amigo. Por una parte no quería que nadie estropease el cumpleaños de su amigo y por otra parte ¿qué chica en su sano juicio iba a querer que alguien encontrase la mujer ideal del chico al que quiere¡ninguna!

¡No va a fallar nada! – protestó nuevamente Ron.

Pero... imagina que lo consigues y que desaparece a los tres días – sugirió Luna - ¿Cómo crees que se sentiría Harry?

No va a desaparecer ¿entendido¡confiad en mí!

Está bien yo confío en ti – Luna había estado observando a su novio y comprendió que él sabía perfectamente lo que hacía.

¿Tú también Luna? – preguntó incrédula Hermione – Sigo sin creer que sea una buena idea... – estaba decidida a no aceptar ese regalo por nada del mundo pero, al ver la cara de sus dos amigos, decidió aceptar. Total que más da... de todas formas él no se enteraba siquiera de que ella era una mujer... después de tantos años seguía siendo sólo su mejor amiga. En fin, todo por la felicidad de Harry – Está bien, está bien... ¿puedo ayudar en algo?

Sí – Ron estaba eufórico ¡lo había conseguido! Nunca pensó que ella aceptaría pero... era por su bien, si todo salía como él lo pensaba todo se iba a arreglar – Mira, sólo tenemos que conocer los gustos de Harry y recitar el hechizo. Lo malo es que tienen que ser dos personas, ya sabes... para que el poder sea mayor.

¿Y?

Pues que me gustaría que tú me ayudases - ¡Lo que faltaba! No sólo iba a perder la oportunidad de tener algo con Harry si no que ahora resultaba que tenía que poner parte de ella para que se puede llevar a cabo ¿Cómo se le pudo ocurrir aceptar esta tontería?

Está bien – piensa en la felicidad de Harry, piensa en la felicidad de Harry, piensa en la felicidad de Harry.

¡Muy bien! Ahora sólo falta saber las características perfectas... ¡nos queda un día así que tendremos que darnos prisa!

¿Y cómo piensas hacerlo? – preguntó Luna.

Es fácil... una conversación entre hombres y ya está – sonrió Ron.

Oye ¿dónde tienes el hechizo? Me gustaría ir estudiándolo...

La misma Hermione de siempre – le acercó el libro – aquí tienes – se sentó junto a su novia mientras su amiga leía atentamente la página que había marcado.

Ron... aquí pone que las características tienen que ser dichas directamente por el hombre en cuestión... ¿y cómo vamos a hacer eso¿No se supone que Harry no sabe nada de esto?

¿Qué tiene que decirlo directamente¡No fastidies! – se acercó corriendo - ¡Mierda¿cómo voy a hacer eso si es una sorpresa?

Eso mismo digo yo

Oye... ¿y si le hacemos un encantamiento para grabar su voz? – preguntó de repente Luna – es fácil ¿no?

No creas... ese encantamiento sólo vale para grabar en papel – respondió Hermione - ¡un momento¡Grabar! – se levantó y se fue corriendo a su dormitorio – Podemos usar esto – les enseñó un pequeño aparato.

¿Qué es eso? – preguntaron Ron y Luna a la vez.

Es una grabadora – contestó como si fuera lo más obvio del mundo.

¡Claro¿qué otra cosa podía ser? – el pelirrojo había cogido el aparato y se dedicaba a mirarlo por todas partes - ¿Cómo narices quieres que sepamos lo que es este aparato?

Vale, vale... tranquilo... es un artefacto muggle que sirve para grabar la voz, sólo hay que poner una cinta y darle a este botón – la castaña les enseñó pacientemente su funcionamiento.

Ah... vale, lo utilizaré – Ron intentó hacerse con el extraño aparato pero, justo cuando estaba a unos milímetros Hermione se lo quitó de su alcance.

No, tú no vas a utilizar nada – se lo guardó en el bolsillo – yo seré la que grabe todo – terminó con una sonrisa. Si iba a tener que soportar "fabricar" a la mujer perfecta para Harry lo menos que se merecía era saber de antemano cómo era ella ¿no? Se podría tomar como masoquismo pero es que, simplemente, ella era así; quería saberlo todo de todo.

¿En serio que quieres hacerlo? – Luna le miraba dudosa.

Claro¿por qué no iba a querer?

Por nada, por nada... Bueno, ya está todo arreglado. Ahora sólo falta que venga Harry y convencerle para que nos cuente cómo es esa chica misteriosa – Ron levantó sugerentemente las cejas un par de veces.

Si no supiera que es imposible diría que no eres tan lento como pareces – Hermione se levantó del sillón.

¡Oye¿qué se supone que significa eso?

¿Queréis comer algo? – preguntó obviando la pregunta de un indignado pelirrojo.

Por supuesto ¿cuándo no he querido? – parecía que ya se le había pasado completamente el enfado.

Muy bien, será mejor que quedemos con Harry esta tarde ¿no? – preguntó Hermione una vez hubieron acabado de comer el pastel de chocolate que había hecho.

De hecho ya he quedado con él – el pelirrojo se estaba dedicando a eliminar cualquier miga que hubiese escapado de su voracidad – A las cuatro en las Tres Escobas.

¿Puedo ir yo también? – preguntó risueña Luna.

Lo siento pero creo que ya le parecerá raro que venga Hermione – contestó Ron pensativo – le dije que se trataba de una reunión de... hombres – se encogió de hombros.

Ah bueno, pues entonces nada – sonrió Luna – pero cuando vayáis a hacer su mujer perfecta me llamáis ¿vale?

¡Por supuesto! – Ron se levantó y, antes de marcharse, le dio un beso a su novia para despedirse – Nos vemos a las ocho ¿vale?

Muy bien¡hasta luego!

Hasta luego Luna... cuando salgas cierra la puerta ¿vale? – se despidió Hermione.

Durante el camino al bar ninguno de los dos dijo nada; cada uno estaba en su mundo particular.

¡Hola! – saludo Harry que ya estaba sentado en una mesa esperando a su amigo - ¿Hermione? – preguntó una vez la vio salir de detrás de su amigo pelirrojo – No sabía que también venías tú...

¿Te molesto? – preguntó ofendida, durante todo el camino había decidido que lo que estaba a punto de hacer era una tremenda tontería y se había enfadado consigo misma; ni que decir tiene que esto se tradujo en mal carácter.

¡Qué va! – se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla – Me encanta que estés aquí con nosotros – le sonrió mientras le acercaba una silla para que se sentase.

Gracias – se sentó totalmente colorada ¿por qué estaba enfadada? Ya no lo recordaba...

Esto... – interrumpió Ron la escena - ¿qué tomamos?

Yo una cerveza – pidió Harry.

Yo un refresco – sonrió Hermione.

Vale, ahora vengo – el pelirrojo desapareció en dirección a la barra.

Y bien ¿qué tal? – preguntó Harry para romper el silencio.

Desde ayer no me ha pasado nada interesante... ya sabes, estuve viendo una película

De las románticas ¿verdad? – conocía a su amiga como la palma de su mano.

Exacto – sonrió – y después pues cené

¡Espera! Esa también me la sé... – fingió pensar durante un par de segundos - ¿cereales?

Muy bien has acertado – sonrió aún más.

¿Y qué he ganado? – se acercó casi imperceptiblemente.

No lo sé... – estaba totalmente hipnotizada por los ojos de su amigo - ¿qué es lo que quieres?

Pues...

¡Ya estoy aquí! – Ron apareció de repente con las bebidas. No se dio cuenta de que su amiga le estaba asesinando con la mirada. – Y bien... ¿qué me he perdido? – se sentó entre ellos.

Nada, sólo me estaba contando lo que había hecho por la noche – sonrió Harry.

Ah... – miró directamente a su amiga que parecía controlarse a duras penas - ¿y a ti que te pasa?

¿A mí? Nada, nada... – respiró hondo para calmarse.

Bueno, entonces ¿para qué me has llamado Ron? – bebió un sorbo.

Nada... para hablar – sonrió – vas a cumplir veinticuatro años y bueno... estoy preocupado – puso la expresión más seria de su repertorio – no has encontrado aún a la mujer de tu vida y ya se te está haciendo tarde...

¿Tarde¡Pero si aún soy muy joven! Desde luego Ron... dices cada cosa... – sonrió de lado.

¡Venga! Hablemos de – miró de un lado a otro como si fuese a contar el mayor secreto del mundo – mujeres...

¿De mujeres? – miró nerviosamente a Hermione que en ese momento estaba intentando apretar disimuladamente el botón de grabar de su grabadora y ni siquiera se había dado cuenta de la expresión de su amigo.

Tú tranquilo... Hermione no es una chica así que no hay problema.

¿Qué? – Ante la mención de su nombre seguido de la expresión "no es una chica" hizo que ella levantase automáticamente la cabeza con una expresión digna de un colacuerno enfurecido - ¿cómo te atreves a decir eso? – el ruido de rechinar de sus dientes se podía oír en quince kilómetros a la redonda.

Tranquila Hermione – Harry intentó ayudar a su amigo – lo único que quiere decir Ron es que eres tan amiga nuestra y hemos pasado tanto tiempo juntos que nunca hemos pensado en ti como en una... bueno, como en una chica – mala jugada... para decir eso mejor no haber dicho nada.

Esto... no le hagas caso – interrumpió Ron viendo que Hermione se iba a lanzar a ahogar a su amigo – no sabe lo que dice – rió para aligerar el ambiente.

Vale... – realmente le costaba mucho no enfadarse, comenzar a gritar y freírles a hechizos pero... bueno, estaba aquí por el bien de Harry, por el bien de Harry, por el bien de Harry... ¿por qué era tan difícil creérselo?

Perdona yo... – comenzó a disculparse el moreno.

Déjalo ¿Vale? No importa... si me veis como un chico pues me veis como un chico... no pasa nada – la rendición la mejor forma de tranquilizarse.

¡Pero si yo no creo que seas un chico! – replicó Harry – lo que pasa es que...

En serio es mejor dejarlo – le cortó nuevamente Hermione; ya no quería oír ninguna disculpa más... cada vez que él intentaba arreglarlo metía más la pata.

Esto... – Ron levantó un poco más la voz – mira... lo que yo quería saber era cómo es tu mujer ideal – siempre tan directo ¿para qué disimular cuando con una pregunta se podía resolver todo?

¿Mi mujer ideal? – preguntó nervioso mirando a todos los lados como si quisiera encontrar una huida - ¿A qué viene esa pregunta Ron?

Venga... no seas tímido – le dio un pequeño codazo – cuéntanoslo...

Eh... - ¿por dónde estaba la puerta de emergencia? Mmmm demasiado lejos...

Anda Harry... respóndele ya – dijo aburrida Hermione – si no se lo dices no parará en todo el día...

¿No me vas a apoyar? – susurró Harry a su amiga castaña pero, al ver su expresión, llegó a la conclusión de que antes le ayudaría Voldemort que ella – En fin – si Hermione no le iba a ayudar ya podía darse por vencido - ¿por dónde quieres que empiece? – suspiró derrotado.

¡Bien! – exclamó su amigo contento – yo te haré unas preguntas y tú sólo tienes que contestarlas; así de simple...

¿Y qué vas a hacer con las respuestas?

Tal vez conozca a alguna chica que se parezca a tu descripción... – comenzó a divagar.

Genial... - ¿Ron casamentero? Merlín... en alguna vida pasado tuvo que hacer algo muy malo.

Empecemos por lo básico – fingió pensar un momento - ¿cómo te gustan: rubias, morenas, castañas o pelirrojas? – en ese mismo momento la grabadora de Hermione comenzaba a funcionar.

¿Eh? – necesito una salida, necesito una salida – Pues... – miró directamente a sus dos amigos; ninguno le iba a dejar escapar ¿por qué le dijo a Hermione que no la consideraba una chica? Ahora estaría de su lado y le ayudaría... – esto...

¡Vamos Harry! Sólo es el color de pelo – exclamó aburrida la castaña.

Rubia – respondió sin pensárselo mucho.

Muy bien – siguió Ron - ¿y los ojos¿de qué color?

Bueno... me gustan marrones... – susurró mientras sonreía ensoñadoramente, al darse cuenta de con quien estaba, estuvo a punto de taparse la boca por lo que había dicho – No... mejor azules – rió nerviosamente haciendo que sus amigos le mirasen como si estuviese loco.

Vale... ¿y qué tal la figura? – levantó las cejas con picardía mientras que con las manos hacía florituras.

Ronald... te la estás jugando... – Hermione entrecerró los ojos y palpó su camisa dándole a entender que si seguía haciendo el idiota iba a acabar muy mal debido a un hechizo que saldría directamente de su varita.

¡Vamos Hermione! – replicó alegremente restándole importancia al comentario – Seguro que las chicas siempre estáis diciendo eso de – se aclaró la garganta para poder afinar un poco su voz - ¡ese chico tiene un cuerpo de escándalo¡menudos abdominales¡me gustaría encontrarlo en un cuarto, cerrar la puerta y...!

¡Ya! – le cortó la castaña – Bueno, vale, es cierto... pero no vamos por ahí haciendo esas chorradas ¿entiendes?

Eso está mejor – sonrió Ron – entonces... ¿te gusta que tengan las cosas en su sitio? – miró directamente a su amigo que parecía querer meterse debajo de la mesa.

Pues... sí, claro... – murmuró nerviosamente.

¿Qué has dicho? – preguntó Hermione; le encantaba que se pusiese nervioso, sobre todo con este tema. Era una especie de venganza... – No te he oído muy bien – sonrió acercándose un poco más, si seguía susurrando así lo único que iba a captar la grabadora sería su respiración.

Que me gusta que tengan las cosas en su sitio – respondió derrotado.

¿Te refieres a una buena delantera y trasera? – y de nuevo vuelve Ron a la carga.

Ronald – amenazó entre dientes – Me parece bien que no me consideréis una chica – Bueno, bien, bien, lo que se dice bien no pero... ¿hay que disimular no? – pero o dejas de hacer esos comentarios o pruebo contigo un par de hechizos que tenía reservados para los mortifagos... ¿has entendido?

Vale, vale... – alzó las manos – pero di... ¿te gustan o no?

Sí – otra vez la maldita manía de susurrar cuando está nervioso.

Dilo un poquito más alto compañero... yo estoy aquí al lado y ni siquiera te he oído...

Vale, que he dicho que sí me gusta que tengan una buena delantera y trasera.

A saber lo que significa eso... para cada hombre eso es diferente... – susurró Hermione pero prefirió mantener esa opinión para ella sola.

Excelente... – siguió Ron - ¿Alguna cosilla más? – sonrió.

¿Algo más? Pues... – se sonrojó de repente – los labios... me encanta que tenga los labios bien delineados y suaves...

Vale... – al pelirrojo le costaba cada vez más esconder la sonrisilla.

¡Ah! Y que tenga un cuerpo atlético ¿eh? – ya se estaba soltando... esa era una buena señal; así tendrían bastantes detalles de la mujer ideal – y que no esté todo el día para elegir un vestido... con las chicas que he salido les importaba más el que estuviésemos presentables que cualquier otra cosa... ¡me pone enfermo!

Creo que eso es todo – concluyó Ron – seguro que conozco a alguien así...

¿Qué eso es todo? – saltó de repente Hermione, se había prometido mentalmente el no meterse en esto pero... era superior a ella - ¿y qué hay de la personalidad¿acaso no te importa que tenga la misma personalidad que un zapato? – le preguntó sorprendida a su amigo moreno.

¡Por supuesto que no quiero que tenga la misma personalidad que un zapato! – exclamó ofendido Harry – me gustaría que fuese inteligente, generosa, que se preocupe por los demás, divertida, que tenga claro lo que quiere y que no esté todo el día dándome la razón como si yo supiese la verdad absoluta – explicó de carrerilla casi sin respirar... ¿a quién le recordaban esas características?

Vaya, impresionante – interrumpió Ron un par de segundos después – Pero te falta una cosilla sin importancia...

¿Ah sí¿cuál? Yo pensé que ya la había descrito bastante bien...

Te falta decir que esté totalmente loca por ti – sonrió.

¡Es cierto! También quiero que esté totalmente loca por mí – casi exclamó. Ron no se lo podía creer... ¡estaba saliendo todo como esperaba!

Muy bien... creo que conozco a alguien que es exactamente igual a la mujer ideal que has descrito – sonrió el pelirrojo - ¿A qué sí Hermione?

¿Qué? – estaba tan ocupada peleándose con el botón "stop" de su grabadora que ni siquiera le había oído. Además estaba el discursillo de la personalidad de la chica ideal de Harry, le fastidiaba admitirlo pero parece que tenía las ideas muy claras.

Le estaba diciendo a Harry que creo que conozco a una chica muy parecida a la que ha descrito.

¡Ah sí! Que bien ¿no? – consiguió apagarla dándose un golpe contra la mesa - ¡Ay! Mira que darme en la muñeca... – comenzó a darse un pequeño masaje.

Déjame a mí... no creo que tú sola puedas... – Harry cogió su muñeca y comenzó a acariciarla delicadamente - ¿Mejor?

Sí... – los párpados de sus ojos comenzaban a cerrarse debido a la tranquilidad que sentía en ese mismo instante... las manos de Harry acariciando su piel...

¿Ya has acabado? – preguntó de repente Ron – Porque si sigues haciendo eso os voy a tener que dejar solos en un reservado…

Piérdete – Hermione había abierto los ojos y salían chispas de ellos.

Vale, vale – alzó nuevamente las manos – hoy no tenemos un buen día ¿no? No será que… bueno… que tienes…

¡Ronald! – se levantó de un golpe dejando al resto de la clientela en un profundo silencio – Ronald… - volvió a canturrear - ¿recuerdas un hechizo con pajaritos? – sus labios se torcieron en una mueca casi diabólica.

Esto… - el pelirrojo se había puesto blanco y poco a poco comenzaba a levantarse de la silla.

¿Eso significa que te acuerdas? – se acercó más a él para susurrarle la siguiente parte de su amenaza – Sé hacerlo con yunques – concluyó sacando su varita.

¡Nos vemos después! – casi no le da tiempo a levantarse del todo y ya había desaparecido.

Mira que amenazarle así… - interrumpió Harry – de todas formas debería saber que tú nunca lo harías – sonrió.

¿Y quién te ha dicho que no? – torció el cuello para mirarle directamente – Tengo que irme ya nos veremos ¿vale? – dejó dinero y se dirigió a la puerta.

¡Hermione espera! – su amigo moreno se había puesto a su altura – ¿te importa que te acompañe?

Si te apetece… - sabía que no debía enfurecerse pero… después de haber oído toda la conversación de sus amigos… le costaba mucho ¿y a quién no?

Oye… escucha… lo de antes… - comenzó a revolverse el pelo – yo… no quería decir eso… ¡claro que te considero una chica! – intentaba disculparse por lo de antes.

Ya te he dicho que no hace falta que te disculpes – sabía perfectamente que él no había querido decir eso… además estaba la oratoria; digamos que no era el punto de fuerte de su mejor amigo.

¿No estás enfadada? – preguntó alegremente.

Claro que no tonto – sonrió ella – Sabes que es muy difícil que me enfade contigo… - prácticamente imposible…

¡Genial! Entonces – llegaron a la casa de Hermione – mañana nos vemos ¿Verdad?

¡Por supuesto¿qué clase de mejor amiga crees que soy? – intentó parecer indignada pero una sonrisilla la delataba.

La mejor del mundo – la abrazó sin pararse a pensar lo que estaba haciendo - ¿sabes que no sería un buen cumpleaños si no estuvieras verdad?

Claro… - murmuró aún sorprendida por el abrazo.

¡Nos vemos mañana! – se separó y le dio un beso en la mejilla - ¡Duerme bien! – se despidió un caminó silbando.

Hasta mañana – balbuceó ella entrando en su casa y mirando cómo la figura de su amigo desaparecía.

¡Espera un momento! – repetía una vez más Ron.

¡Pero bueno¿se puede saber a qué estamos esperando? – faltaban dos horas para la fiesta sorpresa de Harry y los dos amigos habían decidido comenzar con el regalo del pelirrojo – Si seguimos así le darás su regalo para su cumpleaños número cincuenta – comenzó a dar vueltas alrededor de la habitación como una loca.

Estamos esperando a Luna ¿la recuerdas? – preguntó con ironía el pelirrojo - ¿Mi novia? Dijo que quería ver cómo lo hacíamos.

La recuerdo, gracias – contestó secamente – seguro que ya la has avisado ¿no? – entrecerró los ojos ¡aún faltaba decorar el salón y traer la comida! No podían esperar más tiempo… a este paso lo único que iban a poder poner eran un par de globos y un sándwich a medio comer de Ron.

Que sí. Además – miró el reloj que estaba colgado enfrente – sólo se retrasa… ¿cinco horas? – exclamó horrorizado.

¿Cinco horas? – preguntó extrañada Hermione – Ron bonito… se retrasa veinte minutos… a ver cuándo empezamos a saber cómo se utilizan los relojes muggles…

Perdone alteza real – respondió con ironía – no todos somos tan inteligentes como su señoría – hizo una especie de reverencia.

No seas idiota – ese día había amanecido de un humor de perros. Empezando por haberse levantado una hora tarde (maldito despertador… mira que quedarse sin pilas), cuando fue a prepararse unas tostadas para desayunar se quemó con el tostador (ni que decir tiene que quedó reducido a un montón de cenizas después de un eficiente hechizo), al ir a recoger la tarta que encargó le informaron que se lo habían dado a otro cliente por equivocación (el resultado fue una bronca monumental y un cambio estratégico en las letras de azúcar… le costó mucho modificar "¡Feliz 25 aniversario de bodas!" en "¡Feliz 24 cumpleaños!"… menos mal que tenía la varita…) y ¡ahora esto! Luna llegaba tarde y las ganas de fabricar a la novia ideal de Harry se le estaban escapando. No es que antes las tuviese pero… ¿acaso alguien ahí arriba estaba jugando con su paciencia?

¡Perdón por llegar tarde! – la rubia apareció en el apartamento de Hermione – Me han retrasado en el periódico… tenía que escribir un artículo sobre los

Vale – cortó la explicación de su amiga – llevamos retraso así que… ¡manos a la obra!

Tampoco hacía falta que la cortases así ¿no? – Ron defendió a su novia.

Tranquilo… seguro que Hermione está muy estresada – miró significativamente al pelirrojo.

No estoy estresada – farfulló la castaña mientras se sentaba en el suelo.

Está bien, está bien… comencemos ¿vale? Necesito una muñeca… ¿la has traído cielo?

Sí, aquí está – dejó una pequeña muñeca de trapo en el suelo delante de Hermione.

¡Perfecto! – besó a su novia en la mejilla - ¡Vamos allá! - apuntó a la muñeca – ¿dónde está la grabadora?

Está aquí – la castaña la sacó - ¿la pongo a funcionar?

Espera… primero el hechizo y después las características – sonrió – Persumm amorae realite ¡Ahora! – Hermione le dio al play. En menos de un segundo la voz de Harry relataba las características especiales de su mujer ideal – ahora la muñeca cobrará vida – sonrió Ron. Pero, claro, un hechizo de Ronald Weasly no podía salir bien a la primera… ¡por supuesto que no! El rayo de la varita dio en la muñeca sí pero… rebotó. ¿Qué a dónde fue? Pues seguramente al sitio que menos sospechaban ¿o no? Ese rayito dorado se dirigió al pecho de Hermione que lo miró con los ojos abiertos de la impresión - ¡Hermione! – fue lo único que pudo decir el pelirrojo antes de que su amiga desapareciese entre un torbellino. Después de unos segundos todo se calmó y su amiga cayó desmayada, o eso parecía, en la alfombra - ¿Hermione? – Tanto Ron como la rubia se acercaron a ella - ¿estás bien?

¿Qué ha pasado? – una chica rubia se levantaba lentamente - ¿Qué era ese rayo?

Her… ¿Hermione? – preguntó Luna.

Me vais a desgastar el nombre… - se irguió totalmente.

Es que… estás distinta… - fue lo único que pudo articular el pelirrojo

¿Distinta¿a qué te refieres¡pero que tonterías estás diciendo! – se acercó a un espejo y lo único que salió de su garganta fue un gritito ahogado - ¡Merlín¿Qué me has hecho? – una chica rubia, con los ojos azules, los labios perfectamente delineados y un pecho digno de un air bag le devolvía una expresión aterrada - ¡parezco una barbie!

¿Una qué? – preguntó Ron.

¡Una muñeca que tenía una cinturita, con grandes pechos y un culito respingón¡Y rubia y con ojos azules! – parecía a punto de matar a su amigo pelirrojo que estaba retrocediendo un par de pasos.

¡Yo he hecho bien el hechizo!

¡Y una mierda! – exclamó fuera de sí – Si lo hubieras hecho bien no tendría este aspecto – se señaló

Pues yo creo que estás bastante bien – sonrió el pelirrojo.

¡Te mató! – se tiró al cuello de su amigo

¡Aquí está el fallo! – dijo Luna interrumpiendo a la castaña – se te olvidó una palabra…

¿En serio? – se deshizo de los brazos de su amiga y se acercó a su novia - ¿cuál?

Inanimate – leyó la rubia – al no decir que era un objeto inanimado el hechizo ha ido contra la persona viva que estaba más cerca convirtiéndola en…

La mujer ideal de Harry – terminó Hermione por ella.