¡Hola otra vez! Ya sé que he tardado mucho pero… tuve unos problemas y… bueno… no podía escribir… así que… he tenido que esperar a estar inspirada. Igual no es muy largo pero… espero que os guste; aquí se explican algunas cosas…

Todo esto pertenece a JK Rowling, La Warner y cualquiera que haya pagado los derechos…

Espero que os guste… si no pos… se aceptan sugerencias ¿eh?

Aio!


"La mujer ideal de Harry"

En ese mismo momento no sabía si reír o llorar. Por muy estúpido que hubiese sido el darle a Ron carta libre para realizar un hechizo los resultados parecían ser estupendos. Su sueño se convertía en realidad… ¡era la mujer ideal de Harry! Casi podría imaginarse a su mejor amigo acercándose a ella, tomándola de la cintura y murmurándole al oído que estaba completamente enamorado de ella… que era su mujer ideal. Sus labios se ensancharon en la sonrisa más radiante que nadie había visto en varios años.

- ¿Estás bien? – Ron se había acercado cautelosamente a su amiga al ver que se quedaba completamente quieta. La rodeó lentamente esperando cualquier posible reacción y vio, con bastante estupor, que estaba sonriendo. ¿En qué narices podía estar pensando? Con todo lo que le había hecho ¿y sonreía? Esa no era su mejor amiga… - ¿Hermione? – Pero ella seguía en su mundo de fantasía – Tal vez sea mejor despertarla – su aspecto era bastante preocupante ¿Dónde se había visto que su amiga actuase de esa manera? Seguro que le había pasado algo malo… igual le había dado un ataque o algo por el estilo

- Ron, cariño… será mejor que la dejes – Luna se había acercado a él – y te escondas lo mejor posible…

- ¿Por qué tendría que esconderme? – no entendía nada. Si ahora mismo estaba sonriendo ¿por qué su integridad física estaba en peligro? No lo entendía…

- Ahora está tranquila pero cuando se de cuenta va a querer matarte Ronald…

- ¿Cuándo se de cuenta de qué? – nada más formular la pregunta Hermione se dio la vuelta y pareció darse cuenta de dónde estaba. Sus ojos pasearon por la habitación, pasando por Luna y deteniéndose en su mejor amigo pelirrojo. En ese momento sus ojos, antes color miel, se oscurecieron hasta parecer negros. Todo un logro si se tenía en cuenta su reciente cambio al color azul océano. Estaba perdido - ¿Hermione? – preguntó con precaución al tiempo que daba un par de pasos hacia atrás.

- Ronald – casi gruñó. Acababa de darse cuenta de que, aunque había ventajas siendo la mujer ideal de Harry, había muchas desventajas. Desventajas que se reducían a una. Una muy dolorosa. "Él no me quiere a mí". Una vocecilla en su mente le había abierto los ojos. Harry se enamoraría de la Barbie en la que se había convertido no de su amiga fiel, de aquella que había compartido tantos momentos con él, la que le había confiado ciegamente su vida, esa que le miraba con adoración. En definitiva ahora más que nunca no tendría oportunidad. Aunque era irónico que su más peligrosa rival fuera ella misma… - Me gustaría discutir un par de detalles contigo si no te importa…

- Yo… esto… - y ahí estaba la mirada y expresión que tanto temía… buscó con la mirada una puerta, una ventana, el agujero de un ratón… lo que fuese pero no encontró nada. Sólo vio cómo si su amiga brillase; le recordó a unos dibujos animados que había visto con sus amigos… unos que cuando se enfadaban se volvían rubios y tenían un poder impresionante.

- Hermione… - interrumpió Luna al ver que la aludida iba a achicharrar a su novio – será mejor que te calmes…

- Y tú será mejor que vayas poniendo un anuncio por palabras en el periódico de tu padre – respondió con los dientes apretados – así te será más fácil encontrar un novio nuevo… - extendió la palma de su mano y su propia varia salió disparada hacia ella. Al ver eso, la pareja se quedó completamente quieta – Hablo en serio – le apuntó.

- ¡Hermione! – Luna se situó entre ellos – Esto no es propio de ti… se supone que tú eres más pacifista… ya sabes… no atacas a no ser que te provoquen ¿verdad?

- ¿Y según tú él no me ha provocado? – la miró con rabia - ¿Qué más tiene que hacer para que le pueda dar su merecido?

- ¡Piensa en Harry! – soltó de repente Ron como si una bombilla se hubiese iluminado en su cabeza – Si me haces algo no podrás terminar la fiesta y se sentirá muy triste…

- ¡Es cierto! – dejó su varita y una sonrisa bobalicona atravesó su cara – tengo que prepararlo todo para que disfrute como nunca de su cumpleaños – dio un par de saltitos y se metió en la cocina.

- Menos mal… pensé que me freiría a hechizos… - suspiró el pelirrojo.

- ¿Cómo sabías que eso funcionaría?

- Simple… porque…

- ¡Y vosotros dos no os vayáis! – apareció la cabeza de una sonriente Hermione – No os libraréis de ayudarme – y volvió a desaparecer.

- Merlín… está muy rara ¿no? – Luna miró en dirección a la cocina.

- Es el hechizo – respondió en voz baja Ron.

- ¿Qué?

- Ven, te lo explicaré – le tendió la mano y ambos se dirigieron al jardín.

- ¿No estaréis intentando huir verdad? – la voz de Hermione llenó el tenso ambiente.

- No, sólo vamos a salir al jardín para decorarlo – respondió Ron.

- ¡Buena idea! Será un ambiente muy romántico… - se oyó una sonrisa un tanto tímida.

- Pues sí que está rara… - comentó Luna antes de sentarse al lado de su novio en el césped.

- Sí… verás, todo tiene que ver con el hechizo. ¿Recuerdas todas las características que dijo Harry?

- Más o menos sí.

- ¿Recuerdas la última?

- ¿Te refieres a que ella debía estar totalmente loca por él? – abrió los ojos con sorpresa.

- Exacto… por culpa de mi hechizo ahora Hermione está totalmente loca… bueno, más que antes – sonrió y alzó las manos al ver la mirada que le dirigió su novia – Ese era más o menos mi plan… aunque creo que se ha torcido un poco…

- ¿Cuál era tu plan?

- Bien – suspiró pesadamente, siempre pensó que no iba a llegar a explicar su brillante idea ya que seguramente todo se solucionaría antes. No había previsto que esto acabase así… - Mi primera idea fue regalarle a Harry una escoba nueva… pero, claro, él tenía la mejor así que deseché la idea. Después se me ocurrió lo de las entradas de Quidditch pero Ginny y Neville se me adelantaron. Al final estaba completamente desesperado… ¿Qué demonios podía regalarle que le gustase de verdad? Estuve tiempo pensándolo hasta que decidí visitar a Hermione para buscar consejo.

- ¿Qué tiene que ver eso? – preguntó extrañada la rubia.

- Déjame continuar… así lo sabrás – sonrió – En fin, que estábamos en su casa charlando sobre lo que le iba a comprar yo y le pregunté qué le había comprado ella. Me dijo que una túnica que tenía la misma rara función que una capa de invisibilidad.

- ¡Vaya! Ese es un regalo magnífico…

- Exacto ¿y yo qué tenía? Nada… absolutamente nada… En fin, tenté a mi suerte y dejé que me explicase cómo se le había ocurrido la idea… para ver si podía… esto…

- ¿Copiarle la inspiración?

- Más o menos… dicho así suena mal ¿no crees? – su novia asintió – Bueno, el caso es que cuando oí el porqué me quedé pensando… Harry había dejado atrás su capa de invisibilidad para proteger a Hermione y ella se interpuso en el camino de la maldición de Vol… Vol… - nada, que seguía sin conseguirlo – bueno, de ya-sabes-quién. Así que de repente me asaltó una idea como un rayo. Me di cuenta de que Hermione estaba enamorada de Harry. Por eso sus regalos eran tan perfectos, por eso ese empeño en cuidar siempre de él, no era porque el maniaco ese le persiguiese para matarle ¡qué va!

- ¿En serio? – Luna ladeó la cabeza - ¿Por qué tardaste tanto en darte cuenta? – preguntó divertida

- ¡Oye! – replicó ofendido – Que ellos son mis mejores amigos… yo siempre pensé que Hermione era así con todo el mundo… reconozco que me ha costado bastante darme cuenta de que con él era especial pero… es que yo…

- Tranquilo… sé que eres un poco… lento para estas cosas… ¡no te ofendas! – se disculpó rápidamente al ver la cara de su novio – pero no puedes negarlo… me costó bastante que te dieras cuenta de que me gustabas – ambos sonrieron.

- Lo que más me fastidia es que tienes razón – le guiñó un ojo – En fin… a lo que iba… pensé que debía ayudar a mi mejor amiga para poder, a la vez, hacer lo propio con mi mejor amigo.

- ¿A qué te refieres?

- ¿No lo sabes? – paró un momento saboreando ese pequeño triunfo.

- Ronnie…

- Espera… estoy disfrutando del momento – sonrió.

- ¿Quieres que llame a Hermione? – hizo el amago de levantarse.

- ¡No! – gritó totalmente asustado – No hace falta – miró hacia atrás por si había escuchado el grito – Yo te lo cuento…

- Así está mejor…

- Bueno, es que creo que Harry está enamorado de Hermione…

- ¿Y eso?

- Por su capa de invisibilidad…

- ¿A qué te refieres?

- Un día me dijo que jamás se separaría de ella… que antes moriría a tener que renunciar al último objeto que pertenecía a su padre… Así que pienso que tiene que querer mucho a Hermione para dejar tirada su capa ¿no?

- Eso es mucha suposición ¿no? Además seguramente hubiese hecho lo mismo por ti…

- Tal vez… - ¡mierda! Con el argumento más bueno que había conseguido deducir… pero Luna estaba en lo cierto… ¿y si a Harry no le gustaba Hermione? Merlín… en qué lío se podía estar metiendo…

- Además… él ha dicho que le gustan las rubias con ojos azules ¿no? – hizo una pausa y miró al cielo despejado - ¿Tú crees que Hermione es alguna de esas cosas?

- No… - murmuró abatido – Ahora sí que he metido la pata…

- Espera… ¿tu teoría está basada en que pasó de la capa de invisibilidad para protegerla? – No podía creer lo increíblemente lento que podía ser para ciertas cosas.

- Pues sí… ahora resulta que no debí intentar juntarlos… él no la quiere…

- ¡Pero bueno! – soltó un suspiro de resignación y le miró a los ojos - ¿qué te parece si te digo que tienes razón?

- ¿Y cómo lo sabes?

- ¿Recuerdas cuando estuvimos en la enfermería esperando a que Hermione y Harry despertasen?

- Claro.

- ¿Recuerdas quién despertó primero?

- Harry

- ¿Y qué fue lo primero que hizo?

- Arrastrarse por el suelo hasta llegar a la cama de Hermione.

- ¿Y después?

- Pues que casi nos cose a hechizos porque no le dejábamos que estuviese con ella… porque tenía que descansar… ¿a qué viene eso? – no tenía ni idea de lo que su novia intentaba decirle… si él estuviese así también se hubiese vuelto loco… aunque pensándolo bien… estuvo muy protector… cuando dormían él la abrazaba… y le susurraba cosas al oído para intentar despertarla… pasaba las veinticuatro horas del día con ella… casi no iba ni al baño… ¡claro! Eso podía significar que… bueno… que la quería más que a una amiga… O que estaba desesperado porque había sido por su culpa… - Puede ser que tuviese complejo de culpa ¿no? – frunció el ceño.

- Ron eres completamente adorable – cogió su cara con las dos manos y le besó suavemente en los labios – Cielo, eso se hace con la persona que amas… ¿o tú harías lo mismo que él? – reflexionó. Por supuesto que él habría cuidado de ella, incluso se hubiese quedado a su lado durante el tiempo que hubiese estado hospitalizada. Pero de ahí a abrazarla… o a arrastrarse para estar con ella… o amenazar a los demás con freírles a hechizos… si la cuestión era imaginarse esas escenas sólo podía aparecer una chica. Una chica rubia, con ojos azules y que ahora mismo le estaba mirando con una sonrisa que le cortaba la respiración.

- ¡Es cierto! – contentó alzó los brazos triunfante - ¡Por fin he conseguido su regalo ideal!

- Pero eso no explica que quisieras construir a su mujer ideal – le calmó - ¿Puedes explicarme esa parte?

- Claro – respondió a la vez que le cogía las manos – supongo que te habrás fijado en que todas las novias de Harry odiaban a Hermione; más que nada porque las dejaba de lado cuando tenía algún problema ¿verdad? – ella asintió – Pues pensé que si conseguía a su "mujer ideal" – hizo un ademán de comillas con sus dedos para después volver a recoger las manos de su novia – y ella se ponía celosa de Hermione, Harry al final se daría cuenta de sus sentimientos…

- ¿A qué te refieres exactamente? – Luna estaba totalmente desconcertada.

- A que si Harry conseguía plantar a su mujer ideal por Hermione, él finalmente se daría cuenta de que es a ella a quien ama – terminó su discurso.

- Increíble… - susurró Luna. Vale, el plan era una auténtica chorrada… una tontería como una catedral de grande pero viniendo de su novio… era… era… brillante. Suspiró. Pensó en decirle que hubiese sido más sencillo encerrarlos a ambos en una habitación con decoración romántica y haber esperado a que alguno diese el primer paso… Seguramente hubiese sido más eficaz. Harry nunca se había dado cuenta de que estaba enamorado de Hermione por más chicas que hubiese rechazado porque sentían celos de su mejor amiga. Estaba segura de que no lo aceptaría hasta que alguien le diese un golpe en la cabeza. De hecho hubiese sido mejor haberle presentado a un chico a Hermione para que él se pusiese celoso… de repente le asaltó una duda - ¿Y si hubiese tomado el aspecto de Hermione?

- ¿Estando ella delante? No lo creo – una expresión pícara se adueñó de su cara.

- Eres peor que Fred y George – le dio un beso en la frente.

- He aprendido de los mejores – sonrió.

- ¿Y por qué has hecho que dijese que tenía que estar loca por él?

- Así se acelera el proceso ¿no? – se encogió de hombros – mientras más loca esté, más celos tendrá de Hermione… Así Harry acabaría con ella pronto.

- ¿Y ahora? – preguntó interesada - ¿Cómo vamos a librarnos de Miss Hyde?

- ¿De quién?

- ¿No has oído hablar de la novela?

- ¿Magia?

- No

- Entonces ni te molestes – rió – la única forma de hacer que desaparezca es que Harry le diga que no es la mujer ideal para él.

- Le matará cuando le diga eso… además espero que no tarde mucho…

- ¿Qué hacéis sentados en el césped? – apareció la figura furibunda de la renovada Hermione – Pensé que había quedado claro que debíamos ocuparnos de una fiesterilla de cumpleaños… - apretó la mandíbula – como no esté todo listo para dentro de treinta minutos lo vais a pasar muy mal tortolitos… - blandió su varia frente a ellos - ¿entendido?

- ¡Claro! – contestaron al unísono levantándose; en ese estado era mejor no enfadarla.

- ¡Pues ya estáis moviendo el culo! – entró de nuevo en casa – voy a preparar la mejor fiesta para mi Harry… - sonrió como una adolescente enamoradiza.

- Espero que esto dure poco… no creo que pueda aguantar a una Hermione chiflada – murmuró Ron – apenas podía con una Hermione normal…

- Te estoy oyendo – canturreó Luna.

- Casi puedo imaginarme la fiesta… Harry loco porque no está Hermione y la "rubia Hermione" restregándose contra él… ¿te imaginas?

- ¿Restregándose? – preguntó extrañada.

- Claro… está loca por él… lo más normal es que quiera…

- ¡Merlín! No había pensado en eso…

- ¡Es cierto! Cuando Hermione vuelva en si me matará… creo que será mejor que pongas el anuncio…