¡Hola a todos! Perdón por el retraso pero es que he estado de vacaciones fuera de España y bueno… como que no he podido escribir mucho jejejejeje. Espero que os lo estéis pasando muy bien en las vacaciones y si ya se os han terminado no os preocupéis… ¡enseguida vienen más!
¡Ah! Ahora mismo no puedo responder a todos los reviews… es que voy a salir otra vez y claro… tengo el tiempo justo para escribir un pequeño capítulo que espero os guste ¿vale? Pero la semana que viene contesto los del capítulo anterior y, si tengo suerte, los de este. ¡Espero que os guste en serio!
Todos los personajes son propiedad de JK Rowling, La Warner y cualquiera que haya pagado los derechos…
¡Nos vemos!
Aio!
- El jardín ya está listo – anunció Ron cuando ambos entraban en la cocina. Al final decidieron que era mucho más seguro para su integridad física prepararlo todo; así no acabarían transformados en insectos - ¿Qué estás haciendo? – justo cuando entraron su amiga estaba con la cabeza metida en el horno - ¡Merlín! ¡Eres demasiado joven para cometer ese error! – el pelirrojo casi se tiró al suelo cogiendo la cintura de su amiga y apartándola de un tirón – Es mejor vivir – la abrazó mientras acariciaba su pelo.
- Ronald… - él sabía que ella se iba a enfadar por frustrar sus planes pero… no le importaba - ¿quieres dejar de meterme mano? - ¿eh? ¿acaso se había perdido algo? - ¡Mira lo que has hecho! ¡Has estropeado mi sorpresa!
- ¿Qué? – se separó de ella para ver que llevaba una cosa en las manos. Exactamente llevaba una especie de molde para pasteles - ¿Estabas haciendo un pastel?
- No… si te parece me estaba intentando suicidar… ¡pues claro! – se levantó mientras miraba tristemente el amago de pastel – Quería darle algo hecho por mí misma… sin magia… - unas gruesas lágrimas aparecieron en su cara - ¡pero tú lo tenías que estropear! – se volvió hacía él con furia - ¡eres un patoso! – no se lo podía creer ¡estaba furiosa y lo único que se le ocurría gritarle era ese "insulto"! Desde luego… ni siquiera estando loca dejaba de ser repipi…
- Perdona… yo…
- ¡Y ahora sólo quedan quince minutos! – dejó caer el "Proyecto pastel" al suelo - ¡y tengo que arreglarme! – sin pararse a pensar en nada más subió a su habitación - ¡Limpia ese desastre Ronald! – cerró la puerta.
- Yo pensé que igual había recuperado la normalidad y ahora quería… bueno… yo… - recogió un paño limpio.
- No te preocupes… si ella estuviese en sus plenas facultades mentales te lo hubiese agradecido… pero… es que… cariño… a veces te pasas un poco ¿no? – reprimió una carcajada.
- Ya, claro – gruñó – ya veremos qué pasa durante la fiesta y luego me cuentas ¿Vale?
- Hablando de eso… vamos a tener que decirle que será mejor que se ponga un nombre nuevo ¿no?
- ¿Un nombre nuevo?
- Claro… ¿no te ves raro presentándole a Harry otra Hermione?
- Puede ser que se llamen igual ¿no?
- ¿Tú crees? Déjame pensar… ¿cuántas chicas conoces que se llamen así?
- Está bien… ninguna… cuando termine de arreglarse se lo diremos…
- ¿Decirme qué? – no había tardado ni dos minutos. Era todo un record. Se había duchado, peinado, cambiado y hasta maquillado.
- ¡Merlín! ¿cómo lo has hecho? – preguntó impresionada Luna.
- La mujer ideal de Harry no se pasa eternidades para estar lista; la mujer ideal de Harry está siempre lista para él – recitó como un robot.
- Espero que no haga eso en la fiesta – le murmuró Luna a Ron – Oye Hermione…
- ¿Sí? – mientras tanto colgaba mágicamente un par de globos verdes que tenían la misma tonalidad que los ojos del chico que tanto le gustaba.
- Creo que será mejor que te busquemos otro nombre…
- ¿Qué tiene de malo mi nombre? – siguió colgando la pancarta de "FELIZ CUMPLEAÑOS HARRY" – A mí me gusta mucho – sonrió - ¿A ti no? – frunció el ceño. Era como estar con dos personas distintas a la vez.
- No si a mí me gusta mucho… es… diferente…
- ¿Diferente? ¿con eso quieres decir que es raro no? Vamos, que no te gusta mi nombre… - se acercó a ella con los dientes apretados.
- Lo que quiere decir Luna – se apresuró a aclarar Ron – es que a Harry no le gusta ese nombre para una chica.
- ¿No? - ¡vaya! Si a Harry no le gustaba a ella tampoco – Bueno… entonces ¿qué nombre le gusta? – preguntó esperanzada – Utilizaré cualquiera que le guste a él.
- Eh… ¿qué te parece Andie? Creo que a mi amigo le encanta…
- ¿Andie? – era un nombre demasiado vulgar para que le gustase a su hombre pero… en fin, que si a él le gustaba a ella también - ¡Hecho! Desde hoy llamadme Andie – rió.
- ¿Y el apellido? – le susurró Luna a su novio – Supongo que también habrá que cambiárselo…
- Pues díselo tú… paso de decirle que a Harry tampoco le gusta el apellido… Además cuando se de cuenta de que él no hace más que buscar a Hermione… no va a estar muy contenta que digamos…
- ¿Qué os pasa ahora eh? – puso los brazos en jarra - ¿tampoco le gustará mi apellido? - ¡Merlín! Hasta estando hechizada y psicótica era brillante – No pasa nada… me lo cambio y punto – sonrió - ¿Qué tal Potter? – dio saltitos de alegría – de todas formas pronto voy a tener que acostumbrarme a usarlo ¿no?.
- Me están dando ganas de lanzarle un hechizo… - murmuró Luna – se está poniendo un poco insoportable…
- Ni que lo digas – respondió en tono apenas audible - ¿Qué te parece Jones?
- ¿Andie Jones? Ese no parece el nombre de una bruja. Aunque si lo miramos bien… Harry Potter tampoco es lo que se dice exótico…
- Exacto – corroboró Ron sin saber que así se estaba metiendo con su mejor amigo.
- ¿No te estarás metiendo con él verdad? – se acercó a él – porque si no te cae bien puedo convertirte en una silla para que no tengas que soportar su presencia…
- Perdona… sólo estaba pensando en voz alta… - alzó ambas manos para intentar defenderse
- ¿Tú? ¿pensando? – se rió – No sabía que podías llegar a ser tan gracioso…
- La mato – susurró Ron al tiempo que cerraba los ojos. Menos mal que en ese momento sonó la puerta si no a saber qué hubiese pasado.
- ¿Quién es? – preguntó Luna que fue corriendo seguramente para escapar de aquel ambiente tan denso que se había formado.
- Pues Harry ¿quién crees que puede ser eh? – sonó la voz divertida de la hermana de su novio - ¿O es que no habéis notado que os faltan los invitados?
- Claro… pasad – abrió la puerta y comenzaron a entrar tanto viejos compañeros de Harry del colegio como nuevos compañeros de trabajo.
- ¡Vaya! Hermione se va superando día a día – alabó Ginny.
- ¿Hermione? ¿Qué Hermione? – apareció una figura rubia furibunda - ¿No será la novia de mi Harry verdad? – estaba agarrando los tirantes del vestido de una sorprendida pelirroja - ¿Quieres contestar o eres muda?
- ¿Quién eres tú eh? – intentó deshacerse de ella pero era totalmente inútil.
- Genial… estoy rodeada de idiotas… ¿no sabes responder una simple preguntita bonita?
- ¿Ron?
- Será mejor que le respondas… en realidad nos haces un favor a todos – suspiró.
- Que yo sepa no es su novia ¿contenta?
- ¡Genial! – respondió contenta - ¿y tú?
- ¿Yo? – iba a darle una respuesta cortante pero, al ver la cara de rabia que tenía esa chica, decidió contarle la verdad sin irritarla – Yo ya tengo novio y es este…
- Soy Neville Longbottom – le tendió educadamente la mano pero ella ni siquiera lo miró.
- Cualquier chica o chico que no haya venido con su pareja ya puede irse por donde ha venido – gritó y todos se quedaron estáticos en su lugar pensando qué le podría pasar a esa rubia tan exuberante y en por qué nadie se la volvía a llevar al manicomio – ¡Ya me habéis oído! ¡Fuera! – al instante cualquiera que no tuviese pareja, quisiese o no, estaba detrás de la puerta por la parte de fuera claro – Muy bien… - se volvió a los demás – será mejor que nos escondamos ¿no? – casi no terminó la frase y todo el mundo desapareció – Qué rápidos… me caen bien – sonrió.
- ¿Te importa que le abra yo? – preguntó Ron con cuidado – Así no se sentirá cómo si se hubiese confundido de casa ¿vale?
- Bueno – aceptó a regañadientes. Quería ser ella la que le abriese la puerta y así aprovechaba a besarle y a subirle a la habitación antes de que todos esos tontos apareciesen para destrozarle su gran momento romántico.
- Será mejor que te escondas tú también – Luna le agarró por el brazo - ¿te escondes conmigo?
- ¿Qué tal en el armario? – preguntó Andie. ¿Qué mejor sitio? Así cuando abriese la puerta para colgar la chaqueta del estupendo traje que seguramente llevaría, podría meterle por sorpresa, cerrar la puerta y… en fin, el resto para la imaginación.
- Creo que ahí no cabemos las dos. Además tenemos que estar todos juntos para que la sorpresa sea mejor ¿no?
- Claro – lo había pensado mejor y no le apetecía nada estar con Harry con esa rubia mirándoles. En ese mismo momento sonó la puerta - ¡Es él! – sin Luna no le hubiese sujetado en ese momento se hubiese lanzado a abrir la puerta.
- Tiene que abrirle Ron ¿recuerdas? – trató de calmarla.
- Claro – y Luna les aplicó a ambas el hechizo desilusionador.
- ¿Quién es? – preguntó el pelirrojo mientras se aseguraba que todo estaba listo.
- Voldemort – Ron se quedó con la mano congelada a una pulgada de la manilla - ¿tú quién crees que puede ser eh?
- Muy gracioso – abrió la puerta.
- ¡Eh! Tu no deberías haberme abierto la puerta – dijo Harry nada más poner un pie en el recibidor – A no ser que tú me vayas a dar mi beso de bienvenida y en ese caso… casi mejor que lo vayas olvidando…
- ¿Por qué? Con lo que yo te quiero… - hizo el ademán de darle un abrazo.
- Ron
- Harry
- ¡Quítate de encima!
- Es que no pude resistirme – rió con ganas.
- Uno, dos y…. ¡tres! – no apareció su amiga corriendo para darle su beso de bienvenida.
- ¿Quieres demostrarme que sabes contar o qué?
- Muy gracioso Ron… ¿dónde está Hermione? ¡quiero mi beso de bienvenida! – hizo pucheros como un niño pequeño.
- Oh… así que es eso ¿eh? Te gusta que ella te de un beso ¿eh pillín? – le dio un pequeño codazo.
- Hombre… mejor que un beso tuyo…
- Pues Luna no se queja…
- Déjate de tonterías… ¿dónde está mi chica eh? – en ese mismo momento una figura femenina emergió de las profundidades y se apretó contra él - ¡Vaya! Esto es mejor que un beso… - se sonrojó de repente – mucho mejor – susurró – aunque… esto es un poco… diferente… ¿te has puesto relleno? – preguntó sin más. Al momento se dio cuenta de que acababa de decir una barbaridad y que iba a acabar con su trasero plantado en el camino – Esto… yo…
- Si eso quieres lo haré – respondió con efusividad esa figura femenina
- ¿Quién eres? – intentó separarse pero no lo consiguió. Estaba completamente que esa no era su amiga. No era su cuerpo y tampoco su voz. Y por descontado no se sentía como siempre que ella le abrazaba… no sentía que se le cortaba la respiración.
- Soy Andie – y subió sus manos por la espalda de él acariciándole con adoración – Soy tu mujer ideal – ronroneó mientras subía la cabeza y le guiñaba un ojo.
- No creo que tú… - antes de acabar la frase se encendieron las luces y aparecieron todos sus amigos.
- ¡SORPRESA! – gritaron todos a la vez y aplaudieron - ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! – al parecer lo tenían completamente ensayado.
- ¡Vaya! – se sorprendió Harry – esto si que no me lo esperaba – en realidad estaba completamente seguro de que sus amigos planeaban algo parecido pero, claro, la sorpresa de que una desconocida comience a acariciarte y que te diga de repente que es tu mujer ideal pues… como que se había despistado un poco.
- Si hubiesen esperado sólo un poco más ya le hubiese dicho que no es su mujer ideal así hubiese desaparecido pero ¡no! Tenían que gritar como locos… desde luego este no es mi mejor día… - murmuró Ron mientras cogía el abrigo de Harry. Lo que sí era un verdadero misterio era saber cómo consiguió quitárselo sin que la "lapa rubia" se separase ni un segundo de él, o mejor dicho, de su cuello.
- Estáis todos – dijo emocionado.
- Claro, todo el mundo te quiere – le dijo embelesada Andie – y yo más que nadie – sonrió.
- Oye… ya que estás tan cerca de mi… ¿te importaría decirme cómo te llamas? – preguntó amablemente.
- Andie – susurró con sensualidad – o como tú prefieras llamarme…
- Ah… - no sabía por qué pero le estaba poniendo nervioso – Ron ¿esta es la amiga de la que me hablaste?
- Sí – sonrió con pesar – te dije que conocía a alguien.
- Pues que bien… - le susurró – Oye… ¿dónde está? – miró a todos los lados esperando ver a su mejor amiga castaña.
- ¿Quién cariño? – preguntó Andie sin perderse detalle del pecho de su chico. En realidad podría haberlo esculpido de memoria.
- La tarta – interrumpió Ron a su amigo antes de que metiese la pata.
- Ah… no te preocupes la traigo enseguida – se acercó a su oído – y después te enseñaré una tarta especial que te he hecho – le guiñó un ojo y se fue moviendo sensualmente las caderas.
- ¿De dónde la has sacado eh? Creo que está un poco… - pensó un poco para no parecer desconsiderado – acelerada.
- No te preocupes… se le pasará – o eso esperaban.
- Vale, mientras no me persiga a todas partes está bien. ¿Dónde está Hermione?
- Pero… ¿la has visto bien? – preguntó interesado Ron – Es rubia, ojos azules, labios bien delineados, está loca por ti… ¿no te suena a las características de tu chica ideal? – después de todo era su regalo ¿no?
- Eh… sí, preciosa – sonrió – pero… venga… ahora en serio… ¿dónde está Hermione? Porque… ha venido ¿verdad?
- ¿Qué? – estaba anonadado. No le importaba lo más mínimo esa chica; sólo pensaba en Hermione. Tal vez no hubiese necesitado hacer ese hechizo… tal vez estos dos se hubiesen juntado sin su ayuda…
- Está con Terry terminando un trabajo – le informó Luna que apareció detrás de él. Formaba parte del grupo que "Andie" había echado así que podía usar esa excusa. Además de que tenía otro fin…
- ¿Con Terry? – tensó la mandíbula – Debería estar aquí conmigo en mi cumpleaños; dijo que estaría.
- Lo ha sentido mucho Harry, pero no ha podido dejarlo pasar – sonrió Luna con condescendencia – Dice que te verá en algunos días porque va a estar muy ocupada.
- ¿Con Terry? – casi escupió el nombre
- Sí – se encogió de hombros – supongo que no te importa ¿no?
- No… por supuesto que no… - menos mal que en ese momento apagaron las luces si no todos hubiesen visto el rostro que se enfrentó a Voldemort.
- Cumpleaños feliz – comenzó a cantarle Andie mientras se acercaba con la tarta – Ya están todas las velas encendidas – se puso a su lado – sólo tienes que pensar un deseo – con toda la confianza del mundo mordisqueó su lóbulo.
- Gracias – cerró los ojos e intentando obviar lo que estaba haciendo su acompañante, pidió un deseo. Sin que él lo supiera se estaba cumpliendo.
- ¿Por qué le has dicho que estaba con Terry? Hubiese sido mejor que le hubieses dicho que la había atrapado un mortifago o que la había enviado al Himalaya por culpa de un hechizo mal realizado y que regresaría en un par de días.
- ¿No viste la cara que puso? – preguntó contenta.
- Sí, la he visto. Por eso mismo.
- ¿Qué? Eso significa que Hermione le gusta ¿no?
- Sí y también significa que se va a quedar con Andie porque piensa que ella ya no le puede querer… ¿Sabes lo que has hecho? Has emparejado a Hermione con un ex novio… ¿podrías haber pensado en otro no?
- Bueno, en eso consisten los celos ¿no?
- Sólo espero que no se enfade tanto como para emprender una relación con ella…
- No creo que sea así… ¿o sí? – preguntó al ver la expresión de su novio.
- Creo que hoy le iba a pedir que saliesen juntos… por la reacción que ha tenido al no verla… creo que la hemos fastidiado…
- Genial… sólo espero que no haga nada de lo que después se arrepienta.
- Lo hará… créeme.
