¡Hola! ¿qué tal las vacaciones? ¿cortas? Bueno, qué le vamos a hacer… espero que con este nuevo capítulo os entretenga para superarlo jejejejejejeje; así de paso lo supero yo… que lo llevo fatal : - )

Bueno, lo de siempre… todo esto pertenece a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado los derechos…

Espero que os guste!

Aio!

- Bueno… creo que es hora de que abras los regalos ¿no? – Ron se había acercado a un desilusionado Harry que "escuchaba" a medias lo que le estaba diciendo su insistente acompañante rubia.

- Claro… - se levantó sin ganas acercándose a la montaña de regalos que estaban en le mitad de la habitación – Muchas gracias a todos – miró a la gente que había y la cantidad de regalos - ¿Falta gente no?

- Sí bueno… algunos no han podido asistir… - respondió rápidamente Luna antes de que Andie dijese que los había echado para que no interrumpiesen su cita con Harry – Pero te han dejado su regalo claro – el moreno se alegró un poco más ¡seguro que Hermione le había dejado un regalo! Nunca se olvidaría de él ¿Verdad? Ni aún estando con ese… Terry.

- Empezaré – sonrió y comenzó a destrozar papeles de regalo mágico. Cuando ya casi había acabado de abrir los regalos se encontró con las entradas de Quidditch de Ginny y Neville, una nueva escoba cortesía de un equipo que quería contar con su inestimable ayuda la próxima temporada, un nuevo detector de tenebrismo de parte de su grupo de Aurores, una extraña piedra mágica de parte de Luna… pero ni rastro del regalo de Hermione o de Ron – Oye… ¿y tu regalo? – le preguntó a su amigo que estaba mirando cómo la montaña iba desapareciendo.

- Mi regalo lo tienes prendido del cuello – suspiró con resignación – aunque creo que es un fiasco…

- No te creas… sólo es un poco incómodo tener a alguien colgado de tu cuello todo el rato pero nada más – sonrió para no herir los sentimientos de la chica rubia.

- No me importa – soltó sus manos del cuello del moreno – puedo agarrarme aquí – le abrazó por la cintura… muy cerca de donde la espalda pierde su casto nombre.

- No me cabe la menor duda – murmuró Ron – Harry ten cuidado con lo que dices o a este paso se va a agarrar a otro sitio… - apoyó su cabeza en la mano derecha.

- Bueno – sonrió nervioso – sigamos – cogió otro paquete y comenzó a desenvolverlo. Iba leyendo todas las tarjetas y dedicatorias esperando encontrar aquella que ansiaba.

- ¿Has puesto el regalo de Hermione en el montón? – preguntó con cuidado Luna a su novio.

- ¿No lo habías puesto tú?

- ¿Cuándo? Si he estado contigo todo el rato…

- ¡Merlín! Además… no tengo ni idea de dónde lo ha dejado…

- Supongo que en su habitación ¿no? – Luna se encogió de hombros.

- ¿Podrías mirar? – al ver la mirada de la rubia le aclaró su petición – Creo que ha puesto el mismo hechizo en su cuarto que el que había en el cuarto de las chicas en el colegio. Con la excepción de que pueden entrar los chicos que ella quiera claro…

- Entonces se lo diremos a Harry… seguro que él puede entrar – sonrió.

- Si no ve el regalo de Hermione se va a volver loco… será mejor que subas a mirar ¿Vale? – le dio un beso en la mejilla.

- Está bien… pero sólo por el soborno – sonrió y abandonó el salón para ir a la habitación de su amiga.

- Muchas gracias por los regalos chicos – sonrió de medio lado Harry cuando terminó de abrirlos todos – Sois estupendos – hizo el amago de levantarse.

- ¿Dónde vas? – le preguntó Andie.

- Al baño…

- ¿Te acompaño? – le miró con adoración.

- Si no te importa prefiero ir solo… no es que no agradezca tu ofrecimiento… - si esa chica estaba tan loca como aparentaba sería mejor seguirle la corriente.

- Te esperaré en la puerta – se levantó ella también y le acompañó hasta la puerta.

- Eh… gracias – no estaba muy seguro de lo que estaba pasando pero… bueno, mejor que le espere una rubia estupenda que un mortifago ¿no? Aunque viendo la expresión de su cara casi hubiese preferido al primero.

- ¿Dónde está Harry? – preguntó Luna que había bajado con un paquete perfectamente envuelto – He encontrado el regalo de Hermione.

- Está en el baño. Pero yo que tú no me acercaría… Andie está montando guardia. No creo que te deje acercarte a menos de diez metros de él – sonrió con pesar – Además… ¿has visto lo triste que está? No debí haber hecho la poción… No me lo va a perdonar nunca…

- Claro que sí, no seas pesimista. Seguro que luego te da las gracias por juntarles tonto… - le dio un beso en la mejilla – Además seguro que pronto se libra de esa…

- No sé qué decirte…

- No se va a quedar con ella Ron, hazme caso. Aunque yo le haya dicho que Hermione está con Terry no se va a dar por vencido… ya sabes lo cabezón que es ¿no?

- Seguro que va a hablar con él seriamente… - sonrió – no me gustaría estar en su lugar…

- Ni a mi tampoco… Me imagino la cara de extrañeza del pobre Terry – Luna ya se estaba imaginando la escena – Diciendo que él nunca ha vuelto a estar con Hermione y todo eso…

- Espero que esto se arregle pronto… - suspiró Ron.

- Oye ¿dónde está Hermione? – preguntó Ginny que se había acercado a su hermano – Me parece raro que no haya venido… la fiesta es en su casa y ella nunca se pierde un cumpleaños de Harry… creo que ni aunque estuviese secuestrada se lo perdería – sonrió.

- No ha podido venir… no se sentía ella misma… es como si hoy se levantase siendo otra persona – contestó Ron.

- Ah… que raro ¿no? – miró a izquierda y derecha como buscando a alguien – una pregunta… ¿de dónde habéis sacado a esa chica rubia? Está como una cabra…

- Bueno, es que le gusta mucho nuestro amigo – respondió Luna – es una conocida de Ron.

- ¿Dónde conoces a esa gente hermanito? Es para no frecuentar esos sitios – sonrió – Merlín ahí viene… yo me voy – y desapareció entre la gente que estaba bailando.

- ¿Te falta mucho cielo? – le preguntó Andie.

- Un poco… - sólo llevaba unos veinte segundos en el baño – Enseguida salgo.

- Lávate las manos ¿eh? – le advirtió cuando oyó la cisterna.

- Gracias por recordármelo – alzó una ceja anonadado ¿quién se creía que era esa chica para hablarle así? – Ya he terminado – anunció al verla esperando en la puerta - ¿quieres entrar? – preguntó extrañado.

- No, sólo quería esperarte – le dedicó una sonrisa deslumbrante – así volvemos juntos a la fiesta.

- Gracias… - iba andando tan tranquilo cuando de repente sintió un tirón en una manga y después lo único que pudo ver fue oscuridad - ¿Qué pasa? – preguntó cuando oyó un ruido seco; algo parecido a una puerta cerrándose.

- Nada… - ronroneó con sensualidad – sólo quería estar un momento a solas contigo cariño… - sin más lo arrinconó contra una de las paredes del armario en el que lo había metido. Durante su "largo paseo hacia el salón" decidió que ya era hora de estar a solas con ese hombre que la volvía loca y tiró de él para meterle en el armario – No te molesta ¿Verdad? – sin ni siquiera darle tiempo a responder le besó en los labios. Aunque él los mantenía firmemente cerrados no se dejó amilanar y comenzó a dejar pequeños besos a lo largo de su cuello. Siempre imaginó que él sucumbiría a sus encantos pero… le estaba costando mucho. Cuando intentó desatarle uno de los botones sintió cómo sus dos manos hacían lo posible por no dejarla continuar. Ni corta ni perezosa se apretujó contra él hasta que consiguió que la presión de sus manos se aflojase. Lentamente comenzó a quitarle el segundo botón y con sus labios besaba cada porción de piel que quedaba expuesta. Sonrió totalmente pletórica cuando no volvió a sentir ninguna resistencia por su parte. Lo estaba consiguiendo. Al final podría demostrarle todo el amor que sentía por él. Estaba eufórica.

- Andie… - susurró su nombre. Le encantaba la forma en la que lo decía… Andie… La estaba volviendo loca – Yo… - rogaba porque dijese otra vez su nombre – No… - estaba alcanzando el quinto botón – No puedo… - con gentileza fue apartada del cuerpo de ese hombre hasta dejarla contra la pared – Creo que no sentimos lo mismo…

- Pero Harry… - intentó volver a besarlo arrinconándolo contra la pared como antes, como cuando le dejó desatarle uno a uno los botones – Estoy segura de que tú lo deseas tanto como yo… - se volvió a pegar contra él.

- No… - era un murmullo apagado. Aprovechó la debilitación de él para volver a la carga. No era una chica que se daba por vencida tan fácilmente. Lucharía por lo que quería, costase lo que costase – Andie… - volvió a susurrar frustrado. Esta vez ella no estaba contenta. No le gustó la forma de decirlo. No deseó que lo dijese otra vez. Ese no era su nombre… ¿qué estaba pasando? – Será mejor que lo dejes… no quiero… - se apartó de él como si fuese un volcán – Gracias por comprenderlo… - en la oscuridad sintió como él se abrochaba los botones – Será mejor que volvamos a la fiesta – sintió cómo abría la puerta y su silueta recortada por la luz aparecía - ¿Vienes? – le tendió la mano. Ladeó suavemente la cabeza y sintió cómo esa "nueva personalidad" volvía a instalarse en su interior.

- ¿Por qué no quieres estar conmigo? – le preguntó sollozando – Pensé que era tu mujer perfecta… ¡tu mujer ideal! ¡pero lo único que haces es jugar conmigo! ¡Con mis sentimientos! – comenzó a llorar – Eres un cerdo… - no estaba segura de que le pasaba. En un momento sentía que estaba con su mejor amigo y al instante siguiente se convertía en una mujer en celo. ¿Qué estaba pasando?

- Perdona yo… - Harry se acercó a ella y comenzó a acunarla – no quiero hacer que te sientas mal… - la apretó un poco contra él – pero… creo que… que no soy tu tipo… créeme… soy un desastre con las chicas – sonrió – ahora te gusto pero seguro que dentro de un par de días te das cuenta de que soy un estúpido.

- No deberías tener esa opinión de ti mismo Harry… Eres un hombre excelente, aunque tengas tus defectos claro. A cualquier chica le encantaría estar contigo, y quien lo consiga será la más afortunada del mundo – sonrió al tiempo que escondía su cara en la camisa de él – y a mí me encantaría ser esa chica - ¿de dónde salía esa valentía tan repentina? Sabía perfectamente que le amaba desde hace mucho tiempo pero nunca se había atrevido a decirle nada.

- Vaya… - con la mano derecha le levantó el mentón para acercarse a sus labios. Por un momento le había parecido estar escuchando a su mejor amiga haciéndole sentir mejor. Era una de las cualidades que tanto le gustaban de ella. Sin pararse a pensar en lo que estaba haciendo se apoderó de los labios de esa extraña y degustó el sabor que emanaba de ella. Parecía estar en trance, nunca había sentido nada igual. Se separó unos milímetros de ella y susurró su nombre – Hermione…

- ¿Qué? – Andie se separó de él. Había creído escuchar un nombre femenino. Uno que no se parecía en nada al suyo. La rabia y la impotencia de no ser lo que Harry buscaba se empezaba a apoderar de su cuerpo – Lo sabía… ¡sabía que no era suficiente para ti! Nunca te podré gustar ¿Verdad? ¿Qué tengo que hacer para que te fijes en mi eh? – la verdad es que no sabía si lo estaba diciendo la misma Hermione o esa versión "mágica" creada por el grandioso hechizo de Ron.

- ¿A qué te refieres? – no sabía exactamente lo que estaba pasando. ¿Cómo podía decirle eso una chica que acababa de conocer? Sobre todo después de haberla besado – Yo… pensé que… iba bien… ¿no?

- Me has besado – dijo como si le estuviese regañando por algo.

- Sí – respondió confundido – y eso es algo bueno ¿no?

- Tienes razón – sonrió como una niña pequeña desechando de su mente que él susurrase un nombre que no era el suyo - ¿Y ahora qué hacemos? – se volvió a colgar de su cuello.

- ¿Qué te parece si me dejas respirar? – le preguntó medio en broma. ¿Cómo podía una chica cambiar de un momento a otro? Habría jurado que hace tan sólo unos segundos era totalmente opuesta – Vamos a la fiesta – tiró suavemente de ella.

- ¿Vamos a salir? – se apretó a su brazo.

- No lo sé – respondió aturdido. Era la primera vez que se besaba con una chica nada más conocerla. Porque casi ni sabía cómo era. Sólo que en ese momento que habían pasado juntos sintió que la conocía de toda la vida. Sintió como si estuviese completo. Pero después de unos segundos perdió esa conexión – Deja que lo piense.

- ¡Como quieras! – respondió feliz al tiempo que entraban en el salón. Al verlos a los dos tan juntos Ron escondió la cara entre sus manos.

- Sabía que pasaría… lo sabía… - negó casi con desesperación – Vamos a perder a Hermione… ¡y todo por mi culpa!

- Tranquilo cielo – Luna se había puesto a su lado e intentaba consolarlo – Seguro que no es tan malo como parece.

- Harry y Andie están en el salón cogidos del brazo y él sonríe ¡sonríe! – la miró fijamente – seguro que ya ni se acuerda de Hermione… todo está saliendo fatal…

- Todavía nos queda el regalo que le iba a dar hoy ¿no? – le guiñó un ojo – seguro que esto puede cambiar – se dirigió a Harry – te faltaba un regalo por abrir – se lo entregó sonriendo.

- ¿De quién puede ser? – sus ojos se iluminaron cuando leyeron la dedicatoria - ¡Es de ella! – se deshizo de los brazos de Andie mientras abría el regalo con impaciencia.

- ¿De quién es?

- De una amiga – quitaba con cuidado el celo para conservar el papel. Normalmente sólo lo hacía con los regalos de su mejor amiga; no sabía por qué pero los guardaba todos los años.

- ¿Y la quieres mucho? – le preguntó con rabia.

- Sí – respondió sin pararse a pensar en lo que había dicho.

- Ah… - Andie se dirigió a Luna - ¿podrías decirme de quién es ese regalo, dónde puedo encontrarla y ayudarme a hacer una coartada creíble?

- ¿Qué? – la miró asustada.

- Nada… sólo que no me gusta que se le iluminen de esa forma los ojos a mi chico… una costumbre tonta que tengo… ¡qué le voy a hacer!

- Tranquila…

- No me da la gana…

- ¡Vaya! Es muy bonito – Harry había deshecho por fin el papel de la caja y al abrirla descubrió la capa negra – Me encanta – sonrió como un niño.

- Aún no has visto todo – Ron se acercó a él para explicarle todas las ventajas de esa maravillosa capa; así por lo menos podría resarcirse de lo que le estaba haciendo a su amiga – la puedes utilizar como capa de invisibilidad.

- ¿En serio? – la miró con atención – pero son muy difíciles de encontrar – sonrió con ternura al imaginarse a su mejor amiga buscando por todos los sitios aquella capa – No hacía falta que se molestase…

- Supongo que quería resarcirse por lo que le pasó a la capa de tu padre – sonrió el pelirrojo.

- Es fantástica – susurró. Ni siquiera sabía por qué se le había pasado por la cabeza comparar a otra chica con ella. Ahora se daba cuenta. La necesitaba, la quería… Sólo tendía que hablar con Terry mañana y pedirle "amablemente" con la ayuda de la varita que la dejase en paz. Sí, ahora estaba dispuesto y completamente convencido. Sólo esperaba que ella sintiese lo mismo claro.

- ¿La capa o Hermione? – su amigo pelirrojo le guiñó un ojo.

- Ambas – sonrió – pero más la chica que la ha comprado.

- Al fin te has dado cuenta – sonrió Luna – ya era hora… pensé que tendría que darte un coscorrón… mira que eres cabezota…

- ¿Creéis que tengo alguna posibilidad?

- ¿Alguna? – preguntó Ron incrédulo – Sí… tal vez tengas alguna… - comenzó a hacerse el interesante.

- ¿Sabes algo que yo no sé?

- Sé muchas cosas que tú no sabes hermano – rió.

- Ya, claro…

- Ejem… - se oyó un pequeño carraspeo.

- Mañana mismo hablo con ella – dijo entusiasmado Harry.

- Ejem – el carraspeo fue más fuerte.

- ¿Y cómo lo vas a hacer? – preguntó interesado Ron.

- ¿Hola? Estoy aquí…

- No sé… será algo especial – se avergonzó un poco – totalmente diferente a lo que he hecho antes…

- Hooooolaaaaaaa – Luna veía que la yugular de Andie se estaba inflamando y parecía a punto de estallar. Una chica enfadada y realmente psicótica daba bastante miedo…

- Chicos… - intentó que se callasen pero no había forma… ellos seguían a lo suyo…

- ¿Y si le llevas flores? – le sugirió el pelirrojo.

- Eso está muy visto Ron… Tiene que ser algo más especial…

- EJEM – nada ni caso

- Ron… cielo… - tenía que intentar avisarles ¿no? A saber lo que acababa haciendo esa chica…

- Pues no se me ocurre nada…

- Puedo pensarlo esta noche – sonrió el moreno – no creo que pueda dormir…

- ¿QUERÉIS PARAR DE UNA MALDITA VEZ? – el gritó de Andie se oyó hasta en China. Al instante toda la fiesta se detuvo y no se oyó nada… hasta las moscas se habían quedado totalmente quietas.

- Os he intentado advertir… - le susurró Luna a su novio.

- ¡FUERA TODOS DE AQUÍ! – no hacía falta que lo dijese dos veces; sólo tardaron tres segundos dos décimas en abandonar la casa.

- ¿Qué te pasa? – preguntó asustado Harry.

- ¿Qué me pasa? – alzó la voz - ¿Tú qué crees? ¿puede ser que estoy oyendo al chico que quiero hacer planes para declararse a otra? – se levantó enfurecida - ¡Antes me has besado! – tanto Luna como Ron miraron asombrados a un moreno totalmente avergonzado – ¡Y te estabas pensando el que saliésemos juntos! – ahora sí que quería que la tierra se le tragase – Tú – se acercó a él y le miró a los ojos – eres mío – los muebles de la casa comenzaron a moverse y la luz se encendía y apagaba intermitentemente. Tanto Ron como Luna se agarraron al sillón en el que estaban – Eres mío – repitió.

- Soy tuyo – repitió finalmente Harry dejando anonadados a sus amigos – Completamente tuyo – ambos se cayeron al suelo de la impresión ¿Qué había pasado?

- ¿Qué está pasando? – le preguntó Ron a su novia.

- Creo que ha hecho un hechizo…

- ¿Qué?

- ¿Sabes que Hermione es muy poderosa no?

- Eso es lo que no dejaba de repetir Dumbledore.

- Pues imagínatela completamente enfadada… su poder puede ser inmenso…

- Y ha hechizado a Harry…

- Exacto, esto se está complicando por momentos…