¡Hola otra vez! ¿qué tal la semana? Espero que bien… y que hayáis descansado este finde… Bueno aquí os traigo otro capítulo ¡espero que os guste!

Todos los personajes que utilizo son propiedad de JK Rowling, La Warner y cualquiera que haya pagado los derechos…

¡Muchas gracias a todos los que lo leéis!

Aio!

- No hay problema… le deshechizamos y punto – le dijo Ron como si tal cosa.

- Yo creo que sí que hay un problema… - contestó Luna – un hechizo así de fuerte sólo lo puede anular la persona que lo hizo ¿y tú crees que Andie va a querer que Harry deje de estar con ella? – señaló a los dos aludidos que ahora mismo parecían estar pegados por la boca.

- ¿Y qué más podemos hacer?

- No tengo ni idea… tal vez lo mejor sea convencer a Andie… o a Harry...

- Creo que será más fácil convencerle a él – sugirió Ron – además de que le temo menos… si intento hablar con ella tal vez me acribille a hechizos…

- No será para tanto… además tú le has presentado a Harry ¿Verdad? Eres como su ídolo – sonrió la rubia – así que será mejor que hables con ella.

- Ni por todo el oro del mundo – alzó las manos.

- Pues tenemos que hacer algo ¿no crees?

Mientras los dos estaban discutiendo la actitud de las otras dos personas en el cuarto había cambiado. Más bien la postura. Seguían besándose pero esta vez, en lugar de estar sentados en una silla, estaban tirados en la alfombra del cuarto de estar. Harry se estaba posicionando encima de Andie. Los dos jadeaban en lugar de respirar, pero ni Luna ni Ron se daban cuenta de lo que estaba pasando. La camisa de él voló por los aires y la cremallera del vestido de ella comenzaba a bajarse suavemente. Sólo cuando Harry se movió bruscamente para poder bajarla del todo la otra pareja se dio cuenta de lo que estaba pasando. Más que nada porque al moverse había tropezado con una mesilla y la lámpara que había encima se había caído rompiéndose en mil pedazos.

- ¡Harry! – Ron se acercó a ellos para apartarle de ella pero fue repelido por una fuerza muy rara - ¿Qué demonios ha pasado? – al buscar una explicación se encontró con la mirada de advertencia de Andie… si seguía intentando separarlos le iba a pasar algo muy malo…

Ahora que no podían interrumpirles él acabó de quitarle el vestido. Sonrió al ver el cuerpo medio desnudo de su acompañante. Con picardía miró su ropa interior y comenzó a acariciarla como si fuese un precioso tesoro. Se acercó aún más a ella y acercó sus labios a su oreja para susurrarle algo. La sorpresa de todos fue mayúscula cuando fue la rubia la que le empujó quitándole de encima.

- ¡No vuelvas a decirme eso nunca! – se levantó furiosa y se le quedó mirando horrorizada.

- ¿Qué es lo que pasa? – volvió a acercarse a ella para intentar besarla nuevamente – Te deseo y tú me deseas… ¿qué es lo que pasa de malo?

- ¿Cómo me has llamado? – le acusó con un dedo – ¡No me has llamado por mi nombre!

- Claro que sí cielo… - la abrazó – Te he llamado Andie… - susurró al oído antes de bajar por su cuello dejando pequeños mordiscos.

- Es cierto… - se dejó llevar y comenzó a acariciarle la espalda sensualmente – Te quiero Harry…

Esa situación se estaba volviendo insostenible… ¡Ni siquiera se daban cuenta de que había más gente! Y ellos no sabían si irse para dejarles intimidad o apartar a la rubia esa. Al final optaron por la segunda opción. Sí, de acuerdo, era la más peligrosa pero… casi temían más la reacción de cierta castaña…

- ¿Queréis estaros quietos? – Luna se puso delante de ellos con los brazos en jarra – No sé si os dais cuenta pero nos estáis dando un espectáculo… ¡y no me apetece verlo!

- Te aconsejo – le replicó la rubia entre beso y beso – que te vayas si no quieres verlo…

- ¡Esta no es tu casa! – Ron intentó hacerla entrar en razón, cosa muy poca probable cuando Harry estaba intentando quitarse los pantalones - ¡Es la casa de Hermione! – al mencionar el nombre de su mejor amiga el moreno paró en seco.

- ¡Es cierto! – se apartó de la rubia de un salto subiéndose la cremallera en el proceso - ¡Hermione! – buscó su camisa y se la puso por los hombros – debo ir a hablar con ella – tanto Luna como Ron estuvieron a punto de romper en aplausos cuando Andie se puso delante de Harry interrumpiendo cualquier intento de huída.

- Ya te he dicho que tú eres mío… - se acercó otra vez a él comenzándole a besar el lóbulo de la oreja – así que te tienes que quedar conmigo – ronroneó.

- Cierto… - murmuró mientras volvía a caer en la tentación.

- ¡Se acabó! – Ron estaba harto del espectáculo así que cogió su varita y, aprovechando que los dos estaban más ocupados en otra cosa, apuntó a un jarrón - ¡Portus! – no sabía si lo había hecho bien o no… más bien le importaba poco. Tenía que hacer que Harry se apartase de ella en ese mismo instante, no podía dejar que se colgase del producto de un hechizo mal hecho. Sin pensárselo mucho le tiró el jarrón a su amigo haciendo que él lo tocase. En un instante había desaparecido. ¿Qué dónde estaba? El único que tenía esa respuesta era cierto pelirrojo que ahora mismo estaba respirando con dificultad.

- ¿Qué has hecho? – le preguntó incrédula Andie - ¿Dónde le has enviado eh? – se acercó a él – Dímelo ahora mismo o te convierto en un gusarajo… - le apuntó con la varita para confirmar categóricamente su amenaza.

- Me da igual Andie – logró responderle con calma – si me conviertes en un gusarajo no sabrás a dónde le he enviado ¿no?

- Puedo aparecerme donde está él – le replicó.

- No, no puedes – respondió Luna – no tienes permiso de aparición.

- ¡Por supuesto que lo tengo! – la miró como si estuviese loca – y ahora mismo lo voy a usar.

- Si lo haces te amonestarán y no podrás volver a hacerlo en un par de años ¿lo sabes verdad?

- Claro que sí… pero si tú eres tan lista… ¿por qué dices que no tengo licencia?

- Te llamas Andie ¿verdad?

- Claro

- En el carné pone Hermione Jane Granger y tú acabas de confirmar que ese no es tu nombre… así que estarías infringiendo la ley – le sonrió.

- No sé por qué Harry es vuestro amigo – recogió su vestido y subió las escaleras - ¡FUERA DE AQUÍ! – gritó antes de dar un portazo.

- Buena idea cielo – la felicitó un sonriente pelirrojo.

- Gracias pero la tuya fue mejor – le dio un beso en la mejilla – por cierto… ¿dónde le has enviado?

- Creo que a su casa… no estoy seguro…

- ¿Qué no estás seguro?

- Entre todo el barullo y esos pegados como lapas no sé si realicé muy bien el hechizo… de todas formas la experta es Hermione y ya ves… cualquiera le pedía ayuda.

- Lo primero es encontrar a Harry y después ya veremos lo que hacemos ¿de acuerdo?

- Claro.

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros de distancia un chico moreno aparecía en medio de la nada. Exactamente encima de una placa de hielo rodeado por unos cinco pingüinos. Otra vez el hechizo de Ron había resultado un fiasco pero, mirándolo por el lado bueno, por lo menos se le habían enfriado los ánimos.

- ¿Dónde estoy? – dio una rápida ojeada a su alrededor - ¿y por qué estoy aquí? – no recordaba nada de lo que había hecho. Sólo estaba seguro de haber estado celebrando su cumpleaños, de abrir el regalo de Hermione y decidir hablar con ella mañana… no recordaba nada de un viaje al Polo Norte – Será mejor que vaya a casa… - no sabía por qué pero no le apetecía nada volver a la casa de su mejor amiga. Normalmente se moría de ganas por ir pero… algo le decía que mejor evitarla por algunos días.

- Aquí no está – tanto Ron como Luna se habían aparecido en el apartamento de su amigo – estaba seguro de que estaría aquí. Intenté concentrarme en su casa pero… también quería tirarles un poco de agua helada para que se calmasen…

- A saber dónde habrá acabado… - la rubia estaba bastante preocupada por el estado de su amigo moreno. Conociendo a su novio y viendo la situación en la que estaba por lo menos podría haber acabado en el Polo… o en un sitio peor…

- ¿En el Polo? – les informó la voz conocida de su amigo - ¿sabéis cómo he acabado allí?

- Ha sido culpa mía amigo… - reconoció Ron mientras se acercaba a él y le daba un abrazo – La verdad es que no quería enviarte allí; mi intención era traerte aquí pero es que estaba un poco nervioso…

- ¿Y eso? ¿Qué te he hecho para que quieras que desaparezca de ese modo? – se rascó la cabeza como cada vez que no entendía nada - ¿Te he hecho algo?

- ¿No recuerdas nada de lo que pasó en la fiesta? – preguntó extrañada Luna.

- Lo último que recuerdo es haber decidido declararme a Hermione – confesó avergonzado.

- Ah…

- Con eso no explicas por qué me habéis mandado al Polo…

- Una broma – contestó rápidamente Ron.

- Pues que gracia…

- Perdona – Luna se acercó a su novio y le cogió de la mano – tenemos que irnos.

- ¿Ya? ¿Tan pronto? – Harry parecía decepcionado – No me apetece quedarme solo en mi cumpleaños…

- Lo sentimos pero tenemos un asunto urgente que atender… nos vemos mañana ¿vale?

- Está bien… - aceptó derrotado. De todas formas parecía que no les iba a hacer cambiar de opinión. Si por lo menos estuviese Hermione… ella se quedaría aunque su casa estuviese en llamas – Nos vemos mañana – de mala gana se fue a su habitación. Por lo menos así el día pasaría lo más rápido posible.

- Podríamos habernos quedado con él… ¿no has visto la carita que ha puesto? – le reprochó Ron a su novia – Me ha dado hasta pena…

- Lo siento pero tenía que hablar contigo seriamente – le paró en medio de la calle - ¿te has dado cuenta de que no recuerda nada de lo que ha hecho con Andie?

- Eh… - reflexionó durante unos segundos – Ahora que lo dices es verdad…

- Eso quiere decir que cuando no está ella delante el hechizo no pierde fuerza – le informó sonriendo.

- ¿Y eso en qué nos ayuda? Se supone que le tiene que decir que no es la chica de su vida ¿no? Así desaparece la loca esa y Harry se queda con Hermione…

- Y eso pasará estoy segura… lo que pasa es que tendremos que trazar un plan ¿no?

- No, si en eso estoy de acuerdo… pero… ¿qué vamos a hacer?

- Podemos hacer que la eche mucho mucho mucho de menos.

- Para eso no necesita nuestra ayuda… dale un par de días más y se subirá por las paredes.

- Tienes razón… no necesita ayuda para echarla de menos… lo que necesita es ayuda para librarse de Andie… porque si no el hechizo cobrará fuerza y estaremos perdidos…

- ¿Y cómo vamos a mantener alejada a Andie de Harry? ¿tú sabes lo difícil que puede llegar a ser eso?

- Bueno… no sé… supongo que tendremos que vigilarla ¿no?

- ¿Todo el día?

- Nos turnaremos ¿Vale?

- ¿Y tú crees que eso valdrá para algo? Vale que Harry tenga que echar de menos a Hermione pero eso al hechizo le importa muy poco… ¡el tiene que decirle a la cara que no es su mujer ideal!

- Yo creo que valdrá para mucho…

- ¿A qué te refieres?

- ¿No has notado antes que Andie le empujó porque dijo un nombre que no era el suyo?

- Sí, pensé que iba a arrancarle la cabeza… - recordó con un estremecimiento la cara que se le había puesto.

- Eso ha sido sin verla durante un par de horas… ¿crees que no podrá hacer frente al hechizo de Andie si está un par de días sin verla?

- ¿Crees que conseguirá deshacerse del hechizo que le lanzó pensando en Hermione?

- ¡Por supuesto! – Contestó totalmente emocionada – Es tan romántico… - suspiró.

- No estoy yo muy seguro…

- Bueno… no perdemos nada con intentarlo ¿verdad?

- Está bien, lo intentaremos… ¿Cuándo empezamos?

- ¿Qué te parece ahora mismo?

- ¡¿Qué!

- Sólo hay que vigilar a Andie esta noche… seguro que ya sabe dónde está Harry y no creo que le importe mucho caminar ¿no?

- ¿Y qué vamos a hacer para que no se acerque a él?

- Tranquilo, yo me encargo… tú encárgate de Harry ¿Vale?

- Me pregunto qué estarás tramando… en fin, confiaré en ti – sonrió y le dio un beso en la mejilla – pero ten cuidado ¿Vale?

- No te preocupes – después de guiñarle un ojo desapareció con un suave ¡plin!

- ¿Harry? – Ron había vuelto al apartamento de su amigo - ¿estás despierto?

- ¿Ron? – el moreno apareció en la puerta de su dormitorio - ¿Qué haces aquí? – preguntó cerrando la puerta con disimulo, como si no quisiera que viese lo que había dentro.

- ¿Hay alguien ahí? – se temía lo peor… se imaginaba a Andie pasando del permiso de aparición y yendo a la casa de su amigo para meterse en su cama.

- ¿Por qué dices eso? – parecía muy nervioso – No hay nadie… además… ¿a ti qué te importa si hay alguien o no?

- Dime si hay alguien… - se dirigió a la puerta del dormitorio de su amigo.

- No te importa – le tapó el paso

- En serio… dime si hay alguien…

- ¿Desde cuándo te preocupa ese aspecto de mi vida? – alzó una ceja – antes ni siquiera querías estar en casa si invitaba a alguien…

- ¿Has invitado a alguien? – casi arrolló a su amigo. Abrió la puerta tapándose los ojos con la mano derecha… a saber lo que podía haber ahí… - ¿Hay alguien ahí? – preguntó con precaución. Al no recibir respuesta lentamente separó un par de dedos – Pero ¿qué?

Luna se había aparecido en la casa de Hermione. Sabía que podía hacerlo porque ella le explicó que, al ser su amiga, había hecho una excepción para que se pudiese aparecer. Con un suspiro subió lentamente los escalones pensando lo que le podía decir para que no se fugase con Harry nada más llegar a la conclusión de que podría estar en su apartamento. Cuando llegó a su cuarto llamó suavemente a la puerta y no recibió respuesta. Extrañada llamó un poco más fuerte.

- ¿Cómo me tengo que tomar esto amigo? – Ron se había quedado a cuadros cuando entró en la habitación del moreno y ahora mismo luchaba contra el impulso de ponerse a reír a carcajadas al ver el semblante del susodicho.

- Puedes tomártelo como quieras – respondió avergonzado y enfadado – pero no tienes derecho a entrar así ¿entiendes? Tienes suerte de que sea mi cumpleaños…

- Vale, vale… tienes razón, no debí entrar aquí sin tu permiso – sonrió aliviado – lo que pasa es que pensé que no deberías estar solito en el día de tu cumpleaños y vine a estar contigo… si tenías compañía pues se arruinaría nuestra reunión ¿no crees?

- Sí – recogió unas fotos que tenía esparcidas por el suelo de su habitación – pero la próxima vez no lo hagas ¿vale?

- Claro pero… ¿Qué estabas haciendo? ¿Ordenando fotos? – cuando entró se encontró con una veintena de fotos esparcidas por el suelo. Después, al fijarse un poco más, se dio cuenta de que el único nexo entre todas era cierta chica castaña de ojos marrones - ¿O creando un álbum de Hermione?

- Ya te he dicho que no te importa… es sólo que… que bueno… que la echo de menos… - se agachó para poder recoger las fotos – tendría que haber venido a mi cumpleaños en lugar de estar con ese Terry…

- Tranquilo, la verás pronto – le dio una palmadita en el hombro - ¿Qué te parece si vemos una penicula?

- Querrás decir película Ron…

- Como se diga… ¿dónde tienes las palomitas? – los dos se dirigieron al salón.

- Vaya… está dormida – cuando abrió la puerta encontró una figura femenina encima de la cama. Como no estaba muy segura se acercó para confirmar que se trataba de ella – Debe estar exhausta… será mejor que le de una poción para dormir, no vaya a ser que le de por buscarle… - apareció una pequeña botellita – menos mal que Hermione siempre guarda una en el baño… - puso boca arriba a Andie para después verter una gota en su boca – Así no se despertará en toda la noche... Una lástima que tenga efectos perjudiciales si le doy más… así podría estar dos días enteros dormida… - hecho esto bajó al salón para tumbarse en el sofá – No está de más tomar alguna que otra precaución… - y así se durmió.