¡Hola! Eh… ¿qué tal? Jejejejeje sé que he tardado mucho pero… es que la inspiración me dejó de lado… y cuando vino aproveché para poder escribir este pequeño capitulo… ¡espero que os guste!

Los personajes pertenecen a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado los derechos (tendré que resignarme a no haberlo hecho)

¡Muchas gracias a todos por apoyarme! Y por seguir escribiéndome reviews aunque yo no tenga mucho tiempo para responderlos… intentaré encontrarlo ¿Vale? Sé que siempre digo lo mismo pero… en serio que lo intento ¡perdón!

Espero que os siga gustando…

¡Nos vemos!

Aio!


- ¿Se puede saber qué estás haciendo aquí? – Andie ya se había despertado y estaba frente al sofá en el que estaba durmiendo Luna – Por si no lo sabías esto no es una pensión – le quitó el cojín que ella tenía como almohada - ¡Despierta! – La verdad es que no estaba de muy buen humor. Le había costado un par de duchas frías despejar la mente y conseguir dormirse del todo. Se supone que así debería de haber dormido ¿verdad¡Pues no! Estuvo teniendo pesadillas durante toda la noche. Comenzaban con un romántico paseo por el parque con Harry, seguían con ellos dos escabulléndose a una pequeña cabaña medio abandonada y acababan apareciendo otra chica… una castaña… que se llevaba a su novio delante de ella. ¡Y esos sueños la volvían totalmente loca! Se despertaba y no podía volver a dormir en una hora ¡Tenía que conocer a la "amiga tan especial" que tenía! Y había decidido que la única forma era siguiéndole… por eso mismo se había levantado tan temprano.

- ¿Andie? – preguntó entre bostezos la rubia que comenzaba a despertarse por el "agradable" despertar que le había proporcionado la nueva personalidad de su amiga.

- ¿Quién esperabas que fuese eh? – se dio la media vuelta para encaminarse a la cocina para prepararse el desayuno – ¿Ron? – de repente se oyó un golpe seco y la cabeza de ella apareció en el hueco de la puerta un poco abierta – A no ser que esperases que fuese Harry… - la amenazó enseñándole un cacillo.

- Me has pillado… - respondió fastidiada, al instante siguiente recordó que estaba hablando con una psicótica - ¡esperaba que fuese Ron quién viniese a despertarme! – alzó las manos preparándose para un posible ataque – Ya sabes… como todos los días – sonrió.

- Si tuviese novio lo sabría… - murmuró mientras cerraba la puerta. Le hubiese encantado que esa misma mañana Harry la hubiese despertado. Sentir toda la noche el olor varonil que él mismo despedía, el tacto de su piel contra la suya propia, el timbre de su voz susurrándole al oído que ella era única… pero no… en lugar de eso tuvo que dormir sola con la misma pesadilla fastidiándole la noche… ¿y ahora esa se atrevía a darle envidia con la relación que tenía con el pelirrojo ese? En fin… ver para creer.

- Ya que estoy aquí… ¿qué tal si desayunamos juntas? – Luna tenía que pasar la mayor parte del tiempo que pudiese con ella, para poder frustrar sus planes de acercarse a Harry. Sabía perfectamente que en algún momento se iba a dar cuenta y que iba a acabar tirada en algún almacén abandonado pero… tenía que tentar a la suerte. ¡Necesitaba que su amiga volviese de una vez!

- Claro… - Andie se volvió para mirarle directamente a los ojos – Y seguro que esperaras que yo cocine para ti ¿no¿Y qué más? – alzó la voz enfadada – Primero te duermes en mi sofá sin que te de permiso y después pretendes que te invite a desayunar… ¿me he perdido algo?

- Bueno… eso es lo que una buena anfitriona haría ¿no? – se encogió de hombros. Estaba tentando a la suerte y ella lo sabía muy bien, aunque… si había un trocito de Hermione dentro de ella seguramente no la despellejaría ¿Verdad? Claro que viendo cómo la estaba mirando en ese momento… mejor hubiese sido desaparecer de la casa y avisar a los aurores de que allí había una loca histérica. Un momento… avisar a los aurores… que idea se le acababa de ocurrir…

- Sí eso es exactamente lo que una buena anfitriona haría – coincidió con ella. Por un momento pensó que lo había conseguido cuando la siguiente frase hizo que se desvaneciese esa "nube de esperanza" – pero como no quiero serlo contigo pues… te aguantas y desayunas en tu casa – volvió a darse la vuelta para seguir cocinando su desayuno.

- Genial… - masculló. Era hora de poner en práctica su plan. Lo primero era irse de allí y dejarla tranquila – Está bien… me iré a desayunar a mi casa – se acercó más a ella y le tendió la mano – Muchas gracias por dejarme pasar la noche aquí – Andie lo único que hizo fue mirar primero a Luna y después a la mano que aún permanecía suspendida en el aire.

- Recuerda que no te di mi permiso – alzó una ceja en señal de desprecio – Pero yo sí que te agradezco que seas tan amable de largarte de aquí – le dedicó una media sonrisa.

- De nada – si no supiese que estaba bajo un hechizo se iba a enterar. Aunque tal vez no sería tan mala idea dejarla semi inconsciente durante unos días ¿no? De todos modos… ¿quién lo iba a notar? Claro que tendría que contar con que ella era bastante más buena en hechizos y en combates… ¡Merlín! Santa paciencia… Lentamente se dirigió a la puerta y, después de suspirar con fuerza tratando de calmarse, giró la perilla.

- Perdona – de repente Andie había sacado la cabeza por la puerta en dirección a la entrada. Su voz era dulce y calmada… era como si Hermione hubiese tomado otra vez el mando de la situación.

- No pasa nada – ambas sonrieron y Luna salió a la calle – Quizá aún no esté todo perdido… - dio un par de pasos y se escondió tras un árbol que tenía un tronco lo suficientemente grande como para poder taparla – Ahora sólo tengo que esperar a que salga…

Mientras tanto Harry intentaba despertar a su pelirrojo amigo; cosa bastante difícil ya que cuando Ron estaba cansado no había forma humana de hacer que se levantase. Una vez habló con Luna sobre cómo hacía para que se levantase cada mañana… y la respuesta no acababa de convencerle… le había dicho algo que tenía que ver con darle pequeños mordisquitos en el cuello ¡y él no iba a hacer eso ni en sueños! Mejor dicho ni en pesadillas… aunque… si él fuese otra persona… una chica castaña con ojos miel… pues… no se lo tendría que pensar ni durante medio segundo… ¡Diablos! Necesitaba otra ducha helada. No estaba seguro del por qué pero esa misma mañana se había dado dos duchas seguidas… ¡a saber con lo que había soñado! Cada vez estaba peor… necesitaba hablar con Hermione ya ¡en ese preciso instante¿y si se aparecía en su casa? Tal vez aún estaba allí preparándose el desayuno vestida con su pijama de verano… esa camisola con los pantaloncitos cortitos… ¡Pero antes una ducha! Si seguía por ese camino al final ella iba a llamar a los aurores para que lo detuviesen por pervertido…

- ¿Harry? – Ron estaba despertándose lentamente. Muy lentamente. Tanto que sólo había abierto el ojo izquierdo para asegurarse de que seguía en casa de su amigo. Al ver que el sofá en el que estaba tumbado no era la cama grande que compartía con su novia llegó a la conclusión que aún estaba en casa de su mejor amigo. Después de un par de minutos abrió el ojo derecho. Fastidiado se incorporó poco a poco - ¿Harry? – volvió a llamar a su amigo para poder tenerlo vigilado. Al no escuchar respuesta comenzó a ponerse nervioso. Se quedó completamente quieto para estar atento a cualquier ruido - ¡No me digas que ya se ha ido! – horrorizado se levantó del sillón y comenzó a andar de un lado a otro – Se ha ido, se ha ido ¡se ha ido! A ver… Ronald Billius Weasly… cálmate ¿Vale? Tu mejor amigo no se hubiese ido sin avisarte ¿Verdad? Recuerda que trabajáis en el mismo sitio… ¡tiene que avisarte! – comenzó a andar más deprisa aún - ¡tal vez aún esté dormido! – casi voló al dormitorio de su mejor amigo con esperanzas renovadas. Abrió de golpe la puerta y el sol que se filtraba por la ventana totalmente abierta le dio la bienvenida - ¡No puede ser! – se sentó en la cama frustrado – Se ha largado… ¡maldición! Sabía que no debía haberme dormido ¡lo sabía! – ocultó su rostro entre sus manos soltando maldiciones a diestro y siniestro en voz baja - ¿Y ahora qué hago? – casi gritó – Un momento… ¿y si está en el baño? – justo cuando iba a girar la perilla la puerta se abrió - ¡Harry!

- ¡Ron! – ambos casi se caen del susto que se habían llevado. El moreno salía sólo con una toalla sujeta a la cintura y por el salto que acababa de dar la tuvo que recoger con las dos manos - ¡Por Merlín! Que susto me has dado… ¿qué pretendes¿acabar conmigo? – se sentó en el borde de la cama.

- Lo siento… es que te estaba llamando y no me respondías – avergonzado miró al suelo – Aunque… ahora pensándolo fríamente debería de haber oído el ruido de la ducha ¿no? O por lo menos deberías haberme oído llamarte Harry… creo que todo el vecindario me ha oído llamarte…

- Pues no te he oído… - miró al techo intentando evadir la mirada penetrante de su amigo.

- ¿Tenías algún hechizo en el baño? – frunció el ceño mientras observaba cómo el rostro de su amigo comenzaba a brillar - ¿Alguno insonorizante?

- Me gusta tener intimidad en el baño Ron…

- ¿Por qué querrías tener tanta eh? – miró por la ventana para poder pensar en la respuesta. Recordó todo lo que había estado haciendo con "Hermione la rubia" la noche pasada y que seguramente había recordado que debía hablar con su mejor amiga sobre sus sentimientos… seguramente había estado pensando en lo que harían después de declararle sus sentimientos… - ¿estabas haciendo mucho ruido? – intentó contener la risa pero a duras penas lo consiguió.

- Otro comentario así y te las verás conmigo Ronald… - el brillo de sus ojos se había vuelto bastante peligroso… sería mejor dejar el tema zanjado.

- ¿Hace mucho que te has levantado? – Y ahí viene el cambio de tema.

- Hace tres largas duchas frías – Harry se tumbó boca arriba en la cama – Merlín… creo que no voy a poder aguantar mucho…

- Harry… - intentó no utilizar un tono de reprobación pero… su instinto fraternal salía a flote – será mejor que te calmes… - continuó entre dientes – Además, no recuerdo haberte visto así antes… y eso que has salido con bastantes chicas…

- Pero no era lo mismo – se tapó los ojos con el brazo.

- ¿No era lo mismo? – no sabía exactamente a qué se refería - ¡Ah! Supongo que te refieres a que ninguna te interesaba tanto como Hermione ¿verdad?

- ¿Puedo contestarte la verdad o me vas a hechizar? – ni siquiera intentó reincorporarse.

- Si tenemos en cuenta que eres mucho más poderoso que yo…

- Tal vez no te guste oír lo que voy a decirte Ron…

- Bueno, en la vida hay que oír de todo…

- Es que… No me había dado cuenta hasta ahora pero cada vez que… bueno… cada vez que intimaba con alguna de mis novias… pues…

- Merlín, creo que tenías razón… no quiero oírlo.

- Lo siento pero ahora tendrás que escucharme – sonrió de medio lado – Ellas siempre se enfadaban y al día siguiente me dejaban…

- ¿Tan mal lo pasaban? – no podía creer que estuviesen hablando sobre eso ¡tierra trágame! La próxima vez tendría que pensar muy mucho la pregunta que le iba a hacer a su amigo.

- No es eso… o al menos eso creo – ahora sí que se incorporó y miró a su amigo a los ojos – Siempre me decían que esperaban que algún día me diese cuenta y que ella me correspondiese…

- ¿Qué?

- Parece ser que yo pensaba en otra mujer cuando… bueno, ya sabes.

- Casi me da miedo preguntar pero… ¿en quién pensabas?

- ¿Tú en quién crees?

- ¡Merlín¿y cómo es que te das cuenta ahora eh?

- Por esta noche… no sé cómo pero he tenido un sueño en el que estaba con una rubia y el único nombre que podía repetir como un idiota era el de Hermione… en realidad parecía un sueño bastante realista…

- ¡Qué tonterías dices! Un sueño realista… - coronó tan coherente frase con una risa nerviosa.

- ¿No me estarás escondiendo algo verdad? – le miró a los ojos.

- ¡Claro que no! Así que… - y otro cambio de conversación… - ¿te gusta nuestra amiga eh?

- Es algo más que eso Ron – se puso de pie y le dio la espalda para que no viese la cara que ponía – La deseo y la amo como jamás he hecho antes.

- ¡Qué bonito! - ¿Y por qué demonios no se había dado cuenta antes¿eh? Así se hubiese evitado el desastre ¡Andie nunca hubiese existido! Y él le hubiese regalado un equipo de protección completo para el Quidditch ¡pero no! Él tenía que darse cuenta ahora… ¡Qué vida más injusta!

- No te burles ¿quieres? – rebuscó entre los cajones para elegir la ropa que iba a llevar al trabajo aún sin dirigirle una mirada a su amigo - ¿Quieres desayunar conmigo o vas a ir a casa a cambiarte?

- ¿Qué tal si desayunamos juntos y después me acompañas a casa a cambiarme? Así ahorramos tiempo ¿qué te parece? - ¿Dejarle solo¿Solo para que la loca esa le encontrase y consiguiese violarle en medio de la calle? Ni loco…

- Como prefieras… así no estaré solito – sonrió el moreno - ¿Qué te apetece desayunar? – preguntó mientras se vestía.

- ¿Tortitas? – algo bueno tenía que sacar de todo esto ¿verdad?

Luna seguía esperando detrás del árbol a que Andie saliese de su casa. Llevaba una media hora esperando y todavía no había dado señales de vida ¡Y tenía hambre! Su estómago se lo había recordado un par de veces… la última vez parecía habérselo recordado a ella y a los vecinos de la siguiente manzana.

- Buenos días señorita – un niño se había acercado a ella al oír el "ruidito" de su estómago - ¿tiene hambre?

- ¿Hambre¿por qué me preguntas eso? – respondió colorada sin dejar de mirar a la casa de su amiga.

- El ruido de su estómago nos ha asustado a mis amigas y a mí.

- ¿En serio? – rió nerviosa. La próxima vez que Andie le echase de su casa iba a pasar por la despensa para coger algo para comer.

- No se preocupe, mi madre me ha dicho que tenemos que ser amables y ayudar a los pobres – abrió su mochila y sacó una pequeña bolsita – Con esto tendrá suficiente para pasar la mañana… si después se pasa por el parque le daremos más.

- ¿Qué te hace pensar que soy pobre?

- No tiene comida y está vestida con harapos… - musitó el niño con vergüenza. Luna llevaba sus queridos pendientes de corchos y un vestido de mil colores agujereado porque decía que tenía calor y así el color de su piel ahuyentaría a los snorlacks.

- Eh… - ¿debería decirles a esos niños que era una bruja? Mejor no… no quería añadir más cosas a la futura lista de Hermione sobre los motivos para matarla – Muchas gracias – aceptó la bolsita que le ofrecía el niño - ¿Tú tienes para comer verdad?

- Tranquila… Elisabeth repartirá su almuerzo conmigo – sonrió – Por cierto… mi nombre es James.

- El mío Luna

- Es un bonito nombre – el chico se despidió con la mano e hizo ademán de marcharse cuando se quedó mirando a la entrada de la casa de su vecinita con un gesto de extrañeza - ¿Quién es esa señora que sale de la casa de Hermione? – todos los niños del barrio se llevaban tan bien con ella que le llamaban por su nombre de pila – No sabía que tenía una amiga tan rara… - se encogió de hombros y se dirigió hasta donde estaban sus otras dos amigas.

- Te tengo… - Luna desenvolvió el bollo que estaba en la bolsa y comenzó a mordisquearlo mientras seguía a Andie por la calle sin que ella sintiese ni una sola vez que la estaban siguiendo – Seguro que va al trabajo de Harry… creo que no va a poder llegar… - cuando su futura presa llegó a un callejón en el que no se veía ni a un alma levantó su varita e hizo un par de florituras con ella – espero que no me castiguen por hacer esto… - al instante aparecieron un par de "dementores". En realidad eran un par de capas oscuras que se movían solas… pero eran bastante aterradoras como para hacerse pasar por unos auténticos.

- ¡Dementores! – gritó Andie quedándose estática en el sitio. En menos de cinco segundos aparecieron dos hombres con una capa cubriéndoles el rostro. Intentaron encargarse de ellos pero desaparecieron casi en el mismo instante en el que habían aparecido ellos dos - ¡Socorro!

- Tranquilícese señorita, no pasa nada – esa voz… ¡ella la conocía! Por Merlín… no me digas que… - ¿Está bien?

- ¿Cómo quiere que esté bien si me han atacado dos dementores? – así que era una bruja… en tal caso tendrían que llevársela.

- Será mejor que venga con nosotros… la protegeremos no se preocupe…

- No estoy preocupada – sostuvo ella - ¿tengo que ir con ustedes? – soltó fastidiada.

- Lo siento mucho pero sí – uno de los aurores, los hombres encapuchados que habían venido, la cogió con delicadeza de uno de los brazos.

- Está bien… iré.

- ¿Su nombre por favor?

- Andie… Andie Smith…

- Su nombre me suena…

- ¿De verdad? Tal vez nos conocemos… ¿cuál es el suyo? – dado que sólo conocía a los amigos de Harry sería una enorme suerte que se hubiese encontrado con uno de ellos ¡genial!

- Neville Longbottom

- ¿Tú fuiste uno de los invitados a la fiesta de cumpleaños de Harry verdad?

- Sí – ahora sabía de qué le sonaba la voz ¡era la loca que les echó de un grito de la casa de Hermione! Debería haberla dejado con los dementores…

- ¿Me vas a llevar con él?

- Lamentablemente no trabajamos en el mismo departamento, pero… supongo que si tienes suerte podrás verle… - cuánto lo sentía por su pobre amigo.

- ¡Entonces voy con vosotros! – casi se los lleva a los dos a rastras.

- Me lo imaginaba… - Luna no sabía dónde meterse… había conjurado a los dementores para que los aurores la mantuviesen alejada de Harry por un día o así pero no se había dado cuenta de en qué parte lo hacía ¡estaban en su distrito¡Maldición!

- La próxima vez tendré que fijarme un poco más… - de no ser porque le hubiesen descubierto ya estaría dándose de golpes contra la pared más cercana – Tengo que avisar a Ron…

- Si llegamos tarde será culpa tuya Ron… - Harry estaba esperando a que su amigo terminase de vestirse para ir a trabajar.

- Te he dicho que no tardo na… ¡Ah! – justo Luna se había aparecido a su lado.

- ¿Pasa algo? – preguntó preocupado Harry.

- No, nada… es que me he resbalado y me he golpeado contra la mesa… - se volvió hacia su novia y bajó la voz - ¿Qué haces aquí?

- Yo es que… - le relató todo el plan que había trazado y su final – así que he venido a avisarte.

- ¡Genial¿y ahora qué hacemos?

- Mantenla alejada de Harry… yo intentaré sacarla de ahí ¿vale? – le dio un beso en la mejilla y desapareció.

- Somos patéticos haciendo planes…