¡Hola de nuevo! Sé que es raro decirlo en febrero pero… esto… ¡feliz año! Jejejejeje sí que suena raro sí… bueno, en fin, que ya he escrito otro capítulo… me ha llevado un montón de tiempo pero… nada, que aquí está. Espero que os guste…

Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado los derechos (me encanta esto de pegar y copiar)

Muchas gracias a todos los que leen mis historias : - )

¡Nos vemos!


- ¿Qué es lo que estás buscando Ron? – Harry miraba confuso a su amigo; llevaba varios minutos inspeccionando detenidamente cada rincón del despacho - ¿Crees que habrá algún mortifago escondido ahí? – preguntó cuando le vio abrir desesperadamente los cajones – no recuerdo que haya ninguno tan pequeñito.

- Bueno… nunca se sabe lo que puedes encontrar en tu despacho ¿no? – se encogió de hombros – imagínate que te encuentras una loca en ropa interior esperándote… - al fin y al cabo no era una pregunta tan tonta ¿no?

- ¿Y eso es malo? – se sentó tranquilamente en su sillón.

- ¿A qué te refieres eh? – le miró con los ojos entrecerrados ¡acababa de decirle que estaba enamorado de Hermione¡por Merlín que este amigo suyo no tenía remedio!

- Sólo quiero decir que eso es mejor que encontrarme a Lucius esperándome con la varita en alto ¿no? – encogió los hombros - ¿qué pensabas que iba a hacer con una loca en ropa interior? – rió intentando alterar un poquito más a su mejor amigo.

- Nada… - cerró la puerta y le encaró – y más te vale no hacer nada… - le amenazó al tiempo que se sentaba en su propia mesa y comenzaba a revisar la montaña de papeles que alguien le había dejado.

- Mientras esa loca no sea Hermione no tienes nada que temer – abrió una carpeta – Por cierto… estoy deseando que llegue la hora del almuerzo…

- ¿Tú también tienes hambre? Pensé que yo era el único…

- ¿Tienes hambre? Pensé que te habían bastado mis tortitas… Me refería a que después iré a hablar con ella… - sonrió como un niño ilusionado - ¿Qué crees que me dirá? – apoyó su cabeza en sus manos – Espero que me corresponda… si no voy a tener que secuestrarla para hacerla cambiar de opinión.

- Seguro que te dice que no eres su tipo – contestó con sarcasmo – seguramente cree que eres peor que Malfoy…

- Pero qué gracioso es mi amigo… - comenzó a revisar la carpeta pero lo único que hacía era dar vueltas y más vueltas al mismo pergamino - ¿Sabes qué? – Ron levantó la mirada de su montaña de papeles – Creo que voy a ir ahora mismo a hablar con ella – se levantó ilusionado – Será mejor que no me esperes en lo que queda de mañana… - antes de salir por la puerta se volvió nuevamente a su amigo – tal vez no vuelvas a verme hasta mañana…

- Sí, sí… lo que tú digas… - volvió su vista al papel que tenía en frente – Dice que no le espere hasta mañana… ¡y un snorlack! Se supone que tengo que vigilarle… - masculló al tiempo que cumplimentaba diversos datos con su pluma – La verdad es que ni siquiera debería haber salido solo… sobre todo teniendo a esa loca por aquí… - jugueteó con el tintero - ¡un momento! – se levantó casi como un histérico - ¡se acaba de ir¡se acaba de ir¡y ella está por aquí¡Demonios! – como una exhalación salió del despacho en busca de su mejor amigo.

- ¿Se puede saber por qué demonios me tenéis aquí retenida? – preguntaba por enésima vez Andie mientras resoplaba con impaciencia - ¿qué más queréis que os diga eh? Ya os he contado lo que pasó. Yo iba por la calle tan tranquila cuando aparecieron los dementores, yo grité y vosotros aparecisteis… ¿qué parte es la que no habéis entendido eh¡Ah sí! No habéis entendido que YO soy la víctima…

- Eso lo tenemos claro – respondió cortante Neville – pero lo que no sabemos es por qué ellos te atacaron… ¿has hecho algo que pueda enfurecerles? – si él mismo fuese un dementor ya le habría dado el beso… ¡aunque eso le hubiese hecho vomitar!

- ¿Me lo estás preguntado en serio? – al ver la cara de su acompañante se apresuró a contestar – Por supuesto que no hice nada… ¿crees que me encanta encontrarme con ellos¡Pues estás muy equivocado! Preferiría encontrarme con otra persona en un callejón oscuro – claramente estaba pensando en cierto moreno que casualmente trabajaba cerca de esa oficina de interrogatorio…

- Está bien… creo que ya está todo – Neville leía una y otra vez los datos revisando que no se le había olvidado nada. La verdad es que estaba intentando retener a esa rubia peligrosa para que no se acercase a Harry pero… después de tenerla dos horas sentada en esa silla poco más podía hacer.

- ¿Puedo irme ya? – le preguntó con veneno en la voz - ¿o prefieres hacerme más preguntas? Sólo te falta preguntarme si duermo desnuda – ante la mención de esas palabras Neville hizo lo que cualquiera en su situación hubiese hecho… ponerse colorado por supuesto - ¡Qué mono! – sonrió ante la cara de su salvador – Como me has salvado te lo diré… - se acercó a un asombrado moreno – nunca uso nada para dormir… sólo mi sonrisa… - le explicó sensualmente.

- Esto es todo – se separó rápidamente de ella y cerró la carpeta con su declaración – puedes irte cuando quieras.

- Todavía no… quiero que me lleves hasta donde está Harry… - protestó como una niña pequeña – dijiste que lo harías….

- Nunca he dicho eso – respondió con tranquilidad… o por lo menos lo intentó ya que Andie se había levantado y ahora mismo le estaba mirando con odio en los ojos – O por lo menos no recuerdo haberlo hecho…

- ¡Pues yo sí que lo recuerdo! Así que será mejor que me lleves hasta donde está ¿correcto?

- Correcto – bajando la cabeza abrió la puerta dejando paso libre para que saliese… ¿Desde cuando le daba miedo una chica que no abultaba más que Ginny? La respuesta era simple… desde que sabía que ella estaba loca; completamente loca.

- ¡Hola! – saludó Luna una vez que ambos salieron – Vine en cuanto me enteré de que te habían atacado los dementores… una chica tiene que estar al lado de su amiga cuando la necesita ¿Verdad? – ese comentario lo único que gano fue un par de miradas incrédulas.

- ¿Sois amigas? – preguntó con duda Neville… esa chica era la cosa más insoportable que se había podido echar a la cara… ¿cómo demonios iba a ser amiga de Luna?

- ¿Qué pasa¿no puedo tener amigos o qué? – preguntó con fastidio Andie – Aunque la verdad es que esta no es mi amiga – pasó de largo - ¿vas a llevarme dónde está Harry o no? – se paró furiosa con los brazos en jarras.

- Claro… - Neville iba a dar un paso cuando la rubia le paró con una mano.

- ¿Te parece mal si la llevo yo? – preguntó con inocencia Luna – Así veo a Ron…

- Supongo que no… - respondió Neville seriamente, aunque por dentro estaba saltando de alegría… ¡le iban a quitar de encima a esa loca peligrosa! Aunque lo sentía por Luna – Si a ella no le importa…

- Me da igual mientras alguien me lleve ¿de acuerdo? – necesitaba estar con él desesperadamente… tenían que acabar cierto asuntillo…

- ¡Entonces decidido! – dijo Luna alegremente - ¡vendrás conmigo! – la cogió del brazo derecho y se encaminaron en dirección contraria. Neville les iba a decir algo pero… decidió que ella sabría lo que estaba haciendo así que se dirigió silbando a su oficina.

- ¿Se puede saber qué hacer todavía aquí? – Ron acababa de llegar al departamento de Hermione y se encontró con Harry delante de la puerta con el brazo en alto y sin atreverse a llamar.

- No sé si entrar…

- No seas tonto… antes siempre la interrumpíamos y no nos importaba que se enfadase ¿no? – le dio un pequeño empujón – si quieres llamo yo por ti…

- No creo que haga falta tanto… yo puedo hacerlo – siguió en la misma posición intentando mover la puerta con la fuerza de su mente.

- Déjame decirte que así no vas a conseguir nada…

- Sólo un momento ¿Vale? No todos los días le vas a decir a la mujer de tu vida que estás enamorado de ella ¿no? – suspiró nervioso – Tal vez será mejor escribirle una carta y así tanteo el terreno… - iba a darse la vuelta cuando su amigo le detuvo.

- ¿Estás seguro que tú eres el gran conquistador que ha salido con no se cuántas chicas? – le miró extrañado – Permíteme que lo dude…

- ¡No era lo mismo! – protestó – Creo que no voy a poder decirle nada antes de lanzarme a besarla… tengo que estar lo más tranquilo posible… ¡tengo que controlarme!

- Desde luego… lo que hay que oír… - Ron apoyó su espalda en la puerta - ¿necesitas algo para tranquilizarte?

- ¿Un pantano lleno de tila? – rió nerviosamente… nunca antes de había sentido así… eso sólo confirmaba lo mucho que la quería – Si ella me dice que no siente lo mismo… ¡me volveré loco! – se frotó el pelo con saña – mejor dicho… me moriré…

- Merlín… casi prefería al anterior Harry… ese que no estaba enamorado de nadie… - sonrió con condescendencia.

- Querrás decir el que no se daba cuenta de que estaba enamorado ¿verdad? – escondió su rostro en sus manos – No sé qué voy a hacer…

- Usa ese valor de león que tenías en la escuela – se encogió de hombros.

- Eso es muy fácil de decir ¿Verdad? Sobre todo después de que Luna se te declarase…

- Algún día dejaréis de echármelo en cara ¿Verdad? – bastante avergonzado se sentía ya… no había tenido el valor suficiente de decirle que la quería… ¡tuvo que ser ella la que se lo confesase! Pero él daría el paso definitivo para pedirle que fuese su esposa…

- ¡Se acabó! Ahí voy – se enderezó y se puso frente a la puerta que aún bloqueaba Ron – le voy a decir todo lo que siento y que ella decida…

- ¡Así me gusta campeón! – aplaudió disimuladamente a su amigo – Ahora entra ahí y… - no pudo acabar la frase porque alguien había abierto la puerta. En esos mismos momentos estaba tirado de espaldas encima de Terry Boot.

- ¿Se puede saber qué estás haciendo encima mío? – Terry se retorcía debajo del pelirrojo intentando quitárselo de encima - ¿Te he dicho alguna vez que no eres mi tipo? – se quejó – Eso y que pesas una tonelada…

- ¡Tú tampoco eres mi tipo! – Ron se levantó apoyándose en el estómago de Terry que aún intentaba recuperar el aliento – y no peso tanto… sólo estoy cachas…

- Lo que tú digas – con mucho esfuerzo se incorporó - ¿y qué queríais a parte de aplastarme? – se limpió el polvo del trasero – porque eso ya lo podéis tachar de la lista.

- Qué gracioso – masculló el pelirrojo mientras pensaba qué podía hacer para dejarle más plano que un pergamino.

- Busco a Hermione – interrumpió Harry entrando en la sala

- Pues ya tenemos algo en común – los dos le miraron extrañados – me refiero a que buscamos lo mismo… Hermione no ha venido hoy a trabajar y pensé que estaría enferma. Pensaba ir a su casa a ver si podía prepararle algo o hacerla estar más cómoda… así que si me dejáis pasar… - pasó limpiamente al lado de Ron pero al intentar hacer lo mismo por el lado del moreno éste le paró con un brazo - ¿Qué te pasa?

- Lo primero es que Hermione no está enferma – le dijo con total convicción – si lo estuviese me habría llamado para que YO la cuidara – recalcó el pronombre – y lo segundo es que será mejor que no intentes acercarte a ella ¿entiendes Boot?

- ¿Y eso? – le miró desafiante - ¿acaso es de tu propiedad?

- Hermione no es propiedad de nadie – le respondió secamente.

- Sabes perfectamente a lo que me refiero… - le atajó - ¿acaso es tu novia? – a eso sí que no tenía respuesta… sobre todo si no había hablado con ella sobre ese tema – lo sabía – al no recibir ninguna respuesta pensó haber ganado la discusión.

- ¿Acaso lo eres tú? – preguntó Ron colocándose al lado de su amigo.

- No, pero lo fui.

- Nosotros hemos sido, somos y seremos sus mejores así que nosotros cuidaremos de ella – le informó Harry – así que será mejor que te quedes trabajando Boot.

- La verdad es que no me apetece mucho… prefiero ver a Hermione… este trabajo no es lo mismo sin tenerla cerca… - les dedicó media sonrisa.

- Yo creo que deberías volver al trabajo…

- ¿Me estás amenazando Potter? – le preguntó. ¿A alguien más le recuerda a una pelea de gallos?

- No que va… yo sólo lo decía porque tu jefe está detrás de ti…

- Eso no me lo voy a tragar ¿sabes?

- Señor Boot será mejor que vuelva al trabajo – se oyó la potente voz del jefe de departamento – ahora que la señorita Granger no está necesitamos toda la ayuda posible…

- Yo iba a ver si se encontraba bien señor Whiters – intentó disculparse.

- Sus amigos ya le han informado de que irán ellos así que ya no tiene excusa… nos queda un largo día por delante…

- Haz caso a tu jefe Terry – le recomendó Harry con una sonrisa – Nosotros iremos a visitar a Hermione y le daremos recuerdos de tu parte. ¡Hasta luego! – ambos amigos se encaminaron a la salida.

- Será posible… - Terry volvió a entrar en su despacho totalmente derrotado.

- ¿No es raro que no esté en el despacho? – preguntó Harry de inmediato – Si estuviese enferma nos habría avisado ¿verdad? – estaba preocupado, muy preocupado – Ayer no se presentó en mi cumpleaños y hoy no ha venido a trabajar… ¡mierda! No le he preguntado a Boot qué estuvieron haciendo ayer los dos juntitos…

- Tal vez Hermione haya decidido tomarse un par de días de vacaciones ¿no? Últimamente ha estado trabajando mucho y creo que se merece un descanso… - por no mencionar que ahora no se sentía ella misma.

- ¿Sin decirnos nada? No lo creo…

- No te preocupes… seguro que la vemos pronto ¿no? – o eso esperaba… si seguía tardando tanto en volver a ser ella él tendría que huir por todos los lugares del mundo para que no le alcanzase…

- Voy a ir a buscarla – dijo con firmeza – y no intentes detenerme – le dijo a su amigo que parecía hacer el amago de una protesta.

- Está bien… pero primero tendremos que pasar por el despacho para decirles que nos vamos ¿no? – como le miraba extrañado se apresuró a explicarse – yo también voy contigo… después de todo es mi mejor amiga y estoy preocupado por ella – tampoco quería dejar a Harry solo por supuesto.

- Está bien…

- Será mejor que vayamos por aquí – le indicó el camino más largo para volver a su despacho – creo que en el departamento de pociones ha habido un escape… - explicó con inocencia.

- Está bien – se encogió de hombros. Todo eso se le había ocurrido por si acaso esa loca de Andie estaba por ahí suelta y se le ocurría ir a su despacho. Si ellos tardaban en llegar probablemente acabaría aburriéndose y yéndose a casa. Con lo que él no contaba es que Luna la había llevado por el mismo camino que ellos. De hecho… ahora mismo estaban frente a frente.

- ¡Harry! – gritó eufórica Andie mientras estiraba sus brazos para atraparle en un gran abrazo - ¡te he echado de menos! – comenzó a darle pequeños besos por toda la cara.

- ¿Quién eres tú? – preguntó el moreno intentando quitarse a esa loca de encima.

- ¿No te acuerdas de mi? – preguntó haciendo un puchero – Seguro que sí… - presionó sus labios contra los de él. Harry intentó apartarse pero poco a poco cayó en el hechizo. Suavemente comenzó a dar forma al beso que estaban compartiendo.

- ¡Cómo han podido encontrarse! – Ron forcejeaba con Andie intentando quitarla del regazo de su mejor amigo – Si yo he cogido el camino más largo para que no se tropezasen…

- Creo que hemos hecho lo mismo… - le dijo abatida Luna mientras miraba la escena… sabía perfectamente que no iban a poder separarlos.

- Podrías ayudarme ¿no? – esa escena era digna de una foto. Harry y Andie estaban pegados por la boca mientras que Ron intentaba por todos los medios tirar del brazo izquierdo de la rubia para poder separarlos.

- No va a servir para nada y tú lo sabes… - el pelirrojo maldijo y se separó sin haber conseguido que se moviese ni un milímetro - ¿Y ahora qué hacemos?

- No tengo ni idea – contestó Ron impotente – Ya se me han acabado todas las ideas…

- ¿Y si dejamos que sigan juntos? – preguntó de repente Luna.

- Perdona por la pregunta pero… ¿estás loca? – miró asombrado a su novia.

- Bueno… Harry iba a buscar a Hermione ¿Verdad?

- Sí, estaba preocupado… creía que estaba enferma o algo parecido.

- Y eso es porque no la ha visto en un par de días… dejemos al destino que trabaje algo ¿no?

- No sé si será una buena idea… si terminan lo que parecen estar empezando Hermione nunca más volverá a aparecer…

- Tendremos que hacernos a la idea, no podemos estar pendientes toda nuestra vida de que no se encuentren por la calle…

- ¿Te rindes?

- No… sólo digo que tenemos que confiar en Harry… creo que lo superará.

- Ella le ha hechizado – dijo como si eso disculpase la actitud de su amigo.

- Lo sé… pero tenemos que intentarlo… eso y mirar a ver si en algún libro hay algún hechizo por si acaso…

- Está bien… me fastidia pero tendremos que hacerlo así…

- Lo único es que creo que tendremos que llevarlos a casa de Hermione… ¡menudo espectáculo! – Harry tenía a Andie acorralada contra la pared del ascensor besándola con pasión mientras que sus manos subían y bajaban por la espalda perdiéndose en su trasero. Ella gemía mientras intentaba por todos los medios desabrocharle los botones.

- Espero que no nos equivoquemos…

- Tranquilo… yo creo que lo conseguirá… - apuntó a un jarrón e hizo un pequeño traslador - ¿Cómo hacemos que lo toquen?

- Así – sin mirar mucho Ron acercó el jarrón a la parte baja de la espalda de Harry y bastaron un par de segundos para que Andie lo tocase. Ahora mismo estaban los cuatro en la casa de Hermione – Espero que funcione…

- Yo también – se separaron de ellos y antes de irse Luna se volvió para informarles de dónde se encontraban - ¡Bueno os quedáis en casa de Hermione! – en cuanto oyó el nombre de la mujer que tanto quería Harry se separó como un rayo de Andie.

- ¿Qué estaba haciendo? – preguntó desorientado el moreno.

- Estabas besándome – Andie volvió a acercarse a él con la clara intención de seguir donde lo dejaron.