Estado

Aunque era un Hospital, no lo parecía. Cuando mi padre se fue, mi madre y yo nos mudamos allí, para que yo pudiera tratarme. Se convirtió en nuestro segundo hogar, en cierta forma. Había sido la casa de un terrateniente, ahora pertenecía a la Iglesia y era propiedad de la Orden Oscura.

Era grande, pero había sido construida con madera y el frío era más intenso allí dentro, que afuera. Creo que sólo mi cuarto tenía calefacción. Las paredes estaban pintadas con blanco amarfilado; el tono de los huesos y de la leche hervida. Las ventanas tenían extraños contornos y eran como ojos largos, imprevisibles, puntiagudos y poco amigables.

Todo comenzó cuando mi padre no escribió tan seguido como había prometido.

Y uno de los Doctores era especialmente amable con nosotras. Había llegado de África, Egipto, especialmente para verme a mí y a mis marcas en la frente. Él trajo la pantera, mascota de una descendiente de sacerdotes antiguos.

Se volvió especialmente cercano a mi madre cuando se enteró de que mi padre había partido para servir a la Iglesia en batalla. Aunque ya lo era a mí, desde el primer día.

Me obsequió mi primera biblioteca, así como así.

-Es un pecado que una niña tan lúcida pase el verano aburrida. Aquí tienes unos clásicos, con los cuales divertirte y aprender algo.

A veces, mi madre lo acompañaba a ordenar un depósito de medicinas, en el sótano.


N/A: Volví. ¡Feliz día de San Valentín! Tanto a los que me quieren , como a los que no. ;) Especiales olas de afecto a los reviewers ñ.ñ