CAPITULO 4 EL VIAJE
Solo pasaron unos 5 minutos, pero todo fue muy rápido, la red flu cada día era un transporte más rápido, atrás habían quedado los remolinos y la visiones nubosas de antaño. Cayó en la chimenea principal del ministerio, el día anterior Tonks le dijo que la esperaba a las 9:15 de la mañana ahí, se transportarían por medio muggle hacía la Galia Transalpina. Al llegar un séquito de aurores la esperaba, ¿era tan importante su persona en aquella misión?, se preguntaba ensimismada Hermione.
Hermione, por aquí por favor, nos iremos en un auto hasta el aeropuerto, no hay tiempo. Vamos.
Se subieron a un auto de color blanco, ella sentada a un lado de la ventana izquierda justo detrás del asiento del copiloto, observaba detalladamente el paisaje que aparecía de la nada frente a sus ojos, era muy difícil expresar lo que sentía, pero por su cabeza rondaba una extraña idea, no volvería a ver ese paisaje en mucho tiempo más, no alcanzó a seguir dando vueltas a ese pensamiento, cuando un funcionario del ministerio le dijo:
- Señorita, llegamos, entre, nosotros le sacamos su equipaje.
Salió y corrió hasta la oficina de viajes, dejó su equipaje, pasó su boleto, luego corriendo desesperadamente se despidió de cada uno de los aurores, hasta llegar al último, Tonks...quien le dijo...
Hermione, cuídate y recuerda eres una pieza fundamental...
Esa idea le quedó dando vueltas, pero no la volvió a meditar, entró rápidamente hasta llegar al pasillo que conducía al avión y sin mirar hacía atrás se metió en el. Sabía que esto marcaba algo muy importante, un comienzo de una nueva vida quizás.
Después de tres o cuatro horas de viaje, de las que Hermione no se percató demasiado, ya que dormía profundamente. Un sueño, soñaba con unos ojos grises, que la hipnotizaban pero no podía ver la figura; en eso estaba cuando la voz de una persona la hizo saltar en el asiento recibiendo miradas de una señora delgada que llevaba un libro en la mano.
"Señores Pasajeros estamos a 5 minutos de descender al aeropuerto de Galia, rogamos sujetar sus cinturones y no trasladarse por el pasillo del avión. Afuera tenemos una temperatura de 8 grados y posibles precipitaciones al caer la noche. Esperamos toda la tripulación que su viaje haya sido confortable."
Hermione solo pensaba en el sueño, era raro pero sufrió casi un sentido enamoramiento, esos ojos tenían algo raro, demostraban maldad pero a la vez ternura. Sujetó su cinturón justo al tiempo de aterrizar. Bajó lentamente por el obvio amontonamiento de gente, descendió la escalinata blanca, se encaminó hasta la sala que se encontraba al interior del aeropuerto, sacó su maleta de la huincha, y caminó hasta la puerta de salida después de pasar por los último papeles para ingresar a la que sería la mayor experiencia de su vida. Continuaba vagando en sus pensamientos, cuando un hombre bajo vestido de muggle le tocó el brazo y le dijo:
Hermione, ¿Cómo estás? Soy Sean Finnigan, te acuerdas de mi supongo.
Pero obvio.- contestó Hermione, lo abrazó y le dio un beso.
Soy el encargado de llevarte cerca del refugio de los mortífagos, ya tienes las indicaciones ¿verdad?
Si...¿vamos?
Vamos... contestó Sean.
Hermione siguió a Sean hasta la salida del aeropuerto, una vez fuera se dirigieron a un pequeño garaje .Sean comenzó a hablar.
Hermione llegaras al refugio en trasladador, ellos esperan que llegues allí así que no habrá problemas, digamos que yo soy una especie de agente doble, aunque estoy de vuestro lado. Ahora solo tienes que tocarlo, que tengas mucha suerte, eres nuestra única esperanza.
Gracias Sean.- Hermione toco una vieja lata y notó como un gancho tiraba de su estómago. Pero le dio tiempo a pensar, a pensar en lo que Sean le había dicho, ella era su única esperanza, aquella presión comenzaba a hacer mella en ella. Mas que nunca tendría que esforzarse, no debía defraudarlos, no podía hacerlo, en sus manos estaba que no volviesen jamás a los tiempos oscuros. Volvió en ella la sensación del traslador, esa a diferencia de la red flu seguía siendo tan incómoda.
