CAPITULO 6 LA CEREMONIA
Despertó a las 8 con 9 minutos, atinó a levantarse rápidamente, darse un baño, para luego vestirse y por último maquillarse, claro que empleando un hechizo. Salió faltando 3 minutos para las 9, bajó las escaleras impaciente y se encontró abajo, con un grupo de 23 personas, por lo menos, así lo pensó Hermione, que sólo atinó a decir
Vamos.
Drake, la miró durante un largo espacio de tiempo, sorprendido por la belleza de la chica con ese vestido negro, la repaso de arriba abajo antes de contestar. Para dirigirse a las inmediaciones del patio, más bien del bosque-patio; caminaron 5 minutos hasta encontrase al frente de una hoguera que sujetaba un hierro, parecía como si fuesen a marcar a alguien como a las vacas. Zabini, apareció desde un costado tomando de la muñeca a Hermione. No le dio tiempo a percatarse de las palabras que el mencionaba y mucho menos de que había tomado el hierro que hervía peligrosamente bajo un color anaranjado. Pero si se dio cuenta cuando le hundió el hierro incandescente en el brazo produciéndole el dolor mas intenso de su vida, superando quizás a las maldiciones que había sufrido a manos de Voldemort tiempo atrás, solo pudo observar la marca de una calavera muy parecida a la que imponía el señor tenebroso antes de caer desmayada a los pies de la persona que se encontraba en primera fila: Drake
II
CONOCIENDONOS
Parecía que había soñado algo horrendo, sentía un dolor cada vez menor en su brazo derecho, despertó y vio unos ojos grises a su lado y pregunto:
¿Dónde estoy?, ¿Qué pasó?.
Drake sólo le puso su dedo índice en los labios, Hermione respondió con un ligero color rojo en sus mejillas.
Te desmayaste, pero no te preocupes, son las 2:35 de la mañana, me tenías preocupado, llevas más de cinco horas inconsciente- tomó aire e inundándose del rostro de Helena prosiguió- pero ahora duerme, yo me quedaré acompañándote el resto de la noche, tu sueño es mi sueño Helena.- Drake dijo esto último casi en un susurro, mientras Hermione caía rendida a los brazos de Morfeo, el dolor en ella volvía a aparecer, cada vez con mayor intensidad, pero el sueño fue capaz de olvidar eso por unos momentos, el sueño con unos hermosos ojos grises que la visitaban todas las noches
Drake estaba cada vez mas preocupado, no sabia lo que tenia aquella bruja, pero sin duda era diferente, jamás ninguna mujer había creado en el esa fascinación y tan solo en un día, era tan extraño, pero mas aun lo era la sensación de que conocía a aquella chica, estaba casi seguro. Poco a poco y mientras la miraba fue cayendo en un profundo sueño también, un tipo de sueño que hacia mucho que no tenia, un sueño de paz.
Cuando Hermione despertó lo primero que sintió fue un profundo dolor en el brazo y lo segundo algo que se apoyaba en su regazo. Con pesadez abrió los ojos logrando divisar una cabeza rubia durmiendo sobre ella. Mas despierta ya pudo recordar la noche anterior y se miro la marca, su antebrazo estaba abrasado, en carne viva y le dolía con cada roce o movimiento. No pudo evitar que las lagrimas se escaparan de sus ojos, si bien no era la autentica marca que hacia Voldemort antaño con un hechizo, estaba marcada de igual manera y para ella eso era lo peor que la podía pasar, pero en ese momento un rayo de lucidez paso por su cabeza, esa era su misión, no la podía estropear, era un agente secreto y no les podía fallar. Se seco las lagrimas y con cuidado despertó a Drake.
Con sutiles movimientos Drake fue despertado del mejor sueño que había tenido en su vida, no había soñado nada, por eso había sido el mejor, normalmente miles de escenas desagradables le visitaban por las noches, pero aquella noche no y todo gracias a ella y a su calor.
Buenos días, como has dormido?.- pregunto Drake
Bueno, no demasiado bien, pero supongo que es normal.
Antiguamente era mucho peor, cuando nuestro señor estaba vivo, la marca se hacia con un hechizo y era mucho mas doloroso, este solo es un dolor superficial. No te preocupes pronto se te pasara, ahora solo hay que curarlo para que no se infecte.
Drake se levanto y busco en el baño un botiquín, se acerco a ella y le comenzó a curar el brazo con mucha delicadeza.
Hubo un momento en que sus miradas se cruzaron y una descarga eléctrica les recorrió a ambos, pero ninguno dijo nada.
