EPILOGO 2 : AÑOS DESPUÉS.

Los nuevos Malfoy se fueron a vivir a la mansión de la famila, después claro de que Draco con ayuda de Harry, Ron y Blaise le ayudaran a limpiar la casa de encantamientos, de artefactos oscuros y demas cosas y dejar la casa como una mansión magica normal.

Harry se caso con Ginny, Ron con Luna y Blaise con Pansy, reencontrando estos ultimos el antigua amor y formando todos ellos una enorme familia.

Aisaha habia entrado a Hogwarts al cumplir los once años y habia sido la primera Malfoy que no fue seleccionada para Slytherin, sino que fue a parar a la casa de los leones, cosa que alegro prefundamente a Draco y aun mas a Hermione.

Al año siguiente entraron los demás pequeños, Matty Potter, Sara Weasley y Zack Zabinni. Los cuatro que ya eran grandes amigos desde bebes se hicieron el nuevo terror de Hogwarts, amulando a los merodeadores, al trío Gryffindor y a los gemelos Weasley, llegando incluso a superarlos en algunas trastadas.

La vida en el mundo mágico se había vuelto tan tranquila que Harry y Ron tuvieron que buscar trabajo como profesores en Hogwarts, como profesor de DCAO y profesor de Transformaciones respectivamente ya que como aurores no tenían nada que hacer. Draco y Hermione tuvieron más suerte, el departamento de inefables, donde también había ingresado Draco debido a sus experiencias, siempre tenia trabajo, siempre había secretos mágicos que descubrir, rescatar o proteger. Mientras Pansy abrio un salon de belleza mágico de elite en el Callejón Diagon, Zabinni fue fichado por los Chudley Cannos como Guardian.

Los años pasaron y los pequeños ya no eran tan pequeños Aisha estaba en séptimo año y al igual que su madre lo fuese era premio anual, la adolescente causaba estragos en el sector masculino y eso era algo que Draco llevaba fatal, los otros estaban en sexto año. Pero una nueva generación ya estaba alborotando el primer año de Hogwarts. Draco y Hermion tuvieron a los seis años de que naciera Aisha, dejaron pasar el tiempo ya que solo tenian 22 años cuando nació la pequeña Aisha, tuvieron a Selena, una pequeña idéntica a su padre y ocho años después nació Andy, un pequeño de tan solo tres años igual que su madre, tanto que parecia un clon de ella pero en chico.

Casi al mismo tiempo que nació Selena, nacieron los nuevos retoños Potter, Weasley y Zabinni. Y en la actualidad los Potter volvían a estar embarazados.

Era navidad y en la Mansión Malfoy se daba una gran fiesta el día veinticinco, donde acudiría toda la gran familia, incluidos los padres de Hermione que cada vez disfrutaban mas con los excéntricos magos como Dumbledore o Arthur Weasley y también todos los pequeños. Pero no solo ellos los hermanos de Ron con sus mujeres e hijos, Sirius y su esposa con sus dos hijos, Remus y Tonks y su pequeña hija, los Lombottong, los Snape, si Snape por fin había sentado la cabeza y nada menos que con Madam Rosmerta, Hagrid con Olimpie y su gran hijo, y muchas mas personas, entre ellas importantes cargos del ministerio y amigos del colegio, estarían allí.

Una preciosa joven rubia bajaba apresuradamente las escaleras principales, estaba buscando a su padre.

Por fin lo encontro Draco, un aun joven de 39 años se encontraba jugando con el pequeño Andy en la biblioteca, el unico lugar donde se tranquilizaba el pequeño.

Aisha entro como un huracán en la estancia.

Papi, papi, papi, te quiero, te quiero, te quiero, te he dicho que eres el mejor papa del mundo.

Dime Aisha que es lo que quieres...- dijo Draco con voz cansada, su hija era toda una chantajista y una zalamera, cuando quería algo siempre llegaba con halagos y demás, eso si no le negaras nada porque entonces sacaba la vena Malfoy-Granger y no había quien la aguantara.

Papi, tu me quieres verdad?, tu harías cualquier cosa para que yo fuese feliz, verdad...?

Verdad, a ver que es lo que quieres.

Veras es que he visto un vestido precioso, pero mama no quiere cómpramelo porque ya me habéis comprado uno.

No te gusta, lo elegí yo.

Si es precioso, pero yo quiero algo más...bueno tu sabes.

No, no lo se.

Papá, es que el vestido ese es muy bonito y eso pero es de princesita...

Y que tiene de malo, tú eres mi princesita.

Pero yo quiero ser una mujer, no una muñequita.

Esto a Draco lo dejo k.o, su pequeña era una mujer, aunque había evitado pensar en ello y era lógico que quisiera elegir su vestuario y tener un poco de independencia, no había nada de malo en concederle ese capricho.

Esta bien, cómpralo, si es lo que te hace feliz, estamos en navidad, no te voy negar nada.

Gracias papi, eres el mejor!!!!.- La rubia salio corriendo de la biblioteca mientras la pequeña Helena entraba.

Mama se va a enfadar contigo.

Porque peque?

No te ha enseñado el vestido que se quiere comprar no?

No, que pasa es muy caro, tu sabes que eso no es un problema, aunque se que a tu madre no le gusta aparentar.

No es por eso papa.

Entonces porque es.

Es porque el vestido deja muy poco a la imaginación masculina, tu sabes que mama es muy moderna y que ella es la primera que se pone escotes y eso, pues imagina como tiene que ser el vestido para que mama se lo prohibiera.

Pero porque, porque quiere ponerse algo asi.

Bueno, jeje, eso solo lo se yo.

Dime, que quieres?.- Selena era una autentica Slytherin, de hecho había quedado en aquella casa. Siempre se enteraba de todo y siempre negociaba para sacar partido a esa información, aunque luego era una niña muy noble.

Quiero la nueva escoba Nimbus 3000.

Hecho, pero que no se entere mama, diría que es muy veloz para ti.

No te preocupes. Ahí va, Aisha quiere el vestido porque se ha enamorado de Matty Potter, Potter es muy despistado y aunque Aisha ya se lo ha dicho de todas las maneras posibles, este sigue sin darse cuenta. El plan es que Potter descubra por fin que ella es una mujer.

Maldito Potter...Aisha no se te ocurra salir de casa!!!!!!!!!!!!!!.- grito Draco mientras salía corriendo de la biblioteca para impedir que la joven comprara el vestido.

Pero Aisha ya había salido corriendo hacia mucho rato y debía tener ya el vestido en una bolsa.

Y así es como había cambiado la vida de Draco Malfoy, de fiel mortífago a feliz padre de familia con lo quebraderos de cabeza que conlleva que uno de tus hijos sea adolescente.