Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 6: NAVIDAD

Más de un mes había transcurrido tras el banquete de Halloween. El colegio ahora era un aburrimiento. Las bromas de los Merodeadores habían desparecido, al igual que el grupo. Sirius y James iban juntos los dos, persiguiendo al Hogwarts femenino. Peter, se había juntado con su novia Laura, y las amigas de esta, Lily y Alice. Y Remus y Hermione seguían juntos por su parte.

La segunda semana de diciembre entro con un fuerte viento helado del norte. Aquella tarde, Hermione estaba sentada en el patio, vacío a causa del frío.

- Nutria… hace demasiado frío aquí afuera, deberías entrar.

- No gracias Lobo… prefiero quedarme aquí.

Remus se sentó al lado de su novia, quedando cara contra cara.

- ¿Que te pasa?

- Nada…

Mentía. Remus sabía bien lo que le sucedía. Sirius llevaba dos semanas con una Hufflepuff muy bonita, que se llamaba Chelsea. Y si seguían así, ella se convertiría en la primera novia seria del ex merodeador.

- Nutria…

- Ahora no Lobo.

Esos eran sus apodos. Se llamaban así entre ellos. Ella había descubierto su licantropía y no le había importado. Empezó a llamarlo Lobo, y él tuvo que buscarle un mote. Y así, cuando vio que la forma de su patronus era una nutria, decidió que ese sería su apodo.

- Nutria… hemos de hablar – decidió el chico.

Ella le miró con sus ojos marrones. ¡Merlín! Él los adoraba. Adoraba esos ojos, esa nariz, esos labios… No se resistió y le dio un beso. El último, pensó para si mismo.

- Nutria… deja de engañar a tu corazón – ella hizo ademán de interrumpirle, pero él no la dejó – Este mes y medio ha sido todo un sueño para mí, y estoy que seguro que tu también lo has vivido felizmente, pero tu corazón no me pertenece, por mucho que tu insistas… Tu corazón tiene dueño, y tú sabes quien es ¿verdad?

Ella empezó a llorar silenciosamente. ¡Maldita sea! Lo sabía, y él se había dado cuenta. Lloraba porque no deseaba hacerle daño, ya había causado demasiado.

- Lobo… - él la abrazó fuertemente – no quería hacerte daño… es lo último que desearía…

- Lo se Nutria… lo se… pero más daño puedes hacer si sigues con esta farsa…

- Lobo – dijo ella.

- Nutria, ve por él – la interrumpió – sabes que le amas, lo sabes desde siempre… añoras sus bromas, su protección, deseas que te llame Princesa otra vez… No niegues a tu corazón… Si tú eres feliz con él, te prometo que yo también lo seré.

- Aunque no te ame, te quiero con todo mi corazón Lobo – dijo ella, dándole su último beso.

Y dicho esto, se marchó. Él la vio partir, y no la siguió. Sabía que la echaría de menos, que añoraría sus besos, sus caricias, sus cuidados, sus preocupaciones… pero sonrió. Con él nunca sería feliz, y él quería que ella fuera feliz, aún si eso suponía dejarla ir con unos de sus amigos.

- ¿No hace un poco de frío para estar aquí afuera? – dijo una voz.

Remus se giró. Vio a una chica muy parecida a Laura…

- Soy Nora Morgan, la prima de Laura – dijo ella.

- ¡Ah! Hola Nora, yo soy…

- Se quien eres, Remus – respondió ella con una sonrisa, a la cual él respondió – bueno, yo te he advertido, si terminas en la enfermería es problema tuyo. Hasta luego.

Y se marchó. Remus sintió un revuelco en su estómago. Y entró en el castillo.

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Hermione se despertó en su cama el día de Navidad. 25 de diciembre. Llevaba ya más de cuatro meses en el pasado. No creía que pudiera volver a su tiempo, había pasado demasiado tiempo.

Miro a los pies de su cama. Encontró algunos paquetes. Con una sonrisa bobalicona de niña feliz, lo subió a la cama, y empezó a abrirlos. Lily y Laura, las cuales se habían quedado en el castillo, también empezaron a abrir sus regalos.

Hermione recibió un diario de parte de Lily, y Laura le regaló un libro sobre la combinación de las artes marciales y la magia defensiva. Peter le regaló unos pendientes muy bonitos, en color rojo. James y Sirius no le habían regalado nada, y ella ya sabía porque. James defendería a Sirius a capa y espada, y Sirius… bueno él aún la odiaba. Hermione abrió el paquete de Remus, y se encontró varias cosas. Una de ellas era una fotografía de ambos, con el siguiente escrito: De Lobo a Nutria, cómplices de la vida. Después se encontró con dos peluches, un lobo y una nutria. Y para terminar, una pulsera de plata.

- Vaya… Remus si que te ha hecho buenos regalos… Como te cuida – se rió Laura.

Ella decidió decirlo. Aunque no habían dicho nada, ya no se hacían mimos ni carantoñas, y los más listos empezaban a suponer.

- Remus y yo lo hemos dejado.

- ¡Que? – exclamaron sus amigas.

- Pero si hacíais una buena pareja – dijo Lily.

Hermione sonrió.

- Mi corazón pertenece a otra persona – dijo simplemente, y se marchó para agradecer a su mejor amigo los regalos.

- Lo que yo dije, esta y Sirius se acaban casando – dijo Laura - ¿Qué te ha regalado James este año?

Lily le pasó un portarretratos. Laura miró, y vio una foto de James y Lily sonriendo, de niños, frente a un tren.

- ¿Y esto? – preguntó ella.

- El 1 de septiembre de 1971 – respondió Lily – antes de subir al tren. La madre de James le quiso hacer una foto. Yo pasé por allí y el me pidió que me pusiera con él. Acepté. Es la única foto que hay de los dos juntos, pero nunca la había visto.

- Lily… si esto no es amor verdadero… Peter y yo rompemos… Ese chico esta loco por ti desde hace años…

- Lo se… ya veremos.

Y bajaron hacia el Gran Comedor para desayunar.

Las chicas entraron y se sentaron con Remus y Hermione. Poco después, llegaron Peter, James y Sirius. Este último, se enfrentó directamente a Hermione.

- No necesito nada de ti, así que puedes quedártelo y hacer lo que quieras con él – dijo el chico, lanzándole un paquete de navidad que aún no había sido abierto.

- Feliz Navidad Sirius – dijo ella, sin coger el paquete.

- Me importan poco tus felicitaciones – dijo el chico.

- Haz lo que quieras, yo solo quise ser amable – dijo ella.

- ¿Amable? Por favor¿después de todo lo que me gritaste hace dos meses¡Nunca¿Me oyes? – el chico estaba furioso.

Por fin lo logró, Hermione se enfado y saltó.

- ¡Haz lo que te plazca¡Eres incapaz de creer que alguien puede cambiar!

- ¿Pero de que hablas¡Fuiste tu la que lo empezó todo¡Te recuerdo que si los Merodeadores han desaparecido es por tu culpa!

- ¡Lo siento¿Vale¡Lo siento¡Yo nunca quise que esto pasara¡Tenia miedo¡Miedo a admitir que te amaba de verdad¡Miedo a que me hicieras daño¡Lo siento! – gritó, y luego susurró – yo solo quería decirte que te amo…

La chica se giró, y empezó a marcharse del Gran Comedor. Sirius, por su parte, se encontraba en una especia de shock por las palabras de ella.

- Sirius – él se giró, y vio a Remus – ella esta enamorada de ti, y solo tenía miedo a que hicieras con ella lo mismo que has hecho con otras muchas chicas. No quería sufrir por tu culpa.

- Pero… pero… es tu novia…

- Ya no – respondió con una media sonrisa – Ella ya entregó su corazón y no fue a mí, fue a ti. ¿A que esperas¡Ve tras ella!

No hizo falta repetirlo dos veces. Sirius echó a correr tras Hermione, y la alcanzó antes de salir del salón. La tomo de los hombros, hasta ponerla frente a él.

- Perdóname – dijo simplemente – Perdóname por ser un imbécil engreído arrogante… y ya no se que más. Yo también tenía miedo… miedo a admitir que me había enamorado… de ti…

Hermione le miraba con los ojos llenos de lágrimas.

- Dame un beso Princesa – dijo entonces él.

Ella le besó. Era la primera vez que ella le respondía la frase. El Gran Comedor permanecía en silencio. Se separaron sin dejar de mirarse a los ojos, y sonrieron.

- Te amo Hermione.

- Te amor Sirius Orión.

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La vuelta de las navidades trajo sorpresas. La primera de ellas fue que el saber que Remus y Hermione no estaban juntos, y que ella ahora era la novia de Sirius. Miles de rumores circularon por todo el colegio. Decían que si ella les había dado filtros de amor a ambos. Ellos simplemente se reían.

La otra fue que los Merodeadores habían regresado, y eso se hizo patente en la primera cena. Aquel día nevaba en el exterior, y los Merodeadores (con algunas ayudas por parte de las chicas) lograron abrir brechas en el hechizo del techo del Gran Comedor, y la nieve cayó también sobre las mesas, alumnos y profesores.

1978 había empezado.

¿Qué tal? Espero que os haya gustado. No he podido evitarlo. No podía dejar por mucho tiempo a los Merodeadores separados, ni negar la verdad jejeje

Por cierto¿alguien ha encontrado la letra de esa canción en español que hable de amor y perdón? Ayudadme por fi!

Gracias a todos los que leéis el fanfic, lo seguís, y me dejáis reviews!

Cuídense todos y hasta el próximo capítulo

Pista: el próximo capítulo se llama San Valentín ;-)