Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 10: LA ORDEN DEL FENIX

- ¡Sirius! – gritó Hermione por enésima vez aquella mañana.

El chico sacudió la cabeza. En aquel preciso momento, odió haberle pedido que se viniera a vivir con él.

- ¡Sirius!

Giró su cabeza hacía la puerta del comedor, en donde estaba ella.

- Si vamos a vivir juntos hemos de ayudarnos, cooperar… o como quieras decirlo… ¡pero no me dejes todo el trabajo a mí!

- ¿Qué he hecho esta vez?

- ¡Y aún tienes el morro de preguntarlo! – exclamó ella, enfadada – Échale un vistazo al cuarto de baño… la próxima vez¡acierta dentro!

Y dicho esto se volvió hacia dentro del pasillo, encerrándose en su habitación. Sirius se levantó del sofá y recorrió el pasillo.

El piso era pequeño. Apenas tenía el comedor, la cocina, el baño y dos habitaciones. Una de las habitaciones era para visitas (habitualmente Remus, y otras veces el resto de amigos) y la otra era la de ambos.

Sirius abrió lentamente la puerta del dormitorio. Ella estaba sentada de espaldas a la puerta sobre la cama. Él entró y se sentó a su lado. Hermione no le miró.

- Princesa… lo siento… no te vayas a enfadar solo porque se me haya desviado el chorrito…

- ¡No es solo eso! – gritó ella interrumpiéndole - ¡Es todo! Esta mañana te has dejado el pijama desparramado por la habitación, los cabellos en la pileta, la toalla en el suelo del baño… nunca me ayudas a cocinar… pocas veces me acompañas a comprar… y no me vengas con la excusa de los estudios que yo también me estoy preparando para auror y saco tiempo para la casa. Que yo sepa, esta casa es de los dos, no solo mía. Así que… ¡o colaboras o ya te puedes ir largando!

Se había puesto de pie frente a él. Sirius se levantó, y la abrazó. Ella se quedó rígida bajo sus brazos.

- Perdóname… no estoy acostumbrado a este tipo de vida

- ¡Y yo sí ¿no! – exclamó ella.

- Princesa, hasta ahora no sabía que una casa diera tantas complicaciones… perdóname… trataré de ayudarte más… tienes razón… soy un completo vago inútil¿contenta?

Sirius la miró con sus tiernos ojitos azules. Hermione no pudo resistir esa mirada. Rodeó su cuello con sus brazos.

- ¿Prometes ayudarme más en casa?

- Lo prometo…

- ¿Y cómo me lo vas a prometer? – le preguntó ella, pícaramente.

- Así – respondió él, y la besó con pasión.

En apenas en unos minutos, la cama quedó totalmente desecha, pero no les importó ni lo más mínimo.

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A finales de julio, Hermione y Sirius acudieron a Hogwarts. El anciano director Albus Dumbledore les había llamado para una reunión.

Una vez allí, camino de su despacho, se encontraron con James, Lily y Remus.

- ¿Qué hacéis aquí? – preguntó Sirius.

- La misma pregunta podría hacerte yo¿no crees? – respondió James.

- ¿Os ha llamado Dumbledore a vosotros también? – preguntó Lily.

- Sí… ¿Qué querrá? – respondió Hermione.

- Pronto lo sabremos – dijo Remus.

Delante del despacho, encontraron por sorpresa a Peter, Laura y Alice.

- ¿Vosotros también? – exclamó Sirius.

- Dumbledore – dijeron simplemente Laura y Alice.

En eso, la gárgola del despacho del director se abrió, y los siete subieron los escalones.

- Bienvenidos de nuevo…

- Pero si apenas hace un mes que nos fuimos… - dijo James.

- Sentaos por favor – pidió el director.

Los chicos tomaron asiento.

- Bueno, les he convocado aquí por un simple motivo. Ustedes han destacado en Hogwarts por diversas razones… vosotros cuatro sois los Merodeadores, las chicas sois de las más inteligentes brujas que Hogwarts haya podido graduar – al oír esto se sonrojaron por semejante cumplidos – y se que no sois sordos a los hechos actuales.

- ¿A que se refiere profesor? – preguntó Remus.

- A Lord Voldemort

Todos sintieron un escalofrío al oír el nombre. Habían oído hablar de él, era un mago tenebroso que últimamente andaba causando estragos a su paso. No hacía mucho que había empezado, pero empezaba a tener adeptos a su causa, la cual era una especie de cruzada contra los muggles y los magos sangre sucia.

- Cada vez más se unen magos y brujas a su causa, mortífagos. Por eso, desde el bando de los buenos – los Merodeadores sonrieron al oír esto – también nos estamos organizando. El Ministerio con sus aurores, y yo con la Orden del Fénix.

- La Orden del Fénix – repitió Hermione, asombrada. Dumbledore la miró inquisitoriamente.

- La Orden del Fénix se creó hace dos años con el fin de luchar en oposición a este mago tenebroso y sus mortífagos. Contamos ya con bastantes magos y brujas que luchan por devolver la paz a nuestro mundo. Y mi pregunta es la siguiente… ¿sois lo bastante valientes, inteligentes, capaces, para enfrentarse a Lord Voldemort y unirse a la Orden del Fénix?

Se hizo un silencio.

- Si.

Era Hermione quién había respondido. Sus ojos brillaban con firmeza. Dumbledore asintió.

- Si – esta vez fue Sirius quién habló.

- Si – dijeron James y Lily.

- Si – dijeron Remus, Alice, Peter y Laura.

- Gracias – respondió únicamente el anciano.

- ¿Y ahora qué? – preguntó Sirius, rompiendo el encanto del momento.

- Se le avisará de las reuniones, y empezaran a formar parte activa de la Orden… se les enviará a misiones, y puede que hayan de intervenir en alguna batalla. Fundamentalmente habrá que impedir las acciones de los mortífagos, capturarles… y ayudar al mundo mágico. ¿Se ven capaces?

- Totalmente Dumbledore – respondieron todos.

- Bien… señorita Shacklebolt, quizá le agrade saber que su novio el señor Longbottom forma parte de la Orden desde hace poco más de un año – Alice se quedó parada, y el mago sonrió – Otra cosa, no deben comentar a nadie su pertenencia a esta asociación. Aunque nuestra causa sea buena… el Ministerio no esta muy por la labor… ya me entienden ¿no?

Todos sonrieron.

- Señorita Kiely¿le importa esperar unos minutos? – pidió el director. La chica asintió. – No se preocupe señor Black, se la devolveré de una pieza.

Una vez se marcharon todos, el director la miró fijamente.

- ¿Ya había oído nombrar la Orden del Fénix?

- Si señor

- ¿Cuándo?

- En mí pasado… o mejor dicho mi futuro… entré en contacto con ella en el verano de 1995. No es que perteneciera activamente a ella, es más, tenía prohibido el acceso a las reuniones, misiones… pero aquel verano lo pasé en el cuarte general de la Orden.

- Comprendo… solo quería saber eso, su cara se puso melancólica cuando la mencioné.

- Soñaba con entrar a formar parte de ella nada más terminar Hogwarts… quería luchar contra Voldemort, aunque ya me lo he cruzado en una ocasión.

- ¿Ha estado cara a cara con Tom? – preguntó atónito Dumbledore – Quiero decir, con Voldemort.

- Le he entendido profesor, se que su nombre real es Tom, y conozco muchas cosas de su pasado… me topé con él en junio de 1996, aunque no luché con él… solo le vi pasar… ya tenía bastantes problemas con luchar contra sus mortífagos.

- ¿Se ha enfrentado otras veces a los mortífagos?

- Unas tres veces me he enfrentado a ellos.

- Entonces me alegro de tenerla en la Orden…

- Gracias profesor.

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Aquella mañana, Sirius y Hermione acudieron a una dirección. El número 19 de la calle Massfield, en Londres. Se aparecieron en las cercanías, y se dirigieron andando hacía la puerta. Cual fue su sorpresa al ver que las casas pasaban del número 17 al 21.

- ¿Y si esta bajo un fidelio? – preguntó Hermione.

Ambos repitieron mentalmente la dirección, y ante ellos apareció la casa número 19.

- Eres un genio amor – respondió Sirius.

La chica simplemente sonrió. Entraron.

- Ya era hora Canuto – era James.

- ¿Qué tal Cornamenta? – le respondió el aludido.

- La reunión es aquí – señaló el chico.

Ellos entraron en una gran sala. Dentro, había bastantes personas.

- Vaya, vaya… el Black en discordia.

Era Alastor Moody. Hermione dio un respingo. Se veía más joven, y con menos cicatrices, aunque ya llevaba su ojo mágico.

- Ojoloco… ¿Qué tal? – respondió el chico.

- ¿Os conocéis? – preguntó Hermione.

- Podríamos decir que sí – respondió el mago.

- Ojoloco es mi tío – dijo el chico, y ante el asombro de la chica, aclaró – se casó con una prima de mi padre. Enviudó, pero pese a ello, siguió comportándose como mi tío conmigo y el resto de la familia.

- Atención por favor – Albus Dumbledore había llegado – En esta reunión damos la bienvenido a siete nuevas incorporaciones. Sirius Black, Hermione Kiely, James Potter, Lily Evans, Peter Pettigrew, Laura Morgan, Remus Lupin y Alice Shacklebolt.

Varios aplausos les dieron la bienvenida. La reunión comenzó, y no terminó hasta bien entrada la tarde.

Al finalizar, algunos de los asistentes se presentaron personalmente a los nuevos.

- Encantada… yo soy Caradoc Dearborn.

- Yo soy Edgar Bones.

- Gideon y Fabian Prewett.

- Los hermanos de Gryffindor – exclamaron los Merodeadores

- Somos famosos hermanitos – comentó Fabian.

- Bueno… no tanto como nosotros – dijo James.

- ¡Oh claro! Los Merodeadores – rió Fabian.

- Hola Sirius – dijo una chica.

El se giró. Frente a ellos, una chica, apenas unos años mayor.

- Marlene.

- ¿De que la conoces? – le preguntó Hermione.

- Encantada, Marlene McKinnon – se presentó.

- Tuve… digamos… unos cuantos besos con ella – dijo él, sonrojándose.

- Vaya vaya – respondió Hermione.

- Otro Black en el bando de los buenos.

Volvieron a girarse.

- ¡Meda!

El chico se abalanzó sobre ella, y se abrazaron. Hermione la observó. Había algo que le era familiar.

- Vas a ahogar a mi mujer.

- Hola Ted.

Entonces cayó en la cuenta. Estaba frente a los padres de Nymphadora. ¿Dónde estaría ella entonces?

- Princesa – la llamó su novio – Te presentó a mi prima Andrómeda y su marido Ted.

- Encantada – dijo ella.

- Supongo que esta princesa tendrá nombre ¿no? – inquirió Ted.

- ¡Oh claro! Se llama Hermione.

- Pasaros una noche a cenar por casa – dijo Andrómeda.

- Gracias Meda… ya te avisaré.

A la noche, Sirius y Hermione estaban ya en casa. El chico volvió a su habitación desde el cuarto de baño. Ella estaba tumbada leyendo.

- Me ha caído muy bien tu prima. Es muy simpática… no como Narcisa.

- Es la mayor de tres hermanas. Luego viene Bella. Ella y Bella se quitan pocos años, pero de Narcisa se llevan mucho más. Según Ted, ella y yo tenemos el gen de la bondad, muy raro entre los Black.

Hermione se rió.

- ¿Te parece bien que vayamos una noche de estas a cenar a su casa?

- Me parece perfecto.

- Dame un beso Princesa.

Se besaron. Hermione apagó la luz, y la oscuridad de la noche los envolvió.

Este ya es más largo, así que no os quejéis. La verdad es que no sabía como cortarlo… y por eso he decidido que saliera así de largo. Bueno, ya están dentro de la Orden.

Un adelanto. En el próximo capitulo, Laura se convertirá en la señora de Pettigrew, o sea, boda. Y puede que a raíz de esa boda, ciertos "personajillos" se planteen que quieren de sus relaciones actuales… y haya nuevas sorpresas! Tendremos también la cena con Meda y Ted… ¿alguien quiere saber como es Nymphadora de pequeña¿De que color llevará el pelo?

Muchos besos… cuídense… y sigan leyendo y enviando reviews… quiero llegar a los 60! Besos